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martes, 24 de enero de 2012

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 7



Soneto XV

fíjese el hombre que al clavar le duele
Ser perturbado en tan dulce empresa,
en este que en tal trance no le pesa
llevársela jodiendo a donde quiere

Y estudiarlo la pena no merece.
Conocer verbigracia la manera
de hacerlo bien, verás que nada cuesta:
Joder puede quien ama y se enardece.

Mira cómo la alza con los brazos,
Las piernas ella enlaza en los ijares,
En dulce goce al borde del desmayo.
Ya nada los perturba, aunque se cansen:
Y de tal modo el juego es arrebato
que se encienden jodiendo y se deshacen.

Mas aún firmes y audaces,
juntos jadean de placer sedientos
y mientras dure, estarán contentos.






Soneto XVI

-Tú, con mis piernas al cuello, en el culo
la picha me has metido: ¡rompe, rasga!
Estoy en el suelo, fuera de la cama.
¡Oh, qué amargo placer, placer rotundo!

Devuélveme al lecho, porque así me hundo
y moriré con la cabeza gacha.
El dolor de parir, penar que pasa.
¡A qué extremo me lleva amor tan crudo!

-¿Qué me piensas hacer?- Lo que tú quieras
-Dame la lengua entonces, alma mía.
-Asaz pide quien sirve bien y espera.

-La crica un poco de placer ansía,
porque entre el culo y ella la paz sea.
¡Entra amigo, que no escape la picha!

Muerta por cierto estaría,
si tardabas en darme alivio abondo,
mi bien, mi corazón y mi tesoro.


En el Toscanini, el documento más antiguo con los sonetos del Aretino, los sonetos XV y XVI son los que se muestran arriba, pero según la tradición, originalmente los sonetos XV y XVI serían los siguientes:





Soneto XV
Al niño teta, y teta a tu fruta;
A un tiempo, da la leche y la recibe,
y tres dentro de la cama se percibe:
cada uno a su gusto su papel disfruta.

¿Tuviste acaso una cojida en esta forma,
no es de las mejores que has tenido?
En esta cojida más contento tomas,
Que un villano que come lo querido.

- Es verdad muy dulce el tal roce,
Coje el reverendo y coje el divo;
y como yo, tiene la abadesa goce;

Y si me toca en tu coño hacer el vivo
a tu bello carajo duro estar en pose,
yo siento un placer superlativo.

Y si a ti mi buen carajo esquivo,
 en la dulce cogida, el coño te funde,
aguanta un mes, y del gusto en él te hundes.



Soneto XVI
-No llores, nene mío, tenla quieta,
tu métemela toda sin cuidado,
dame también la lengua, bien amado,
y avívame el hornillo con tu teta.

-Puesto que así lo quieres loca, sea,
anda, vuélvete del otro lado.
-Cuando me digas qué hacer de grado
pero, duérmete niño. Que más sea.

Mecer, cantar, coger, que maravilla
son tres cosas que a un tiempo ejecuto
cual si fuese la cosa más sencilla.

Esto es aprovechar las ocasiones
una mano en mi pipa, el pie en la cuna,
la otra acariciando los cojones.

¡Pero no te retires que me viene!
-Es que te haré otra tripa de seguro.
-Aunque me hagas cuarenta, ¡reviene!



martes, 10 de enero de 2012

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 6



Soneto XIII

-Dame la lengua y apoya el pie en el muro.
Aprieta con las piernas estrecho estrecho.
Ponte boca abajo sobre el lecho,
que nada sino follar me interesa.

-Ah, traidor, el carajo tienes duro.
-Oh, que dulzura la de tu coño.
-Un día metérmela en el culo te prometo,
y que saldrá limpia te aseguro.

-Gracias te doy, querida Lorenza
y me esforzaré en servirte, pero empuja
empuja como hace la zapatera.

