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martes, 27 de diciembre de 2011

Técnicas de masturbación de Mark Emme

Campaña contra la masturbación en América
La gula es mi segundo pecado favorito, en navideñas épocas mi país se vuelve un paraíso para la gente como yo. Pero hoy no les voy a hablar de la gula.

La lujuria ha sido sobre-satanizada por las culturas occidentales. La mayor parte de las actividades lujuriosas son tan inocentes que apenas podemos hablar de que causen daño. Y es que podemos pensar en las prácticas solitarias, las no tan solitarias y las  multitudinarias.

Al grano; de la masturbación, el mayor daño físico que  puede causar en los hombres es que, al ser una actividad egoísta y usualmente solitaria, puede hacer que no aprendamos a controlarnos y aprendamos a eyacular precozmente. Pero esto no es una consecuencia de la masturbación, sino solo de una mala técnica de masturbación.........¿Quién te enseñó a masturbarte?

Aquí tenemos un libro escrito por un profesional; "Técnicas de masturbación masculina" de Mark Emme, seudónimo del autor francés Christian Boisson-Jacob, quien en co-autoría con su esposa ha publicado algunos magníficos manuales.

Póster de la campaña en Japón
Este libro debería ser de texto en la secundaria. El libro está dividido en tres partes:


Para vencer las dificultades de erección
Masturbación prolongada
           masturbación seca
           masturbación lubricada
Eyaculación controlada

Como pueden imaginar, si bien se trata de un texto que da ejercicios prácticos para controlar la erección, para hacer más durable la experiencia y para controlar al cuerpo mediante la relajación; en le mediano plazo se trata de una técnica de control de la sexualidad valiosísima en la vida íntima de cualquier adulto.

Yo no creo que la masturbación sea mala por sí misma, mientras no haga daño a nadie, pero sí creo que todos deberían aprender a masturbarse correctamente.



EJERCICIO 13
El ejercicio que ahora se presenta es del mismo tipo de los precedentes; permite, con la condición de estar en un estado particular, obtener una erección total sin hacer que intervengan las manos.
Dicho esto, conviene aclarar que no se trata de imaginarse manco o de exagerar la importancia que tiene lo cerebral, ya que el pene no se levanta mediante órdenes a distancia. Hace falta, pues, que resulte estimulado indirectamente haciendo intervenir paralelamente las manos sobre otras partes del cuerpo, precisamente sobre las zonas erógenas secundarias, pero de especial importancia, es decir, los senos y el ano.
Campaña contra la masturbación en Europa
Comienza así este ejercicio: acuéstate sobre el dorso, con la pierna izquierda distendida y la derecha replegada sobre aquélla; el pene queda así comprimido en su base entre ambos muslos; el glande resulta liberado del prepucio y emerge sólo en la intersección. Incorpórate apoyado sobre el codo izquierdo de modo que el torso se disponga en una inclinación de cuarenta y cinco grados con respecto al plano de la cama.
Con mucha rapidez el glande adquirirá un color púrpura como consecuencia de la estrangulación de su base.
Comprime y afloja los músculos pelvianos. Sin mover la pierna izquierda, lleva hacia delante la rodilla derecha sin despegar los muslos. En este momento es cuando hay que contraer los músculos pelvianos; este movimiento se apoya masivamente sobre el cuerpo de la verga, la cual experimenta una fuerte presión por todos lados.
Al estirar la rodilla, propulsa hacia dentro el vientre para tensar la cincha abdominal.
Cuando el muslo vuelve a su sitio, como consecuencia de la retirada hacia atrás de la nalga derecha, los riñones se ahuecan y parece que el pene desapareciese entre los muslos.
A cada nuevo empuje de la rodilla hacia arriba y hacia abajo, ésta aplasta con mucha fuerza las masas de los muslos entre sí.
A partir de este instante puedes aumentar considerablemente la sensación de bienestar y de placer estimulando la punta de los senos con cada una de tus manos. Humedece los dedos mayores, gira alrededor de las aréolas, con delicadeza y rapidez y luego con mayor presión y más lentitud; con golpes incisivos emplea alternativamente tus uñas.
Acelera la cadencia de los lomos, con los ojos constantemente atentos al glande, que se vuelve francamente turgente, lo que aumentará la excitación. A partir de ese momento no desearás otra cosa: continuar aún durante largo tiempo de este modo, dándote un placer que puedes dominar por completo. Ni siquiera tendrás deseos de gozar.
Esta sensación es intensa, aguda, permanente; no deseas masturbarte y tienes la impresión de que la eyaculación no puede sobrevenir.
Póster de la campaña en Inglaterra
Si te complace estimular tu ano, ello resulta muy cómodo con los dedos dela mano derecha, mientras que la izquierda prosigue con la excitación del seno izquierdo.
Puedes hacer variar la intensidad de tus sensaciones y tomarte un respiro de recuperación dejándote caer sobre la espalda, manteniendo las piernas en la misma posición, los movimientos son todavía más amplios y la base de tu pene resulta más comprimida. Puedes cambiar de lado, alternar, volver a empezar.



