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lunes, 26 de agosto de 2013

La Isla de las Damas, de Pierre Louys (Fragmento)

Me disculpan, pero el dibujante es muy ingenuo
o está ten enfermo como un servidor.

Una disculpa por el olvido, pero a alguna alma caritativa se le ocurrió que era hora de embellecer mi biblioteca con un estilo más modernista; mandó hacer unas hermosas estanterías con cargo a mi cuenta bancaria y le dio en la madre a mi estante superior, que ahora está púdicamente oculto de miradas indiscretas con unas puertecillas.

Bueno, eso hace de mi estante superior, un "infierno", en el sentido de que ocultaron la pornografía, lo cual también tiene su encanto pero atenta contra la escritura desordenada de este blog.

Por lo pronto, mientras recupero el ritmo de escritura,  les dejo un fragmento de una de tantas obras inacabadas de Pierre Louys, un fragmento pornográfico de una obra de ficción sobre una isla maravillosa: Cuatro navíos franceses, gobernados por Hércules de …, encallaron fortuitamente hacia 1623 frente a lo que se conoce como L’Île aux dames, al oeste de las islas del Cabo Verde. Dos de las naves del extraviado convoy que se dirigía a la Guyana, transportaban familias de colonos acaudalados. Otra, artesanos y utensilios de toda índole. El último galeote, acaso el más generoso, transbordaba meretrices; “de doce a quince años, frescas, sanas” y libres de padecimientos venéreos.
Un millar de ciudadanos franceses desembarcaron en esta isla de vegetación admirable. Sin mosquitos, sin serpientes, la isla se encontraba habitada por “un pueblo de indígenas desnudos que acogieron a los recién llegados”.

Legislación
La Licencia para Follar (más o menos así, aunque queda pendiente de revisión):
Yo, Hércules 1, rey de la Isla, Concedo a mis súbditos licencia para follarse a todas las mujeres y muchachas que consientan en ello, sin discriminación de edad, estado civil o parentesco, en cualquier lugar público o privado, y como les dé la gana hacerlo.
Concedo, en justa correspondencia, a todas las mujeres y muchachas, licencia para hacerse follar por quien consienta en ello, en cualquier modalidad y posición de jodienda, y de entregarse al libertinaje donde les plazca, sin impedimentos de ningún tipo.
Prohíbo, bajo pena de muerte, secuestrar o violar a cualquier mujer o muchacha.
Ordeno, sin embargo, que ninguna muchacha permanezca virgen cuando comiencen a crecerle las tetas. y el vello; que si se descubre a alguna que todavía fuera núbil y virgen, se le concedan siete días para elegir a un follador y hacerse desvirgar; y que si, agotado este plazo, no encontrara ningún hombre o se negase a buscarlo, sea recluida en el burdel público hasta que su virgo haya sido roto y atravesado.
Además, declaro:
Que las pichas y los coños no son en modo alguno partes vergonzosas, sino partes nobles cuya visión nadie está obligado a ocultar.
Que los actos de impudicia, fornicación, adulterio, incesto y otras formas de libertinaje (excepto el crimen de I violación) son lícitos en todos los lugares y entre todas las personas.
Así me complazco en manifestarlo, para general conocimiento.
Promulgada en palacio, el 7 de mayo de 1623.

Hércules

Más tarde se aplican dos ligeras modificaciones a la licencia adjunta.
La primera, de uso: Dando por supuesto que las obreras casadas no admiten de buen grado el incesto entre sus hijas y maridos, se renuncia a perseguir a aquellas que pegan a sus hijas al sorprenderlas en flagrante delito.

La segunda, administrativa: Como consecuencia del accidente sufrido por una vieja institutriz de los reales hijos, que se dio de morros contra el suelo tras rebalar en un charco de semen, y se mató, todas las calles de la ciudad se siembran de carteles con la siguiente inscripción: «Prohibido derramar semen en la vía pública». Dicho con otras palabras, una muchacha está en su perfecto derecho de chupársela a quien quiera en la calle, pero no le está permitido escupir el semen.
La isla de las Damas, Pierre Louys





viernes, 7 de diciembre de 2012

Duraznos contra el estreñimiento

Me encuentro una coincidencia muy curiosa. En 1879, en plena represión Victoriana, se editaba clandestinamente una revista llena de groserías y pornografía desde el mismo Londres: La famosa revista "La perla"

Pierre Louÿs nace en 1870, así que no puede ser autor del siguiente texto en la revista:

NEW INVENTION
A new patent shoe-horn, for the insertions of big pricks into tight bum-holes, is reported to have been invented by a lady member of the Comedie Francaise, who is said to place the half skin of a peach, turned inside out, upon the tip of a lover's penis, before he is allowed to enculer his chere amie, who prefers bum-fucking to the old orthodox plan of coition.


EL ÚLTIMO INVENTO
Informan que existe una nueva patente de calzador para poder meter grandes pollas en apretados ojos de culo; la misma ha sido inventada por una dama que pertenece a la Comedie Française. También nos dicen que el tal invento consiste, según lo practica su inventora, en colocar media piel de un melocotón, vuelta para arriba, sobre el capullo de la picha de su amante, antes de permitirle que le dé por culo a su querida amie, quien prefiere un buen polvo por detrás, que no la ortodoxa y antigua jodienda por delante.
La Perla no. 4, Londres, Oct 1879

Lo que me parece extraño es que uno de los apuntes posteriores de Pierre Louys, en el inconcluso libro  "Manuel de Gomorrhe" es tan similar que supongo que "casi" es una referencia. Cabe suponer que aunque hoy sea relativamente fácil encontrar un ejemplar de la revista, en los tempranos  1900 no debe haber sido tan sencillo. ¿Casualidad?, ¿Leyenda urbana como aquella del coño de las orientales?
No tengo idea.

Le procédé le plus parfait semble être de coiffer le gland avec une peau de pêche retournée, qui favorise le passage du membre dans le sphincter sans laisser après lui aux parois l'enduit trop glissant de la vaseline.

El procedimiento perfecto, parece ser el de encapotar el glande con una piel de durazno vuelta hacia dentro, esto favorece el pasaje del miembro por el esfínter sin ser tan resbaladizo como la vaselina.
Pierre Louÿs ,  Manuel de Gomorrhe



miércoles, 22 de agosto de 2012

Una mujer sensual

Felicity Fey
Pierre Louÿs era todo un poeta.....un poeta con una fijación por el sexo anal con niñas. Cuando Pierre Louÿs murió, dejó montañas y montañas de papeles con sus fantasías sexuales, de las cuales aún no han sido editados todos.

