La gráfica de las estadísticas de este blog parece un bonito volcán, así que con la seguridad de estar dirigiéndome a una sala vacía, les tengo un nuevo hallazgo.
Bueno, no tengo todo el tiempo pero hoy les quiero compartir un regalo que la biblioteca de Castilla y León nos dejó para disfrute de la raza: la edición original de Joaquín López Barbadillo del segundo tomo de "La academia de las damas" de Nicolás Chorier; una obra clásica de corte típico: Tulia, de 26 años instruye a su prima Octavia (a la prima Octavia de Tulia, no a la prima Octavia de ustedes), de 15 años, joven casadera en el arte del placer sexual. Una obra de 1660, escrita para un público culto con el nombre en latín de "Aloisiae Sigeae Toletanae Satyra Sotadica de arcanis Amoris et Veneris"
Como curiosidad, este libro, a pesar de ser un exponente muy antiguo de la literatura erótica, incluye escenas de lesbianismo, virginidad, flagelación, sumisión, orgías, infidelidad y una de las primeras referencias occidentales al sexo anal heterosexual.
Aunque trata el tema como una práctica repugnante y pone a los homosexuales a la altura del betún, aún así el libro incluye una escena de un trío con sexo anal heterosexual:
Entonces Aloisio se inclinó sobre mis nalgas; acercó el venablo a la puerta de atrás, empujó, golpeó, y después con un violento esfuerzo lo introdujo. Lancé un grito. Enseguida retiró el venablo de la herida, lo hundió en el estrecho y vomitó una ola de esperma en el lúbrico surco de mi matriz. Terminada la cosa, Fabrizio me atacó de la misma manera. Con una rápida sacudida ensartó la pica y en un santiamén la hizo desaparecer toda en mis entrañas. Durante un momento hizo un movimiento de vaivén y, cosa que creía imposible, me sentí invadida por no se qué furiosa comezón; de modo que no dudo de que si lo quisiera me acostumbraría muy bien a esa posición.
El libro es bastante incómodo de leer, pero lo pueden consultar aquí u hojearlo direcamente desde aquí
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martes, 28 de mayo de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
¿Qué es Teresa? Es... los castaños en flor de José Pierre
Este libro me gustó mucho. Quizás porque necesito en este momento algo de pasión o quizás porque este libro no es lo que aparenta. Este libro tiene dos tonos distintos: en un principio es un libro que habla sobre el amor libre y la educación sexual de un joven. Después se convierte en algo más banal......pero no menos entretenido.
La historia está ambientada en los años 50 (probablemente). Francis es un chico que está por cumplir 17 años, es el hermano menor de una familia tradicional, pero de ideas algo liberales. El hermano mayor, Philippe, esta por terminar su carrera de ingeniería cuando anuncia que en cuanto se gradúe se casará con su novia, Teresa.
Para no descuidar sus estudios, Philippe se concentra en sus estudios y deja de cachondearse con Teresa. Utilizan a Francis de chaperón para todas sus citas. Francis cae enamorado de una Teresa encantadora, que seduce a quien la trata.
Un día, Teresa aprovecha el descuido del hermano mayor y mete un dedo en la boca de Francis. El le responde pellizcándole un pezón y ella se deja hacer. Un buen día ya los tenemos encamados en el departamento de ella. Hasta aquí la historia es tierna y excitante. El autor no había metido el sexo explícito en todo esto, pero los textos son impresionantes.
Y, en un momento dado, jugando, me puso entre los labios una cereza en orujo. Lo que siguió se produjo con tal rapidez y precisión que nos quedamos un instante como heridos por un rayo: en el mismo momento en que mis dientes se cerraban sobre la cereza, el pulgar y el índice de mi mano derecha llegaban a la punta del seno izquierdo de Teresa con una seguridad tanto más sorprendente cuanto que ella, de espaldas a la chimenea, única fuente de luz, era para mí sólo una silueta a contraluz de trazos indiscernibles en la oscuridad. Y como el gesto de la recolección hizo madurar repentinamente el fruto, la cereza que tenía en el extremo de mis dedos tenía casi el mismo tamaño que la que mordía. Este episodio puede parecer grotesco o inventado, pero me imagino que lo mismo pasa con tantas de las cosas que sin embargo se producen efectivamente todos los días. He de confesar que este doble gesto no ha dejado de emocionarme y sorprenderme, tanto por su simetría perfecta como por su vertiginosa exactitud. Teresa, que podía leer en mi rostro iluminado por la luz del fuego las señales de una alegría tan intensa como fugitiva (mientras el suyo permanecía en la sombra), se puso a reír suavemente.
Unos días después, borrachos en la casa de ellos, se les desnuda y los excita bailando. Los desnuda a ellos y baila restregando su cuerpo al de ellos. Se exhiben ante Francis teniendo sexo. Teresa llega a proponerles un trío. Francis está celoso de su hermano, pero Philippe no parece tener vergüenza ni celos.
Entre los tres, se hace una amistad muy bonita, donde Francis es el protegido y el iniciado, al que se le trata con cariño. Un día que Philippe los deja solos 10 minutos, Francis la masturba violentamente y le mete los dedos por cuanto agujero le encuentra. Ella parece no tener remordimientos.
Aquí es donde el relato se comienza a descomponer. Teresa los invita a una orgía en un castillo, orgía marcadiablo que se llevará a cabo en unas semanas. Para enseñar a Francis a bailar, lo lleva a un bar de lesbianas en el que Teresa era asidua. Para enseñarlo a chupar como una lesbiana se lo lleva a su departamento. El se vuelve un pornográfico.......uno muy bien escrito, por cierto.
Teresa le presenta a Francis una "novia" lesbiana, les promete a ambos que el día de la orgía serán "matrimonio". Luego se lo lleva a su departamento y tienen sexo anal violento.
—¡Esta vez te voy a convertir en marica! ¡Tu regalo de cumpleaños será mi culo!
Nos desnudamos y colocó de un modo especial sobre la cama, almohada, cuadrantes y cojines (tras quitar el patchwork, naturalmente, y abrir las sábanas). Luego fue hasta lo que constituía su especie de cuarto de baño y volvió provista de un tarrito de loza blanco. Para mi instrucción, y sin duda también para demostrarme que estaba dispuesta a que sus actos fuesen acordes con sus palabras, me anunció:
—¡Ensayo de la gran escena del palacio de V...!
Como jugando, revistió el extremo de mi verga erecta con un ungüento fresco y untuoso con el que ungió también, con dedo vivaz, el surco entre sus nalgas. Luego se arrodilló sobre los cojines con el culo en pompa al borde del lecho, de tal manera que, agarrándome a sus caderas, bastaba con flexionar las rodillas para mantenerme a su nivel.
El exceso de lubrificante tuvo un efecto idéntico al de una capa de hielo: derrapé varias veces, tanto al norte como al sur del objetivo. Aquello nos hizo reír, pero noté que se ponía nerviosa: no debía continuar con mi torpeza mucho tiempo. Me eché hacia atrás primero y acaricié ligeramente su sexo, luego hice circular un dedo por el estrecho pasadizo que me estaba destinado. Los temblores que le recorrieron el espinazo preludiaban una suavización adecuada: a despecho de la aparente desproporción, conseguiría cruzar el umbral. De hecho, me interné por allí como una piedra se hunde en un pozo, mientras ella lanzaba una especie de rugido sordo cuya única motivación no estaba, evidentemente, en el dolor. Mi deseo, incierto por un momento, se hacía más y más imperioso, y una a modo de televisión interior destellaba en mi cráneo, permitiéndome suponer con breves intermitencias de luz, que ponía en función todos los órganos internos de Teresa hasta el punto de florecer ya en los labios (¿traspasada?) al extremo de mi crecimiento subterráneo. Nunca más he vuelto a experimentar la novedad de las sensaciones que me proporcionaba aquella unión.
Por su parte, Teresa rugía más y más fuerte, y nos entrechocábamos con empellones brutales, de una bestialidad total, yo esforzándome por sumergirme aún más profundamente en su culo, y ella tornándose (o así me parecía) más y más abisal. La fatiga se presentó antes que el éxtasis. Perdí pie y me derrumbé sobre la cintura de Teresa. La liberación se presentó en aquel momento en que la inmovilidad nos tenía fijos en península desconocida, lejos de las tierras exploradas: oímos largo rato, entre el fragor tempestuoso de nuestras respiraciones encabalgadas, algo como el cabrilleo de una fuente entre la arena.
Después de mucho cachondeo, llega el momento de la orgía; orgía que durará la mayor parte del libro. Se trata de una especie de culto amoroso para el descenso de la lujuria sobre los concurrentes; una idea de Teresa y uno de sus ex-amantes; un castillo alejado del mundo, bastante sadeano (aunque nada sádico).
Los tres invitados de Teresa están enamorados de ella y no le pueden negar nada. La orgía aparenta estar perfectamente organizada y con itinerarios qué cumplir, aunque lego al autor se contradice un poco. Bueno, para no entrar en detalles, todos se comparten las novias, nadie se encela de nada y el autor parece tener una fijación por el sexo anal que se refleja en enculadas y gritos de dolor y pasión por muchas páginas y se repite con cada protagonista. Por alguna razón, esta parte de la historia me recordó la novela "La rosa del amor", que algún día comentaré.
Cuando Philippe y Teresa se casan, los padres de ellos les dejan el departamento unos días mientras ellos se van a vacacionar a Canarias. Aquí llega el intercambio total; las siguientes semanas serán un revoltijo de cuerpos y fluidos que al final ya no entiende uno nada.
Teresa comienza a platicar la historia de cómo su padre la sedujo y la inició en los placeres refinados del sexo. Varios otros protagonistas cuentan sus historias........la novela se muere de falta de oxígeno.
Al final el autor decide terminar el relato. Los casados se van a Camboya y so cojen a todo el país, dejando el departamento con una pila de sábanas almidonadas de semen, manchas de la regla, vino, esperma, colillas y rayas de mierda.
¿Quién es el autor? Eso es lo más increíble; me entero que José Pierre fue un artista del movimiento surrealista, alguien famoso y que el libro es un halago a Sade y una pieza admirable de surrealismo leve, como El inglés descrito en el castillo cerrado, pero sin violencia.
