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miércoles, 20 de marzo de 2013

El condón asesino de Ralf König

¡Uy que feo!
......de la película inspirada en el cómic.

He de confesar que nunca he usado un condón. Lejos de mí la temeraria idea de estar en contra de su uso, pero simplemente………bueno……..no los he usado y ya.

Este comic me da una buena (es decir, falsa) excusa si ustedes tratan de indagar el porqué de mi peculiar  conducta: nunca sabes cuándo un cachivache de esos se va a comer tu “parte de varón”. En un momento estás poniéndote el “hulito” y dispuesto a saciar tus urentes instintos de pasional libídine (te preparas a coger) y el siguiente estás persiguiendo un extraño ente condoniforme que bufa como gato y huye despavorido con tu pene en su interior.

Aquí tenemos un comic muy divertido de Ralf König. König es un dibujante de comics de temática gay. Sus personajes suelen ser despreocupados gays que viven la vida loca; casi siempre encontramos un tipo grande, peludo, y de aspecto de hombre mediterráneo. Köning suele dibujarnos muy mal a hombres heterosexuales, travestis y mujeres de la elección sexual que sean; sin embargo en este comic en particular no se ensaña con nadie….o mejor dicho, nadie sale bien librado.

En el “hotel revolcón”, hotel de “pago por evento”, en un cuarto en particular ocurren cosas extrañas: las mujeres atacan a los hombres y les arrancan el pene de un mordisco, mientras gritan como locas.
Cuando el inspector de la policía va a investigar, y de pasada a fornicar con un desconocido que conoce en la calle (bueno, no lo conoce, nomás se encueran sin hablar) descubren con horror que el condón de la mesita se mueve y sale huyendo.

En la persecución, el inspector pierde un huevo de una dentellada……..pero el condón no olvidará su enorme pene de mandril.

Resulta que el inspector busca el amor (aunque no es nada romántico) y comienza una relación con el extraño del cuatro de hotel que le lleva flores al hospital……me da mucha risa que para König, hablar de sexo gay es natural y llano…….violento y de urgencia; pero el amor es algo que hace ruborizarse al gran inspector y su amante.

Allí comienzan una serie de aventuras aderezadas con sexo extraño y amor gay.

No soy aficionado al erotismo gay, pero la picardía cómica me gusta mucho, y el absurdo me hace gracia. Creo que este libro es bueno.

Y ya, léanlo, es gracioso. Y no metan la pilinga donde sea.



Perversógrafo: Sexo oral, homosexual, bisexualidad, travestismo, voyeurismo, lluvia dorada, bondage, estupro, prostitución, violación.........qué se yo, cosas muy raras.



El condón asesino
Ranf König
Ediciones la cúpula
Víbora Comix
Barcelona, 1991
ISBN: 84 7833 055







viernes, 24 de agosto de 2012

Dréncula de Boris Vian

Súcubo, Obra de Ana Feito Álvarez  

DRÉNCULA
Extractos del diario de David Benson

I

Apenas hacía una hora que me encontraba en el castillo del conde Dréncula y ya el aspecto siniestro de aquel lugar despertaba en mi corazón los más sombríos presentimientos.
La morada del conde se alzaba en una de las regiones más salvajes del gran bosque de Transilvania, que lanza contra las primeras estribaciones de los Cárpatos sus hordas negras de grandes pinos de Austria y alerces de frente desdeñosa. El castillo, en lo más alto de un promontorio rocoso, dominaba un barranco profundo, por el que rugía en lo más hondo un espumoso torrente. El conde había rogado al bufete de abogados de Londres para el que yo trabajaba que le enviará uno de sus representantes, para poner orden en determinados documentos importantes; en mi maletín tenía la copia de la respuesta que me acreditaba ante él, y esa hojita blanca era lo único que, en ese momento, podía disipar un poco mi angustia.
En efecto, hacía una hora que había franqueado el umbral del austero edificio de piedra gris y aún no había visto un alma. Únicamente algunos murciélagos revoloteaban de un modo extraño, poblando con sus agrios chillidos el opresivo silencio, y sólo el recuerdo de mi gran despacho de techo artesonado me hacía recobrar el aplomo.
Después de recorrer uno tras otro los salones desiertos, acabé descubriendo, escondida en una torreta cuadrada, que se levantaba al norte, una habitación donde crepitaba un fuego de leña. Colocada sobre la mesa, junto a una copiosa comida, había una nota que me informaba de que el dueño de la casa había salido de caza dos días antes, se excusaba por recibirme de un modo tan poco conveniente y me rogaba que me instalase lo mejor que pudiera mientras aguardaba su regreso.
Y, cosa extraña, el aspecto misterioso del asunto, lejos de incrementar mi inquietud, la disipó, y así cené opíparamente sin la menor preocupación.
Más tarde, me desnudé por completo, pues hacía un calor asfixiante, y me tumbé delante del fuego sobre una inmensa piel de oso negro que aún conservaba un ligero olor a fiera, sin duda, por los métodos rudimentarios que los montañeses del lugar habían aplicado para conservarla.

