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viernes, 28 de junio de 2013

Kung Fu(ck)

Cuando yo era pequeño (y de allí sacarán fácilmente mi edad) solíamos ir a la matinée con mi padre; frecuentemente veíamos películas de karate y kung fu; género recuperado en años recientes con películas como "el tigre y el dragón". Era una delicia corretear por aquellas enormes salas de cine fingiendo ser karatekas durante el tiempo que duraba el intermedio en que mi padre nos dejaba para comprarnos unas palomitas y saciar su placer secreto del domingo: un chocolate con arroz tostado que le hubiera causado un regaño de mi madre, quien los domingos se quedaba en casa a descansar de nosotros.

Esta semana estaba invirtiendo uno de mis escasos ratos libres en leer una basura pornográfica tardeochentera, cuando tropecé con una magnífica escena de comicidad involuntaria........se las comparto:

Un cuerpo desnudo de mujer se precipitó a la charca. Su figura se reflejaba en el agua ofreciendo un color blanquecino, coronado de un rubio como el oro y Goemon no dio crédito a sus ojos. Como si respondiera a su llamada, la fláccida verga se le endureció de repente mientras el resto de su cuerpo seguía helado. La joven se inclinó sobre el agua, salpicándosela por el cuerpo mientras sus generosos pechos caían hacia adelante, balanceándose, acariciando con los rosados pezones la superficie de agua. Irguió la espalda y percibió la figura inmóvil de Goemon, al que reconoció al instante, lo que provocó que su mirada languideciera. Vio aquella verga erecta y se ruborizó de tal manera que sintió un calor en la cara que le fue descendiendo hasta los senos. Los pezones, encogidos por lo fresca que estaba el agua, adoptaron un color rosáceo oscuro y comenzaron a hincharse. Vio entonces la espada desenfundada, que él llevaba todavía en la mano y, lanzando un grito, se escapó corriendo.

Su actitud hizo que Goemon diera un salto.
—No te vayas —le gritó con desespero.
Debido a su estado de confusión, le gritó en japonés, persiguiéndola por un bosque de bambú en el que ella se había internado huyendo de él.
Okiku se había despertado perezosa cuando Rosamund la dejó para ir a bañarse. Contemplaba abstraídamente el cielo sin pensar en el futuro. Finalmente, se desnudó y se dispuso a unirse a Rosamund en el baño. La imagen de aquel hermoso cuerpo extranjero hizo que se le encendiera el vientre y se le humedeciera la entrepierna. Se retorció los dedos, ante la idea de lo que iban a hacer durante y después del baño, contemplando diferentes posibilidades.
De repente oyó el grito de un hombre y el pavoroso chillido de Rosamund. En un abrir y cerrar de ojos, desenvainó la espada que tenía en un lugar oculto y corrió apresuradamente en la dirección de donde procedían los gritos.
El hombre que perseguía a Rosamund estaba completamente desnudo y sus intenciones eran obvias, dada su desnudez. Sin pararse a considerar los ruegos del hombre que decía: «No por favor, espera...», Okiku cargó sobre él, tratando de propinarle un golpe certero y homicida que le rebanara la cabeza.
Goemon tuvo suerte de que, a pesar de estar concentrado en otras cosas, sus reflejos fueran buenos y gozara además de una excelente condición física. Rechazó el golpe de Okiku con su propia espada y, de repente, ella se le echó encima. Cayeron al suelo, cada uno sosteniendo la mano en la que el otro tenía la espada, Okiku tenía mucho nervio y había aprendido en una escuela de lucha que no era peor que la de Goemon. La lucha era equitativa. Okiku le agarró con una pierna alrededor de las caderas y rodaron por el suelo, buscando cada uno un momento de debilidad de su contrincante. Estaban apretados el uno contra el otro y la erección de Goemon no cedía sino que, por el contrario, comprobó sorprendido que aumentaba. De forma instintiva la embistió, y Okiku, cuyo sexo se había lubricado cuando pensaba en Rosamund, no opuso resistencia, succionando aquel pedazo de carne de Goemon que entraba en su gruta.
Mientras las partes superiores de ambos cuerpos luchaban enconadamente, las partes inferiores se enzarzaron en una batalla no menos virulenta. Goemon empujaba lujuriosamente con la esperanza de hacer llegar al clímax a su oponente antes de que él lo hiciera. Okiku oprimía su gruta cada vez que él se salía de su interior. Ambos sabían que el primero en correrse sería el perdedor y probaría la espada del oponente; ya fuera durante los estertores del orgasmo o en el posterior estado de extenuación en el que se sumergirían.
Ambos respiraban agitadamente, sin rendirse al otro, luchando con sus cuerpos. Estaban cara a cara, ceñidos entre dos gruesos troncos de bambú, sin olvidarse de sus mortíferas armas, aunque la batalla en la que estaban enzarzados no les daba margen de maniobra.
Oyeron confusamente los distantes sollozos de Rosamund al tiempo que aceleraban el movimiento de caderas, acaso estimulados por ese sonido que tanto significaba para ellos. Los embistes se hicieron más cortos y violentos y por entre los dientes emitían un silbido. Elevaron el pecho y de nuevo lo dejaron caer, y el sudoroso contacto de sus cuerpos desencadenó en ambos un clímax simultáneo.
Goemon, que sentía en la verga el inicio de los espasmos, sabía, como el hombre que se aclara la garganta antes de hablar, que iba a morir. Movió violentamente las caderas hacia fuera, sin ya importarle. Sucumbió a la intensidad de aquella sensación al tiempo que por el interior de la verga fluían corrientes intermitentes de caliente esperma.
Okiku no pudo soportar por más tiempo aquella presión y aunque sabía que podía correrse de nuevo una y otra vez, no ignoraba que el hombre que estaba en su interior era un luchador experimentado y que aprovecharía cualquier momento de debilidad como el que ahora..., comenzó a sentir. La humedad de su coño se desató, al correrse frenéticamente mientras gemía de placer y de pena por Rosamund y por su propia vida.
Extracto de Los placeres del samurai, de un tal Akahige Namban


