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sábado, 7 de abril de 2012

Anticonceptivos, Castrati

Un par de notas sobre los Castrati (cantantes castrados):




Dichas mujeres (las que ven el esperma como un veneno) pueden también dormir con castrati, se comen el jamón sin la salsa…
Dialogo entre Perette y el Hijueputa(1668)




Preguntas porqué Celia tiene tantos eunucos Pannycus?
Celia quiere ser satisfecha, no embarazada.
Marco Valerio Marcial epigramas VI, 67

lunes, 27 de febrero de 2012

Anticonceptivos, condones I

Arte de las putas es un poema de Nicolás Fernández de Moratín, clasificado dentro del género de la literatura erótica o picaresca. Circuló exclusivamente en forma clandestina hasta más de un siglo después de ser escrito.

Compuesto a principios de la década de 1770, no se publicó en vida del autor sino más de un siglo después de su creación, recién en 1898.
En él, tenemos un curioso texto acerca de la bondad del uso del condón:


 Tú así del soto a casa ve a atacarte:
 mas yo quiero del todo asegurarte,
 facilitando del condón el uso;
 feliz principio a esta artimaña puso
 de un fraile la inventiva, que de un fraile
 sólo, o del diablo, ser invención pudo.
 Iba el reverendísimo cornudo
 ardiente, como siempre están los Padres,
 por el arroyo Abroñigal al campo
 una tarde de sol del mes de enero,
 y en un barranco se encontró hecha un cuero
 una de estas grandísimas bribonas
 que piden el dinero arremangadas.
 Del Espíritu Santo a la gran venta
 con las Guardias Valonas hubo ido
 y bebiéndose azumbres más de treinta
 el camino la pobre hubo perdido.
 Hallóla el Religioso y enfaldóla
 a precio de dos reales que lo fueron
 de una misa aquel día en la mañana.
 Alzó él sus habitazos cazcarriosos
 presentando un mangual como una torre,
 y en vez de una belleza soberana
 se encontró un miembro femenil podrido,
 lleno de incordios, unos reventados,
 otros por madurar, otros maduros,
 sobresaliendo el clítoris llagado
 sin un labio y pelado a repelones;
 colirios de las séptimas unciones
 con cicatrices, churre y talpapismos;
 de hediondo aliento y corrompido podre;
 sucio de parches, gomas y verrugas,
 cuantiosas y abundantes purgaciones,
 que inundaban de peste la entrepierna,
 pringando de materia las arrugas
 de la muy puerca tripa renegrida.
 Quedóse el fraile como si escondida
 víbora hubiera hallado en su alpargata;
 haciendo cruces de volverse trata,
 porque el convento no se escandalice,
 aunque no hay cirujano que no dice
 que las bubas están en los conventos;
 mas tal era la indómita lujuria
 del sumamente Reverendo Padre,
 desvirgador mayor de su colegio,
 que discurrió enebrarlo sin injuria
 de su miembro, y quitando prontamente
 de la cabeza, astuto, la capilla:
 «Si son las bubas multitud viviente
 de insectos minutísimos y tiernos
 como sienten los físicos modernos,
 porque el mercurio a todo bicho mata,
 la comunicación evitar quiero,
 haciendo escudo de la ropa santa»
 dijo, y calando a modo de sombrero
 en su bendito miembro la capilla,
 así lo mete. La pobreta chilla,
 no enseñada a tan rígida aspereza.
 Acabó el fraile y ve que se endereza
 la comunidad toda hacia aquel puesto,
 y por no dar ejemplo de inmodesto
 se pone la capilla que chorrea,
 jabonando el cerquillo y la corona,
 blando engrudo, simiente de persona.
 Así el gran D. Quijote en ocasiones
 contra el casco exprimió los requesones
 que el buen Sancho en su yelmo hubo guardado.
 El condón de este modo fue inventado;
 después los sutilísimos ingleses,
 filósofos del siglo, le han pulido,
 y a membrana sutil le han reducido,
 que las almendras lo conservan fresco
 con el aceite que destilan dulce;
 y las putas de Londres son multadas
 si no ofrecen bandejas de condones,
 que les hacen venir desde la China,
 y en Montpellier se venden a paquetes,
 y en las tiendas de Pérez y Geniani,
 si los pagares bien y con secreto,
 y por los Secretarios de Embajada,
 que a la nuestra remiten las naciones.
....
....
....
 Supongo que continuo armado sales
 del condón, tu perenne compañero,
 y así no ensuciarás los hospitales.