Parece ser que cada obra "seria", aún siendo sensual su escritura, tenía una contraparte pornográfica. Aquí un fragmento de la "Historia del rey Gonzalo y de las doce princesas", contraparte pornográfica de  "Las Aventuras del rey Pausole", en la que un monarca está decidido a desvirgar a sus doce hijas.

Al día siguiente, por la noche, se decidió que la elegida fuera Prima. Entonces Chloris manifestó que su presencia sería inútil, no se sabe si porque creía que los dieciocho años de la princesa no necesitaban el consejo de nadie, o quizá porque temía mostrarse desnuda junto a una belleza tan perfecta.
Así pues, Prima se presentó sola y sin turbación aparente, ataviada con un sucinto vestido desprovisto de corchetes, aunque sujeto holgadamente a su talle con un cinturón.
Era alta, tan morena como sus hermanas, y todo en ella tenía formas admirables: el contorno de su rostro, las líneas de los ojos y de la boca, la elegancia del cuello, la proporción del torso y de las piernas.
Aleccionada sobre aquello que le aguardaba, se acercó al rey con lentitud, lo besó en la frente y, acto seguido, se sentó sonriente en sus rodillas.
El rey se sintió tan conmovido que olvidó lo que tenía previsto decir. Por fortuna, la sistematización de sus cuestionarios acudió en su ayuda para sacarle del apuro.
—A tus hermanas les he preguntado sobre aquello que mejor conocían. Una me ha respondido muy bien acerca del pudor, y la otra acerca de la moral. ¿Y tú? ¿Qué es lo que mejor conoces?
Prima le rodeó el cuello con los brazos y le susurró al oído:
—Esta noche, lo que mejor conozco es el modo de excitarte.
—¿Es eso una ciencia?
—Conseguir que se ponga tiesa una picha sin tocarla es todo un arte. Es un arte de cuya experiencia carezco, pero cuyos secretos conozco a la perfección. Es, en suma, el Arte del Amor.
—Demuéstramelo.
—Tengo toda la noche.
—¿Cuántos secretos hay en el amor?
—Conozco un millar de ellos, e inventaré muchos más. Claro que los secretos de amor no se dicen en ningún otro lugar que no sea la cama...
El rey empezaba a comprender que la mayor de sus doce hijas era demasiado lista para él. Prima se percató de sus pensamientos y, sabiendo que una enamorada no debe intimidar a aquel a quien desea seducir, se acostó sobre la colcha, atrajo al rey y, en un abrir y cerrar de ojos, se desvistió sin apenas dejar entrever sus encantos, pues se tendió sobre él, cuerpo contra cuerpo, mostrando tan sólo sus pechos pero haciéndole sentir todo lo demás.
—Prima, eres demasiado hermosa —afirmó el rey—. No podré permanecer durante mucho tiempo en el estado al que me has llevado.
—No temas nada. El primer secreto del amor es conseguir estar excitado. El segundo es conseguir dejar de estarlo.
—Eso me parece más prudente.
—No, no, me siento segura de mí. Me amas ya lo suficiente como para dejar de mi cuenta la dosificación de tu placer. Acabas de decirme que soy demasiado hermosa, aunque apenas si has visto mi rostro. Pues bien, será eso lo primero que vas a desvirgar: mi rostro.
—¿Cómo has podido adivinar mi pensamiento?
—No lo pensabas. He sido yo quien te ha hecho pensar en eso antes de decírtelo. Se trata de otro secreto... Esta boca mía, que te habla, desea que la desvirgues. ¿Consientes en ello?
—Con urgencia y del modo que mejor te plazca.
—Si yo fuera hombre, desearía empalmarme más abajo del vientre de una muchacha que ofrece su boca de virgen antes incluso de mostrar sus demás virginidades. Creo que le diría: "He aquí dos labios hechos para chupar una picha".
—¡Oh! ¡Esto es demasiado!
—¿Qué opinión te merece mi lengua, entre mis dos labios?
—No sé qué hacer con ella... Prima, ¿has jurado martirizarme?
—Por el momento no sabes qué hacer, ya lo sé. Más adelante será ella la que te lo pida. Ahora basta con mis labios, con mi boca, que te chupará con toda el alma porque está segura de que, al final, tendrá su recompensa: la leche que tanto ansía.
Dejando de torturar al rey con las tentaciones y la impaciencia, la joven princesa se deslizó a los pies de la cama, tomó entre sus labios el miembro real...,y su espera fue tan corta como larga había sido la de su padre. Luego, inmóvil y como ensimismada, bebió todo cuanto manó, antes de abrir los ojos y sonreír con ternura.
Transcurrió una media hora sin que al rey se le ocurriera retirarse a una estancia contigua, como había hecho la noche anterior. Charlaba con Prima, que parecía entregada a su indolencia, aunque cambió el tomo del diálogo a su antojo cuando consideró llegado el momento de hacerlo. En efecto, habiéndole preguntado el rey por qué permanecía acostada sobre su vientre, ella respondió con mirada impúdica y frente altiva:
—Estoy acostada sobre el coño.
—¿Por qué?
—Es otro de los secretos: mostrarse desnuda, pero
no dejar ver el coño.
—Pues también me gustaría comprender ese secreto.Tú que tienes tan hermosa boca...
—¿Y si tuviese el coño más hermoso aún, quizás, que mi hermosa boca? ¿De qué le sirve a una mucha- cha enamorada toda la belleza del cuerpo si no está dotada, por encima de todo, de la belleza del coño? ¿Sabes de qué te estoy hablando?
—Creo que...
—Escucha. Tengo cinco coños. El primero es mi boca, que esta noche quiere atiborrarse de leche. El segundo está muy poblado de pelo, bajo mi brazo derecho; mira: hoy no te lo ofreceré, como tampoco el tercero, éste que tengo en la axila izquierda, aunque conozco la manera de convertirlos en tan suaves como mi boca. El cuarto coño se halla entre mis nalgas. ¿Lo verás esta noche? Tal vez sí, tal vez no. Y el quinto es aquel sobre el que ahora estoy acostada.
Prima se tendió de nuevo sobre el cuerpo del rey y, en esta ocasión, le hizo sentir aquello de lo que hablaba. El resultado que esperaba se produjo antes incluso de lo que le mismo rey podía imaginar.
—Me dijeron que te afeitabas. ¿Por qué motivo?
—Por el mismo que acabo de decirte. Si no tuviera un coño hermoso, no lo afeitaría. La belleza se muestra siempre desnuda.
—¡Pues tú ésa no la muestras!
—La belleza se muestra a quien la ama. Tu picha la toca y se empalma entre sus labios, ¿no? Pues que tu rostro haga otro tanto y también él la verá.
—No sé a qué te refieres. Sólo sé que me pones fuera de mí con tantos toqueteos, tanta contención y tanto deseo exacerbado.
—No me prometas nada. No necesito promesas. Mi capricho es no enseñar el coño sin que éste reciba un beso. Si tú encuentras mi coño lo bastante hermoso como para acordarte de mi capricho, entonces sabré si me amas.