El libro fue escrito en los 60´s, pero clandestino por 10 años. Los temas son recurrentes en el trabajo de Pierre: chicas núbiles sin pecado o culpa; la transgresión y el eterno problema de la frontera entre el libertinaje y el amor, que para el autor no tienen relación.
Una maravilla que Tusquets no supo vender adecuadamente.
Perversógrafo: Sexo oral, vaginal, anal, exhibicionismo, masturbación, dedos en los agujeros, lesbianismo, felación, cunilinguo, beso negro, homosexualidad, pornografía, , voyeurismo, exhibicionismo, bisexualidad, virginidad, cuartetos, tríos, 69, desvirgamientos, sandwich, juguetes sexuales, incesto, ¿Qué mas?
¿Qué es Teresa? Es... los castaños en flor
José Pierre
Tusquets editores, La Sonrisa Vertical 120
España, Diciembre 2002
ISBN: 978-84-8310-846-8
200 pág.
Etiquetas:
Años 70,
Francia,
La sonrisa vertical,
sexo anal
miércoles, 3 de octubre de 2012
"La famosa escena de la mantequilla"
Existen obras cinematograficas y literarias que sin ser eróticas tienen una escena tan subida de tono (o "salida de los pelos") que quedan en la mente del expectador y se les identifica por esa única escena. Como ejemplo me acuerdo de Sharon Stone abriendo las piernas en "Bajos Instintos" o Monica Bellucci siendo violada brutalmente en "Irreversible".No sé si el asociar la mantequilla con el sexo anal tenga raíces más profundas, pero hay una escena de "El último tango en París" que hace que muchos no podamos tomar la mantequilla con los dedos sin recordarla:
—¿Tienes miedo? —preguntó él—. Siempre tienes miedo. Nuevamente alargó la mano hacia la tabla.
—No —dijo ella—, tal vez hay secretos de familia escondidos allí. Paul retiró la mano
—¿Secretos de familia? —dijo y su voz sonó falsamente dócil—. Te contaré secretos de familia.
Paul la agarró del cuello con una mano y con la otra, la obligó a echarse, el rostro contra el piso. Paul sintió una furia descontrolada ante la mención de la familia. Esa gran institución moral, pensó, esa creación divina intocable, formada con el objeto de fomentar la virtud entre los buenos ciudadanos, el tabernáculo de todas las virtudes e, incidentalmente, lo que más odiaba.
Jeanne se resistió débilmente.
—¿Qué haces? —preguntó mientras él le pasaba una mano por debajo del cuerpo y le desabrochaba lospantalones.
—Te voy a hablar de la familia —dijo bajándole con violencia los pantalones hasta las rodillas y desnudándole las nalgas—. Esa institución sagrada que fomenta la virtud entre los salvajes.Jeanne trató de recuperar el aliento y luchó. Paul la inmovilizó con el peso de su cuerpo, una mano aferradaa su nuca. Por un momento pareció dudar sobre el curso de acción a seguir, pero entonces vio el papel metálico que contenía la mantequilla. Con un pie, lo acercó.
—Quiero que repitas conmigo dijo y metió los dedos de su mano libre en la mantequilla. Con calma, se la aplicó en el ano, engrasándola, pensó, como se prepara un cerdo para la broqueta. Sus dedos eran brutalmente eficientes.
—No y no —insistió ella, sin creer realmente que lesucedería eso—. ¡No!
Paul se desabrochó y todavía haciendo presión se quitó los pantalones. Se puso de rodillas contra el cuello de Jeanne y puso sus piernas entre las de ella. Jeanne sintió que la estaba preparando para el ataque y experimentó terror y un total desamparo.
—Ahora repite conmigo. Sagrada familia...—comenzó a decir y le separó las nalgas con los dedos.Se echó contra ella intentando penetrarla—. ;Vamos, dilo! Sagrada familia, la iglesia de los buenos ciudadanos...
—Iglesia —exclamó ella— ...los buenos ciudadanos.
Jeanne pegó un grito, el rostro aplastado contra las tablas suaves, los ojos absolutamente cerrados. El dolor vino de pronto, penetrante. El pene se había convertido en un arma.
—¡Dilo! — ordenó respirando agitado—. Los niños son torturados hasta que dicen la primera mentira.
—Los niños...Ella gritó nuevamente cuando él la penetró más profundamente.
—Donde la voluntad es rota por la represión —dijo él susurrando las palabras entre los dientes.—Donde la voluntad es rota...
Jeanne empezó a sollozar debido tanto a la humillación como al dolor. Paul renovó su asalto, su cuerpo entregado a un ritmo urgente y creciente. Era enorme en ese lugar virgen.
—Donde se asesina a la libertad —dijo él.
—Donde se...
—El egoísmo asesina a la libertad. Clavó los dedos en su carne como si ella se pudiera evaporar y escapar de él. Ya no era posible escapársele ni rechazarlo y sus sollozos sólo servían para que él la penetrara más profundamente.
—La familia...—La familia —repitió ella con un largo y agónico gemido.
—Tu familia de mierda, de mierda —susurró él acabando—. ¡Oh por Dios!
Jeanne quedó echada sobre el piso, totalmente desamparada. Pasó el espasmo, pero Paul no salió de ella. Le tomó el cabello con una mano y le hizo girar la cabeza en dirección al hueco secreto. Con la otra mano, levantó un poco la tabla.
—¡Abrela! —le ordenó.
—¿Por qué? —preguntó Jeanne aún gimiendo. ¿Qué más podía querer después de esta última y devastadora degradación?
—¡Abrela! —repitió él.
Jeanne levantó la alfombra poniendo al descubierto una cavidad no más grande que un ladrillo. Estaba vacía.
Paul rodó a un costado y quedó echado en el piso. Ahora todos los orificios habían sido violados; todos estaban vacíos. El vacío de Paul permanecía insatisfecho.
Lentamente, Jeanne se puso los pantalones, reprimió los sollozos y se limpió la nariz con la manga de tela rústica de su blusa campesina.
Podría haberse ido entonces, pero sintió que su propio poder estaba creciendo. El no tenía derecho a tratarla de ese modo, como a una esclava.
Fragmento de "El último tango en París" de Robert Alley
martes, 14 de agosto de 2012
¿Cómo murió Justine?
En el libro del Marqués de Sade "Los Infortunios de la virtud", Justine, después de una vida dedicada a la virtud donde sufre todo lo imaginable, encuentra al fin la felicidad y la paz, halla a su hermana Juliette y la redime de sus vicios y sus delitos.......sólo para morir un momento después de una manera que parece un castigo divino (un chiste del Marqués).
Brilla el relámpago, cae el granizo, soplan con impetuosidad los vientos, se dejan oír espantosos truenos. La señora de Lorsange (Juliette), que tiene un miedo horroroso de la tormenta, suplica a su hermana que lo cierre todo lo más rápidamente que pueda; el señor de Corville regresaba en aquel momento; Justine, con prisa por tranquilizar a su hermana, vuela a una ventana, quiere luchar un momento con el viento que la rechaza, y de pronto un rayo la tumba enmedio del salón y la deja sin vida sobre el suelo.
La señora de Lorsange lanza un grito lamentable... se desvanece; el señor de Corville pide socorro, se reparten los cuidados, llevan a la señora de Lorsange a la luz, pero la desgraciada Justine había sido herida de modo que ni siquiera la esperanza podía subsistir. El rayo había entrado por el seno derecho, había quemado el pecho y había vuelto a salir por la boca desfigurando de tal modo su rostro que mirarla daba horror. El señor de Corville quiso que se la llevaran inmediatamente. La señora de Lorsange se levanta con un aire de mayor tranquilidad, y se opone a ello.
– No, dice a su amante, no, dejadla un momento ante mis ojos, necesito contemplarla.....
Y Juliette se hace una persona piadosa.
Sin embargo, en el libro "Juliette o las prosperidades del vicio", la versión es muy distinta:
Así fue como Mme. de Lorsange acabó el relato de sus aventuras, cuyos escandalosos detalles habían arrancado más de una vez lágrimas amargas a la interesante Justine. No pasaba lo mismo con el caballero y el marqués: los excitados pitos que sacaron probaron la diferencia de sentimientos que los había animado. Se maquinaba ya algún horror cuando se oyó que volvían al castillo Noirceuil y Chabert, que, como se recuerda, habían estado pasando unos días en el campo, mientras la condesa ponía a sus otros dos amigos al corriente de hechos que aquellos sabían desde hacía mucho tiempo.
Las lágrimas que inundaban las hermosas mejillas de nuestra desgraciada Justine, su aire interesante... abatido por tantas desgracias... su natural timidez, esta atrayente virtud extendida por cada una de sus facciones, todo irritó a Noirceuil y a Chabert, que quisieron someter a esta infortunada a sus sucios y feroces caprichos. Fueron a encerrarse con ella mientras que el marqués, el caballero y Mme. de Lorsange se entregaban a otras voluptuosidades igualmente extravagantes con los numerosos objetos de lujuria instalados en el castillo.
Eran alrededor de las seis de la tarde cuando volvieron y se reunieron todos; entonces se deliberó sobre la suerte de Justine; y ante el rechazo formal de Mme. de Lorsange a conservar en su casa a una mojigata semejante, ya sólo se trató de decidir si esta desgraciada criatura sería echada o inmolada en alguna orgía. El marqués, Chabert y el caballero, más que hartos de esta criatura, eran los tres de esta última opinión, cuando Noirceuil pidió ser escuchado.
–Amigos míos –dice a la feliz reunión–, con frecuencia he visto que en aventuras semejantes era extremadamente instructivo tentar la suerte. Se está formando una horrible tormenta; entreguemos esta criatura al rayo; me convierto si la respeta.
–¡Maravilloso! –exclamó todo el mundo.
–Es una idea que me gusta con locura –dice Mme. de Lorsange–, no dudemos en ponerla en práctica.