II

Me sacaron del sopor una sensación de ahogo y otra sensación, ésta completamente desconocida. Mi vida de soltero formal no me había preparado, claro, para semejante experiencia; y al tiempo que un peso, que me pareció considerable, se apoyaba en mi pecho, me daba la impresión de que todo mi sexo se encontraba sumergido en una caverna cálida y de singular movilidad, y que con esa excitación nueva para él ganaba fuerza y volumen de un modo completamente anormal. Poco a poco recuperé la lucidez y me di cuenta de que una mata de vello me rozaba la nariz y la boca; un olor particular, un poco mareante, me llenaba la nariz y, cuando levanté las manos, me topé con dos globos lisos y sedosos que se estremecieron al tocarlos y se levantaron ligeramente; en éstas, percibí cierta humedad en mi labio superior, lamí esa humedad y mi lengua entró en una raja carnosa y ardiente que, en ese instante, inició una larga serie de contracciones. Sorbí el suculento jugo que entonces se me derramaba en la boca y me percaté de que alguien estaba tumbado sobre mí boca abajo todo lo largo que era y me comía el miembro mientras yo le devolvía la cortesía por el otro lado; yo, David Benson, estaba chupándole el órgano a una criatura, y eso me producía un placer extremo.
Esa revelación se me impuso en el mismo momento en que, preso de un violento arrebato, dejé escapar gran cantidad de esperma que fue tragado según salía. Al mismo tiempo, los muslos que me ceñían la cabeza se tensaron; yo me comporté lo mejor que supe, hundí y saqué la lengua tan deprisa como era capaz, y absorbí todo lo que pude extraer del cáliz exasperado que bailaba contra mi boca. Mis manos no permanecían inactivas, recorrían de arriba abajo la raya perfumada donde mi nariz rebuscaba el aroma afrodisíaco; y mis dedos entraban por momentos en una fosa diferente de acceso más difícil.
«Estoy perdido... —pensé—. El conde es un vampiro y esta persona está a su servicio. Ahora también yo me convertiré en vampiro...»
En ese momento, la criatura empujó un poco más su culo contra mi nariz y sentí llegar al asalto contra mi barbilla una cosa gorda, peluda y dura. Palpé el objeto y descubrí que se prolongaba en un miembro rígido y turgente que se revolvía para introducirse en mi boca.
«Estoy soñando —pensé—. Los dos sexos no pueden estar juntos en una misma persona.»
Y, como hay que saber aprovechar los sueños para enriquecer tu experiencia, chupé el miembro lo mejor que pude, recogiendo la lengua contra el paladar para que recorriese el surco que dividía en dos el glande, porque quería llevar hasta el final esas investigaciones topográficas. La actividad del vampiro continuaba alrededor de mi vientre y, no sé cómo, con ayuda de un quiebro que debí de hacer sin darme cuenta, me lamía los bordes del ojete con una lengua puntiaguda y ágil como la cabeza de una serpiente. Ese contacto hizo que mi verga flácida recuperase vigor.
Un último estirón del tallo que yo mamaba con avidez me advirtió de un cambio repentino y la boca se me llenó de cinco o seis chorros de un esperma suculento, cuyo sabor a lejía pronto daba paso a un aroma discreto a trufa. Sin darme tiempo a tragarlo todo, el vampiro, de pronto, se dio la vuelta y su boca se pegó contra la mía, explorando mis encías y mi gaznate para recuperar los pocos filamentos que aún quedaban. Entre tanto, mi sexo invadía un pasaje angosto, tórrido y suave, mientras una mano ligera, alcanzaba mi ano, donde introducía un falo aún tímido pero que se afirmaba con cada sacudida, enloqueciéndome con los más ardientes e inesperados arrebatos.
Luché por volver en mí, y me dio tiempo a pensar que por fuerza estaba soñando, pues la vagina que un momento antes se abría entre el ano y los testículos, ahora se encontraba encima de la verga y seguía dándome gusto. La bestia me recorría el rostro con lametadas rápidas y fugaces, cerca de los ojos, de las orejas y de las sienes, lugares que jamás hubiera imaginado pudieran ser tan sensibles. Me estaban entrando ganas de ver a aquella criatura, sin embargo, el resplandor mortecino del fuego apenas me permitía distinguir una parte de su sombra que se recortaba a contraluz sobre el rojo apagado de la chimenea.
No obstante, se apoderó de mí una nueva oleada de placer que puso fin a esas reflexiones, y expelí un río de semen al fondo de la jaula que me oprimía el miembro, mientras en lo más profundo de mis entrañas sentía derramarse el de mi súcubo. Crispé las manos en sus senos agudos y duros hasta el punto que sentía sus pezones taladrarme la carne y, agotado por estas impresiones tan terribles y fuertes, perdí el conocimiento.

EL DIARIO DE DAVID BENSON acababa ahí. Esas pocas hojas se descubrieron cerca de su cuerpo, en los alrededores de un castillo deshabitado en Radzaganyi, Hungría. A David Benson lo habían devorado parcialmente las fieras salvajes que, cosa curiosa, se cebaron en su bajo vientre, que estaba completamente roído, y habían cubierto su rostro de excrementos y orina.

Dréncula de Boris Vian

martes, 14 de agosto de 2012

¿Cómo murió Justine?