Acercándose a las almohadas, Prima se puso de rodillas apretando las piernas. Apenas si podía verse aquello que pretendía mostrar y, sin embargo, aquélla parecía ser en efecto la más perfecta de sus formas. Aguardó a que el rey manifestar impaciencia por ver lo que ella todavía ocultaba. Por fin, con la cabeza vuelta hacia la cabecera de la cama, se arrodilló justo encima del real rostro con las piernas abiertas.Acto seguido, se agachó ligeramente y vio satisfecho el capricho del que ya no hablaba. Pero el rey dijo en seguida:
—¡No me tientes más! Sería una locura...
—¿El qué? ¿Desgarrarme el virgo del coño? ¿Y cómo podrías haber elegido ése si todavía no te he mostrado el otro?
—Esta muchacha acabará haciéndome perder el sentido, con su belleza, su lujuria, su reserva y su actitud desafiante. ¿Acaso no te basta la satisfacción de verme reducido a no atreverme más que a lo que tú me...?
—Atrévete a todo cuanto te plazca atreverte. Mis órdenes tienen una sola justificación: que adivino tus deseos antes de que tú los sientas. ¿Verdad que ya te he hablado de mi otro virgo? ¡Pues búscalo! Mete la mano entre mis muslos. ¿Lo notas?
—No sé lo que noto... Pierdo la cabeza...
Prima se zafó de la mano que la tocaba y, tendién- dose junto al rey, musitó:
—¿Notas mis pelos?
—Pero si te rasuras.
—No ahí. Ni tampoco las axilas. Mira, si no, este mechón negro que me llega casi hasta el pezón del pecho. Dime, ¿qué piensas tú que me afeito? ¿El coño y el pubis? Pues me afeito también el vientre, hasta el ombligo. En cambio, por debajo del coño está todo intacto.
—¡Eres una diablesa!
—Sí. Tengo tanto pelo por detrás como la mayoría de las chicas por delante, y, desde que me afeito la vulva, se diría que ésta ha cambiado de lugar.A mis her- manas les gusta. Según ellas, yo tengo una boca donde ellas tienen el coño, y un coño entre las nalgas. ¿Acaso no sabes que soy su sultana y que vivo en un harén donde basta una palabra mía para que se rindan?
—¿Quiénes?
—Todas. La que más me plazca, según el capricho de mis fantasías. ¿Quieres saber quiénes son mis pre- feridas? Te lo diré después. Pero a todas, incluso a la más pequeña, que tiene siete años, le encanta meterme la lengua en la boca del vientre o en el coño del culo. No hay nada que no fueran capaces de hacer para conseguirlo, y la verdad es que me satisface mucho tentarlas.
—Eres una verdadera maestra en eso de tentar a quienes te aman.
—A mis tres hermanas más jóvenes no las amo, pero, como a las jovencitas les gusta sobre todo lo que es salado, es a ellas a quienes concedo, cuando demuestran ser lo suficientemente habilidosas, el derecho de hundirme la lengua en el trasero. Mi verdadero coño se lo doy a la lengua de mi favorita, y cada noche ambas dudamos entre qué es más grato, si para mí gozar de ella, o para ella saborear entre mis muslos el néctar que consigue extraer de mi cuerpo.
—¡Calla!
—¿Qué puede ser más agradable al paladar de una virgen que beber el néctar destilado por otra virgen? Por curiosidad, he querido probar el de todas mis her- manas la misma noche en que alcanzaban la pubertad. Tan pronto como alguna de ellas venía a decirme, alborozada: "Prima, ¡me corro!", yo le regalaba mi boca con fruición. Pero hoy, contigo, he probado la leche de hombre. ¿Por qué me llamas reservada? Deseo seguir bebiéndola, y deseo dar la mía.
—¡Prima!
—¿Por qué dices que me contengo, si acabo de revelarte todos mis gustos, y ahora voy a mostrarte todos mis secretos? No tengo nada que ocultar. Mira.
Y, como si hiciera el gesto más natural del mundo, se puso a horcajadas sobre la cara del rey, dándole la espalda y abriendo al mismo tiempo sus nalgas peludas y su vulva recién rasurada. Acto seguido, sin esperar lo que tenía la seguridad de conseguir, dibujó con la punta de la lengua un minucioso arabesco alrededor del órgano viril.
Hacía mucho tiempo que el rey no había concedido a nadie el favor de la caricia que las jovencitas se hacen unas a otras, y en consecuencia carecía de inclinación natural para ello. Pero, hallándose "fuera de mí", como él mismo había dicho, no supo lo que hacía..., y a pesar de todo lo hizo.
Por su parte, el cuerpo de Prima comenzó a arquearse espasmódicamente y a ser presa de un irreprimible desenfreno. Ella, que nunca decía una palabra cuando sus hermanas le rendían aquella clase de homenaje, esta vez sintió que no sólo debía hablar, sino incluso exagerar sus sensaciones mediante temblores y frases.
—¡Sí! ¡Oh, sí! —exclamó, con un hilo de voz—. ¡Oh! ¡Deseo correrme!
Apoyándose en los brazos, tensos como pilares, levantó la cabeza y curvó la grupa, abierta en toda su redondez.
—¡Mira qué excitada estoy! ¿Lo ves bien? ¡Por eso me rasuro! Cuando me lanzo, mi dardo se pone tan tieso y tan rojo que mis once hermanas se pelean por ver la picha empalmada de Prima... Sabía que esta noche me tomarías... ¡Por eso no he gozado en todo el día!...
Había gozado por tercera vez desde la mañana a las cinco de la tarde, pero su decisión de fingir un apasionamiento absoluto le hizo explicar:
—Cuando he gozado y estoy tan extremadamente excitada como ahora, digo cosas que no quisiera decir... ¡Te amo! ¡Te adoro! ¡Me mojo por ti! ¡Tengo empalmados hasta los pezones! ¡Sé que me encularás dentro de un instante, y lo deseo!... ¡Ah, si ahora me metieras el dedo en el culo!... ¡Sí, así! ¡Húndelo más!... ¡Me vuelves loca! Mi vientre está repleto de un néctar que pugna por salir, salir... Te devolveré más leche de la que tú me has dado a beber... Lo noto... Voy...Voy... ¡Oh, me corro! ¡Toma, gozo, me fundo! ¡Ah, toma, toma!
Gozaba sinceramente, pero por cuarta vez desde que se había despertado.Y para que no se notara que su voluntad física no llegaba a la abundancia de sus palabras, de pronto tomó en su boca en miembro del rey, como si sintiera la irresistible necesidad de hacerlo...
Hasta encontró valor para decir, en cuanto pudo abrir de nuevo los labios:
—¡Oh, qué bueno es! ¡Vuelvo a gozar! ¡Nunca imaginé que una virgen pudiera sentir esto cuando bebe leche de hombre mientras ella, a su vez, se corre!
Y para dar respuesta a todo, incluso al pensamiento, musitó al oído del rey:
—Puesto que lo sabes ya, voy a repetírtelo: me moría de ganas de ser enculada, pero cuando he goza- do..., entonces no he podido contener mi boca.