-Ahora mismo ¿y tú cuándo corazón?
-En seguida; tú dame la lengüecita,
que me muero. -Yo también, y tú eres la razón.

-Entonces, ¿cumplirás?
-Ahora mismo, ahora lo hago, señor mío,
ahora lo hago –Y yo. -Ay de mí. –Oh Dios.


Soneto XIV
-No tires, Cupido sinvergüenza, chulo,
de la carriola. Párate, borrico,
que quiero dar por coño, y no por culo,
a quien me toca la polla, y yo me río;

En los brazos y en las piernas confío,
mas tan incómodo estoy, no te engaño,
que así hasta un mulo, en una hora moriría.
Sin embargo, soplo y con el culo grito.

Si acaso te cansaras, Beatriz,
me habrás de perdonar, porque ya sabes
que follar en esta postura me destroza;

y si no tuviera tu culo por espejo,
sosteniéndome así, en ambos brazos,
Nunca concluiría asunto nuestro.

Oh culito blanco y rosado,
Si mirándote no me llenas,
No tendría la verga tiesa apenas.



sábado, 31 de diciembre de 2011

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 5



Soneto XI
-Abrete bien de piernas, que aprisiones
tu coño en la cara y tu culo hermoso.
Paraíso el que procura tu pozo,
coño que libera el alma y las pasiones.

Mientras yo te contemplo, ahí me llega
repentino, de besarte el capricho,
y me parece ser más bello que Narciso
en el espejo, que a mi polla alegra.

- En la tierra y en la cama corrompidos.
Te estoy viendo, putona, y si te cojo
dos costillas del pecho yo te rompo.

-Pues me cago en ti, vieja renuente,
Que por este placer pluscuamperfecto
en un pozo entraría sin perderme.

No hay abeja tan golosa de la flor
como yo del noble carajo,
y aún sin catarlo, por mirarlo me empapo.



Soneto XII
-Marte, haragán descontrolado,
no se yace así sobre una dama,
ni a Venus a ciegas en la cama,
con tanta furia y sin discreción dando.

-Yo no soy Marte, sino Ercol Rangone,
y a vos os follo, que sois Ángela Greca;
y si aquí conmigo el laúd tuviera,
mientras follo una canción os tañera,

y vos, señora mía, dulce consorte,
en el coño haríais bailar mi verga
meneando el culo y presionando fuerte.

- Sí, señor, al joder con vos me corro,
pero temo que amor me dé la muerte
con vuestras armas, pues es niño y loco.

-Cupido es mi muchacho
e hijo vuestro, y mis armas cuida para
a ti, diosa ociosa, consagrarlas.



martes, 20 de diciembre de 2011

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 4



Soneto IX

-Tienes la verga en el coño y ves mi rabo,
y yo veo tu culo cómo está hecho.
-Mas podrías decir que no estoy cuerdo,
porque donde tus pies tengo las manos.

-¿Asi crees poder entrar?, ¡vamos!,
un bestia eres, y no lo lograrás
porque el follar mejor encontrarás
cuando ambos nuestro pecho juntamos.

-Yo os quiero follar con maña, comadre,
y el culo mil veces acariciar
con dedos, polla y lengua fornicar,

que vais a sentir un placer, hermosa
un no sé qué más dulce que el rascar
de duquesas , las reinas y las diosas

Al final me diréis una cosa:
que es estas ceremonias soy un misterio,
más tengo la polla pequeña y desespero.



Soneto X
-Me perdonarás, pero en culo la quiero.
-Señora, no quiero cometer tal pecado,
porque esa es vianda de prelados
que para siempre el gusto han perdido.

-Vamos, métela aquí. -Que no. -Que sí.
-¿Por qué? , ¿no se usa ya el otro lado,
o sea, el coño? -Sí, pero es más grato
por detrás que por delante la verga así.

-De vos dejarme quiero aconsejar.
Vuestro es el carajo, y si así os place,
como a carajo le debéis mandar.