En el libro del Marqués de Sade "Los Infortunios de la virtud", Justine, después de una vida dedicada a la virtud donde sufre todo lo imaginable, encuentra al fin la felicidad y la paz, halla a su hermana Juliette y la redime de sus vicios y sus delitos.......sólo para morir un momento después de una manera que parece un castigo divino (un chiste del Marqués).


Brilla el relámpago, cae el granizo, soplan con impetuosidad los vientos, se dejan oír espantosos truenos. La señora de Lorsange (Juliette), que tiene un miedo horroroso de la tormenta, suplica a su hermana que lo cierre todo lo más rápidamente que pueda; el señor de Corville regresaba en aquel momento; Justine, con prisa por tranquilizar a su hermana, vuela a una ventana, quiere luchar un momento con el viento que la rechaza, y de pronto un rayo la tumba enmedio del salón y la deja sin vida sobre el suelo.
La señora de Lorsange lanza un grito lamentable... se desvanece; el señor de Corville pide socorro, se reparten los cuidados, llevan a la señora de Lorsange a la luz, pero la desgraciada Justine había sido herida de modo que ni siquiera la esperanza podía subsistir. El rayo había entrado por el seno derecho, había quemado el pecho y había vuelto a salir por la boca desfigurando de tal modo su rostro que mirarla daba horror. El señor de Corville quiso que se la llevaran inmediatamente. La señora de Lorsange se levanta con un aire de mayor tranquilidad, y se opone a ello.
– No, dice a su amante, no, dejadla un momento ante mis ojos, necesito contemplarla.....

Y Juliette se hace una persona piadosa.

Sin embargo, en el libro "Juliette o las prosperidades del vicio", la versión es muy distinta:

Así fue como Mme. de Lorsange acabó el relato de sus aventuras, cuyos escandalosos detalles habían arrancado más de una vez lágrimas amargas a la interesante Justine. No pasaba lo mismo con el caballero y el marqués: los excitados pitos que sacaron probaron la diferencia de sentimientos que los había animado. Se maquinaba ya algún horror cuando se oyó que volvían al castillo Noirceuil y Chabert, que, como se recuerda, habían estado pasando unos días en el campo, mientras la condesa ponía a sus otros dos amigos al corriente de hechos que aquellos sabían desde hacía mucho tiempo.
Las lágrimas que inundaban las hermosas mejillas de nuestra desgraciada Justine, su aire interesante... abatido por tantas desgracias... su natural timidez, esta atrayente virtud extendida por cada una de sus facciones, todo irritó a Noirceuil y a Chabert, que quisieron someter a esta infortunada a sus sucios y feroces caprichos. Fueron a encerrarse con ella mientras que el marqués, el caballero y Mme. de Lorsange se entregaban a otras voluptuosidades igualmente extravagantes con los numerosos objetos de lujuria instalados en el castillo.
Eran alrededor de las seis de la tarde cuando volvieron y se reunieron todos; entonces se deliberó sobre la suerte de Justine; y ante el rechazo formal de Mme. de Lorsange a conservar en su casa a una mojigata semejante, ya sólo se trató de decidir si esta desgraciada criatura sería echada o inmolada en alguna orgía. El marqués, Chabert y el caballero, más que hartos de esta criatura, eran los tres de esta última opinión, cuando Noirceuil pidió ser escuchado.
–Amigos míos –dice a la feliz reunión–, con frecuencia he visto que en aventuras semejantes era extremadamente instructivo tentar la suerte. Se está formando una horrible tormenta; entreguemos esta criatura al rayo; me convierto si la respeta.
–¡Maravilloso! –exclamó todo el mundo.
–Es una idea que me gusta con locura –dice Mme. de Lorsange–, no dudemos en ponerla en práctica.
Brilla el relámpago, silba el viento, el fuego del cielo agita las nubes; las mueve de una forma horrible... Se hubiese dicho que la naturaleza, aburrida de sus obras, estuviese dispuesta a confundir todos los elementos para obligarlos a formas nuevas. Se pone a Justine en la calle, no solamente sin darle un céntimo sino incluso quitándole lo poco que le quedaba. La desgraciada, confusa, humillada ante tanta ingratitud y tantos horrores, demasiado contenta por escapar quizás a mayores infamias, llega dando gracias a Dios al camino real que bordea la avenida del castillo... Apenas ha llegado cuando un rayo la tira al suelo, atravesándola de parte a parte.
–¡Está muerta! –exclaman en el colmo de su alegría los criminales que la seguían– ¡Acudid! ¡Acudid! ¡Señora!, venid a contemplar la obra del cielo, venid a ver cómo recompensa a la virtud: ¿merece pues la pena amarla cuando aquellos que mejor la sirven se convierten tan cruelmente en víctimas de la suerte?
Nuestros cuatro libertinos rodean el cadáver; y aunque estuviese totalmente desfigurado, todavía conciben terribles deseos sobre los sangrientos restos de esta infortunada. Le quitan los vestidos; la infame Juliette los excita. El rayo había entrado por la boca y había salido por la vagina: se hacen terribles bromas sobre los dos caminos recorridos por el fuego del cielo.
–¡Cuánta razón hay en elogiar a Dios! –dice Noirceuil–; ved cuán decente es: ha respetado el culo. ¡Es todavía hermoso, ese sublime trasero que tanto semen hizo correr! ¿Es que no te tienta, Chabert?
Y el malvado abad responde introduciéndose hasta los cojones en esa masa inanimada. Pronto se sigue el ejemplo; los cuatro, uno tras otro, insultan las cenizas de esa querida muchacha; se retiran, la dejan y le niegan hasta los últimos deberes.