sábado, 5 de noviembre de 2011

La historia del rey Gonzalo y de las doce princesas de Pierre Louys

Los libros de Pierre Louÿs tienen la particularidad de venir en dos sabores distintos: Por un lado tenemos su obra "seria" con una elegancia y una sensualidad al extremo, con una increíble belleza. Por otro lado tenemos su obra pornográfica: pequeñas piezas que recreaban sus obras serias, pero de una manera grosera y desvergonzada.

Cuando hablo de grosería, hablo de una elegante grosería, hasta que lees a Louÿs nunca se te ha ocurrido que hay un modo elegantísimo de decir cochinadas.

Louÿs escribía estas....cosas para sí mismo, en privado. Estas obras poseen una fijación casi enferma por el sexo anal con jovencitas, por las niñas diciendo groserías y por el sexo pedófilo. Las muchachas suelen actuar como prostitutas, dicen lo que una prostituta de bajo presupuesto diría, pero  con una elegancia que sólo se logra con años y años de educación.

Este libro en particular "dicen los que dicen que saben" que está basado en otro libro de Louÿs llamado "La historia del rey Pausole", aunque como no lo he leído, no tengo elementos para afirmarlo o negarlo.

El rey Gonzalo tiene doce hijas de 8 a 18 años: Prima de 18, Secunda de 17, Tertia de 16, Quarta y Quinta de 15, Sexta de 14, Séptima de 13, Octava de 12, Nona de 11, Décima de 10, Puella de 9 y Párvula de 7 y medio...digo, tampoco era cuestión de partirse la cabeza.

Al darse cuenta que todas sus hijas tienen picores en sus partecitas (no muy) pudendas, decide internar a la reina en un convento para poder iniciar a sus hijas en un insano despertar sexual.....o para participar de el insano despertar sexual de sus hijas...o para despertar insano participando sexualmente con sus hijas....o lo que sea.  Sus hijas son muy vírgenes de sus coños, pero muy lesbianas y se insertan toda clase de cosas en sus anos.

Aunque el rey muestra una clara preferencia por las hijas menores, es de agradecer que la diosa sexual del relato sea Prima, la mayor. Prima es viciosa y seductora.


—….¿Qué es lo que mejor conoces?
Prima le rodeó el cuello con los brazos y le susurró al oído:
—Esta noche, lo que mejor conozco es el modo de excitarte.
—¿Es eso una ciencia?
—Conseguir que se ponga tiesa una picha sin tocarla es todo un arte. Es un arte de cuya experiencia carezco, pero cuyos secretos conozco a la perfección. Es, en suma, el Arte del Amor.
—Demuéstramelo.
—Tengo toda la noche.
—¿Cuántos secretos hay en el amor?
—Conozco un millar de ellos, e inventaré muchos más. Claro que los secretos de amor no se dicen en ningún otro lugar que no sea la cama...
El rey empezaba a comprender que la mayor de sus doce hijas era demasiado lista para él. Prima se percató de sus pensamientos y, sabiendo que una enamorada no debe intimidar a aquel a quien desea seducir, se acostó sobre la colcha, atrajo al rey y, en un abrir y cerrar de ojos, se desvistió sin apenas dejar entrever sus encantos, pues se tendió sobre él, cuerpo contra cuerpo, mostrando tan sólo sus pechos pero hacién dole sentir todo lo demás.
—Prima, eres demasiado hermosa —afirmó el rey—.No podré permanecer durante mucho tiempo en el estado al que me has llevado.
—No temas nada. El primer secreto del amor es conseguir estar excitado. El segundo es conseguir dejar de estarlo.
—Eso me parece más prudente.
—No, no, me siento segura de mí. Me amas ya lo suficiente como para dejar de mi cuenta la dosificación de tu placer. Acabas de decirme que soy demasia do hermosa, aunque apenas si has visto mi rostro. Pues bien, será eso lo primero que vas a desvirgar: mi rostro.


Las pequeñas son unas graciosas desvergonzadas con gusto por lamer las axilas, los anos, los menstruos y los orines.


Dominada todavía por el dolor, Séptima quiso sonreír para decir, en tono aún más quedo: 
—¿Tan puta como tú? 
—No.Todavía os queda mucho... 
—Pero ¿cuando una virgen tiene un mango como éste en el trasero...? 
—Eso demuestra que es virgen. 
—¿Y cuando el mango es el de su padre? 
—Eso es una prueba de amor filial. 
—¿Y cuando el mango de su padre acaba de salir del culo de su bollera... 
—Entonces la pobre bollera es, además, cornuda. —¡Qué descaro!¡Resulta que la cornuda soy yo!


El rey se reduce a dejarse conducir, como si fuera el silencioso camarógrafo de una película. El libro no contiene sexo vaginal, situación que viene a ser una burla: las chicas deben proteger su virginidad para conseguir un buen marido.

Al final hay un par de relatos interesantes; particularmente me llama la atención uno que se llama "La muestra", sobre una fantasía anal con una prostituta que no cobra sus servicios.


Hizo que me tumbara cuan largo era y se agachó sobre mi miembro con mil precauciones, hasta que el glande quedó situado exactamente bajo el ano.
—No estoy mojada, ¿lo ves? —dijo—. Pero no te preocupes, no te haré daño. Y, dejándose caer con suma habilidad, se tragó la punta del miembro y apretó violentamente el esfínter un poco más arriba.
En cuanto sentí la opresión de aquel músculo caliente, no pude contenerme y mi semen fluyó a borbotones en el intestino, mientras ella continuaba excitándome el miembro con enloquecedoras contracciones.
Su culo me chupaba como una boca. Jamás había gozado de un modo tan doloroso.
—¡No te aflojes! —exclamó cuando hube expulsado el último chorro—.Apenas hemos empezado.
Y, haciendo descender su grupa, se empaló sentada encima de mí. Toda mi verga estaba sumergida en su interior. Entonces, puso en movimiento la totalidad de su musculoso y rosado trasero, que yo veía subir y bajar con una indescriptible excitación. Apoyaba los puños en la cama y su cuerpo ascendía y descendía cada vez más rápido, sin soltar en ningún momento mi miembro, que era engullido y vomitado precipitadamente.