No suelo incluir en los literotismos imágenes demasiado vulgares, pero creo que en esta ocasión está más que justificado. Miren esta maravilla del cine moderno:



Kung Fu Sex from Costas Pent Xelidonopsaro on Vimeo.








martes, 26 de julio de 2011

Cinco amantes apasionadas de Saikaku Ihara

Ya he hablado anteriormente de la obra de Saikaku Ihara, de la misma editorial tenemos otro pequeño libro.

A pesar del nombre del libro, no se trata de un libro sobre la pasión erótica, sino sobre la pasión romántica y su contraposición a las convenciones sociales del Japón del período Edo. El libro no es obsceno en el sentido  pornográfico, en su tiempo fue escandaloso porque mostraba comportamientos no aceptados en una mujer respetable. La traducción literal del nombre al español es “Cinco mujeres que amaron el amor”

Este es el tercer libro de la serie del mundo flotante de Saikaku Ihara, su nombre es "Koshoku gonin onna" y fue escrito en 1686. El libro trata de cinco cuentos, cada uno con una mujer como protagonista de un drama. Las mujeres afirman su amor por un hombre despechando las convenciones sociales. Corren el riesgo y pierden.... todas menos una.

Todas las historias vienen a ser dramas, la última es un drama con final feliz, en contraposición de las otras, donde terminan en la muerte de las protagonistas o su renuncia al mundo. En mi opinión, es un guiño de Ihara ante la bisexualidad del protagonista y la aceptación de su mujer, algo con lo que aparentemente simpatizaba el autor.

Saikaku escribe historias sobre los chonin, la clase comerciante, relatos de enamoramientos llenos de amarguras; las historias están basadas en hechos reales contemporáneos al autor. La última historia también terminó en suicidio en la vida real, pero el autor le dio ese extraño giro.


Historia de Onatsu y Seiyuro
La historia de una mujer que se enamora de un hombre dado al libertinaje más loco con unas fiestas que debían ser una delicia. El se la roba y la historia termina en tragedia.

Historia de Osén y el tonelero
La historia de una mujer quien a través de una alcahueta huye con un empleado, de cómo fue perdonada y ayudada por sus patrones hasta que la vida le cobra la factura. Al final, sin jamás haber concluido su infidelidad, es tan infeliz que opta por el suicidio. La historia termina en suicidio y tristeza.

Historia de Osán y Moemón
Una mujer, tratando de burlarse de un hombre muy serio que se burló de su criada, es violado por éste, con lo que caen enamorados uno del otro y huyen fingiendo un suicidio. La historia termina en ejecución pública.

Historia de Oshichi y Kishisaburo
Una mujer que brinca las convevciones sociales e intima en cuanto puede cuantas veces puede con su amado, ciega de amor, causa un incendio y es descubierta y arrestada. La historia termina en ejecución y un corazón roto.

Esta es la mejor historia del libro, arriba está la liga donde pueden leer en línea la versión integra. Un libertino homosexual tiene consecutivamente dos amantes varones quienes mueren. Al final una mujer lo engaña haciéndose pasar por hombre. Final feliz a la usanza de las historias eróticas chinas.