Como chiste, me gusta más la versión de Justine, la de Juliette es 100% porno-Gore

sábado, 14 de abril de 2012

El pavo navideño


Llamaba a la puerta y, mientras esperaba a Nadine, su dominadora, se sentaba en el suelo, juntaba las rodillas contra el pecho y pegaba los codos a las mejillas...
El ama Nadine abría la puerta y exclamaba: -¡Vaya! Me han traído el "pavo" de Navidad. Agarraba a su cliente por los pelos, por la parte de la nuca, y lo arrastraba a la cocina, donde le introducía una ristra de bolas en el ano y otra en la boca del "pavo". Colocaba unas ramitas de tomillo bajo los sobacos, y dientes de ajo en las orejas y en la nariz. Después lo ataba.
Se había construido él mismo un horno, adecuado a su tamaño, con un plato de ducha de plástico y tres paneles de plexiglás. Mediante unos mandos se regulaba la temperatura e iluminación interior. Una vez el "pavo" se hallaba dentro, su ama tenía que pasar una y otra vez por delante del horno, ataviada con botas de charol, tacones de aguja y body de cuero, pero sin perder nunca el aire marujón de un ama de casa que prepara la cena.
El podía oír los ruidos: el del cuchillo, la batidora, las idas y venidas, el agua del grifo, etc. Ella abría el horno de vez en cuando, pinchaba con la punta del cuchillo para vigilar el punto de cocción, recogía la salsa del fondo de la cubeta con un cucharón enorme y rociaba el "pavo" asado para que estuviera más
jugoso.
Cuando parecía ya en su punto, el ama ponía la mesa, sacaba el asado del horno, y lo preparaba junto con ensalada, arroz y otros acompañamientos. Invitaba a sus amigas, y todo se desarrollaba con  la mayor seriedad...
-¡Nadine! -exclamaba una amiga-, ¡a tu asado le faltan unos cinco minutos de cocción!
-¡Vuelve a meterlo en el horno! -añadía otra. Mientras acababa de asarse, ellas intercambiaban recetas de cocina. Por fin Nadine, armada con un enorme cuchillo y un tenedor, simulaba el trinchamiento. En ese instante, el ave eyaculaba...

Fragmento de "El ama, memorias de una dominadora" de Annick Foucault

sábado, 17 de diciembre de 2011

Escritos pornográficos de Boris Vian

Ya antes había comentado que Boris Vian es uno de mis autores favoritos; con sus absurdos cuentos, su comicidad apenas insinuada y su leve erotismo, sus libros me parecen geniales.

Boris Vian (1920-1959) fue un genio polifacético, o un payaso provocador.....quizás las dos cosas; adicto al jazz, dramaturgo procaz, antimilitarista subversivo en época de guerra, ateo y enemigo de convencionalismos. Quizás no fuera un genio sino que sólo murió joven.

Este curioso libro es una recopilación tardía (moderna, de hecho, 1980) de varios de sus escritos: una primera parte que contiene las anotaciones de una conferencia que escribió, y una segunda parte con algunos textos que publicó en distintos medios.

Aunque Vian dictó innumerables conferencias, solía hacer sus conferencias de memoria y sin apuntes, por lo que no se conservan. Su presentación es divertida antes que una disertación formal, está estructurada para la controversia.

El ensayo que se llama "Utilidad de una literatura erótica" y nos muestra a un  Vian erotómano y bibliófilo que yo desconocía. Vian comienza por intentar definir qué es la literatura erótica, en qué se distingue de la pornografía o de la literatura tradicional y por último intenta explicarnos para qué sirve la literatura erótica......su conclusión es un supremo acto de socarronería, ya que llega a la conclusión que la literatura erótica no existe.

El primer inmolado es Sade, de quien rechaza sus escritos como literatura erótica, principalmente porque no son literatura y en segundo lugar porque no es erótico, sino sádico; más interesado por organizar las orgías que por describir el lado erótico. De sus obras nos dice que deberían estar prohibidas por razones literarias, que no morales.

Respecto a las prohibiciones nos dice que son muy perjudiciales, pero que es más perjudicial la falta de imaginación en el género erótico, o la falta de obscenidad.

Con ese precedente, se lanza de plano por definir la utilidad de la literatura erótica; nos dice que el erotismo le parece similar a las drogas, que llenan un vacío y una necesidad en aquellos que no tuvieron una prima de 16 años; que si el erotismo fuera libre y no te llevaran a la cárcel por enchufarte con cuanta chica se te ocurriera, las drogas perderían su papel en la sociedad, así como la literatura erótica.

Vian nos dice que la literatura no cambia a las personas, que las personas leen lo que quieren y responden como quieren a lo que leen; que una obra puede ser erótica para una persona y para otra no, como un catálogo de zapatos pudiera caer en una definición literal de la literatura erótica para el fetichista adecuado.