No he utilizado de este libro ninguna técnica que no conociera antes, pero definitivamente se ven muy interesantes y útiles. Debería ser incluido como libro de texto en un curso prematrimonial.












No les miento, éste libro lo encontré en la red. Si lo ven, cómprenlo, las esposas de sus hijos se los van a agradecer.


Técnicas de masturbación para el hombre
Mark Emme
Editorial Martinez Roca
Barcelona, 2000
ISBN: 9788427025745
192 págs.






sábado, 25 de junio de 2011

La vida sexual de Robinson Crusoe de Michel Gall

Un libro raro que no tengo. Hace muchos años, en una de esas interminables noches extrañas, fui a dar al departamento del hermano de una amiga; dicho departamento estaba en una hedionda vecindad detrás de un prostíbulo, había un catre mal acomodado, almohadones en el piso, botellas vacías que formaban caminos en el cuarto, sostenes gigantescos en las paredes y  una colección de libros que imponía. El único mueble en forma del departamento era el librero y la sección de erótica ocupaba un espacio clave, al centro de todo, al alcance de la mano.

Después de comer tacos de carne pegajosa en el piso y maridarlos con unos "flamazos" de licores empalagosos y una plática literaria de lo más interesante (la soledad del individuo, la amistad, el drenaje y las toallas sanitarias de las vecinas), se dio cuenta de mi interés por esos libros; sin desviar la plática de los filósofos alemanes, sacó un par de los ejemplares más raros que tenía y me los prestó.

Entre los libros venía "La vida sexual de Robinson Crusoe". Ingenuamente supuse que podía ser una broma, un libro con sus páginas en blanco o un estudio introspectivo en el personaje de Defoe; pero no. El libro es una novela entre lúdica y lúbrica (¿lúdrica?, ¿lúbdica?) que trata principalmente de las fantasías masturbatorias de Robinson Crusoe en su forzosa reclusión en la isla.

Se supone que la novela fue escrita en 1952 por el, en aquel entonces, estudiante de filosofía Michel Gall (posteriormente periodista), como una apuesta divertida con Maurice Girodias, un amigo que resultaba ser fundador de Olympia Press, se publicó con el pseudónimo de Humphrey Richardson y pronto se convirtió en un éxito de ventas.

Si la trama es predecible (Un hombre queda solo en una isla durante muchos años, sufre mucho, se adapta mediante trabajo arduo, encuentra a un polinesio y lo llama Viernes hasta que son rescatados), las escenas por otro lado no tienen desperdicio: mientras practica algún modo de bestialidad o tiene relaciones con Viernes, la fantasía erótica se desborda y los recuerdos y añoranzas llegan como sueños.

Así, un día que encuentra un baúl lleno de ropa, viste a sus cabras de mujeres, ríe al verlas y se excita tanto que las viola. Y es que nuestro héroe necesita compañía, sea de sus cabras, de lirones, del malvado gato al que mata en una violación, del maldito loro que le hacía compañía pero nunca le sirvió para dialogar, del mono al que domesticó porque necesitaba sentir la caricia de una mano. Robinson es extravagante en sus rituales  masturbatorios, así que puede pasarse toda una tarde trabajando en una tina de baño fragante llena de medusas para tener sensasiones nuevas, o puede buscar la mezcla ideal de ingredientes para tener una mejor sensación en el pene al masturbarse con ellos o al comerlos.

Con los recuerdos de las mujeres a las que amó, poseyó o deseó, teje fantasías en compañía de sus animales y se hace parte de ellos en una locura que lo deshumaniza y lo confunde.