Al contrario de otras obras del autor, éste libro no viene tan bien anotado por el traductor, lo que es una lástima ante la poesía de las formas literarias japonesas.








Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, homosexualidad, infidelidad, travestismo.


Cinco amantes apasionadas
Saikaku Ihara
Ediciones Coyoacán
Colección Reino Imaginario
México, 2000
ISBN: 970-633-185-9
109 Pags

martes, 17 de mayo de 2011

Saikaku Ihara, erotismo clásico japonés.

Monumento a Saikaku Ihara
Ubícate; Japón, siglo XVII, shogunato Tokugawa, Japón pasa por un período de prosperidad gracias a la expansión del comercio y a la pacificación forzosa mantenida por el arreglo del poder central en Edo (Tokio). Con la prosperidad económica se crean clases medias (chonin) formadas por artesanos y comerciantes que atienden las necesidades de la aristocracia.

El papel del ejército es contenido gracias al lavado de cerebro: los samurais dejan de ser esos guerreros al servicio de sus señores feudales e inventan el bushido, el código de honor (camino) de los samurais. El samurai deja de pelear para seguir sus principios básicos (rectitud, valor, benevolencia, respeto, sinceridad, honor y lealtad) y en vez de usar la espada para dar golpes de estado, la usa para abrirse las tripas, eso sí, de una manera recta, valerosa, benévola, respetuosa, sincera, honorable y leal.

Los chonin ven con admiración al bushido y tratan de imitarlo en su vida diaria: respeto, honor, sencillez y todo ese rollo. En pocas palabras, ya no estamos en el Japón feudal; las clases medias están más allá de la pobreza alimentaria y comienzan a aburrirse. Para matar el tiempo, la aspiración máxima era "el mundo flotante" (ukiyo) una aspiración clasemediera de diversiones, placeres y elegancia.

Vamos entendiendo que en el Japón la sexualidad no es vista con ojos occidentales; a pesar de mantener cierta discresión, el sexo no escandaliza tanto; el sexo y la moda van de la mano, por lo que son vistos cuando mucho como cosas banales, pero aspiraciones legítimas. Ver una prostituta en la calle no escandalizaba, sino que movía a la risa o a la picardía; su forma de caminar era imitada por las damas elegantes para mover la imaginación de los hombres, simplemente eran cosas de las que no se hablaba porque no era serio.

Es en este mundo donde en 1648 nace Saikaku Ihara (Saikaku es un estilo de escritura, pero el autor lo adopta como apellido en 1673) en Osaka, un pueblo comercial en expansión gracias a los cambios mencionados, el comercio era la actividad a la que su familia de clase media  debía su relativa prosperidad. Ihara tuvo varios Alias (bueno, obviamente también un nombre) en el transcurso de su vida artística, pero el más reconocido hoy en día es éste.

En su juventud se dedicó a la escritura de Haikus, donde fué reconocido más por la cantidad de poemas que escribió que por la calidad o profundidad de éstos. En 1675 muere su esposa y queda viudo a cargo de tres hijos, uno de ellos ciego, hijos de los que no sabemos mucho, salvo que fueron dejados en manos de sus asistentes. Ihara toma la tonsura budista y se convierte en monje secular. Hasta éste momento se dedicaba a la escritura de haikus y tenía su propia escuela, que ya había escandalizado por extravagante. Parece que para su escuela, era más importante la cantidad de haikus improvisados que la calidad de éstos.

Como monje mendicante viaja a través del Japón, donde conoce historias y obtiene material para su siguiente etapa como escritor; por todos lados se observa el hedonismo y el relajamiento de las convenciones morales. En las grandes ciudades se establecen "distritos del placer" con casas de té, actores y prostitutas de todos los rangos. Ihara comienza una serie de novelas y cuentos, llamados  "del mundo flotante", llenas de descripciones de las casas de prostitución y los barrios licenciosos de su ciudad.

En el arte Shunga, los vestidos son parte importante
de la imagen, ya que representan la clase
social de los amantes
Estas novelas escandalizaron en su época porque se consideraba que no era un tema digno para una novela, se consideraba que trataba de explotar el morbo de sus lectores para aumentar el prestigio del escritor. El autor toma un discreto tono moralizante, advirtiendo de los peligros de la incontinencia sexual, de la maldad de ir en contra de las convenciones sociales (consejo nada hipócrita, porque en realidad  estaba gravemente penado) y de cómo una vida de derroche te lleva a la pobreza en la vejez.

El autor también toma un discreto tono misógino, con la idea de que el amor homosexual es más franco y más puro que el amor con las mujeres, que te puede llevar a la ruina. Es curioso el observar que en esa epoca, no hay personas homosexuales, sino actos homosexuales, un acto homosexual no te etiqueta como miembro de una comunidad homosexual, más bien es tu profesión y tu clase social la que te da el estatus.