Este es un típico libro pornográfico de Louÿs, es de agradecer que el relato sea tan corto y que no muestre pedofilia heterosexual a detalle. Se puede entender de manera muy simple: no era un libro para publicarse; se trata de una fantasía onanista del autor.



Perversógrafo: Lesbianismo, masturbación, coprolalia, sexo anal, oral, en las axilas, juguetes sexuales, urofagia, escatología, pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, tríos, incesto, juguetes sexuales.





La historia del rey Gonzalo y de las doce princesas 
Pierre Louys
Editorial La Máscara
Malditos heterodoxos
Valencia, 2000
ISBN: 84-7974-433-2

martes, 20 de septiembre de 2011

Manual de urbanidad para jovencitas de Pierre Louys

A finales del siglo XIX y a principios del siglo XX, la población de las ciudades estaba cambiando; mucha gente del campo estaba llegando a las ciudades para integrarse a la naciente clase media. Dicha clase media emergente tenía ambiciones culturales, por lo que eran comunes los manuales de urbanidad que instruían cómo comportarse en la ciudad a la ruda gente del campo.

Pierre Louys nos presenta una burla de los manuales de buenas costumbres, es un manual de buenas costumbres pornográfico, en donde se les pide a las niñas que moderen sus modales pero no se les pide que moderen sus costumbres. Como libro cómico es excelente. Con un lenguaje franco, abierto y prosaico nos presentan un trabajo impublicable. Fué hasta la muerte de Louys, en 1926 que se publicó por primera vez el libro escrito originalmente en 1916.

Modales en la habitación, la cocina, la mesa, en clase, en el baile, de visita, en la calle, de visita, en la cama,  cómo comportarse ante los padres, los hermanos, las visitas, el presidente, las criadas, etc.

Si le sorprenden completamente desnuda, ponga púdicamente una mano sobre su rostro y la otra sobre su coño; pero nunca haga burlas con la primera ni se lo menee con la segunda.
No insinúe al criado que se folle el culo de un pollo cocido sin haberse asegurado por sí misma de que el criado está sano.
No meta y saque de su boca un espárrago mientras mira lánguidamente al joven que quiere seducir.
No lama un albaricoque partido en tanto que guiña a la lesbiana más célebre de la reunión.
Si propone jugar a “muéstrame tu polla y veras mi culo”, asegúrese de que los mayores no vigilan.
Lo mismo cuando juegue “a ver quién mea más lejos”, sobre todo si los árbitros son unos jovencitos.
Ponerse miel entre las piernas para hacerse lamer por un perrillo, está –en rigor- permitido; pero es inútil devolverle el favor.
Si juega “a la puta” con algunos chicos, no pida prestadas veinticinco ladillas a la hija del jardinero para hacerse un verdadero coño de tirada
No dibuje en la pizarra el coño de la maestra, sobre todo si ella se lo ha enseñado confidencialmente.
No afirme que el Mar Rojo se llama así porque tiene la forma de un coño ni que la Florida es la polla de América ni que laJungfrau no merece su nombre desde que los alpinistas la remontan. Serían observaciones ingeniosas, pero impropias de la boca de una niña.
No humedezca su pulgar en la boca o en el coño para pasar las páginas.
El regalo más hermoso que puede hacer una jovencita es su virginidad. Como la de delante sólo se puede dar una vez, dé en cien ocasiones la de detrás y hará una centena de cortesías.
Vuelva a ponerse los guantes antes de entrar si se ha hecho una paja en el ascensor.
No pegunte a una actriz dónde pasó sus años de prostíbulo. Infórmese por sus amigas.
Si una señora rechaza sentarse, no le dé consejos sobre el peligro de ser enculada por algún despistado.
Se conquista a los hombres poniéndoles una pizca de sal en la punta de la polla y chupándola hasta que la sal se haya disuelto.
Si una joven morena le dice: “Las morenas vienen al mundo por el coño y las rubias por el ojo del culo”, puede responder sin vacilar que se tata de un falso rumor. Si usted es rubia, puede añadir una bofetada.
Si echa un polvo por la tarde en una iglesia de pueblo, no se lave el coño en la pila del agua bendita. Lejos de purificar su pecado, lo agravaría.
Cuando le cuente todas sus cochinadas al buen sacerdote que la escucha, no le pregunte si lo oído se la pone tiesa.
No entre en los urinarios para ver mear a los caballeros.
Si ve, al lado de una acera, un caballo terriblemente empalmado, no alargue la mano para aliviarlo. No es costumbre.
No dibuje cipotes en las paredes, aunque tenga un gran talento como artista.
En el agua, no pida a los presentes permiso para hacer pipí. Hágalo sin autorización.
No llame al camarero a las once de la noche para pedirle un plátano. A esa hora, solicite una vela.
Si su señor padre le pide que se la chupe, no tenga el despiste de decirle que su picha huele al coño de la criada. Podría preguntarse por qué reconoce usted ese olor.
Cuando vaya a la casa del amante que tiene por costumbre encularla, no se maquille el ojete en el cuarto de baño de su madre con el lápiz que usa para sus labios.
Durante el noviazgo, no le diga a su futuro cuñado que su hermana chupa muy bien las pollas. Aunque vaya a disfrutar esa habilidad íntima, saberlo así no le va a hacer gracia.
Es al esposo de su madre a quien debe llamar papá. Aun estando segura de que no les une lazos sanguíneos, no le debe decir al oído: “¡Te la puedo chupar, no eres mi padre!” La segunda oración destruiría todo lo que tuviera de agradable la primera.
Si una visita llega cuando su madre está haciendo el amor y le han encargado que diga: “Mamá está indispuesta”, no dé detalles sobre la enfermedad. Si le preguntan: “¿Qué tiene?” No conteste: “Una polla en el culo.”
No olvide decir “por favor” cuando pida una polla ni “gracias” cuando se la den.
Al subir en el coche de sus padres, no bese en el cuello del chófer, aun estándole muy reconocida porque se la acaba de follar seis veces.
Si se acuesta con él de buen grado y le pide que orine en su boca, no le objete que este acto va contra el respeto que se le debe. Él conoce el protocolo mejor que usted.
Si el señor Presidente muriera súbitamente mientras usted saborea su leche, puede contar la anécdota a todo el mundo: no la perseguirán. Hay precedentes.
Si está con un caballero al que nunca se la ha mamado, no le haga sabias lamidas a lo largo de la polla y por detrás de los cojones. Tendría una mala opinión acerca de su pasado.
Si muriera, abotone su pantalón otra vez antes de llamar a la criada y nunca diga en qué circunstancias entregó su alma a Dios.
Recuerde que en el 69 el lugar de honor es el de abajo. Una jovencita debe ponerse siempre arriba.