Para él, no existe la literatura erótica,  porque toda literatura es erótica. Todo depende del lector. Hay buena o mala literatura, nada más. Nos dice que la descripción de un árbol puede ser tan erótica como la descripción de un acto sexual........el autor llega a la negación del erotismo y entra de plano en el "pansexualismo".......bueno........así es Boris Vian.


«Leer libros eróticos, darlos a conocer y escribirlos es preparar el mundo del mañana y abrir la senda de la verdadera revolución».

En la segunda parte, tenemos varios textos en verso y en prosa; textos llenos de imaginación que casi ejemplifican ese pansexualismo del que hablábamos: pepinos pidiendo ser consoladores antes que comida; un tubo de pasta dental sobre un cepillo, que nos transporta hasta un cardenal sodomizando niños; un amante que escribe el nombre de su amada en todos lados.....con esperma; una descripción de lo peligrosas que son las vaginas, súcubos vampiros y otras lindezas.


La actividad del vampiro continuaba alrededor de mi vientre y, no sé cómo, con ayuda de un quiebro que debí de hacer sin darme cuenta, me lamía los bordes del ojete con una lengua puntiaguda y ágil como la cabeza de una serpiente. Ese contacto hizo que mi verga flácida recuperase vigor.Un último estirón del tallo que yo mamaba con avidez me advirtió de un cambio repentino y la boca se me llenó de cinco o seis chorros de un esperma suculento, cuyo sabor a lejía pronto daba paso a un aroma discreto a trufa. Sin darme tiempo a tragarlo todo, el vampiro, de pronto, se dio la vuelta y su boca se pegó contra la mía, explorando mis encías y mi gaznate para recuperar los pocos filamentos que aún quedaban. Entre tanto, mi sexo invadía un pasaje angosto, tórrido y suave, mientras una mano ligera, alcanzaba mi ano, donde introducía un falo aún tímido pero que se afirmaba con cada sacudida, enloqueciéndome con los más ardientes e inesperados arrebatos.Luché por volver en mí, y me dio tiempo a pensar que por fuerza estaba soñando, pues la vagina que un momento antes se abría entre el ano y los testículos, ahora se encontraba encima de la verga y seguía dándome gusto.

Todo el libro debidamente ilustrado por Manuel Alcorlo.



Perversógrafo: juguetes sexuales, sexo vaginal, oral, anal, vagina dentata, súcubos, pedofilia y mucha imaginación.

Escritos pornográficos
Boris Vian
Rey Lear.
Madrid, 2008.
ISBN: 9788492403189
128 Pags.



sábado, 1 de octubre de 2011

Cuentos para enrojecer a las caperucitas de Jean-Pierre Enard

El clásico Schneeflittchen hinter den 7 bergen
Ahora sí que me dejaron sorprendido. Resulta que una amable lectora de este blog me hizo el gran detalle de regalarme el libro que en otras ocasiones había comentado que me faltaba en mi colección.

Recibirlo y devorarlo, no hubo pérdida de tiempo. Estoy sorprendido por este libro; en alguna ocasión yo había leído el libro que Jean-Pierre Enard había hecho junto con Milo Manara (El arte del azote), pero no tienen comparación. Este es un libro cien por ciento onanista, los reto a que lo lean en público.

Para mi sorpresa, el libro es más surrealista de lo que yo pensaba, es más una colección engarzada de fantasías sexuales dentro de otra fantasía. Contrario a lo que yo había creído, no se trata de una supuesta biografía de Charles Dodgson, nombre verdadero de Lewis Carroll y quien escribió "Alicia en el país de las maravillas" para la hija de un compañero de trabajo, y de quien siempre se ha señalado intenciones pedófilas.

La historia es independiente con reminiscencias de un alter ego moderno de Lewis Carroll abandonado en una cabaña del campo con su amante Carol; Alice, la adolescente sobrina de su amante y una criada pelirroja llamada Louise que es pura dinamita. El tiene la encomienda de escribir un libro erótico pero está en un atorón creativo.

Ahora tenemos a la caliente puberta restregando su trasero contra el escritor para que le cuente una historia calentorra; en esta otra, la novia del escritor le hace una mastur-mamada-axilar increíble sobre un sillón amenazándolo con detenerse si la fantasía que le cuenta a su coño no le gusta. En aquella la pelirroja y curvilínea criada se desnuda ante el escritor en la tina de baño y tiene sexo anti-natura mientras lo obliga a contarle la historia de la orgía donde fue concebido el gato con botas. Hay una escena inolvidable del escritor siendo enharinado en la mesa de la cocina:
-No hay que ir enseguida a lo fundamental, la buena cocina exige tiempo y paciencia. Antes de atracarse hay que preparar las salsas y calentar el plato en su justo punto.Hunde sus manos en la harina y, suavemente, la extiende por mi pecho, por mis cojones y mi picha. Explica:-Ciertas viandas , para que no se peguen, necesitan ser enharinadas. Una vez hecho esto, Alice, amasa rápida pero suavemente. Ni tu brazo ni lo que vas a servir deben fatigarse.Louise une el gesto a su palabra. Pasa su palma por mi picha, de abajo a arriba, el masaje me sube a la cabeza...