Brilla el relámpago, silba el viento, el fuego del cielo agita las nubes; las mueve de una forma horrible... Se hubiese dicho que la naturaleza, aburrida de sus obras, estuviese dispuesta a confundir todos los elementos para obligarlos a formas nuevas. Se pone a Justine en la calle, no solamente sin darle un céntimo sino incluso quitándole lo poco que le quedaba. La desgraciada, confusa, humillada ante tanta ingratitud y tantos horrores, demasiado contenta por escapar quizás a mayores infamias, llega dando gracias a Dios al camino real que bordea la avenida del castillo... Apenas ha llegado cuando un rayo la tira al suelo, atravesándola de parte a parte.
–¡Está muerta! –exclaman en el colmo de su alegría los criminales que la seguían– ¡Acudid! ¡Acudid! ¡Señora!, venid a contemplar la obra del cielo, venid a ver cómo recompensa a la virtud: ¿merece pues la pena amarla cuando aquellos que mejor la sirven se convierten tan cruelmente en víctimas de la suerte?
Nuestros cuatro libertinos rodean el cadáver; y aunque estuviese totalmente desfigurado, todavía conciben terribles deseos sobre los sangrientos restos de esta infortunada. Le quitan los vestidos; la infame Juliette los excita. El rayo había entrado por la boca y había salido por la vagina: se hacen terribles bromas sobre los dos caminos recorridos por el fuego del cielo.
–¡Cuánta razón hay en elogiar a Dios! –dice Noirceuil–; ved cuán decente es: ha respetado el culo. ¡Es todavía hermoso, ese sublime trasero que tanto semen hizo correr! ¿Es que no te tienta, Chabert?
Y el malvado abad responde introduciéndose hasta los cojones en esa masa inanimada. Pronto se sigue el ejemplo; los cuatro, uno tras otro, insultan las cenizas de esa querida muchacha; se retiran, la dejan y le niegan hasta los últimos deberes.
Como chiste, me gusta más la versión de Justine, la de Juliette es 100% porno-Gore
miércoles, 8 de agosto de 2012
Orgía Anal
El mes de la cochinada no se llama así por tener fragmentos de sexo normal, sino por aquellos fragmentos de libros que más dañaron mi normalidad conservadora:
Podría contar muchas anécdotas relacionadas con el uso que durante años hice del esfínter, tan regularmente, si no más, en ocasiones, como de mi vagina. En un apartamento precioso, situado detrás de los Invalides, durante una orgía entre pocas personas, en una habitación en un altillo, cuyo largo ventanal sin canapé y las numerosas lámparas que alumbran a ras de la cama me recuerdan un decorado de película norteamericana, absorbo por esa vía la estaca de un gigante. A causa de una gigantesca mano abierta de resina ahumada que hay en el salón a modo de mesa baja, y donde una mujer puede tenderse fácilmente, el lugar en sí posee un carácter desmesurado e irreal. Temo el sexo del gato gordo de Cheshire cuando comprendo por qué conducto intenta penetrar, pero lo consigue sin forzar demasiado y yo me quedo asombrada, y casi me enorgullezco, al comprobar que el tamaño no constituye un obstáculo. Tampoco lo es el número. ¿Por qué razón —¿periodo de ovulación?, ¿blenorrea?— en una fiesta en la que, por el contrario, había mucha gente, me dio por follar sólo por el culo? Vuelvo a verme en la rue Quincampoix, dubitativa al pie de una escalera muy estrecha, antes de decidirme a subir. Claude y yo
hemos obtenido la dirección casi por casualidad. No conocemos a nadie. El apartamento tiene techos bajos y es oscurísimo. Oigo a los hombres que están cerca de mí cuchichearse el mensaje: «Quiere que la enculen», o prevenir a alguien que se orienta mal: «No, sólo deja que se la metan por detrás». Aquella vez, al final, me dolió. Pero tuve también la satisfacción completamente personal de no haberme sentido impedida.
Fragmento de "La vida sexual de Catherine Millet"
lunes, 25 de junio de 2012
Foie Gras y salchichón de diputado
A mí los diputados me caen muy mal; sobre todo los de mi país, que tienen la costumbre de meternos el salchichón por el fundillo. Antes de que inicie la veda electoral les dejo este fragmento. Me hubiera gustado mucho romper la veda electoral y hacerme acreedor a una sanción del IFE, pero en fin......
La verdad es que el foiegras queda mucho mejor presentado así, que en un insulso plato servido por un insulso camarero. Resulta más cremoso, más sabroso. Con la cabeza entre sus muslos y los ojos cerrados para degustar mejor, lamo, mamo, y... siento que dos manos me separan las nalgas, mientras una tercera me embadurna la entrada de los artistas con el exquisito producto. Un dedo, dos dedos, tres dedos, y tanto en el pasillo como en la puerta. ¡Debe de haberse gastado por lo menos diez francos! Aunque diez francos, para un diputado...
A él le divierte mucho su broma. Yo, por mi parte, no estoy enfadada. Es del dominio público que nadie se muere por dejar que le den por el saco, ni siquiera con un ariete, siempre y cuando el dolor no estropee el placer. Y la mantequilla no resulta tan elegante como el foie gras.
—Estoy preparada, tesoro —digo, tumbándome boca abajo—. ¡Tu turno, diputado!
—¿Y yo? —pregunta inquieta Emma—. ¿Qué hago yo en vuestro negocio?
—Masturbarás a Lulu, palomita —responde el señor—. Y me acariciarás los perendengues, por supuesto.
—Vosotros a gozar y yo a trabajar —dice suspirando—. Pues me habías prometido...
—Sí, sí, que te daría por detrás —replica el señor con impaciencia—. Y no se acabará la noche sin que lo haga, encanto. Mientras tanto, o nos ayudas o nos dejas en paz.
Ella no insiste y se arrodilla a mi lado para separarme las nalgas más cómodamente. El señor presenta el arma, yo muerdo la almohada porque, incluso con foie gras... Y heme aquí debidamente enculada en unas pocas embestidas. La zorra de Emma, a quien el espectáculo está poniendo caliente, desliza una mano entre mi vientre y la cama. Yo me levanto un poco para dejarle sitio, mientras el rajá me martillea tranquilamente.
—Mastúrbala bien —le ordena a Emma—. ¿Y mis alforjas? ¿Te has olvidado de ellas? ¡Demonios, tienes dos manos! ¿Lulu?
YO. —¿Sí, cariño?
ÉL. —Tu..., tu culito... es delicioso. ¡Ah! Vas a gozar... por delante..., ¿eh, pillastra?
¿Cómo saberlo? Entre una mano que te causa estragos en la pepitilla, y una minga que te invade el pasillo, ¿cómo establecer la diferencia?
Por otra parte, inundo la mano de Emma, gritando como una tonta:«¡Me viene! ¡Me viene!», al mismo tiempo que él me lanza una tromba como para repoblar toda Francia si los niños se hicieran por ahí, y experimento un segundo orgasmo al sentir que se corre. ¡Y tres, y cuatro! Esta vez estoy realmente exhausta, y quedo sumida en un profundo sueño.
Fragmento de "En los salones del placer" de Jacques Cellard
domingo, 13 de mayo de 2012
Confesiones de una desvergonzada de ¿Anónimo?
Cuando uno comienza a leer este libro, tiene la impresión de que no está escrito por ningún ignorante. Es un libro erótico (muy erótico) con una línea cómica muy marcada. Un libro de los años 70's que quiere pasar por victoriano de 1880.
Comparativamente, este es un libro muy bien escrito para la basura pornográfica que solía publicarse en esas fechas. Adicionalmente, una historia intencionalmente trillada; intencionalmente basada en obras eróticas clásicas (recupera un estilo desaparecido), pero mejorada con un humor fino.
Una chica cuya familia empobrece, una chica a la que su tía toma a cargo, descubre la sensualidad a manos de una sirvienta que la masturba y la induce al sexo anal con su hermano.......sexo anal que la marca toda su vida porque le fascina
Yo había comenzado a gemir desde que él comenzara a empujar, y lo hacía cada vez con más violencia a medida qua iba avanzando, de manera que, sin detenerse e incluso arrimándome mas a él para que sintiera que había llegado al fondo, me dijo:
-Intente contenerse, señorita Lucienne, porque ahora es cuando va a empezar lo bueno….Parece que le gusta, ¿No es cierto?
-¿Oh, sí!, ¿Oooh…..sí! ¡Qué grande es! ¡Qué grande!
Lucas había practicado con calma y suavidad el mete-saca mientras había temido hacerme daño, sin duda porque pensaba que volvería a buscarlo de mucho mejor grado si conservaba un buen recuerdo de la primera vez. Sin embargo, al ver que todo iba sobre ruedas, ya no dudó en poseerme como el buen coracero que era, dando impetuosos empujones al tiempo que tiraba de mis caderas para que acudieran al encuentro de su picha. Yo no podía evitar gemir al ritmo de sus acometidas, ya sin ninguna conciencia de lo que me sucedía, aparte de que sentía mi vientre íntimamente acoplado a su cuerpo de un modo cada vez más acogedor. Ya no necesitaba tirar de mí, pues yo buscaba su picha levantando el culo cada vez que ésta salía, con un jadeo violento y ansioso.. Lucas también se enardeció, y en medio de nuestros suspiros, le oí decir:
-¡Tú también eres una guarra! Eres muy guarra ¿eh? Te gusta mi pepino, ¿verdad? ¡Ah!, para ser tan joven, mueves muy bien el culo.
-¡Sí, si! ¡Soy una guarra! – logré decir entre dos gemidos- No lo puedo evitar…..Siegue, sigue….¡Oh!, está ardiendo….¡Qué gusto da!
Hubiera debido estar en guardia, pues sabía que cuando se le pone la picha tan caliente a un hombre es porque se va a correr. Pero no se le puede exigir demasiado a una principiante alocada. La fiebre del culo siempre ataca a las mujeres en dos tiempos: el primero es cuando de pronto sienten deseos de un hombre al verlo; el segundo, cuando sienten llegar al goce con dicho hombre, con otro o….. con otra. Yo me encontraba en la segunda situación, y no poseía aún la suficiente experiencia para conservar un ápice de sangre fría en medio de la tormenta, y ejecutar justo a tiempo el retroceso necesario para que el hombre se corra en la puerta de la gruta, en lugar de hacerlo al fondo. Por fortuna, existe un Dios para proteger a las imprudentes, pues con lo que Lucas metió aquel día en mi vientre, al cabo de nueve meses hubiera debido dar a luz una buena camada de bebés jardineros o jardineras.