¿Qué tiene de especial Ihara que merezca su propio literotismo? simplemente que es un escritor magnífico, que en una obra entretenida y de un erotismo refinado, nos regala la mejor crónica de éste particular período del Japón. Pudieran pasar por novelas costumbristas en nuestra latitud y época.

Los trabajos que se consideran "novelas del mundo flotante" son:

Kōshoku Ichidai Otoko, 1682: Hombre lascivo y sin linaje o Amores de un vividor
Kōshoku Nidai Otoko Shoen Okagami, 1684: El gran espejo de la belleza femenina o Hijo de un vividor, continuación de la anterior.
Kōshoku Gonin Onna, 1685: Cinco mujeres que amaron el amor o Cinco amantes apasionadas.
Kōshoku Ichidai Onna, 1686: Vida de una cortesana o Vida de una mujer galante.
Nanshoku Okagami, 1687: El gran espejo del amor entre hombres o Historias de amor entre samurais.

Además de haikus e historias eróticas, Saikaku dejó historias de samurais, historias chonin y otros trabajos de ficción. Saikaku fue en vida un escritor poco reconocido, aunque no ignorado. A finales del siglo XIX es rescatado por la nueva corriente del realismo en la literatura japonesa; hoy a través de sus escritos podemos comprender cómo se iniciaron algunas actitudes sociales del japonés moderno, su amor por la moda, la alegría de la experiencia erótica, etc.

De lectura amena, siempre es bueno buscar una edición bien anotada por un especialista, estos libros son  una experiencia muy refrescante en la biblioteca.

martes, 29 de marzo de 2011

Poema de la almohada y otras historias de Gian Carlo Calza

Aquí tenemos un libro magnífico. Casi no tiene textos, está formado en un 95% por imágenes eróticas y la traducción de los textos en japonés no se incluye; pero no deja de ser un libro estupendo.

Se trata de un libro de arte, con una recopilación de las obras "shunga" más importantes de los artistas japoneses del "ukiyo-e" de los siglos XVII al XIX.

El arte japonés puede parecer poco estético e incluso grotesco a los ojos occidentales. Los cánones de belleza artística en Japón difieren de los occidentales, pero tienen pocas reglas básicas y son fáciles de aprender. Entrenando el ojo se nos puede revelar una nueva forma de belleza que no habíamos observado.

La palabra "shunga" significa "imágenes de primavera", siendo "primavera" un eufemismo para el acto sexual, "shunga" es el nombre frecuentemente usado para los grabados japoneses de naturaleza erótica.

En el período Edo del Japón, las clases medias podían darse el lujo de adquirir libros de grabados eróticos, eran grabados hechos con planchas de madera de cerezo sobre papel o seda, tantas planchas como número de tintas tuviera la imagen. Eran costosos, pero no tanto como un artículo artesanal, al ser en realidad impresos en pequeños tirajes.

En aquel entonces las almohadas solían ser cajas de madera con un compartimiento donde guardar artículos personales, de allí el nombre de "libros de la almohada". Estos libros eran usados para estimular la libido, o para instruir a los recién casados. En el Japón tradicional, el acto sexual está exento de culpas y vergüenzas, por lo que tiene un caracter más lúdico.

En estas obras son frecuentes las escenas que representan cortesanas con sus clientes (un atado de papel para limpiarse es la referencia más simple para identificarlas), aunque se encuentran imágenes de sexo homosexual, zoofilia, de dioses acoplándose sexualmente o de seres francamente surrealistas.

Los grabados más antiguos nos recuerdan las imágenes de los textos taoístas chinos; textos que seguramente dieron inicio a éste arte. Con el tiempo las imágenes van siendo más bellas, con ese aire japonés clásico que las distingue:

Si observamos las dos imágenes, en la primera veremos más espacios sin tintas, los textos escritos sin demasiado cuidado, y aunque los kimonos son más elegantes según la moda del temprano período Edo, la composición no se compara con la segunda imágen.

Esto es porque en el período de madurez del ukiyo-e (arte del mundo flotante), las imágenes llegan hasta el borde de la estampa, o incluso salen de ella. Las mujeres tienen bellos rostros, o mejor aún, están ocultos; un recurso en el arte japonés, donde lo que no se ve es más importante que lo que se muestra; donde la imaginación es más importante que la belleza artística.