Sexo al aire libre con su novia, orgías de ensueño, el autor es siempre forzado a tener sexo y a contar cuentos "infantiles", todo sea para inspirarle nuevas historias y que pueda terminar su libro. Poco a poco las mujeres van poniéndose de acuerdo hasta que lo orillan a recrear "La Cenicienta" de una manera muy sucia con ellas.
Carole me responde con golpes de sus caderas, amplios y vivaces, que están a punto de descabalgarle. La sujeto por la nuca. Le muerdo el hombro y, de una estocada, la penetro por el culo. Me hundo hasta la empuñadura en la angostura que se abre y  me devora. Carole se balancea con las nalgas y el coño. Me agarro a sus pechos. Se agita y salta, mi mástil la traspasa, caemos, zozobramos, nos hundimos, es un maremoto que estalla y nos arrastra. Carole canta, por fin, entre dientes: 
Que llueva, que llueva, 
la Virgen de la cueva. 
Los pajaritos cantan, 
las nubes se levantan. 
Que si, que no, 
que caiga un chaparrón 
y rompa los cristales 
de la estación.

Lo mejor del libro son los cuentos que surgen entre un palito y otro: "El efecto Pinocho" que nos muestra una historia alternativa de Pinocho y el hada azul. "Blancanieves giratoria" es uno de los mejores cuentos y nos cuenta las orgías inconcebibles de Blancanieves con los siete enanos; "Las tres cerditas" es otro de los cuentos que te dejan con muy buen sabor de boca.

Hay otros cuentos que son más surrealistas o hasta absurdos, como el de "Las recetas de la Ogresa" de pulgarcito y sus hermanos teniendo sexo a lo bestia, "La huerfanita putuela" como un diálogo muy al estilo de Pierre Louys, etc.

Al final me queda la impresión de que el autor escribía el libro por partes; existe "un quiebre" en el último capítulo, en donde aparece Charles Dogdson fotografiando sus orgías como si fuera un fantasma salido de sus sueños. Es como si el autor escribiera el libro y le fuera agregando historias antes del capítulo final.

Cuentos para enrojecer a las Caperucitas es un libro póstumo del autor, así que tal vez nunca lo sepamos.

--¡Ah tía Amalia!, qué cálido y suave es su conejo. Rumía bajo mis dedos . Saboreo su perfume, me lamo los dedos, quiero hundirme en él y permanecer allí el resto de mis días. 
--Tío Lustucrú, antes de acariciar mi conejo hay que cortejarle. Tendrá que domesticarlo con algunas golosinas. Hablarle suavemente y domesticarlo con ternura y respeto. 
--Tia Amalia, ¡me está excitando!, mire mi instrumento, ¿ha visto uno mas hermoso, mas grande y mas triunfante para ofrecer a su conejo? ¡Basta, pues de zarandajas! ¿Ya no aguanto más! 
--¡Cuidado! a mi conejo no le gustan las brusquedades, es suave cuando llega la hora pero feroz si no ha llegado.

Perversógrafo: masturbación, sexo vaginal, oral, anal, entre las tetas, en las orejas, en las axilas, con enanos, con muñecos, con la nariz, con el pie,  con animales, entre animales, lesbianismo, fisting, dedos, beso negro, azotes, voyeurismo, pedofilia, orgías, tríos, cuartetos, "octetos", masoquismo, exhibicionismo, y todo lo demás.



Cuentos para Enrojecer Caperucitas
Jean Pierre Enard
Arcor, Colección Fuente de Jade
Barcelona, 1989
ISBN: 9788427013797
162 pags.

martes, 13 de septiembre de 2011

Julieta del Marqués de Sade (tercera parte de tres)

.....Viene de aquí

Juliette es un libro que dirige sus críticas y sus odios principalmente a dos instituciones: la monarquía y la Iglesia, presentándolas como el origen de todo el mal. En época de Robespierre, hubiera sido un riesgo inútil para Sade hacer al gobierno el blanco de sus críticas.

En el quinto tomo, Julieta se despide del papa, no sin antes robarle una fortuna. Pone el dinero en bancos y ante el perdón de Saint Fond, decide volver a París.

En las montañas, son asaltados por unos ladrones que pertenecen a un gran ejercito de salteadores asesinos. El jefe de dichos asesinos "casi no mata a nadie" porque sólo mata a unos seis personas a la semana; pero tiene una esposa que se dedica a eso, previa violación de todas sus víctimas.

La esposa resulta ser la Clairwill y un esposo llamado Brisa-Testa por el nombre del castillo que ocupan. Ellos son hermanos que tenían una madre piadosa a la que odiaban (personaje sadeano que se repite) y un padre libertino que los inició y que tomó a su hijo por amante.

Brisa Testa les cuenta su propia historia: Después de quedar en la pobreza, se convierte en un ser despreciable que mata a sus bienhechores, si hay oportunidad, encula a sus víctimas antes de matarlos. Los personajes de ésta aventura son los típicos de Sade: las mujeres castas con quienes se casa para llevarlas a la desgracia, el matrimonio de la mujer casta y el hombre libertino, el misógino sádico y la mujer libidinosa y cruel.