DIGA... NO DIGA...
No diga: “Mi coño.” Diga: “Mi corazón.”
No diga: “Tengo ganas de follar.” Diga: “Estoy nerviosa.”
No diga: “Cuando tenga pelos en el coño.” Diga: “Cuando seamayor.”
No diga: “Prefiero la lengua a la polla.” Diga: “Sólo me gustan los placeres delicados.”
No diga: “Tengo doce consoladores en mi cómoda.” Diga: “Nunca me aburro sola.”
No diga: “Me importan un pepino las novelas honestas.” Diga: “Querría algo interesante para leer.”
No diga: “Cuando ella se corre parece un burro meando.” Diga: “Es una exaltada.”
No diga: “Es la mayor puta que hay sobre la tierra.” Diga: “Es la mejor muchacha del mundo.”
No diga: “Se hace encular por todos los que la lamen.” Diga: “Es un poco coqueta.”
No diga: “Su polla es demasiado grande para mi boca.” Diga: “Me siento tan niña cuando estoy con usted.”


Evite las comparaciones arriesgadas. No diga: “Duro como una polla, redondo como un cojón, mojado como mi raja, sabroso como el semen, no más gordo que mi clítoris” y otras expresiones que no están recogidas en el Diccionario de la Academia.



Un clásico, no se lo pueden perder.

Bueno, para echarles a perder la diversión sólo me queda decir que creo que Louys era un enfermo que veia a las niñas como objetos sexuales.






Perversógrafo: coprolalia, escatología, masturbación, sexo anal, oral, vaginal, zoofilia, lesbianismo, pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, orgías, incesto, juguetes sexuales, sacrilegio, interracial, 69


Manual de civismo
Louÿs, Pierre
Ediciones Coyoacan
ISBN: 9706330216
80 pág.







martes, 30 de noviembre de 2010

Las tres hijas de su madre de Pierre Louys

Pierre Louys es desconcertante, pero éste libro es para mí el más desconcertante de todos. Cuando todas sus obras pornográficas tienen de base una obra seria publicada, ésta es la única que es original desde un principio.

En mi opinión es una fantasía sexual del autor, una de las divertidas y bien escritas, cómica, prosaica y cruda, que tal vez no debió haber salido de su cajón, y que definitivamente no hubiera sido publicada hoy en día por jugar con el límite entre lo legal en muchos países. Trata reiteradamente la pederastia desde una optica despreocupada y abunda en detalles que a mí me parecen escabrosos.

Al contrario de otras obras pornográficas de Louys, en ésta los personajes están perfectamente definidos y sus estilos y sus pláticas son distintivos.

Con forma de una narración autobiográfica  nos relata la vida de un hombre que se encuentra a una familia muy particular, formada por una hermosa mujer en sus mejores años de madurez, y sus tres bellas hijas, de 19, 14 y 10 años, y de cómo le fueron entregadas una a una, para al último engañarlo y simplemente irse como buenas gitanas.

Mauricette, de 14 años es todo amor, caliente, virgen e "impoluta", es la primera que se entrega a nuestro personaje, él es vecino de ellas y sus paredes se comunican a través de un ladrillo flojo. El no cree en la muchacha, que le promete que en breve la poseerá a ella, a sus dos hermanas y a su madre, a pero pronto ya tiene a la madre entregándosele.

Su risa se esfumó. Sus ojos se rasgaron. Apretó los dientes y abrió los labios. Tras un breve silencio dijo:
-Muérdeme, quiero que me muerdas allí en el cuello, debajo del pelo, como  hacen los gatos con las gatas.
- Me retengo...apenas me toco ... pero ya no puedo más ... me voy a correr ... ¡Haz lo que quieras, como si follaras, con todas tus fuerzas!

Teresa, la madre, parece ser la más hermosa de todas, es una mujer dedicada a la prostitución y es casi exclusivamente anal. Tiene un culo que chupa, masturba y coge y como todas, es complaciente y le promete entregarle a todas sus hijas por turnos, si él acepta respetar la virginidad de Mauricette. Si cumple, al final le entregarían esa virginidad como premio.

-No me toques o te vacío los huevos con un golpe de culo ... ¡Toma! ...¡Toma! ...¡Toma! ...
Era enloquecedora. La violencia y la flexibilidad de sus caderas superaba todo lo que había sentido en los brazos de otras mujeres... No duró mas que el tiempo de la amenaza y recobró su inmovilidad.

Tenemos a Charlotte, una morena, suave, cálida, complaciente y sumisa. Sumisa al grado de la desesperación. Es de la misma edad del narrador, por lo tanto es ella quien le contará la historia de su vida y con quien pasará las noches.

Chrlotte, enculada, pasó a ser más Charlotte aún que antes: más blanda, más húmeda, más dulce, más tiernamente abandonada. Yo me había girado un poco, así que ella se encontraba casi acostada sobre mí de espaldas, lo que le permitía abrir casi todo lo que daban de sí los muslos. Paseé allí mis manos antes que ella: era un lago.

Lili es una niña de 10 años, y parece ser la más corrompida de todas en el plano sexual, pero la más inocente en el plano humano. Ella es graciosa y simpática, y se entrega a toda clase de juegos que no incluyan la penetración vaginal (no voy a abundar).

-Estas chicas mayores no saben hacer nada, tienen, sabe usted, virgos por todas partes; ya puede usted darles vueltas y más vueltas, no puede uno encontrarles la entrada. Y por una vez que te chupan la polla, les parece tan inaudito que invitan a toda la familia para que les aplaudan como si tragara sables.

Tanto Lili como Charlotte han sido prostituidas desde pequeñas por la madre, así que lo saben todo y lo hacen todo, aunque evitan el sexo vaginal por temor al embarazo o al daño en el caso de la pequeña.

El primer día de la narración les barrena el trasero a las cuatro. Charlotte se queda con él en la noche y le cuenta la historia de tan singular familia: Mauricette estaba internada en un colegio, por lo que es la que menos experiencia sexual tiene, sólo sabe juegos lésbicos y algo de sexo anal.

Charlotte confiesa ser como una amante para su madre, masturbándola y lamiéndola. También cuenta cómo eran compañeras de prostitución, la madre la entregaba a los viejos y la acompañaba para que no le hicieran daño, o la invitaba a sus juegos con los jóvenes como lengua ayudante.

Las descripciones de proezas sexuales a veces se salen de toda realidad, relatando cómo, mientras enculaban a su madre, ella metía su mano de niña por la vagina y masturbaba al cliente a través de la pared que separa ambos pasajes.