En lugar de una bella indígena con quien copular día y noche, iba a encontrar a un salvaje que lo mos­traba a la horda de sus congéneres. Le acorralarían para asarlo. A menos que prefiriesen comérselo cru­do. Ésta era la suerte que le esperaba si se quedaba allí más tiempo, ¡si no se daba prisa en volver a su casa para levantar barricadas! Decididamente, más le valía acabar sus días con sus cabras y sus plumas an­tes que sentir cómo los caníbales le mordisqueaban las nalgas, aunque esta última idea podía tener su lado excitante.
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Ya se veía a la cabeza de un harén de salvajes muy serviciales.
Sería un verdadero pachá. Pasaría los días en su ha­maca –con una de las mujeres. Mientras tanto, las otras dos cultivarían los campos y ordeñarían las cabras. Reinstalaría la bañera para que se pudiesen lavar cuando volvieran.
Cada noche tomaría una nueva compañera. Por la maña­na, la última tendría la misión de despertarle suavemente deslizándose a su lado. Habría una muy gorda y velluda. Otra a la que afeitaría todo el cuerpo. A la tercera sólo le tocaría los pechos: el resto se cuidaría de no usarlo muy a menudo para conservar todo su frescor. ¿Tal vez todos los domingos? No, ¡mejor cada quince días! De esta forma, tendría verdaderamenle la impresión de gran novedad. Esto no convendría a la mujer. Da igual, ¡elegiría la menos sensual! También podría acogerlas a las tres en su le­cho. Penetraría a una mientras besaba a la otra. La terce­ra... pues la tercera metería la lengua donde fuera preciso. Él se movería muy suavemente para poder resistir el mayor tiempo posible. ¡Qué felices serían! Se rebozarían en sus cuatro sudores mezclados. El tiempo pasaría aprisa.


Un día, después de 19 años de soledad se encuentra con otro hombre a quien llamará Viernes ("Didí" de cariño) y quien será su compañero sexual a partir de entonces, y servirá de base a sus fantasías heterosexuales para imaginar a la robusta mujer de gruesas trenzas de cabellos rubios a la que desea, él será esa boca que desea fornicar, su ano será esa vagina que desea masturbar con sus pestañas, será al mismo tiempo su mujer y su compañero de correrías sexuales por los prostíbulos londinenses.

Robinsón ya no añoraba en absoluto a las muje­res. Estaba muy enamorado de Viernes. Se sentía sa­tisfecho. Sin embargo, y a pesar de su físico de Apolo, el joven salvaje tenía en el fondo un carácter muy dulce y muy sumiso pero sus deseos sexuales eran mediocres (las cartas le divertían mucho más); Ro­binsón se sentía incómodo por sus propias exigencias sexuales. Le daba vergüenza pedirle que se dejara hacer el amor varias veces al día.
De vez en cuando, le proponía que ocupara su lugar (a menos que lãs cartas no se lo hubieran ya designado). Viernes acep­taba siempre con gusto, pero -era evidente- el pa­pel que le tocaba desempeñar era la menor de sus preocupaciones.
En este caso, Robinsón disimulaba sus verdaderas inclinaciones y el favor que le otorgaba era solamen­te el testimonio de su gratitud ante la sumisión de Didí, que le emocionaba mucho.

Viernes es mucho más cooperador que las cabras, además de que es una buena mujer, a pesar de que ambos son heterosexuales, los roles a veces confunden. Viernes le enseñará también nuevas formas de masturbarse, como hacer agujeros en la arena y llenarlos de aloe, y le inspirará fantasías de indígenas morenas con lenguas en el coño.

Este libro es un divertimento que engrandece el onanismo, la bestialidad y el poder de la fantasía......muy bueno sin duda.






Perversógrafo: Sexo ¿vaginal?, anal, oral, con las pestañas, con todo el cuerpo, fantasía, masturbación, zoofilia, transexualidad, violación, homosexualidad, voyeurismo.



Si leen el gabacho, allí les va un fragmento:



La vida sexual de Robinsón Crusoe
Michel Gall
Arcor, Colección Fuente de Jade 1
Barcelona. 1988
ISBN: 84-270-1236-5
152 pag.

martes, 31 de mayo de 2011

Placeres singulares de Harry Mathews

Estudio de M Zichy para la masturbación
Masturbarse, menearse el ganso, jalarse el pellejo, jugar el deporte blanco, acariciar el muñeco, acariciar al gato/nutria/conejo, jalarse la tripa, hacer una manuela, sacar la leche al coco alargado, arrancar el hongo, puñetearse, hacerse una chaqueta, jugar a las canicas, hacerse justicia por su propia mano, lavar a mano, matar el guajolote, rallar el queso, dar la mano al desempleado, golpear el filete, darle brillo a la banana, poner mantequilla al maíz, limpiar el rifle, drenar al monstruo, jugar al solitario, joder con el puño, cinco contra uno, acariciar el melocotón, darle a la manivela, abrillantar la tubería, hacer “autostop” contigo mismo, hacer que el calvo vomite, pasar a modo manual, el show unipersonal, el billar de bolsillo, tirar de la cuerda, sobar la perilla, sacudirle las ideas al pequeño, limpiar la florecilla, dar brillo a los filetes, etc, etc.