Borchamps (Brisa Testa), conoció al rey de Holanda y se une a los masones en su conspiración para matar al rey. Pronto los traiciona y asesina a su amante. Huye a Rusia con la esposa del masón al que había asesinado, donde la mata también.

En Rusia, conoce a Catalina como una mujer insaciable y trata de asesinar al heredero por sugerencia de la emperatriz. Como falla en su intento, lo envían a Siberia castigado, donde conoce a otros sodomitas como él con quienes arman un pachangón de miedo con sus respectivos agujeros corporales.

Huyen de Siberia, no sin antes haber sodomizado, asesinado y comido al hijo de uno de sus amigos. Llegan hasta Georgia donde traicionan y matan a su protector de horríble manera (enculamiento y canibalismo) Huyen a Constantinopla, donde siguen su vida dentro de los serrallos.

Toma una nueva esposa que resulta ser su propia hija, a la que espera un feo final junto a su madre en una isla secreta donde .......bueno ¿Tengo que describir cómo les rompen los dientes y las dejan que se las coman las fieras lentamente?

En Italia se establecen como jefes de la banda de bandoleros y manda traer a su hermana (a la hermana de Borchamps, no a la de ustedes) para casarse con ella.

Julieta sigue su viaje en Nápoles, donde le arroja al rey (Hermano de la odiada ex-reina de Francia) una aburrida arenga antimonárquica, para después asistir a orgías mortales con cientos de enculamientos, niños muertos, apuñalamientos públicos, etc.

Las historias son cada vez más exageradas, los participantes de las orgías descargan al ver un pene o unas tetas o una muerte y son enculados cientos de veces por noche. Roba al rey de Nápoles y traiciona a la enamorada reina para que sea ejecutada.


En el sexto libro, Olympe y Clairwil mueren, al cabo de muchas aventuras Julieta vuelve a París con Norceuil.

El final del libro es el mismo infierno; Julieta mata a su hija arrojándola al fuego mientras folla con su amante; para luego planear el suplicio y muerte de Justina, a quien torturan, violan, flagelan y lanzan a la lluvia para que muera bajo un rayo. Todavía muerta los malvados siguen su orgía con ella. Es notable que no se la coman.....bueno......esa es mi opinión.

Expone que Justina en su libro, dice que Julieta se arrepintió de sus actos y se volvió monja, pero Julieta lo niega categóricamente diciendo que nunca renunciará a su placer.

El libro parece una repetición hasta el absurdo de la misma escena: orgías en interiores secretos, ahora con una máquina para matar mas lento, ahora con un método para matar mas gente; orgías donde todo se hace, promesas, compromisos y sociedades secretas, etc.

Todo aquel que se acerque a Julieta o sus amigos es traicionado y muerto, sus mismos amigos son muertos una y otra vez. Sade se ensaña con las mujeres y los muchachos jóvenes, el tono misógino de la obra es muy marcado.

Con Juliette, Sade pone punto final a sus novelas pornográficas. Nunca volvió a escribir ésta clase de basura, dedicándose a temas mas serios y a escribir obras de teatro con niveles de libertinaje "no tóxico".








Perversógrafo: Sexo en todos los agujeros naturales y en algunos inflingidos, desvirgamientos, sadismo, exhibicionismo, flagelación, tortura, incesto, violación, pederastía, homosexualidad, bisexualidad, orgías, coprofagia, coprofilia, infidelidad, anticlericalismo, sacrilegio. masturbación, objeto sexual, voyeurismo, exhibicionismo, masoquismo, beso negro, dedo en el culo, crueldad, trios, lesbianismo, coprolalia, blasfemia, sexo en las tetas, en los muslos, entre las nalgas, matrimonio abierto, bisexualidad, infidelidad, dildos, beso negro, golpes, máquinas de tortura y sexo, zoofilia, vampirismo, dominación, robo ........etc..............¿Tiene sentido seguir?



Juliette o Las prosperidades del vicio
Marqués de Sade
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 137
Marzo 2009
ISBN: 978-84-8383-110-6
976 pág.


Juliette
Marqués de Sade
Editorial: AXIAL
México, 2006
EAN: 9789688672990
ISBN: 9789688672990
3 tomos

sábado, 10 de septiembre de 2011

Julieta del Marqués de Sade (segunda parte de tres)


.....Viene de aquí

Julieta no es propiamente una novela erótica, es mas bien un tratado sobre el hedonismo, el asesinato, el placer y las relaciones políticas. Todo llevado al extremo y en un tono misógino.

La versión definitiva de Justine, junto con Juliette fue publicada en Holanda en 1797, formaban juntas una colección de 10 volúmenes de casi 4000 páginas en total, e incluían 100 grabados mas esforzados que logrados.

En inglés no se volvió a publicar hasta los años 60 del siglo veinte.

Los personajes de Sade son muy simples: Son buenos o malos, no existen tonos de gris, todo es "blanco o negro" Los malvados no se detienen ante nada y las víctimas son seres pasivos que se dejan asesinar o violar sin pelea.

Los personajes están vestidos o desnudos, nunca nadie se quita la ropa sensualmente. Los cuerpos son invadidos en todos sus orificios, las exageraciones llegan hasta el colmo siempre. No hay seducción, los genitales están excitados o no lo están, no hay juego previo, todos están constantemente al borde del paroxismo.