-Aceptado, mi bien, métela de lado:
Por aquí, así, y no te corras todavía,
Oh verga, buena amiga, oh verga santa.

-Metétela toda entera
-Ya ha entrado toda dentro ¡qué placer!,
y así quisiera estar sentada un año.



martes, 13 de diciembre de 2011

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 3


Soneto VII
-¿Por dónde os la vais a meter?, responde,
¿por delante o por detrás? Quiero saberlo.
-¿Por qué? ¿es que , estarias molesto
si en el culo me la clavo?, mi conde.

-No, señora. Es porque el coño sacia
tanto a la polla que da poco placer.
Mas así lo hago yo por no parecer
un fraile Mariano, verbi gratia.

-Pues si la polla entera en el culo deveras
como anhelan los grandes, me contento
de que con el mío hagas lo que quieras.

-Agarrala con la mano y metela dentro,
que tanta utilidad para el cuerpo encontrarás
como los enfermos el alimento.

Y yo tal gozo siento
al sentir mi verga en la mano tuya,
que pronto moriré si ahora follamos.




Soneto VIII
-Ha sido menuda tontería,
cómo follarte elegir pudiendo,
la polla en el coño estar metiendo
cuando tu culo no me negarías.

Que conmigo acabe mi genealogía,
por detrás quiero meterla muchas veces,
pues el ano y la raja son diferentes
como el vino aguado y el malvasía.

-Fóllame y haz conmigo lo que quieras
por el coño y por el culo ¿qué importa
por dónde tú hagas tus tretas?;

Hay en mi higa y en mi culo tales fuegos
que ni pollas de mulos, bueyes y asnos,
pueden un poco calmar mis ruegos.

Un calzonazos serías
si lo haces a la usanza antigua;
Si yo fuera hombre, coños nunca querría.


sábado, 26 de noviembre de 2011

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 2



Soneto IV

-Tienes un buen rabo, bello y grande.
Venga, si me amas, déjame ver.
-¿Quieres probar a verga mantener
conmigo encima y metida por delante?

-¿Que si quiero probarlo? ¿probar tu pozo?
Mejor que comer o que beber agarro.
-¿Y si así tumbados, luego te desgarro
y te hago daño?. -Piensas igual que el Rosso.

Vamos, ponte en la cama o en el suelo
sobre mí, que si fueses Marforio
o algún gigante, más disfrutaría el vuelo.

Pero alcanza la médula y los dentros
con esta verga tuya tan venerable,
que hasta protege a los coños de los vientos.

-Abre bien la cosa.
Puede que se vean por ahí mujeres
mejor vestidas, mas no las gozan.


Soneto V

-Levanta bien la pierna, vida mía
quítame ya la mano del carajo,
y si quieres que te haga un buen trabajo
el culo has de mover, reina, a porfía.

Y si mi verga ves que desvaría
Y se te va por el postrero atajo,
Calma, que no tiene ojos el badajo,
Calma y disculpa su trapacería.

--¡Por el cielo! Gran locura en mí fuera
soltar ahora este ariete, y no apuntarle
donde tenerle siempre bien quisiera.
Que de dejarte por detrás colarle

Tan sólo tu persona gozaría,
Y sin goce yo habría de aguantarle.
Cumple, pues, bien, o vete de mi lado.
--¿Irme sin ver y hacerte ver el cielo?
No haré, aunque pecador, tan gran pecado.



Soneto VI
Porque yo quiero para mi un buen trabajo
que los labios del coño me hagan rollo,
desearía yo misma ser toda coño,
mas quisiera que fueras tú todo carajo.

Porque yo coño y tu carajo has sido
tomaría yo del coño la función,
 y de mí serías tú deleitación
y te haría sentir como carajo vivo.

Más ser yo toda coño no pudiendo,
ni tú convertirte todo en carajo,
toma este coño deseoso y ardiendo.