Se corrió pues, copiosamente, con acompañamiento de unos bramidos dignos de un caballo de tiro, hasta que a mi vez solté la mantequilla de auténtica novilla normanda. No les he pedido opinión a tan bravos animales, pero supongo que, cada uno por su lado, deben sentir lo mismo que un hombre que se corre casi con la misma abundancia de orina, o que una mujer que recibe semejante manguerazo.

Confesiones de una desvergonzada
Anónimo (Jacques Cellard)
Robinbook
España, 2006
ISBN 9788479278458
272 págs.
Comparativamente, este es un libro muy bien escrito para la basura pornográfica que solía publicarse en esas fechas. Adicionalmente, una historia intencionalmente trillada; intencionalmente basada en obras eróticas clásicas (recupera un estilo desaparecido), pero mejorada con un humor fino.
Una chica cuya familia empobrece, una chica a la que su tía toma a cargo, descubre la sensualidad a manos de una sirvienta que la masturba y la induce al sexo anal con su hermano.......sexo anal que la marca toda su vida porque le fascina
Después de estrenarse con su hermano, comienza a ofrecer su agujerito a los amigos de su hermano, y al vecino del departamento de abajo, un doctor a quien le gustaban las niñas. Pronto descubre que puede cobrar por chupar a los viejos e incluso es violada por un cochero (una razón más para aborrecer el sexo vaginal).
Después de quedar huérfanos de madre y ser abandonados por el padre, va a vivir al campo, donde encuentra a una amiga con quien milita en la onda lesbiana. Posteriormente se encapricha con el jardinero, quien es el novio hipersexual de la sirvienta que la inició, y se repasa al primo, a quien intenta quitarle lo lerdo. Mientras tanto, el hermano parece gallito, pisando todo lo que se le pone enfrente.
Yo había comenzado a gemir desde que él comenzara a empujar, y lo hacía cada vez con más violencia a medida qua iba avanzando, de manera que, sin detenerse e incluso arrimándome mas a él para que sintiera que había llegado al fondo, me dijo:
-Intente contenerse, señorita Lucienne, porque ahora es cuando va a empezar lo bueno….Parece que le gusta, ¿No es cierto?
-¿Oh, sí!, ¿Oooh…..sí! ¡Qué grande es! ¡Qué grande!
Lucas había practicado con calma y suavidad el mete-saca mientras había temido hacerme daño, sin duda porque pensaba que volvería a buscarlo de mucho mejor grado si conservaba un buen recuerdo de la primera vez. Sin embargo, al ver que todo iba sobre ruedas, ya no dudó en poseerme como el buen coracero que era, dando impetuosos empujones al tiempo que tiraba de mis caderas para que acudieran al encuentro de su picha. Yo no podía evitar gemir al ritmo de sus acometidas, ya sin ninguna conciencia de lo que me sucedía, aparte de que sentía mi vientre íntimamente acoplado a su cuerpo de un modo cada vez más acogedor. Ya no necesitaba tirar de mí, pues yo buscaba su picha levantando el culo cada vez que ésta salía, con un jadeo violento y ansioso.. Lucas también se enardeció, y en medio de nuestros suspiros, le oí decir:
-¡Tú también eres una guarra! Eres muy guarra ¿eh? Te gusta mi pepino, ¿verdad? ¡Ah!, para ser tan joven, mueves muy bien el culo.
-¡Sí, si! ¡Soy una guarra! – logré decir entre dos gemidos- No lo puedo evitar…..Siegue, sigue….¡Oh!, está ardiendo….¡Qué gusto da!
Hubiera debido estar en guardia, pues sabía que cuando se le pone la picha tan caliente a un hombre es porque se va a correr. Pero no se le puede exigir demasiado a una principiante alocada. La fiebre del culo siempre ataca a las mujeres en dos tiempos: el primero es cuando de pronto sienten deseos de un hombre al verlo; el segundo, cuando sienten llegar al goce con dicho hombre, con otro o….. con otra. Yo me encontraba en la segunda situación, y no poseía aún la suficiente experiencia para conservar un ápice de sangre fría en medio de la tormenta, y ejecutar justo a tiempo el retroceso necesario para que el hombre se corra en la puerta de la gruta, en lugar de hacerlo al fondo. Por fortuna, existe un Dios para proteger a las imprudentes, pues con lo que Lucas metió aquel día en mi vientre, al cabo de nueve meses hubiera debido dar a luz una buena camada de bebés jardineros o jardineras.
Se corrió pues, copiosamente, con acompañamiento de unos bramidos dignos de un caballo de tiro, hasta que a mi vez solté la mantequilla de auténtica novilla normanda. No les he pedido opinión a tan bravos animales, pero supongo que, cada uno por su lado, deben sentir lo mismo que un hombre que se corre casi con la misma abundancia de orina, o que una mujer que recibe semejante manguerazo.
Ella se pasa por las piernas y las nalgas a todo hombre que se le atraviesa (y con quien no arriesgue su reputación). Poco después entra al servicio de una pareja de "nobles" de la región. Ella resulta ser una ex-prostituta lesbiana y él un degenerado con quien disfruta una sesiones académicas de lujuria.
Bueno........esto es un historia trillada, una novela erótica típica.....¿qué tiene de especial? Que además de estar bien escrita, hace gala de un sentido del humor muy fino y de buen gusto, tiene reminiscencias de obras eróticas clásicas:
- El doctor, la encuentra masturbandose con la barandilla de la escalera y la trae a su consultorio para que no vaya al catecismo, le platica un catecismo grosero......algo que recuerda a Pierre Louys.
- Una escena erótica primera; la del baño con el hermano y la sirvienta perversa es idéntica a una de Hazañas de un joven Don Juan de Apollinaire.
- La escena con un amigo del hermano, cuando se estrena en medio de un juego "inocente" es igual a una parte de la Historia de una prostituta vienesa de Félix Salten (Josephine Mutzenbacher)
- La historia de su primera venta de sexo y posterior desfloración por violación recuerda aquella de las Memorias de Cora Pearl
- La historia está basada en varias novelas eróticas de iniciación de las prostitutas, y su secuela, está fuertemente basada en Margot la Remendona.
Yo había visto este libro atribuido a Rousseau, lo cual es absurdo dado que tiene errores históricos muy obvios para ser una novela antigua. Por casualidad me entero hoy que la secuela de esta historia sí está firmada: es una obra de Jacques Cellard, un experto en novela erótica francesa y escritor ocasional de novela erótica en los 70's.

Perversógrafo: Sexo anal, vaginal, oral, masturbación, pederastia, prostitución, facial, lesbianismo, violación, tríos, sandwichitos, frutas, flores, magreo, 69, beso negro, exhibicionismo, dedo-culo, orines, corpolalia.
Confesiones de una desvergonzada
Anónimo (Jacques Cellard)
Robinbook
España, 2006
ISBN 9788479278458
272 págs.
sábado, 5 de noviembre de 2011
La historia del rey Gonzalo y de las doce princesas de Pierre Louys
Los libros de Pierre Louÿs tienen la particularidad de venir en dos sabores distintos: Por un lado tenemos su obra "seria" con una elegancia y una sensualidad al extremo, con una increíble belleza. Por otro lado tenemos su obra pornográfica: pequeñas piezas que recreaban sus obras serias, pero de una manera grosera y desvergonzada.
Cuando hablo de grosería, hablo de una elegante grosería, hasta que lees a Louÿs nunca se te ha ocurrido que hay un modo elegantísimo de decir cochinadas.
Louÿs escribía estas....cosas para sí mismo, en privado. Estas obras poseen una fijación casi enferma por el sexo anal con jovencitas, por las niñas diciendo groserías y por el sexo pedófilo. Las muchachas suelen actuar como prostitutas, dicen lo que una prostituta de bajo presupuesto diría, pero con una elegancia que sólo se logra con años y años de educación.
Este libro en particular "dicen los que dicen que saben" que está basado en otro libro de Louÿs llamado "La historia del rey Pausole", aunque como no lo he leído, no tengo elementos para afirmarlo o negarlo.
El rey Gonzalo tiene doce hijas de 8 a 18 años: Prima de 18, Secunda de 17, Tertia de 16, Quarta y Quinta de 15, Sexta de 14, Séptima de 13, Octava de 12, Nona de 11, Décima de 10, Puella de 9 y Párvula de 7 y medio...digo, tampoco era cuestión de partirse la cabeza.
Al darse cuenta que todas sus hijas tienen picores en sus partecitas (no muy) pudendas, decide internar a la reina en un convento para poder iniciar a sus hijas en un insano despertar sexual.....o para participar de el insano despertar sexual de sus hijas...o para despertar insano participando sexualmente con sus hijas....o lo que sea. Sus hijas son muy vírgenes de sus coños, pero muy lesbianas y se insertan toda clase de cosas en sus anos.
Aunque el rey muestra una clara preferencia por las hijas menores, es de agradecer que la diosa sexual del relato sea Prima, la mayor. Prima es viciosa y seductora.
—….¿Qué es lo que mejor conoces?
Prima le rodeó el cuello con los brazos y le susurró al oído:
—Esta noche, lo que mejor conozco es el modo de excitarte.
—¿Es eso una ciencia?
—Conseguir que se ponga tiesa una picha sin tocarla es todo un arte. Es un arte de cuya experiencia carezco, pero cuyos secretos conozco a la perfección. Es, en suma, el Arte del Amor.
—Demuéstramelo.
—Tengo toda la noche.
—¿Cuántos secretos hay en el amor?
—Conozco un millar de ellos, e inventaré muchos más. Claro que los secretos de amor no se dicen en ningún otro lugar que no sea la cama...