En Japón, los baños eran públicos y mixtos y las mujeres podían llevar los senos al aire si amamantaban o tenían calor; así, la desnudez no es erótica; el refinamiento en las imágenes viene con los vestidos, mismos que nos indican la clase social de los participantes. Si hay muchos pañuelos arrugados o hay desorden en las ropas o en el peinado, eso nos habla de sexo apasionado, y es un recurso erótico.

En los grabados, podemos tener textos, normalmente diálogos de los amantes que le dan sentido a la imagen, pero frecuentemente hay poemas eróticos (a veces fragmentos solamente, por aquello de lo que no se ve...) o historias picantes que acompañaban la imagen.

Los senos de la mujer no suelen mostrarse como un elemento erótico, no al menos en los primeros siglos. Los senos eran vistos como un símbolo de maternidad.

Las vergas inmensas; los coños abiertos; el pelo púbico en desorden y los tintes rosados no están hechos para parecer grotescos, sino apenas para enfocar el interés visual del expectador. No hay que perder de vista que no eran libros de arte, sino obras eróticas para leer en solitario o en pareja.

Volviendo al libro, tenemos más de 350 imágenes eróticas  desde mediados del siglo XVII hasta finales del XIX. Artistas tan conocidos como Hokusai, Utamaro y Kumiyoshi entre otros muchos. No es un libro económico pero vale la pena el precio.

Lo mejor, en mi opinión, es que el formato es bueno; el color, el tamaño y la calidad del papel son muy adecuados.

El único "pero" que le pongo es que al menos en la sección dedicada a Hokusai, yo esperaba encontrarme esas estampas en tintas azules que son tan impactantes, o el proto-surrealismo del álbum "Dioses del Coito" que tanto me gustan....pero no se puede tener todo.














Poema de la almohada y otras historias
Gian Carlo Calza
Phaidon
2010
ISBN: 9780714859637
Año: 2010
464 pags.

(Con un abrazo para el pueblo japonés)

sábado, 26 de marzo de 2011

Hombres salmonela en el planeta Porno de Yasutaka Tsutsui

Con un título así cualquiera se anima a leer. Si uno se deja llevar por los temas y los títulos de Tsutsui, podemos caer en el error de considerarlo un escritor cómico. Nada más alejado de la realidad.

En éste libro me encontré con dos historias que sin ser eróticas tienen un contenido que merece su "Literotismo". El primero y el último cuento tienen una carga erótica muy singular y distinta uno de otro.

En "El bonsai Dabadaba" tenemos el cuento de un matrimonio que recibe de regalo un árbol que ocasiona sueños eróticos a quien se duerma en su cercanía. Por muy prometedor e interesante que suene el más reciente producto de moda, tiene algo de terrorífico que hace que las cosas no salgan bien y todo parezca más una pesadilla que un sueño erótico.

Tan pronto como el narrador se duerme, sueña que se despierta, inmediatamente se va al distrito de los centros nocturnos a buscar a una chica. Encuentra a una vendedora que dice haber recibido ya tres propuestas de hombres que están dormidos, pero que no los ha aceptado porque para ella, esto pasa en realidad. El le explica que esa realidad es parte del sueño de él, y que no se preocupe.

La convence al fin, pero todos los hoteles están llenos. Tienen que esperar en el lobby de un hotel, a donde llega la esposa del narrador con su vecino, ambos están durmiendo bajo los efectos del Dabadaba.

Al fin en la habitación, ella insiste en que ambos se bañen por separado. Todo es tan real, que el narrador tiene que pellizcarse..........se pellizca tan fuerte que se despierta. Muy molesto, despierta a su esposa para discutir.

Se duerme de nuevo, el sueño comienza desde la cama, pero sus ropas las ha dejado en el hotel. Sale desnudo donde causa un gran escándalo y es arrestado. Gritando, se despierta de nuevo y vuelve a despertar a su mujer.

Al tercer intento, puede regresar al hotel, donde la chica ya está bebiendo; lo manda a bañarse. Al fin puede tener sexo con ella:


El alcohol le había dado un rubor rosado a sus mejillas, y su mirada comenzaba a estar vidriosa. El frente de su albornoz estaba abierto, revelando una visión de sus regordetes pechos blancos.
-Vamos, entonces, vamos a hacerlo en la cama. Jejeje,jejeje, jeje!
Levanté la chica en mis brazos y la acosté en la cama, donde la desnudé.
Su cuerpo se sentía demasiado realista para que fuera un sueño. Si las cosas se sienten tan realistas, debería beber una cerveza, pensé. Tenía sed ahora y realmente necesitaba un trago. Pero pensé que no tendría buen sabor ya que era sólo un sueño. Así que decidí no hacerlo.
De todos modos, no podía levantarme de la cama para tomar una cerveza ahora
Empecé a seguir con la acción.
Entonces sonó el timbre.
El sonido me despertó.
Estaba en la cama, acostado sobre mi esposa y haciéndole el amor.
-¿Qué? ¿Tu? -gemí. -La última persona con la que querría estar haciéndolo
Mi esposa se ​​había despertado al mismo tiempo. -!El sentimiento es mutuo! -, respondió ella con inmenso disgusto.