Que si la masturbación provoca esterilidad, ceguera, tisis, te salen pelos en la mano, te dejan menso, etc etc.........Puras jaladas.

Aquí tenemos un curioso libro. Consta solamente de 63 escritos cortos, todos acerca de personas masturbándose en los lugares más insólitos y de las formas más extrañas.

El libro no es propiamente erótico, no es propiamente una novela y no llega a ser un escrito surrealista. Los textos no son narrativos, pero tampoco son exclusivamente descriptivos. Laverdalaverdalaverda.....quién sabe que sea.


El más grande masturbador del mundo vive en Budapest y se masturba todas las noches apenas vuelve a su casa, excepto los domingos y los feriados. Miembro del Buró del Partido comunista de Hungría, habita un gran departamento. Tiene sesenta y cinco años, una robusta salud y un temperamento optimista. Al término de cada dura jornada laboral se dirige a su oficina donde ha colocado una inmensa alfombra, de seis metros por seis , cuyo dibujo es un mapa del mundo. En el centro de ese mapa está Hungría, más exactamente Budapest. Y más exactamente él mismo. Allí es donde él se coloca para observar como su esperma cae sobre el planisferio. Al hacerlo ríe abiertamente, pensando en todos los húngaros que están allí donde su esperma ha caído: húngaros que en ese mismo instante recorren universidades, empresas, bancos… Hoy Budapest, mañana el mundo. Y será un mundo mejor.


Una mujer nativa ha desaparecido aguas arriba en la jungla de Manaus. Está sola. Ella quiere hacer lo que ha hecho tan seguido hasta haber cumplido los quince años, hace diez años, cuando se convirtió en mujer: sentarse una vez más contra el resilente tronco de un joven árbol del hule.


Un hombre de 35 está a punto de experimentar un orgasmo en uno de los mejores condominios en Gaza. El está masturbándose, pero ni manos ni objetos tocan su pene: Acomodadas en círculo, cinco secadoras de cabello arrojan aire caliente hacia un punto focal. El se ha taponado los oídos con cera.

Hasta donde he podido ver, el libro no está aún en castellano, pero he encontrado algunos textos por aquí  que si leen el gabacho, les pueden ser ilustrativos.











Perversógrafo: Masturbación, voyeurismo, exhibicionismo.




Singular Pleasures
Harry Mathews
Dalkey Archive Press
marzo, 2000
English
ISBN-10: 1564782336
ISBN-13: 978-1564782335
100 págs.

jueves, 31 de marzo de 2011

Marionetas del pene de Simon Morley y David Friend

Vamos a jugar al "No mames". Existe un libro que, según sus autores, trata sobre el antiguo arte australiano de la papiroflexia genital (Aquí, todos responden "No mames") 

Para el que tiene una pareja aburrida; para el que dice saberlo todo, para el que está triste o para el que gusta de aprender cosas nuevas.

No les voy a mentir, no tengo éste libro, en un par de ocasiones lo he hojeado en la librería de viejo, pero no lo he comprado porque no me atrevo.

Bueno ¿Y qué tengo que decir de un libro que ni siquiera he leido? No mucho; los autores son un par de locos que dicen haber descubierto un arte ancestral. Este par de locos no se dedican a escribir libros sino a hacer obras de teatro donde presentan su repertorio de trucos genitales.

El libro se reduce a enseñar paso a paso cómo se hacen dichos trucos. Con diagramas, fotografías y descripciones explícitas. "La hemorroide", "La tanga",  "la hamburguesa" o "el hot dog", etc.

El pene, después de todo, puede ser un objeto divertido y un buen juguete aún sin erección.

Los invito a ver la obra, alguien la dejó por allí en el infernet. Dura sus buenos 50 minutos, pero verán que para divertirse con un pene no hace falta que esté en erección, y que ese sueño recurrente en donde estás desnudo frente a un público, puede ser tu lanzamiento al estrellato.

Incluso, un día puedes pensar que tu trabajo apesta; entonces te acordarás que podrías estarte haciendo nudos en los huevos frente a cientos de borrachos y reconocerás que no estás tan mal.

Bueno, no les cuento........véanlo por ustedes mismos:



Les Marionnettistes du interdit -16 ans por Francki94

No sé si compraría éste libro, supongo que es demasiado gráfico, hasta para mí (un perro desvergonzado) pero supongo también que les puediera interesar saber que se puede escribir un libro sobre cualquier cosa.











Marionetas del pene: El antiguo arte australiano de la papiroflexia genital
Simon Morley y David Friend
Editorial Martinez Roca
Agosto 2003
ISBN: 84-2702-979-9
80 pags.