El rey empezaba a comprender que la mayor de sus doce hijas era demasiado lista para él. Prima se percató de sus pensamientos y, sabiendo que una enamorada no debe intimidar a aquel a quien desea seducir, se acostó sobre la colcha, atrajo al rey y, en un abrir y cerrar de ojos, se desvistió sin apenas dejar entrever sus encantos, pues se tendió sobre él, cuerpo contra cuerpo, mostrando tan sólo sus pechos pero hacién dole sentir todo lo demás.
—Prima, eres demasiado hermosa —afirmó el rey—.No podré permanecer durante mucho tiempo en el estado al que me has llevado.
—No temas nada. El primer secreto del amor es conseguir estar excitado. El segundo es conseguir dejar de estarlo.
—Eso me parece más prudente.
—No, no, me siento segura de mí. Me amas ya lo suficiente como para dejar de mi cuenta la dosificación de tu placer. Acabas de decirme que soy demasia do hermosa, aunque apenas si has visto mi rostro. Pues bien, será eso lo primero que vas a desvirgar: mi rostro.
Las pequeñas son unas graciosas desvergonzadas con gusto por lamer las axilas, los anos, los menstruos y los orines.
Dominada todavía por el dolor, Séptima quiso sonreír para decir, en tono aún más quedo:
—¿Tan puta como tú?
—No.Todavía os queda mucho...
—Pero ¿cuando una virgen tiene un mango como éste en el trasero...?
—Eso demuestra que es virgen.
—¿Y cuando el mango es el de su padre?
—Eso es una prueba de amor filial.
—¿Y cuando el mango de su padre acaba de salir del culo de su bollera...
—Entonces la pobre bollera es, además, cornuda. —¡Qué descaro!¡Resulta que la cornuda soy yo!
El rey se reduce a dejarse conducir, como si fuera el silencioso camarógrafo de una película. El libro no contiene sexo vaginal, situación que viene a ser una burla: las chicas deben proteger su virginidad para conseguir un buen marido.
Al final hay un par de relatos interesantes; particularmente me llama la atención uno que se llama "La muestra", sobre una fantasía anal con una prostituta que no cobra sus servicios.
Hizo que me tumbara cuan largo era y se agachó sobre mi miembro con mil precauciones, hasta que el glande quedó situado exactamente bajo el ano.
—No estoy mojada, ¿lo ves? —dijo—. Pero no te preocupes, no te haré daño. Y, dejándose caer con suma habilidad, se tragó la punta del miembro y apretó violentamente el esfínter un poco más arriba.
En cuanto sentí la opresión de aquel músculo caliente, no pude contenerme y mi semen fluyó a borbotones en el intestino, mientras ella continuaba excitándome el miembro con enloquecedoras contracciones.
Su culo me chupaba como una boca. Jamás había gozado de un modo tan doloroso.
—¡No te aflojes! —exclamó cuando hube expulsado el último chorro—.Apenas hemos empezado.
Y, haciendo descender su grupa, se empaló sentada encima de mí. Toda mi verga estaba sumergida en su interior. Entonces, puso en movimiento la totalidad de su musculoso y rosado trasero, que yo veía subir y bajar con una indescriptible excitación. Apoyaba los puños en la cama y su cuerpo ascendía y descendía cada vez más rápido, sin soltar en ningún momento mi miembro, que era engullido y vomitado precipitadamente.
Este es un típico libro pornográfico de Louÿs, es de agradecer que el relato sea tan corto y que no muestre pedofilia heterosexual a detalle. Se puede entender de manera muy simple: no era un libro para publicarse; se trata de una fantasía onanista del autor.
Perversógrafo: Lesbianismo, masturbación, coprolalia, sexo anal, oral, en las axilas, juguetes sexuales, urofagia, escatología, pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, tríos, incesto, juguetes sexuales.
Cuando hablo de grosería, hablo de una elegante grosería, hasta que lees a Louÿs nunca se te ha ocurrido que hay un modo elegantísimo de decir cochinadas.
Louÿs escribía estas....cosas para sí mismo, en privado. Estas obras poseen una fijación casi enferma por el sexo anal con jovencitas, por las niñas diciendo groserías y por el sexo pedófilo. Las muchachas suelen actuar como prostitutas, dicen lo que una prostituta de bajo presupuesto diría, pero con una elegancia que sólo se logra con años y años de educación.
Este libro en particular "dicen los que dicen que saben" que está basado en otro libro de Louÿs llamado "La historia del rey Pausole", aunque como no lo he leído, no tengo elementos para afirmarlo o negarlo.
El rey Gonzalo tiene doce hijas de 8 a 18 años: Prima de 18, Secunda de 17, Tertia de 16, Quarta y Quinta de 15, Sexta de 14, Séptima de 13, Octava de 12, Nona de 11, Décima de 10, Puella de 9 y Párvula de 7 y medio...digo, tampoco era cuestión de partirse la cabeza.
Al darse cuenta que todas sus hijas tienen picores en sus partecitas (no muy) pudendas, decide internar a la reina en un convento para poder iniciar a sus hijas en un insano despertar sexual.....o para participar de el insano despertar sexual de sus hijas...o para despertar insano participando sexualmente con sus hijas....o lo que sea. Sus hijas son muy vírgenes de sus coños, pero muy lesbianas y se insertan toda clase de cosas en sus anos.
Aunque el rey muestra una clara preferencia por las hijas menores, es de agradecer que la diosa sexual del relato sea Prima, la mayor. Prima es viciosa y seductora.
—….¿Qué es lo que mejor conoces?
Prima le rodeó el cuello con los brazos y le susurró al oído:
—Esta noche, lo que mejor conozco es el modo de excitarte.
—¿Es eso una ciencia?
—Conseguir que se ponga tiesa una picha sin tocarla es todo un arte. Es un arte de cuya experiencia carezco, pero cuyos secretos conozco a la perfección. Es, en suma, el Arte del Amor.
—Demuéstramelo.
—Tengo toda la noche.
—¿Cuántos secretos hay en el amor?
—Conozco un millar de ellos, e inventaré muchos más. Claro que los secretos de amor no se dicen en ningún otro lugar que no sea la cama...
El rey empezaba a comprender que la mayor de sus doce hijas era demasiado lista para él. Prima se percató de sus pensamientos y, sabiendo que una enamorada no debe intimidar a aquel a quien desea seducir, se acostó sobre la colcha, atrajo al rey y, en un abrir y cerrar de ojos, se desvistió sin apenas dejar entrever sus encantos, pues se tendió sobre él, cuerpo contra cuerpo, mostrando tan sólo sus pechos pero hacién dole sentir todo lo demás.
—Prima, eres demasiado hermosa —afirmó el rey—.No podré permanecer durante mucho tiempo en el estado al que me has llevado.
—No temas nada. El primer secreto del amor es conseguir estar excitado. El segundo es conseguir dejar de estarlo.
—Eso me parece más prudente.
—No, no, me siento segura de mí. Me amas ya lo suficiente como para dejar de mi cuenta la dosificación de tu placer. Acabas de decirme que soy demasia do hermosa, aunque apenas si has visto mi rostro. Pues bien, será eso lo primero que vas a desvirgar: mi rostro.
Las pequeñas son unas graciosas desvergonzadas con gusto por lamer las axilas, los anos, los menstruos y los orines.
Dominada todavía por el dolor, Séptima quiso sonreír para decir, en tono aún más quedo:
—¿Tan puta como tú?
—No.Todavía os queda mucho...
—Pero ¿cuando una virgen tiene un mango como éste en el trasero...?
—Eso demuestra que es virgen.
—¿Y cuando el mango es el de su padre?
—Eso es una prueba de amor filial.
—¿Y cuando el mango de su padre acaba de salir del culo de su bollera...
—Entonces la pobre bollera es, además, cornuda. —¡Qué descaro!¡Resulta que la cornuda soy yo!
El rey se reduce a dejarse conducir, como si fuera el silencioso camarógrafo de una película. El libro no contiene sexo vaginal, situación que viene a ser una burla: las chicas deben proteger su virginidad para conseguir un buen marido.
Al final hay un par de relatos interesantes; particularmente me llama la atención uno que se llama "La muestra", sobre una fantasía anal con una prostituta que no cobra sus servicios.
Hizo que me tumbara cuan largo era y se agachó sobre mi miembro con mil precauciones, hasta que el glande quedó situado exactamente bajo el ano.
—No estoy mojada, ¿lo ves? —dijo—. Pero no te preocupes, no te haré daño. Y, dejándose caer con suma habilidad, se tragó la punta del miembro y apretó violentamente el esfínter un poco más arriba.
En cuanto sentí la opresión de aquel músculo caliente, no pude contenerme y mi semen fluyó a borbotones en el intestino, mientras ella continuaba excitándome el miembro con enloquecedoras contracciones.
Su culo me chupaba como una boca. Jamás había gozado de un modo tan doloroso.
—¡No te aflojes! —exclamó cuando hube expulsado el último chorro—.Apenas hemos empezado.
Y, haciendo descender su grupa, se empaló sentada encima de mí. Toda mi verga estaba sumergida en su interior. Entonces, puso en movimiento la totalidad de su musculoso y rosado trasero, que yo veía subir y bajar con una indescriptible excitación. Apoyaba los puños en la cama y su cuerpo ascendía y descendía cada vez más rápido, sin soltar en ningún momento mi miembro, que era engullido y vomitado precipitadamente.
Este es un típico libro pornográfico de Louÿs, es de agradecer que el relato sea tan corto y que no muestre pedofilia heterosexual a detalle. Se puede entender de manera muy simple: no era un libro para publicarse; se trata de una fantasía onanista del autor.
Perversógrafo: Lesbianismo, masturbación, coprolalia, sexo anal, oral, en las axilas, juguetes sexuales, urofagia, escatología, pedofilia, exhibicionismo, voyeurismo, tríos, incesto, juguetes sexuales.
La historia del rey Gonzalo y de las doce princesas
Pierre Louys
Editorial La Máscara
Malditos heterodoxos
Valencia, 2000
ISBN: 84-7974-433-2
martes, 13 de septiembre de 2011
Julieta del Marqués de Sade (tercera parte de tres)
.....Viene de aquí
Juliette es un libro que dirige sus críticas y sus odios principalmente a dos instituciones: la monarquía y la Iglesia, presentándolas como el origen de todo el mal. En época de Robespierre, hubiera sido un riesgo inútil para Sade hacer al gobierno el blanco de sus críticas.