La campana de la puerta suena, es el vecino que sigue dormido y viene a cogerse a su esposa, entregando a la vecina a cambio para hacer un swing. Tocan de nuevo a la puerta.......

Total, llega una vendedora de cosméticos, luego un inspector de arboles, la, ciudad está hecha un caos donde reina la anarquía sexual y donde nadie sabe si está dormido o despierto.....

Un absurdo enredo con un surrealista final.


La ensoñación de la vigilia y la imposiblidad de obrar me recuerda un poco "Relato soñado" de Arthur Schnitzler, de la que después saldría el guión de la película "Ojos bien cerrados" de Stanley Kubrick. El mundo erotizado me recuerda el cuento de Boris Vian "El amor es ciego" del libro "El lobo hombre"

La historia que da nombre al libro "Hombres salmonela en el planeta Porno" trata sobre un grupo de investigadores que están en un planeta donde todo está erotizado: los animales viven para la cópula entre su especie, con otras especies o con vegetales.

Las "hierbas acariciantes" son algas que te acarician para que eyacules, la extraña "Incubo de la viuda" embaraza a las mujeres con sus esporas, obligándolas a parir por partenogénesis en unos cuantos días,  las montañas gimen como mujeres en éxtasis; los soles parecen senos, las aves actúan como penes voladores, los humanoides son erotómanos hippies, y en general, todos los animales viven en una orgía.

La bióloga de la expedición tiene un embarazo de cinco días (meses) y necesitan encontrar la manera de que aborte naturalmente, porque en ese futuro lejano, los doctores ya no saben atender un parto. Para resolver el problema deciden preguntar a los nativos del planeta.

Los nativos nunca aceptarían en su ciudad a alguien tan pervertido que no vea con naturalidad sus lascivas costumbres, así que el peso de la misión recae sobre Yohashi, el empleado de menor rango, que resulta ser un verdadero erotómano.

En compañía de Mogamigawa, el experto en bacteriología a quien todo le parece obsceno y de Sona, el narrador y zoólogo, se adentran en un lago donde son casi violados por medusas, caimanes, hipopótamos extraterrestres y algas; a través de un pastizal de una hierba que ocasiona amnesia y por una loca jungla donde son casi violados por líquenes, árboles y toda clase de animales híbridos.

En ese planeta parece que el Tánatos, tan natural en nuestro mundo, ha sido sustituido por el Eros. Casi todos los animales son herbívoros, la agresión (no sexual) no existe y el control poblacional se da a través del frenesí sexual entre las especies vegetales y animales.

Mientras los científicos se quedan a encontrar explicaciones científicas para el equilibrio del ecosistema, Yohashi entra a la ciudad de los hippies erotómanos.El maravilloso mundo al que entra Yohashi no se nos presenta en todo su esplendor, pero debe ser una delicia:

"Nunca he visto algo tan fantástico de toda mi vida. No había escenario, ni iluminación, sólo decenas de hombres y mujeres desnudos bailando juntos en el escenario. Y en realidad estaban teniendo sexo mientras bailaban y reían alrededor. Cuando juntaron la parte inferior de sus cuerpos, el pene erecto del hombre estaba realmente en el interior de la mujer. La unión entre los dos se convertiría en una especie de soporte para que pudieran juntar ambas manos mientras que la mujer, mirando hacia arriba y echada hacia atrás, que giraba alrededor y alrededor. ¡Ah!. Nunca podré encontrar las palabras para explicar lo maravilloso que era."

Yohachi golpeó una rodilla, luego la otra en su frustración.
"Entonces los hombres se alinean en un círculo. Las mujeres se alinean en otro círculo alrededor de ellos. Los hombres empiezan a bailar con la mujer frente a ellos, a continuación, con el siguiente. "
"Ajá. Como intercambio de pareja. "
"El hombre levanta a la mujer en el aire por detrás. La mujer extiende los brazos y las piernas en el aire y el arquea de su cuerpo hacia atrás. El pene del hombre entra de nuevo dentro de ella. Luego se cambiarán a la siguiente mujer y la levantarán de la misma forma. Y entrará en ella también.
Y así recorrían a todas las mujeres en el círculo exterior. Y la música, comencé a apreciar la música, de la que no me había dado cuenta realmente hasta entonces. Me conmovió. ¡Ah!. ¡Cómo me conmovió!. Y empecé a preguntarme por qué no podemos hacer ese tipo de cosas en la Tierra. ¿Por qué nadie piensa en un ballet maravilloso como éste en la Tierra? Me sentí tan feliz. Nadie me miraba como si yo fuera un hombre viejo y sucio, nadie me llamó obsceno o pervertido. Lejos de ello, me mostraron un tipo de arte maravilloso. Cuando pensaba en ello, parecía el tipo máximo del amor, una especie de arte que no puede ser mejorado, y yo estaba tan conmovido que, realmente comencé a llorar"