jueves, 16 de febrero de 2012

Anticonceptivos, el condón femenino de Creta

No exactamente aticonceptivo, el condón ha sido categorizado en la literatura de entrepierna como un medio de protegerse de un mal, regularmente una enfermedad de transmisión sexual o de las picaduras de escorpiones.

En la tradición cretense tenemos al rey Minos, un nombre real o un título de respeto, no lo sabemos. Los reyes antaño no debían preocuparse por evitar los embarazos, ya que éste era el método menos sanguinario de asegurarse que su descendencia siguiera reinando.

Lo que sabemos es que era un rey poderoso, arrogante y "cogelón", características que le daban gran admiración entre su pueblo y gran odio entre sus enemigos (que eran casi todas las personas, dioses, monstruos y pueblos que lo conocían)

El rey Minos debió saber que el sexo era algo temible; desgraciadamente parece que nunca estuvo en una secundaria pública donde le pasaran esos vídeos que te dicen que en cuanto metas tu apéndice en un agujero corporal te saldrán toda clase de sarpullidos y supuraciones.

Minos un buen día promete a los dioses hacerles un gran sacrificio; para ello, Poseidón le había enviado un gran toro blanco que salió del mar. Asombrado por la perfección del toro, decide retenerlo como semental y hace en cambio un sacrificio de alguna res "mas jodidona" como tributo a los dioses. Poseidón, furioso, hace que Pasífae, esposa de Minos se enamore del animal (del toro, no de Minos) y ella, enamorada de una manera erótica, como en los viejos tiempos se estilaba, pide a Dédalo (una especie de "DaVinci antediluviano") que le ayude a cumplir una pequeña fantasía zoofílica.

Si Pasífae hubiera sabido la historia del rapto de Europa, hubiera adivinado que tontear con un toro blanco es peligroso; el caso es que Dédalo la disfraza de vaca y bueno.........sacia sus urentes concupiscencias fornicarias con el toro, y un tiempo después da a luz a un precioso........minotauro, mitad humano y con cabeza de toro.

Parece ser que Pasífae y Minos tenían un matrimonio bastante abierto, porque un tiempo después, harta de las escapadas sexuales de su marido con ninfas y mujeres, Pasífae lo hechiza, para que cualquier fémina que tenga contacto sexual con él muera al instante.

Minos no eyaculaba semen, sino serpientes, escorpiones y ciempiés, talento que además de cortar el erotismo del momento, te mata. Minos, quien "no fallaba una" fue entonces temido por las damas, amén de que quedó imposibilitado de tener descendencia, una gran desgracia para cualquier rey cogelón.

Un día Procris le ofreció ayudarle (no se sabe si a cambio de oro o de sexo), para lo cual, se puso la vejiga de una cabra a modo de condón femenino y así logró que las alimañas no la mataran, permitiéndole al rey que "al echarse el segundo" tuviera oportunidad de engendrar multitud de hijos legítimos e ilegítimos.

Lo malo de tener un minotauro en la familia, seas rey de Creta o no, es que tus conocidos piensan que los cuernos vienen por el lado paterno, y luego hay que esconderlos en un laberinto y alimentarlos con vírgenes y esas cosas. Si Pasífae hubiera tenido la sabiduría de Procris, la mitología hubiera sido menos entretenida, pero al menos ella hubiera podido disfrutar con su amante vacuno una relación duradera y llena de sexo zoofílico.



martes, 17 de enero de 2012

Anticoncepivos, bebistrajos y cataplasmas

Siguiendo el tema de los anticonceptivos en la literatura erótica, me encuentro unos ejemplos antiguos. El la antigua Grecia, la encargada de evitar embarazos no deseados era la mujer; el método por el que lo lograra no era de importancia para el hombre, quien no se preocupaba en lo más mínimo por impedir un embarazo.