En el quinto tomo, Julieta se despide del papa, no sin antes robarle una fortuna. Pone el dinero en bancos y ante el perdón de Saint Fond, decide volver a París.
En las montañas, son asaltados por unos ladrones que pertenecen a un gran ejercito de salteadores asesinos. El jefe de dichos asesinos "casi no mata a nadie" porque sólo mata a unos seis personas a la semana; pero tiene una esposa que se dedica a eso, previa violación de todas sus víctimas.
La esposa resulta ser la Clairwill y un esposo llamado Brisa-Testa por el nombre del castillo que ocupan. Ellos son hermanos que tenían una madre piadosa a la que odiaban (personaje sadeano que se repite) y un padre libertino que los inició y que tomó a su hijo por amante.
Brisa Testa les cuenta su propia historia: Después de quedar en la pobreza, se convierte en un ser despreciable que mata a sus bienhechores, si hay oportunidad, encula a sus víctimas antes de matarlos. Los personajes de ésta aventura son los típicos de Sade: las mujeres castas con quienes se casa para llevarlas a la desgracia, el matrimonio de la mujer casta y el hombre libertino, el misógino sádico y la mujer libidinosa y cruel.
Borchamps (Brisa Testa), conoció al rey de Holanda y se une a los masones en su conspiración para matar al rey. Pronto los traiciona y asesina a su amante. Huye a Rusia con la esposa del masón al que había asesinado, donde la mata también.
En Rusia, conoce a Catalina como una mujer insaciable y trata de asesinar al heredero por sugerencia de la emperatriz. Como falla en su intento, lo envían a Siberia castigado, donde conoce a otros sodomitas como él con quienes arman un pachangón de miedo con sus respectivos agujeros corporales.
Huyen de Siberia, no sin antes haber sodomizado, asesinado y comido al hijo de uno de sus amigos. Llegan hasta Georgia donde traicionan y matan a su protector de horríble manera (enculamiento y canibalismo) Huyen a Constantinopla, donde siguen su vida dentro de los serrallos.
Juliette es un libro que dirige sus críticas y sus odios principalmente a dos instituciones: la monarquía y la Iglesia, presentándolas como el origen de todo el mal. En época de Robespierre, hubiera sido un riesgo inútil para Sade hacer al gobierno el blanco de sus críticas.
En el quinto tomo, Julieta se despide del papa, no sin antes robarle una fortuna. Pone el dinero en bancos y ante el perdón de Saint Fond, decide volver a París.
En las montañas, son asaltados por unos ladrones que pertenecen a un gran ejercito de salteadores asesinos. El jefe de dichos asesinos "casi no mata a nadie" porque sólo mata a unos seis personas a la semana; pero tiene una esposa que se dedica a eso, previa violación de todas sus víctimas.
La esposa resulta ser la Clairwill y un esposo llamado Brisa-Testa por el nombre del castillo que ocupan. Ellos son hermanos que tenían una madre piadosa a la que odiaban (personaje sadeano que se repite) y un padre libertino que los inició y que tomó a su hijo por amante.
Brisa Testa les cuenta su propia historia: Después de quedar en la pobreza, se convierte en un ser despreciable que mata a sus bienhechores, si hay oportunidad, encula a sus víctimas antes de matarlos. Los personajes de ésta aventura son los típicos de Sade: las mujeres castas con quienes se casa para llevarlas a la desgracia, el matrimonio de la mujer casta y el hombre libertino, el misógino sádico y la mujer libidinosa y cruel.
Borchamps (Brisa Testa), conoció al rey de Holanda y se une a los masones en su conspiración para matar al rey. Pronto los traiciona y asesina a su amante. Huye a Rusia con la esposa del masón al que había asesinado, donde la mata también.
En Rusia, conoce a Catalina como una mujer insaciable y trata de asesinar al heredero por sugerencia de la emperatriz. Como falla en su intento, lo envían a Siberia castigado, donde conoce a otros sodomitas como él con quienes arman un pachangón de miedo con sus respectivos agujeros corporales.
Huyen de Siberia, no sin antes haber sodomizado, asesinado y comido al hijo de uno de sus amigos. Llegan hasta Georgia donde traicionan y matan a su protector de horríble manera (enculamiento y canibalismo) Huyen a Constantinopla, donde siguen su vida dentro de los serrallos.
Toma una nueva esposa que resulta ser su propia hija, a la que espera un feo final junto a su madre en una isla secreta donde .......bueno ¿Tengo que describir cómo les rompen los dientes y las dejan que se las coman las fieras lentamente?
En Italia se establecen como jefes de la banda de bandoleros y manda traer a su hermana (a la hermana de Borchamps, no a la de ustedes) para casarse con ella.
Julieta sigue su viaje en Nápoles, donde le arroja al rey (Hermano de la odiada ex-reina de Francia) una aburrida arenga antimonárquica, para después asistir a orgías mortales con cientos de enculamientos, niños muertos, apuñalamientos públicos, etc.Las historias son cada vez más exageradas, los participantes de las orgías descargan al ver un pene o unas tetas o una muerte y son enculados cientos de veces por noche. Roba al rey de Nápoles y traiciona a la enamorada reina para que sea ejecutada.
En el sexto libro, Olympe y Clairwil mueren, al cabo de muchas aventuras Julieta vuelve a París con Norceuil.
El final del libro es el mismo infierno; Julieta mata a su hija arrojándola al fuego mientras folla con su amante; para luego planear el suplicio y muerte de Justina, a quien torturan, violan, flagelan y lanzan a la lluvia para que muera bajo un rayo. Todavía muerta los malvados siguen su orgía con ella. Es notable que no se la coman.....bueno......esa es mi opinión.
Expone que Justina en su libro, dice que Julieta se arrepintió de sus actos y se volvió monja, pero Julieta lo niega categóricamente diciendo que nunca renunciará a su placer.
Todo aquel que se acerque a Julieta o sus amigos es traicionado y muerto, sus mismos amigos son muertos una y otra vez. Sade se ensaña con las mujeres y los muchachos jóvenes, el tono misógino de la obra es muy marcado.
Con Juliette, Sade pone punto final a sus novelas pornográficas. Nunca volvió a escribir ésta clase de basura, dedicándose a temas mas serios y a escribir obras de teatro con niveles de libertinaje "no tóxico".
Con Juliette, Sade pone punto final a sus novelas pornográficas. Nunca volvió a escribir ésta clase de basura, dedicándose a temas mas serios y a escribir obras de teatro con niveles de libertinaje "no tóxico".
Perversógrafo: Sexo en todos los agujeros naturales y en algunos inflingidos, desvirgamientos, sadismo, exhibicionismo, flagelación, tortura, incesto, violación, pederastía, homosexualidad, bisexualidad, orgías, coprofagia, coprofilia, infidelidad, anticlericalismo, sacrilegio. masturbación, objeto sexual, voyeurismo, exhibicionismo, masoquismo, beso negro, dedo en el culo, crueldad, trios, lesbianismo, coprolalia, blasfemia, sexo en las tetas, en los muslos, entre las nalgas, matrimonio abierto, bisexualidad, infidelidad, dildos, beso negro, golpes, máquinas de tortura y sexo, zoofilia, vampirismo, dominación, robo ........etc..............¿Tiene sentido seguir?
Juliette o Las prosperidades del vicio
Marqués de Sade
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 137
Marzo 2009
ISBN: 978-84-8383-110-6
976 pág.
Juliette
Marqués de Sade
Editorial: AXIAL
México, 2006
EAN: 9789688672990
ISBN: 9789688672990
3 tomos
Etiquetas:
Clásico,
Francia,
La sonrisa vertical,
Sade,
sexo anal,
Sexo extraño,
Violencia sexual
sábado, 10 de septiembre de 2011
Julieta del Marqués de Sade (segunda parte de tres)

.....Viene de aquí
Julieta no es propiamente una novela erótica, es mas bien un tratado sobre el hedonismo, el asesinato, el placer y las relaciones políticas. Todo llevado al extremo y en un tono misógino.
La versión definitiva de Justine, junto con Juliette fue publicada en Holanda en 1797, formaban juntas una colección de 10 volúmenes de casi 4000 páginas en total, e incluían 100 grabados mas esforzados que logrados.
En inglés no se volvió a publicar hasta los años 60 del siglo veinte.
Los personajes de Sade son muy simples: Son buenos o malos, no existen tonos de gris, todo es "blanco o negro" Los malvados no se detienen ante nada y las víctimas son seres pasivos que se dejan asesinar o violar sin pelea.
Los personajes están vestidos o desnudos, nunca nadie se quita la ropa sensualmente. Los cuerpos son invadidos en todos sus orificios, las exageraciones llegan hasta el colmo siempre. No hay seducción, los genitales están excitados o no lo están, no hay juego previo, todos están constantemente al borde del paroxismo.
Después de conocer a Clairwil y comenzar a asesinar, Julieta entra a la "Cofradía de los Amigos del Crimen", cuyas reglas son una maravilla para leer. A Julieta la aceptan, obviemente con una orgía de por medio que incluía la muerte de una mujer desgarrada por el pene de un burro.Los personajes están vestidos o desnudos, nunca nadie se quita la ropa sensualmente. Los cuerpos son invadidos en todos sus orificios, las exageraciones llegan hasta el colmo siempre. No hay seducción, los genitales están excitados o no lo están, no hay juego previo, todos están constantemente al borde del paroxismo.
Julieta descubre un día que su padre está vivo. Obviamente Julieta lo mata con un elaborado plan.
Un día Julieta está platicando con Saint Fond, quien le comentaba de su plan para despoblar Francia mediante el hambre, la guerra y otras linduras. Julieta se asquea en lugar de excitarse, así que Saint Fond decide su ruina y su posterior muerte al ver la debilidad de su espíritu. Julieta huye del juez hacia Italia.
Julieta se casa con un anciano conde de Lorsange, con quien tiene una hija, pero al final lo envenena y huye a los placeres de su vida de asesinatos, orgías y robos.