Y toma tú mi pequeño carajo
en buena voluntad y a él jodiendo
confia, y yo te confiaré el badajo;

y entonces mi carajo bello
deja ir todo con el coño:
carajo y coño, como tu sueño.


*Estoy respetando el orden y los dibujos de la edición de 1550; edición de la que no se conservan el soneto 5 ni el 6, que los he tomado de otras fuentes. igualmente los grabados los tomé de una reproducción de los de Agostino Carracci, muy posteriores.

martes, 15 de noviembre de 2011

Sonetos Lujuriosos de Pietro Aretino Parte 1

Pietro Aretino compuso unos groseros poemas para una serie de grabados de Marcantonio Raimondi en 1527. De los grabados originales sólo se conserva el primero, pero aquí un ejemplo con reproducciones posteriores:







SONETO I
-Amémonos sin tasa ni medida
puesto que para amar hemos nacido
adora mi gorrión cual yo tu nido
pues sin ellos ¿valdría algo la vida?

Y si aún luego de ésta extinguida
fuese posible amar, bien querido,
a gritos pediría el bien perdido
para seguir gozándote todavía.

Gocemos cual lo hizo regiamente
la primera pareja de mortales
bien aconsejados por la serpiente.

Que nos perdieron por amar, se dice
blasfemia son dichos tales
que sólo a quién no ama satisface.

-Pues calla y ama y también, ¡castigo!
Calla y méteme hasta los pendones
jueces de amor y del amor testigo.




SONETO II
-Méteme un dedo en el culo, viejote
e híncame la verga poco a poco, luego
alzándome esta pierna haz buen juego.
Luego menéate con rebote.

Que a fe mía esto es mejor bocado
que comer pan tostado junto al fuego.
Y si no te place la higa, cambia luego
que no es uno hombre si no es malo.

-Quiero hacerlo en el coño una vez,
y esta otra en el culo: la verga en coño y culo
me hará a mi feliz, y a vos beata y feliz.

El que quiere ser un gran maestro está loco,
pues no es más que un pajarito pierde tiempo
que en todo menos en follar se solaza.

Que la palme en el palacio
el cortesano, esperando que su rival muera,
que yo en darme a la lujuria solo pienso.





SONETO III
-Esta verga quiero yo, y no un tesoro.
Ella es la que procura la dicha,
digna de una emperatriz es esta picha;
esta gema vale más que un pozo de oro.

Ay de mí, socorro polla, que me muero.
Trata de enfundarte en la matriz,
más al fin, la verga pequeña se desdice
si en la crica quiere actuar con decoro.

-Señora mía, es verdad lo que bien decís:
que quien tiene poca verga y folla en coño,
merecería un enema de agua fría.

Si es corta, que folle por el culo noche y día,
pero si es despiadada y fiera, como la mía,
que se desahogue siempre con los coños.

-Cierto, pero tanto nos deleitamos
con la polla, y tan divertida nos parece,
que ese obelisco delante y atrás perece.

martes, 1 de junio de 2010

Vida de las monjas y Sonetos lujuriosos, de Pietro Aretino

No voy a incluír aquí la biografía del Aretino, que si bien me parece que fué un ser despreciable, su vida tiene sus asuntos envidiables y puedo ver que fué alguien sumamente práctico y camaleónico, exitoso y valemadrista.

Una vez leí en la red un compendio de 12 de los Sonetos lujuriosos del Aretino; debo reconocer que tuve una erección y que mi mente no podía procesar que fueran poemas de hace casi 500 años. En ellos habla del amor heterosexual, donde las parejas en plena excitación se piden más, se ofrecen más y utilizan un diálogo desvergonzado para excitarse mientras tienen practican el doble deporte del box-spring. Es la referencia occidental más antigua que recuerdo del sexo anal heterosexual en una relación consensual.