La respuesta a sus problemas es bien simple y se trata de enfermedad venérea que se contagia a través de los pene-gorriones, ahora Yohashi estaba infectado y debía acostarse con la bióloga de la expedición para contagiarle una especie de salmonela abortiva.

El final, sin embargo, es estremecedor.

Me recuerda al cuento corto "El doctor pájaro-ratón" de Reginald Bretnor, claro, en su versión más siniestra. También me recuerda bastante el cuento "Padre" de Philip José Farmer.

Hay algo que no me gusta del libro. Atalanta lo traduce y lo vende como un libro carísimo, pero sólo traducen seis historias de las trece que tiene la edición en inglés.

Como decía en un principio, a pesar de lo que una sinopsis puede hacer pensar, no son obras cómicas, son historias perturbadoramente siniestras, donde las situaciones son crueles y el "vivieron felices por siempre" no hace feliz al lector. Tsutsui es un extraordinario artista con una mente brillante para inventar historias, es una lástima que no sea tan brillante como escritor (o que el traductor sea un zoquete, o que el idioma japonés de preste más a ésta narrativa) porque de otro modo tendríamos una obra maestra de lo insólito, extravagante, atípico y raro.

PD.- Yo personalmente sólo tuve acceso a la versión en inglés, así que la traducción es mía y puede ser inexacta.





Perversógrafo: sexo vaginal, swingers, violación, sueños húmedos, masturbación, sexo insólito.


Hombres salmonela en el planeta Porno
Yasutaka Tsutsui
Ediciones Atalanta
 2008
ISBN: 9788493576349
188 pags.

(Todo mi cariño a Japón)

martes, 8 de marzo de 2011

Vida de una cortesana de Saikaku Ihara

Si tuviera que deshacerme de casi toda mi biblioteca, tengan por seguro que éste sería uno de los libros que conservaría. No se trata de un libro costoso, lujoso o antiguo; pero es uno de los mejores que he leido.

Vida de una cortesana tiene la forma de una novela budista confesional, aunque se trata mas bien de una parodia de aquellas obras. Para un occidental, Vida de una cortesana es una novela costumbrista que a cualquier niponófilo le llamará la atención; ambientada en un período de cambios en el temprano período Edo del Japón, la historia es apasionante. La novela fue escrita en 1686 por Saikaku Ihara, pero su modernidad es innegable.

Una novela con pocas notas del traductor puede hacer que te pierdas en la lectura. Una traducción demasiado literal (muy académica) obliga a leer las largas anotaciones para entender el contexto de lo que se quiere decir. Las ediciones filológicamente demasiado exactas suelen ser aburridas. En este caso en particular, las largas anotaciones al pie y la gran cantidad de notas hacen que la novela sea mucho más disfrutable. Creo que es una de las mejores traducciones que he leido.

La historia comienza cuando un par de hombres están en la montaña buscando una "Celda del amor" donde podrán pasar el día en compañía de una mujer, escuchar su historia y divertirse al módico precio de una botella de sake.

La mujer en cuestión es una anciana ex-prostituta que les cuenta la historia de la voluptuosidad que sintió desde los 12 años, edad en la que es prometida al hijo de un acomodado hombre. Ella se va a vivir a casa de los suegros, pero pronto trata de seducir al padre de su prometido, metiéndose entre la pareja dormida.  Con una burla es devuelta a la casa paterna.

Debido a su belleza física pronto entra a trabajar en la casa de un aristócrata, donde comienza un amorío con un guardia; al ser descubiertos ella es despedida y él es ejecutado por violar el código de respeto entre clases sociales.

Una nueva oportunidad se le ofrece, ahora como concubina de un acaudalado anciano que deseaba una mujer de belleza perfecta. Como joven voluptuosa que es, distrae continuamente a su jefe de sus obligaciones para con sus demás concubinas, por lo que es despedida por la familia del anciano, acusándola falsamente de causarle enfermedad e impotencia al viejo.