Aunque se ha supuesto que en Grecia se utilizaba el sexo anal y el coito interrumpido como método anticonceptivo, no hay muchas referencias literarias que nos den más luz de lo que ocurría en lo privado, y no es porque el sexo fuera anatema en Grecia, sino porque la anticoncepción era cosa de mujeres y ellas no escribían.

En Lisístrata de Aristófanes, se nos presenta la situación de las mujeres haciendo una huelga sexual para presionar a los hombres a deponer las armas y regresar a sus hogares.  Aquí tenemos un ejemplo interesante. Lisístrata está platicando con Lampito sobre una vivaracha jovencita recién llegada de Beocia. Se me ocurre que la recién llegada debe estar desnuda o con poca ropa, porque las dos usan eufemismos para referir que tiene el vello púbico "rastrillado".


Lisístrata: Y de estas dos, la jovencita que está aquí, ¿de dónde es? 
Lampito: Esta es de alcurnia, por los dos dioses, una beocia que ha venido hacia ustedes 
Lisístrata: sí, por Zeus, muy de Beocia: qué bella llanura tiene allí abajo! 
Cleonice; si, por Zeus, bien cosechado, bien rastrillado y sembrado de poleo

El poleo era un conocido anticonceptivo y abortivo en la Grecia clásica, así que en el contexto que se le utiliza aquí, debe haber sido una cataplasma intravaginal o vaporizaciones o alguna cosa así. Se sabe que las mujeres de Grecia bebían la infusión de la planta, no exactamente como digestivo.

Bien decía por allí Vigo, que en el tratado de Ginecología de Soranus, daba recetas de cómo evitar la entrada del semen en el útero; desde ejercicios chistosos hasta cataplasmas, supositorios y bebistrajos.

Pero repito, todo eso es literatura. No lo intenten. No funciona. En la Grecia clásica debe haber habido bastantes casos de intoxicación hepática.


viernes, 13 de enero de 2012

Anticonceptivos, Posiciones sexuales


Hasta bien entrado el siglo XX, la mujer no fue dueña de su fertilidad. Aún hoy me atrevo a decir que nadie es dueño de su fertilidad, pero al menos tenemos buenos métodos e información para engañarnos creyendo que lo somos.

La literatura erótica también se refiere en ocasiones a la anticoncepción. Aunque rudimentarios, los métodos que describen son toda una curiosidad:

Aunque la anticoncepción era mal vista en el mundo romano, Tito Lucrecio Caro involuntariamente nos informa cómo se evitaba el embarazo:

En el libro IV sobre "la naturaleza de las cosas", nos advierte:

También debe observarse la manera
De tratar a la misma dulce Venus;
Pues como los cuadrúpedos se ayuntan
Muchos son de opinión que los esposos  1740
Deben hacerlo, porque de este modo
Pueden las partes recibir el semen
Echando el pecho y levantando el lomo.
No conviene que hagan las esposas
Movimientos lascivos, porque impiden
Hacerse la mujer embarazada
Cuando con los meneos de las nalgas
La venus del varón estorba inquieta
Y da oleadas con el tierno pecho;
La reja del arado echa del surco,      1750
Y el chorro seminal quita del sitio.
Por utilidad propia las rameras
Tuvieron la costumbre de moverse,
Por no hacerse preñadas con frecuencia
Y porque al mismo tiempo los varones
Tuviesen una venus más gustosa:
Mas la honesta mujer no las imite.

Tito Lucrecio Caro (99 a. C. - 55 a. C.), poeta y filósofo romano.

Creo que debería intentarlo.......naaah


PD.- Por si luego dicen que no se los advertí.......éste método no funciona, yo sé lo que les digo.