Una cosa curiosa, es que Donatien había escrito un libro sobre sus viajes a Italia. Ignoro si vendió algún ejemplar, pero aprovechó ésta narración como marco de los siguientes tomos de Juliette, narrando la visita a Herculano, a Pompeya, a los volcanes, a Roma y a muchos otros lugares "turísticos". incluso habla de esculturas que hoy en día permanecen ocultas en los museos, como la famosa del Sátiro y la cabra.
Una cosa curiosa, es que Donatien había escrito un libro sobre sus viajes a Italia. Ignoro si vendió algún ejemplar, pero aprovechó ésta narración como marco de los siguientes tomos de Juliette, narrando la visita a Herculano, a Pompeya, a los volcanes, a Roma y a muchos otros lugares "turísticos". incluso habla de esculturas que hoy en día permanecen ocultas en los museos, como la famosa del Sátiro y la cabra.
Al final del tercer tomo tenemos la magnífica narración del castillo del ogro Minski. Estando Julieta y sus compañeros de viaje en una orgía contra-natura, se dan cuenta que son observados por un enorme hombre peludo, (como un Hagrid, pero en malo) que les pide que lo acompañen a su casa.
El gigante los lleva a través de acantilados, bosques y lagos hasta una isla rodeada de paredes y fosos. Allí penetran a las mazmorras del gigante, que resulta ser un sádico caníbal que se comía todo lo que se cogía. Minski tiene un enorme serrallo de doscientos niños, doscientos enculadores, doscientas niñas, doscientas mujeres, cincuenta criados y cien robachicos que trabajan para él en todas las ciudades.
Minski tiene cada día una buena decena de orgasmos, en cada orgasmo mata al menos a una persona, pero tiene máquinas que le ayudan a matar hasta a dieciséis cada vez. Minski tiene un castillo con muebles humanos, sobre los que se sienta y mesas humanas sobre las que pone los platos calientes llenos de carne humana recién fornicada y cocinada.
El gigante los lleva a través de acantilados, bosques y lagos hasta una isla rodeada de paredes y fosos. Allí penetran a las mazmorras del gigante, que resulta ser un sádico caníbal que se comía todo lo que se cogía. Minski tiene un enorme serrallo de doscientos niños, doscientos enculadores, doscientas niñas, doscientas mujeres, cincuenta criados y cien robachicos que trabajan para él en todas las ciudades.
Minski tiene cada día una buena decena de orgasmos, en cada orgasmo mata al menos a una persona, pero tiene máquinas que le ayudan a matar hasta a dieciséis cada vez. Minski tiene un castillo con muebles humanos, sobre los que se sienta y mesas humanas sobre las que pone los platos calientes llenos de carne humana recién fornicada y cocinada.Tras la orgía en la que mueren varios de los compañeros de Julieta, logran huir del castillo sin llegar a matar al gigante, quien se salva gracias a su maldad, pero dejan todo listo para que castigue a los criados por su huida. Llegan a Roma y conoce a la princesa Olimpia Borghesie, de quien se enamora (aunque unos tomos después la mata). Tienen relaciones sexuales explícitas y nada convencionales.
Olimpia lleva a Julieta con los Cardenales del papa, quienes le hacen una prueba para ver si tienen el honor de conocer al papa Pio VI. No necesito describir la clase de pruebas que les ponen.
El papa tiene una orgía con ellas, primero en San Pedro y luego en el mismo altar, donde hay una misa negra y se nombra padre a Satán.
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Violencia sexual
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Julieta del Marqués de Sade (primera parte de tres)

Yo siempre he pensado que Sade, después de perder el manuscrito de las 120 jornadas y llorar sus famosas lágrimas de sangre, quiso escribir de nuevo una historia escandalosa que cubriera aquel vacío. Si así fué, ésta es la obra que defecó su pluma.
"Julieta o el vicio ampliamente recompensado" es la última de las obras pornográficas del Marqués de Sade, es la menos conocida de las cuatro y entre quienes la conocen pocos han leído la versión íntegra. Julieta sale de la imprenta entre 1797 y 1801 como: "La Nueva Justina o los infortunios de la virtud, seguida de la Historia de Julieta, su hermana", es decir, que se hace una tercera versión de Justine en cuatro tomos y se agrega la novela de Juliette en otros seis tomos; una magna edición de diez tomos con cien grabados orgiásticos de pobre calidad.
En mi opinión, Justine rebasa con creces la calidad de Juliette, no sólo por la novedad de una obra de tal obscenidad, sino porque está mejor escrita. Juliette, aunque contiene más brutalidad, sofismas, chismes y asesinatos, es un libro escrito abiertamente con fines comerciales; cada libro deja una historia "picante" en suspenso (el terrible asesinato de una familia, la formidable historia del ogro Minski y su castillo con muebles humanos vivos, la misa satánica del papa Pio VI, etc.) supongo que para crear el morbo de conseguir el siguiente tomo.
La mayor parte de las ediciones en español que yo he visto están basadas en la traducción burdamente expurgada de Paul J. Gillette de 1967, y son apenas un resumen de los cuatro primeros libros, con un breve colofón del final del sexto libro.
Al igual que en Justine, la historia narra que Julieta es una chica en un internado menos santo de lo que en realidad Justine pudo darse cuenta, ya que hay orgías lesbianas con las monjas y misas negras con los sacerdotes. Al quedar huérfanas y ser echadas del internado, Justine decide ser virtuosa y Julieta decide ser puta por recomendación de la madre superiora, quien lo había sido en su juventud.
En un burdel, se convierte en una de las prostitutas más codiciadas; aprende el placer de la flagelación activa y pasiva a manos de un hombre que la desvirga.
Hay una escena clásica donde Julieta y una amiga van a casa de un tal Dorval e intentan robarlo tras narcotizarlo. Al darse cuenta éste de la triquiñuela, las cuelga del cuello; Julieta ya no controla su miedo ni sus esfínteres; al abrirse la trampilla caen en colchones donde deben fingir estar muertas mientras Dorval y su criado las penetran salvajemente.
Encuentra a un hombre de apellido Norceuil quien la lleva a su casa para satisfacer sus salvajes deseos, lo encuentra masturbando a dos jóvenes junto a su esposa que lame sus eyaculaciones. Norceuil le coge cariño a Julieta y la llena de riquezas e influencias políticas. Norceuil le confiesa ser el violador y asesino de sus padres; ella queda encantada y hacen a la esposa de Norceuil esclava de Julieta.
Norceuil mismo la envía con un hombre aún más terrible que él, el poderoso juez Saint Fond, quien es un despiadado homicida que aprovecha sus influencias para asesinar inocentes y conseguir mayores placeres. Julieta debe escucharlo y obedecerlo sin mostrar jamás un atisbo de bondad, ya que se trata de un peligroso personaje al lado del cual podría morir.Con él, Julieta logra dar rienda suelta a sus deseos de violencia y muerte; incendia, envenena y mata a madame Norceuil. Por estos tiempos conoce a madame Clairwil, una especie de vampiresa sádica que gustaba de la flagelación y el asesinato. Clairwill es miembro de un club exclusivo de libertinos crueles, y promete a Julieta hacerla miembro a condición de que jamás fuese virtuosa.
Julieta comienza a asesinar por su cuenta; dispara a una mujer en la vagina y mata a una familia completa. No de la manera tradicional, sino de una manera muy al estilo de Sade; el padre viola anualmente a la hija y lo obligan a decapitarla, serruchan a víctimas, usan complejas máquinas de tortura, los castran, les cortan las tetas, las nalgas, los incendian. etc.
Continúa .... aquí.
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sábado, 6 de agosto de 2011
La filosofía en el tocador del marqués de Sade
Basta de filosofía, vamos a la cochinada.
En 1795 se publica de forma anónima "La filosofía en el tocador o Los instructores inmorales", una extraña novela del marqués de Sade que salió a la luz cuando "Justine o los infortunios de la virtud" ya había sido un escándalo.
Una cosa graciosa, es que con la publicación, Sade quiso ocultar la autoría de la novela que nunca reconoció, para ello puso en el frontispicio:
En 1795 se publica de forma anónima "La filosofía en el tocador o Los instructores inmorales", una extraña novela del marqués de Sade que salió a la luz cuando "Justine o los infortunios de la virtud" ya había sido un escándalo.
Una cosa graciosa, es que con la publicación, Sade quiso ocultar la autoría de la novela que nunca reconoció, para ello puso en el frontispicio:
LA FILOSOFÍA EN EL TOCADOR
Obra póstuma del autor de
JUSTINE
Parece ser que Sade intentó hacer creer que como él no había sido la pluma de Justine, su nueva novela no debería traerle problemas. Se equivocó por completo.
Los personajes principales de la historia son:
Dolmancé: Joven libertino con obsesión por el sexo anal activo y pasivo, su libertinaje es tan famoso que su fama lo precede.
Señora de Saint-Angé: Una mujer dada a los placeres, quien ha conseguido una muchacha virgen e inocente para corromper.
El Caballero: hermano "casi-heterosexual" de la señora de Saint-Ange, es amante de su hermana y tiene la función de ser quien desvirgue a la muchacha. Parece ser menos cruel y más "normal" que Dolmancé, aunque nunca se niega a los placeres aunque tenga comezones éticas.
Eugenia: Una muchacha de 15 años educada en la religión, muchacha que pronto se descubre libertina y afecta a los placeres. En mi opinión es una cabeza hueca sin criterio propio.
Los demás personajes no pueden llamarse tales pues son mas objetos que otra cosa; tenemos al jardinero, a un criado sifilítico y a los padres de Eugenia; la mamá que será víctima de la crueldad y el libertino padre, que explica algunas cosas en una carta, pero nunca aparece en la acción.
Dolmancé: Joven libertino con obsesión por el sexo anal activo y pasivo, su libertinaje es tan famoso que su fama lo precede.
Señora de Saint-Angé: Una mujer dada a los placeres, quien ha conseguido una muchacha virgen e inocente para corromper.