Cuando tiene 16 años, su familia tiene un problema económico con unas deudas, así que es vendida a una "casa de té", donde es entrenada como cortesana. Conoce jóvenes y viejos, aprende a peinarse, a vestirse a la moda y nos describe todos los detalles del mundo de la prostitución y los acuerdos comerciales que existían. No se trata de cortesanas exclusivamente sexuales, mas bien son damas de compañía (no esclavas) que pertenecen a un establecimiento a la que pagan renta por trabajar o por tomar vacaciones.

Por su belleza, es una cortesana de alto rango y costo, lo que le trae beneficios económicos que invierte en vestidos principalmente. Nunca se da cuenta que la belleza es una flor que se marchita rápidamente, más si se piensa la clase de vida que llevaba.

Aguza el oido para escuchar lo que ocurre en la vecina habitación. Aquí las cosas van mucho mejor, quizás porque el hombre de la habitación vecina está ya en términos íntimos con su cortesana, o quizás también es hombre experimentado que inlcuso en su primer encuentro ha hecho que se despoje de toda reserva. Escuchando en la oscuridad oye a la mujer decir "tu cuerpo desnudo parece mas regorgete de lo que esperaba cuando te vi vestido" . Después llega el sonido de amorosos abrazos. Los movimientos del hombre se hacen mas vehementes, y en este ataque hace poco caso de la almohada o del biombo circundante. La mujer deja escapar un grito de placer auténtico. En su alegría espontánea echa aparte la almohada y hay el sonido de un peine ornamental en su cabello, según salta en dos pedazos.
Mientras tanto, del suelo de arriba llega la voz ¡Ah, ah! ¡Qué bendición es! seguida por el crujido de pañuelos de papel y en todavía otra habitación un hombre que había estado apaciblemente dormido es despertado por las cosquillas de su compañera que le dice "ya hay luz afuera ¿no me dejaras otro recuerdo de esta noche?" Al oir esto, el hombre todavía medio dormido dice "Por favor perdóname, pero no puedo hacerlo otra vez" Una se pregunta si pudiera ser que hubiera bebido demasiado sake la noche anterior; pero después una oye el ruido de su taparrabos al ser desatado. Esta lagarta es claramente de naturaleza mas sensual que muchas. No es verdaderamente una bendición para una cortesana estar dotada de un gran deseo de amor.


Tras un tiempo de vida cortesana, se degrada a "rango medio", donde su posición social es humillante, con menos clientes, aprende que los hombres se arruinan frecuentemente por el trato con cortesanas. A medida que envejece, sus clientes comienzan a escasear y no puede darse el lujo de elegirlos. A la baja su escala social como cortesana, comienza a despreciar su trabajo.

Hay un momento en que  pone una escuela de escritura para niñas, que en realidad es una coartada para el más rentable negocio de escritura de cartas de amor que los hombres escribirían a las mujeres. Ella recomendaba qué decir y cómo impresionar a las amadas de sus clientes.

En sus vivencias, pasa por ser sirvienta, por trasvestirse en monje budista que ejerce la prostitución, por ser la amante de un bruto monje budista que la desprecia y por amante de una mujer a la que le da placer oral, pero que nunca le retribuye dicho placer sexual.

Mizuko Jizo, ofrendas por los fetos abortados
Visiblemente vieja, renta ropas e intenta vender su decrépito cuerpo, buscando los callejones oscuros para que no la vean sus clientes, pero su triste vida de prostituta está terminada. Un buen día, decide retirarse definitivamente de la vida galante y hacerse una especie de anacoreta en retiro, en el despoblado lejos de la gran ciudad.


Ella se ve arrepentida porque no hizo nada útil con su vida: en sueños se le aparecen sus más de 500 amantes a los que no supo retener, y las decenas de abortos que tuvo; niños que ahora en su vejez pudieron haber visto por ella y que también se le aparecen en sueños, rogándole que los cargue. Ahora está acabada, pobre, sin belleza, con sus ropas de moda antigua y con la botella como única compañía.

Aunque no lo parezca, no es una historia triste; al ser ella una mujer independiente en un pais machista, su frustración no es al grado de depresión, sino sólo de la reflexión: quien no hace nada por su futuro, puede verse arruinado en su vejez. La historia está todo el tiempo aderezada de picardías y de relatos costumbristas de la época, se trata de un libro muy entretenido, para leer de inicio a fin, sin saltarse las notas del traductor.




Perversógrafo: sexo vaginal, oral, masturbación, lesbianismo, homosexualidad, trasvestismo, lesbianismo, prostitución, exhibicionismo, anticlericalismo, voyeurismo.

Vida de una cortesana
Saikaku Ihara
Ediciones Coyoacán
México, 2001
ISBN 9706332081
183 pags.