Cuenta la historia de cómo se embarazó su madre de Lili, cuando ella a los 9 años fue enculada por un pedófilo que le pide que defeque el semen en la vagina de su madre....así, Charlotte viene a ser el padre de Lili. Embarazada, la madre atiende clientes especializados en ese gusto.

El narrador nos describe el culo de Charlotte, que tiene tanta experiencia en menesteres sexuales, que puede chupar, masturbar o cepillar, según amerite la ocasión. Charlotte es la amante perfecta, sumisa, tierna y cálida, y sabe tener relaciones anales es 132 posiciones distintas.

Charlotte también nos narra la historia de su primera comunión, donde un enfermo amante de su madre le organiza una especie de bukkake con todos los amigos de su madre, y tiene que chuparlos a todos con su vestido puesto.

Charlotte es tan sumisa que acepta clientes sádicos que la golpean a ella o a su madre tan fuerte que le sacan sangre. Acepta participar en orgías donde es eyaculada 21 veces en el culo, para depositar todo en una copa y bebérselo, o hacer espectáculos orales o anales con perros, toros, burros, cerdos, gatos, monos o cabras.

El narrador queda tan exhausto de culos que tiene que visitar a una amiga a la que le da por el coño, pero al volver a su departamento ya lo está esperando Teresa, quien continúa la culera jodienda y la historia. Parece ser que ella es complaciente, y le gustan los juegos sádicos; pero ante todo se declara lesbiana e incestuosa.

Teresa viene de una familia de cirqueras, que podían lamer su propio coño o contorsionarse para dar extraños placeres. Tiene adiestrada a Lili en la actuación, quien si no dijera tantas porquerías sería simpatiquísima.

Ellas nunca se enojan, les hagan lo que les hagan siempre quieren más, siempre piden más y siempre terminan masturbándose porque nunca llenan. Las más pequeñas son las más viciosas y frecuentemente llegan al paroxismo si no se les da lo que piden en la cama (Excepto Lili, quien es una niña centrada y simpática que no pierde el estilo)

Al final, le organizan al narrador un espectáculo circense de sexo y entretenimiento que los de Zumanity  quisieran poder llevar a cabo, para al final dejarlo exhausto y con ganas de desvirgar a Mauricette después de haberse negado a hacerlo por capítulos y capítulos. Parece ser que eso era también parte de la obra de teatro.

-Cálmate, no te romperé la polla - dijo con ternura -Te la chupo ¿lo notas? Te la chupo con el agujero del culo.
No habría podido decir qué hacía, pero, en efecto, su boca no hubiera podido enervarme más. Se me hacía difícil hablar.
Ella siguió en mi rostro el reflejo de mi sensación, y, sin tener que interrogarme para saber si había llegado el momento, aceleró poco a poco el ritmo de sus riñones hasta el adagietto al menos así me pareció. Creo que murmuré ¡Más rápido! y que ella no lo consintió. No conservo mas que un vago recuerdo de aquellos últimos segundos. El espasmo que ella obtuvo de mi carne fue una especie de convulsión de la que no tuve conciencia y que no hubiera podido describir.
Así pues, mi pregunta tras dos minutos de silencio fue:
-¿Qué me hiciste?
-Un trabajito muy bien hecho con el agujero de mi culo- dijo ella riendo

Después de leer a Pierre Louys, no he vuelto a comer espinacas con crema. Suelo atacarme de la risa y asquearme cuando las veo. Así te pasa cuando lees a Pierre Louys, te atacas de la risa y luego te asqueas.


Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral, entre las tetas, con embarazadas, entre niños, masturbación, pederastia, dominación, voyeurismo, prostitución, orgías, tríos, coprolalia, juguetes sexuales, lesbianismo, coprofagia, flagelación, sadismo, 69, beso negro, sacrilegio, zoofilia, incesto, bukkake, lluvia dorada, masoquismo y como se llame lamer el semen directamente del culo de tus parientes.



PD.- Quizás ésta es la entrada que me ha costado más trabajo hacer, estoy contento de terminarla. Es sumamente cansado reseñar ésta obra por los temas que trata. A mí me gustó el libro, pero las partes de sexo explícito con la niña simplemente me las salté.



Las tres hijas de su madre
Louÿs, Pierre
Junio 1978
La Sonrisa Vertical SV 7
ISBN: 978-84-7223-307-2
176 pág.








Las tres hijas de su madre de Pierre Louys


martes, 16 de noviembre de 2010

Las canciones de Bilitis de Pierre Louys

Ya he reseñado en otras ocasiones a Louys, recuerdo haber mencionado "su obra erótica y su obra pornográfica", pero no me había dado el tiempo de explicarlo. Pierre Louys era pornógrafo "de clóset", muchas de sus obras pornográficas son póstumas o están sin editar; el señor las escribía, supongo, para sus ratos onanistas. Por otro lado, gran parte de su obra publicada en vida es erótica; con un erotismo apenas sugerente, elegante, culto y refinado.....nada más alejado de lo prosaico de sus obras "hardcore".

En 1894, Louys aún no tenía la fama que alcanzó posteriormente; era visto como una joven promesa de la poesía parnasiana.

Louys edita un libro de poesía y se presenta como el traductor. El libro contiene 143 cantos o poemas contemporáneos a Safo, y los presentó como la traducción de una serie de poemas encontrados en las inscripciones de una tumba fenicia en Chipre. La tumba era de una poetisa de la antigua Grecia clásica del siglo VI a.C. y había sido encontrada recientemente por el arqueólogo alemán Herr G. Heim (señor S. Creto)

Por muy crédulos que fueran los contemporáneos, no cayeron en la patraña, pero curiosamente el autor no cayó tampoco en el descrédito, sino que la calidad literaria es tal que lo impulsó aún mas. Los poemas hablan fundamentalmente del amor y del deseo, tratan la homosexualidad femenina desde un punto de vista positivo y completamente despreocupado de puritanismos. Es una obra sumamente sensual.

El libro comienza con una necesaria biografía de Bilitis, la "autora" de los poemas. Bilitis era hija de madre fenicia y padre griego (ausente). Nace en Pamphylia donde lleva una vida simple como pastora de cabras. En su adolescencia conoce el amor por los hombres y toma un amante. Huye a Mytilene, donde es discípula de Safo y por último se hace prostituta al servicio de Afrodita en la isla de Chipre.

El libro propiamente se divide en tres partes: Bucólicas de Pamphylia, Elegías de Mytilene y Epigramas de la isla de Chipre. Termina el libro con los epitafios encontrados en su tumba.