Sonetos traducidos por Juan B. Bergua:


7
-Dime por dónde quieres, dueño mio,
meterme este gorrión que arde en mi mano;
pues no quisiera, si le llevo al ano,
desagradarte con mi desvarío.

-Muy al contrario, en tu cariño fío
y a tu capricho con placer me allano;
dar por detrás es ejercicio sano,
y nada cual llenar tu tras ansío.

Y puesto que das prueba de prudencia
queriendo colocarla en tal estuche,
usa de mi gorrión sin continencia.

Pero pronto, paloma, que esa calma
va acabar por hacerme, tal me sobas,
que por la punta se me salga el alma.

¿Lo ves? ¡Sigue! ¡Oh, placer el de tu mano!
¡Mano mas suave que el mas suave chocho!
¡Más apretada que de un niño el ano!


8
-Bien sería tener pocos cojones,
que viniéndome ganas de tu culo
obrase con tan necio disimulo
que escuchase lamentos o razones.

¡Húndanse de mi alcurnia los blasones
si por el ciego no te atizo la estopa!
¡Fuera! Quí tate allá toda esta ropa;
afuera la camisa y pantalones.

-Aquí me tienes, tómame y disfruta
como quieras, que todo te lo entrego;
si tú eres buen cabrón, yo buena puta.

Que por delante y por detrás me abraso,
y lo que quiero es que me sacies pronto
y que pronto me sques de este paso.

Sobre que ya sería gran bobada
hacerlo como Adán. Yo en tu puesto,
ten por cierto que el culo te rajaba.



14
-¿Y dices que me ponga? -A cuatro patas.
Apoyada en las manos y rodillas-
-¿Asi? -¡Quieta¡ -No puedo, ¡qué cosquillas!
-Pronto dirás: ¡Aprieta! ¡que me matas!

Qué cojonuda estás; me maravillas.
Ahora separa un poco más las patas.
-¿Soy una mula acaso? Mal me tratas.
¿Mas qué haces? ¡Así no, tu no me pillas!

-No serás mula, pero yo sí mulo.
¡las ganas que tenía de cogerte
y atizarte a mi gusto por el culo!

-¡Ladrón! ¡Me rajas! ¡Ay! -¡Aguanta mecha!
-¡Ay, ay! ¡Socorro! ¿Auxilio que me matas!
-¡te juro has de quedar bien satisfecha!

-¡Muerta soy! -Muerte dulce da el badajo.
-¡La vida se me va! ¡mi alma escapa!
-Por la boca será, pues por abajo...


He visto que una editorial tiene una traducción más reciente que difiere grandemente de la del siglo pasado....pudiéramos decir que tenemos una obra completamente distinta con el mismo tema. Encuentro ésta última traducción filológicamente muy correcta, pero ya va de gustos:




Traducción de Mario Merlino:

8
-Y sería de una sandez supina,
Estando en mi poder joderte ahora,
Después de hincarte el coño con mi porra,
Dejar de lado el culo que me arrimas.

Que acabe en mí la mi genealogía,
Por detrás te joderé hora tras hora:
¿Acaso el coño al culo lo desdora?
¿Sabe igual aguapié que malvasía?

-Jódeme y haz de mí lo que tú quieras:
Delante o por trasero no pretendo
imponer el camino que acometas.

Por el coño y el culo arde mi fuego,
Y mulos, asnos, bueyes con sus vergas
No habrán de apaciguar mi enorme anhelo.

Pues serías un necio
si atravesaras la crica a la antigua:
De ser yo un hombre, coño no querría.


16
-Tú, con mis piernas al cuello, en el culo
La picha me has metido: ¡rompe, rasga!
Estoy en el suelo, fuera de la cama.
¡Oh, qué amargo placer, placer rotundo!

Devuélveme al lecho, porque así me hundo
Y moriré con la cabeza gacha.
El dolor de parir, penar que pasa.
¡a qué extremo me lleva amor tan crudo!