El Caballero: hermano "casi-heterosexual" de la señora de Saint-Ange, es amante de su hermana y tiene la función de ser quien desvirgue a la muchacha. Parece ser menos cruel y más "normal" que Dolmancé, aunque nunca se niega a los placeres aunque tenga comezones éticas.
Eugenia: Una muchacha de 15 años educada en la religión, muchacha que pronto se descubre libertina y afecta a los placeres. En mi opinión es una cabeza hueca sin criterio propio.
Los demás personajes no pueden llamarse tales pues son mas objetos que otra cosa; tenemos al jardinero, a un criado sifilítico y a los padres de Eugenia; la mamá que será víctima de la crueldad y el libertino padre, que explica algunas cosas en una carta, pero nunca aparece en la acción.
Dolmancé, hombre inmoral, corrupto, malvado y perverso es invitado por la cruel Madame Saint-Ange para que le ayude a pervertir a Eugenia, una muchacha adolescente virgen, criada con todo el recato que una educación religiosa exigía.
En un principio se supone que la dama ha encontrado a la chica durante un encierro que tuvo en un convento cuando su marido (el de ella, no el de ustedes) estaba de viaje, pero después nos damos cuenta que Eugenia ha sido enviada a la dama por su propio padre, un libertino que quiere que la corrompan para tener acceso sexual a su hija (a la de él, no a la de ustedes).
En un principio se supone que la dama ha encontrado a la chica durante un encierro que tuvo en un convento cuando su marido (el de ella, no el de ustedes) estaba de viaje, pero después nos damos cuenta que Eugenia ha sido enviada a la dama por su propio padre, un libertino que quiere que la corrompan para tener acceso sexual a su hija (a la de él, no a la de ustedes).
La señora cita a la quinceañera con la promesa de iniciarla en los placeres lesbianos, pero es sorprendida al encontrar a Dolmancé en el tocador de la señora; la chica se cree engañada, pero pronto es convencida de que está allí para ser aleccionada y pervertida en todas las artes. Se le presenta la oportunidad de des-aprender sus buenas costumbres.
No hay ninguna acción, por singular que podáis suponerla, que sea verdaderamente criminal; ninguna que pueda llamarse realmente virtuosa. Todo es en razón de nuestras costumbres y del clima que habitamos; lo que aquí es crimen, es con frecuencia virtud cien leguas más abajo, y las virtudes de otro hemisferio podrían, a la recíproca, ser crímenes para nosotros. No hay horror que no haya sido divinizado, ninguna virtud que no haya sido reprobada.
Después de disertar sobre la religión y la castidad, es convencida de que el libertinaje es lo correcto. Con sofismas le demuestran que una mujer no es la sangre de su hijo, siendo el semen la única semilla fértil, por lo tanto la madre es un ser despreciable que sólo buscó el placer sexual. Con esa pseudociencia comienzan a meterle a Eugenia la idea del matricidio en la cabeza.
En las pocas horas en las que transcurre la acción, Eugenia es pervertida e iniciada en toda clase de prácticas sexuales, en el hedonismo y en la filosofía sadeana. Ella se deja pervertir con gran gusto, siendo desvirgada analmente un par de veces antes de serlo por vía vaginal por El caballero, ya que Dolmancé, como idénticos personajes de Las 120 jornadas de Sodoma, sólo podía obtener una erección como sodomita activo (y si había caca, mejor).
En las orgías, Sade muestra una obsesión muy extraña por las formas, los números y la trasgresión. Las orgías acumulan trasgresiones al exceso, así, es preferible una sodomización con la hermana casada, porque significaría una triple afrenta a las buenas costumbres.
Ejemplo de la organización de una orgía "sencichita":
DOLMANCÉ: Nada más sencillo: el objetivo principal, en mi opinión, es que yo me corra dando a esta encantadora muchachita el mayor placer que pueda. Voy a meterle mi polla en el culo mientras, doblada en vuestros brazos, la magreáis como mejor sepáis; en la postura en que os coloco, ella podrá devolvéroslo: os besaréis la una a la otra.Y tras algunas correrías en el culo de esta criatura, variaremos el cuadro. Yo os encularé, señora; Eugenia, encima de vos, con vuestra cabeza entre sus piernas, me dará a chupar su clítoris: de este modo le haré perder leche por segunda vez. Luego, yo me volveré a colocar en su ano; vos me ofreceréis vuestro culo en lugar del coño que ella me ofrecía, es decir, que pondréis, como ella acabará de hacerlo, su cabeza entre vuestras piernas; yo chuparé el ojete de vuestro culo de la misma forma que habré chupado el coño; vos decargaréis, yo haré otro tanto mientras mi mano, abrazando el lindo cuerpecito de esta encantadora novicia, irá a cosquillearle el clítoris para hacerla correrse también.
Dolmancé trata de derrumbar todas las barreras de las costumbres: la religión que es el principio de todo mal, la virtud, la familia, la iglesia, el sexo vaginal, etc. Es tan extremo que cae en su propia trampa de mencionar a Adán y a Noé en su arenga anticlerical:
Adán no fue, como Noé, sino un restaurador del género humano. Un horrible cataclismo dejó a Adán sólo sobre la tierra, igual que dejó a Noé un acontecimiento semejante; pero la tradición de Adán se perdió, y la de Noé se conservó.
Curioso es que mienras Dolmancé dice que el corazón nos miente y nos hace débiles, que debemos aprovechar las oportunidades y desoir la conciencia, El caballero lo refuta diciéndole a Eugenia que el corazón es lo único que nos hace vivos y nos hace humanos, que una cosa es ser ateo y libertino y otra diferente es ser cruel y perverso.
Pero en lo que siempre están de acuerdo es en la voluptuosidad, a la que se entregan sin importar sus diferencias ideológicas; lo que demuestra que para los hedonistas las diferencias no existen.
DOLMANCÉ: ¡Voluptuosa criatura! ¡Cómo empujas mi leche, cómo me obligas a correrme con tus frases y con el extremado calor de tu culo!... Todo me fuerza a correrme ahora mismo... Eugenia, da ánimos al coraje de mi jodedor; oprime sus flancos, entreabre sus nalgas; ahora ya sabes el arte de reanimar los deseos vacilantes... Tu sola proximidad da energía a la polla que me jode... La siento, sus sacudidas son más vivas... ¡Bribona, tengo que cederte lo que hubiera querido deber sólo a mi culo!... Caballero... te vas, lo siento... ¡Espérame!... ¡Esperadnos!... ¡Oh, amigos míos, corrámonos juntos: es la única felicidad de la vida!...SRA. DE SAINT ANGE: ¡Ay! ¡Joder, joder! Correos cuando queráis... yo no aguanto más. ¡Rediós en quien me jodo!... ¡Sagrado bujarrón de dios! ¡Descargo!... Inundadme, amigos míos, inundad a vuestra puta..., lanzad las olas de vuestra leche espumosa hasta el fondo de mi alma abrasada: sólo existe para recibirlas. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Joder... joder!... ¡Qué increíble exceso de voluptuosidad!... ¡Me muero!... ¡Eugenia, déjame que te bese, que te coma, que devore tu leche mientras pierdo la mía!...
La novela está escrita como un diálogo teatral dividido en siete partes; en la quinta parte hacen una pausa en sus orgías para leer una larga arenga político-filosófica llamada «Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos», donde expone a detalle sus principales planteamientos.
Después de la larga y absurda arenga, llega una carta del padre de Eugenia advirtiendo de la llegada de su esposa (ya saben qué esposa) a casa de la señora de Saint-Angé, quien está preocupada de que su hija esté en semejante compañía.
Al entrar ésta a escena, es desnudada, golpeada, violada, vejada y torturada con crueldad. Un criado sifilítico es mandado traer para que la contagie de tan temido mal, prometiéndole que al hacerlo con una mujer "limpia" se curaría; éste no pierde el tiempo y la viola con ayuda de Eugenia.
Una vez inoculada la sífilis, es preciso asegurarse de que no pueda lavarse, así que la infibulan en el coño y el ano cosiéndola con un grueso sedal lacrado antes de correrla a patadas de la casa para que muera de una manera lenta.
Es curioso que, qunque la novela parece estar basada levemente en los "Diálogos de Luisa Sigea" de Chorier, diez años antes se habia publicado en Francia "Las amistades peligrosas" de Laclós, que entre su temática incluye el aleccionamiento y perversión sexual de una inocente.
La Filosofía en el tocador no es propiamente una novela erótica; es más bien un diálogo filosófico en donde intervienen, de vez en cuando, escenas eróticas muy fuertes.
EUGENIA, poniéndose un consolador: ¡Oh, encantada! Nunca me cogeréis en falta cuando se trate de libertinaje: ahora es mi único dios, la única regla de mi conducta, la única base de todas mis acciones. (Encula a Dolmancé.) ¿Es así, querido maestro?... ¿Lo hago bien?...DOLMANCÉ: ¡De maravilla!... ¡Realmente la pequeña bribona me encula como un hombre!... ¡Bueno! Me parece que ya estamos perfectamente enlazados los cuatro; ahora sólo se trata de seguir adelante...SRA. DE SAINT-ANGE: ¡Ay, me muero, caballero!... ¡No puedo acostumbrarme a las deliciosas sacudidas de tu hermosa polla!...DOLMANCÉ: ¡Rediós! ¡Qué placer me da este culo encantador! ¡Ah! ¡Joder, joder! ¡Descarguemos los cuatro a la vez!... ¡Rediós, me muero, desfallezco!... ¡Ay, en mi vida me correré con más voluptuosidad!
Sade era un pornógrafo que a base de construir orgías revelaba las monstruosidades del ser humano.
Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral, masturbación, orgías, incesto, homosexualidad, objeto sexual, anticlericalismo, beso negro, dedo en el culo, flagelación, crueldad, sadismo, trios, lesbianismo, coprolalia, blasfemia, pedofilia, sexo en el pelo, en las axilas, en las tetas en los muslos, entre las nalgas, matrimonio abierto, coprofagia, bisexualidad, infidelidad, tortura, dildos, beso negro, golpes.
La filosofía en el tocador
Marqués de Sade
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 59
Octubre 1988
ISBN: 978-84-7223-362-1
208 pág.
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