En las bucólicas, tenemos a una Bilitis preadolescente con los temores típicos de una jovencita; arropada por el amor materno que le explica la vida y la consuela. Al paso del tiempo se hace amiga de los niños, quienes le pedían que les contara historias, y de los pastores, quienes la invitaban a convivir con ellos.

La vida simple y el despertar sexual en un ambiente absolutamente natural, donde un día es tomada por la fuerza mientras duerme en el campo, para después pasar a explorar la sexualidad con un joven pastor de cabras en las frescas noches griegas.


LA COPA
Al verme, Likas, llegar vestida simplemente con una brevísima túnica, pues el calor es asfixiante, ha querido modelar mis senos, que quedaban al descubierto.
Ha cogido arcilla fina, la ha amasado con agua fresca y ha formado una ligera pasta. Y cuando la ha aplicado a mi piel, he creído desfallecer, de tal modo estaba fría.
Con el molde de mi seno ha hecho una copa redondeada y umbilicada. La ha puesto a secar al sol y luego, despachurrando flores contra ella la ha teñido de púrpura y ocre.
Después hemos ido hasta la fuente consagrada a las ninfas y hemos arrojado la copa en la corriente, luego de haberla llenado de alelíes dobles.

LA CASITA
La casita donde está su lecho es la más hermosa de la tierra. Está hecha con ramas de árboles, cuatro paredes de tierra seca y una pobre techumbre de bálago.
La amo, porque en ella nos acostamos desde que las noches refrescan; y, cuanto más frescas son, son también, por fortuna, más largas. Cuando despierta el día me siento, al fin, fatigada.
El colchón está en el suelo; dos mantas de lana negra tapan nuestros cuerpos que se dan calor. Su pecho rechaza mis senos. Mi corazón late...
Me estruja tan fuerte que me romperá, tan poca cosa como yo soy; pero en cuanto está en mí ya no hay para mí mundo; me harían pedazos sin despertarme de mi locura.



En las Elegías, tenemos a una Bilitis que ha huido de su hogar, abandonando un bebé aunque no da explicaciones del porqué. Llega a Mytilene y es tomada por amante por la misma Safo, quien la introduce a otras mujeres y la anima a establecerse con una. Un día encuentra una jovencita en el camino, quien la sigue porque no tenía a nadie, pronto se enamoran y se casan, pasando Bilitis a ser "el varón" y Manasidika la mujer.

Las elegías narran el amor apasionado que viven durante diez felices años; destinadas a no tener hijos, "adoptan" una muñeca de cera. Un día Bilitis descubre la infidelidad de Manasidika y se van alejando hasta que Manasidika la abandona por otra amante. Ella trata de consolarse y llora su pérdida, hasta que decide huir a Chipre.


LOS PECHOS DE MNASIDIKA
Ella abrió escrupulosamente, con una mano su túnica y me ofreció sus suaves y tibios pechos, tal como se ofrecen a una diosa un par de palomas vivientes. 
"Ámalos bien", me dijo "¡Yo los amo!". Ellos son venerados, son como chiquillos pequeños. Yo me deleito con ellos cuando estoy sola. Me recreo y les brindo placer. Los riego con leche. Los visto con flores. Sus minúsculos vértices se enamoran del fino cabello con el que los acaricio. Los halago con un estremecimiento. En lana reposan ellos en su sueño. 
Ya que nunca tendré niños. Y ya que están tan lejos de mi boca.
Bésalos por mí.

EL CORAZON
Deseosa, la he tomado de la mano y fuertemente la he puesto bajo la piel húmeda de mi pecho izquierdo. He corrido la cabeza de un lado a otro y he movido los labios sin hablar.
Mi corazón enloquece, violento y duro, golpea y golpea mi pecho, como un sátiro cautivo si se tropezara con otro. Ella me ha dicho:
"tu corazón me hace daño..." 
"Oh Mnasidika, he respondido yo, el corazón de las mujeres no está aquí. Este es un pobre pájaro, una paloma que agita sus débiles alas el corazón de las mujeres es más terrible "parecido a una baya de mirto, arde en la llama roja y bajo un despojo exuberante. Es aquí donde yo me siento mordida por la insaciable Afrodita"



En los Epigramas de la isla de Chipre, Bilitis se convierte en una prostituta al servicio del templo de Afrodita, allí vive y goza hasta que la vejez le llega y su belleza declina; entonces es hora de retirarse al campo, a lugares que le recuerdan su infancia y donde puede escribir sus cantos.


LOS MISTERIOS
En el recinto tres veces misterioso en que los hombres no penetran jamás, te hemos adorado, ¡Astarté de la Noche! ¡Madre del Mundo! ¡Fuente de la vida de los Dioses!
Voy a revelar algo, pero no más de lo que me está permitido. Alrededor del Falo coronado, ciento veinte mujeres se balanceaban gritando. Las iniciadas vestían de hombre y las otras con túnica abierta.
El vaho de los perfumes y el humo de las antorchas flotaba entre nosotras formando nubes. Yo lloraba con lágrimas ardientes. Todas, al pie de la Diosa, nos hemos echado sobre las espaldas.
En fin, cuando el acto religioso fué consumado y cuando, en el Triángulo Único hubieron hundido el falo purpúreo, entonces el misterio empezó. Pero ya no diré más.

EL ENGAÑO
Me despierto... ¿Es que se ha marchado?
¿Ha dejado algo? No: dos ánforas vacías y flores pisoteadas. Toda la estera está empapada en vino.
He dormido, y todavía estoy borracha... Pero, ¿con quién he venido?... Porque acostarnos nos hemos acostado. La cama misma está empapada en sudor.
Quizá eran varios; está esta cama tan deshecha. No recuerdo nada... ¡Pero habrán sido vistos! Aquí está mi frigia. Duerme todavía atravesada en el umbral de la puerta.
La doy una patada en el pecho y la grito: «Perra, es que no podías...» Estoy tan enronquecida que no puedo hablar.



Los poemas tienen un toque femenino, donde la rudeza y la fuerza son descartadas, y donde lo masculino pasa a segundo término, sin ser ignorado, no es enaltecido como el femenino.

El estilo parece griego, recuerda a los poemas de la poetisa Safo, pero hay algo "PierreLouysiano" que no se puede negar, el refinamiento de la palabra.

Es curioso que hay una segunda versión de "Las canciones...", ligeramente diferentes por algunas palabras, están acentuadas en lo erótico y no fueron publicadas hasta pasada la muerte del autor.








Perversógrafo: Sexo vaginal, cunilinguo, masturbación, lesbianismo, juguetes sexuales, prostitución.



Las canciones de Bilitis
Louÿs, Pierre
2003
Ediciones 29
ISBN:  84-7175-508-4
160 pags.