¿Qué me piensas hacer? -Lo que tú quieras.
-Dame tu lengua entonces, alma mía.
-asaz pide quien sirve bien y espera.

-La crica un poco de placer ansía
por que entre el culo y ella la paz sea.
¡Entra, amigo, que no escape la picha!

Muerta por cierto estaría,
Si tardabas en darme alivio abondo,
Mi bien, mi corazón y mi tesoro.



Por último, he encontrado por allí otros 14 sonetos, aparentemente antiguos, pero de dudosa autoría. no sé si haya traducciones de éstos sonetos, pero se pueden leer en italiano en esta página: http://www.liberliber.it/biblioteca/a/aretino/sonetti_lussuriosi/html/sonetti.htm

Los sonetos fueron el primer libro occidental que incuía en las mismas páginas grabados y textos impresos en tipos móviles, fué blanco de persecución a tal grado que de la edición de 1524, con grabados de Marcantonio Raimondi, sólo se conserva una primer página. Hay un trabajo posterior, con planchas en madera conocido como el Toscanini, que conserva 14 grabados y recientemente fué subastado por una cantidad ridícula de dinero.

Cuando uno lee sobre el Aretino, nos dicen que su obra Ragionamienti, conocidas en español como los Diálogos, es una obra sumamente erótica. Yo tenía sólo el segundo y el tercer diálogo, y si bien la "Vida de las casadas" (segundo diálogo) es bastante pícaro, la "Vida de las cortesanas" (tercer diálogo) es una obra que nos describe las trapicerías y robos de las prostitutas, y no de su necesario oficio.

La obra completa consta de seis diálogos: Vida de las monjas. Vida de las casadas. Vida de las cortesanas. La educación de Pippa. Las astucias y marranadas de los hombres. Las Rufianerías. Hablan sobre Nanna, una prostituta procupada por el futuro de su hija de 16 años, que platica con una amiga, que habiendo sido monja, esposa y prostituta, aconseja cómo asegurar a su hija un futuro felíz. Al final del tercer diálogo encontramos:


ANTONIA.—Mi parecer es que en seguida hagas puta a tu Pippa, porque la religiosa traiciona su voto y la casada asesina el santo matrimonio, pero la ramera no perjudica ni al monasterio ni al marido, sino que la puta hace lo que un soldado a quien se paga por causar mal y que cuando lo causa no piensa que lo cause, puesto que su tienda vende la mercancia que tiene, y nada mas. ....... haz puta a la Pippa del primer intento, que ya tiempo tendra de hacer penitencia, y con dos gotas de agua bendita bastante habrá para que le limpien el alma de toda puteria. Eso aparte de que he deducido de tus palabras que los pecados de las rameras son virtudes. Y por sobre todo, cosa es halagueña el ser llamada senora hasta por los señores y comer y vestir como tal señora, y constantemente andar en fiestas y convites....

Cuando uno lee el primer diálogo "Vida de las monjas" es cuando uno entiende el sentido erótico de la obra; llena de orgías y otras chuladas interesantes. Al leer los tres diálogos entendemos el mensaje del Aretino: La monja busca el sexo por depravación, la casada como placer (en el adulterio) y la prostituta como un modo honesto de vida (hay que entender que la honestidad tiene un sentido muy divertido en el pensamiento del Aretino)



NANNA.—....la reverenda paternidad llamó a los tres legos, y, apoyado en la espalda de uno de ellos, que era un pobrecillo nacido antes de tiempo, débil y flaco, hizo a los otros que le sacasen el pájaro del nido. El mas avispado y más bonito de la banda lo tomo sobre la palma de la mano, y acariciándole el lomo suavemente (como se acaricia la cola a la gata que, runruneando, comienza a enderezarse), hizo que el pájaro alzase la cabeza, lo que obligó al bravo General a llevar sus zarpas hacia la mas graciosa y lozana monja, a la que alzo las ropas sobre la cabeza, la hizo que apoyara la frente en el borde de la cama, y, abriéndole dulcemente las hojas del misal culares con ambas manos, empezó a mirar extasiado, el agujero. No estaba el misal en los huesos, ni colgaba por su gordura, sino que con la vía de en medio trémula y redonduela, lucía como marfil que tuviese vida. Los mismos hoyuelos que hay en la barba y en las mejillas de las mujeres hermosas se veían en sus chiappetine, por decirlo al modo florentino. Su blancura superaría la de una rata de molino, nacida y cebada en la harina. Todos los miembros de la monja eran tan finos que si se le ponía una mano en los riñones resbalaba al punto hasta los muslos como el pie por el hielo, y tanto se atrevía a brotar el vello en tales partes como en la cascara de un huevo.

ANTONIA.—¿Y el General gasto todo el tiempo en la contemplación, o qué?

NANNA.—No, sino que metiendo el pincel a la monjita en el tarrito del color luego de humedecerlo con saliva, la hacía retorcerse como las que tienen mal de madre o dolores de alumbramiento. Y para que el clavo estuviese más firme en su agujero, con la mano llamo tras si a un frailecillo, que, bajándole las bragas hasta el suelo, puso la lavativa visibilium y se la metió a Su Reverencia, la cual tenía los ojos fijos en los otros dos jóvenes, que, luego de haber acomodado suave y holgadamente en la cama a dos monjas, les cuajaban la salsa en los morteros. Con todo esto se desesperaba la cuarta hermanita (la cual, por ser algo bisoña y oscura de carnes, era rechazada de todos) y, al fin, llenando el Bernardo de cristal (Consolador) con el agua caliente que había allí para lavar las manos al señor, se sentó en un cojín y, apoyando los pies en el muro, empujo el báculo pastoral y se lo introdujo en el cuerpo como se introduce la espada en la vaina. Y yo, excitada por su placer, restregábame el chisme con la mano, como los gatos en enero se restriegan en los tejados el culo.

ANTONIA.—¿Y en que paró aquello?

NANNA.—Después de menearse y más menearse durante media hora, mandó el General: «Ahora obremos todos a un tiempo; y tu, pichón mío, bésame, y tu también, mi alma». Y poniendo una mano en la breva de la angelita y acariciando con la otra las manzanas del angelón, besando ya a él, ya a ella, ponía el mismo gesto que en el Belvedere pone aquella estatua de mármol a la que asesinan en medio de sus hijos. Por fin, las monjas yacentes en el lecho, y los jovencitos, y el General y aquella otra a quien este montaba, y el frailecito que le montaba a él, y también la del nabo de Murano, se pusieron de acuerdo para obrar a un tiempo, como se acuerdan los cantores, o los herreros al martillear; y, atentos todos a concluir, se oía un «¡ay, ay!», un «abrázame», un «dame tu dulce lengua», «dámela», «tómala», «aprieta», «espera», «sigue», «estrújame», «ayúdame»; y unos hablando con voz sumisa y otros maullando descompuestos, se parecían a los del la-sol-fa-mi-re-do; ponían los ojos en blanco, jadeaban, se movían y se revolvían de tal modo, que los bancos, las áreas, las tablas del lecho, los escabeles y las casullas se resentían como las casas con los terremotos.



Me llama mucho la atención que en la literatura medieval y renacentista, el sexo oral es inexistente (al menos yo nunca lo he visto) no sé exactamente porqué, pero acepto opiniones.

Si yo tuviera que recomendar el libro, recomendaría los dos primeros diálogos, con atención en el primero. En cuanto a los sonetos, yo recomiendo la versión que tiene los grabados de Waldeck, y que yo no he podido comprar por ser absurdamente costoso.











Perversógrafo: Tenemos sexo vaginal y anal, homosexualidad masculina y femenina, masturbación, orgías y consoladores. Anticlericalismo y sacrilegio.