Después de conocer a Clairwil y comenzar a asesinar, Julieta entra a la "Cofradía de los Amigos del Crimen", cuyas reglas son una maravilla para leer. A Julieta la aceptan, obviemente con una orgía de por medio que incluía la muerte de una mujer desgarrada por el pene de un burro.

Julieta descubre un día que su padre está vivo. Obviamente Julieta lo mata con un elaborado plan.

Un día Julieta está platicando con Saint Fond, quien le comentaba de su plan para despoblar Francia mediante el hambre, la guerra y otras linduras. Julieta se asquea en lugar de excitarse, así que Saint Fond decide su ruina y su posterior muerte al ver la debilidad de su espíritu. Julieta huye del juez hacia Italia.

Julieta se casa con un anciano conde de Lorsange, con quien tiene una hija, pero al final lo envenena y huye a los placeres de su vida de asesinatos, orgías y robos.

Una cosa curiosa, es que Donatien había escrito un libro sobre sus viajes a Italia. Ignoro si vendió algún ejemplar, pero aprovechó ésta narración como marco de los siguientes tomos de Juliette, narrando la visita a Herculano, a Pompeya, a los volcanes, a Roma y a muchos otros lugares "turísticos". incluso habla de esculturas que hoy en día permanecen ocultas en los museos, como la famosa del Sátiro y la cabra.

Al final del tercer tomo tenemos la magnífica narración del castillo del ogro Minski. Estando Julieta y sus compañeros de viaje en una orgía contra-natura, se dan cuenta que son observados por un enorme hombre peludo, (como un Hagrid, pero en malo) que les pide que lo acompañen a su casa.

El gigante los lleva a través de acantilados, bosques y lagos hasta una isla rodeada de paredes y fosos. Allí penetran a las mazmorras del gigante, que resulta ser un sádico caníbal que se comía todo lo que se cogía. Minski tiene un enorme serrallo de doscientos niños, doscientos enculadores, doscientas niñas, doscientas mujeres, cincuenta criados y cien robachicos que trabajan para él en todas las ciudades.

Minski tiene cada día una buena decena de orgasmos, en cada orgasmo mata al menos a una persona, pero tiene máquinas que le ayudan a matar hasta a dieciséis cada vez. Minski tiene un castillo con muebles humanos, sobre los que se sienta y mesas humanas sobre las que pone los platos calientes llenos de carne humana recién fornicada y cocinada.

Tras la orgía en la que mueren varios de los compañeros de Julieta, logran huir del castillo sin llegar a matar al gigante, quien se salva gracias a su maldad, pero dejan todo listo para que castigue a los criados por su huida. Llegan a Roma y conoce a la princesa Olimpia Borghesie, de quien se enamora (aunque unos tomos después la mata). Tienen relaciones sexuales explícitas y nada convencionales.

Olimpia lleva a Julieta con los Cardenales del papa, quienes le hacen una prueba para ver si tienen el honor de conocer al papa Pio VI. No necesito describir la clase de pruebas que les ponen.

El papa tiene una orgía con ellas, primero en San Pedro y luego en el mismo altar, donde hay una misa negra y se nombra padre a Satán.

Siempre que hay sexo, podemos saber que habrá asesinatos.......así es éste libro.

Concluye aquí




miércoles, 7 de septiembre de 2011

Julieta del Marqués de Sade (primera parte de tres)


Yo siempre he pensado que Sade, después de perder el manuscrito de las 120 jornadas y llorar sus famosas lágrimas de sangre, quiso escribir de nuevo una historia escandalosa que cubriera aquel vacío. Si así fué, ésta es la obra que defecó su pluma.

"Julieta o el vicio ampliamente recompensado" es la última de las obras pornográficas del Marqués de Sade, es la menos conocida de las cuatro y entre quienes la conocen pocos han leído la versión íntegra. Julieta sale de la imprenta entre 1797 y 1801 como: "La Nueva Justina o los infortunios de la virtud, seguida de la Historia de Julieta, su hermana", es decir, que se hace una tercera versión de Justine en cuatro tomos y se agrega la novela de Juliette en otros seis tomos; una magna edición de diez tomos con cien grabados orgiásticos de pobre calidad.

En mi opinión, Justine rebasa con creces la calidad de Juliette, no sólo por la novedad de una obra de tal obscenidad, sino porque está mejor escrita. Juliette, aunque contiene más brutalidad, sofismas, chismes y asesinatos, es un libro escrito abiertamente con fines comerciales; cada libro deja una historia "picante" en suspenso (el terrible asesinato de una familia, la formidable historia del ogro Minski y su castillo con muebles humanos vivos, la misa satánica del papa Pio VI, etc.) supongo que para crear el morbo de conseguir el siguiente tomo.

La mayor parte de las ediciones en español que yo he visto están basadas en la traducción burdamente expurgada de Paul J. Gillette de 1967, y son apenas un resumen de los cuatro primeros libros, con un breve colofón del final del sexto libro.

Al igual que en Justine, la historia narra que Julieta es una chica en un internado menos santo de lo que en realidad Justine pudo darse cuenta, ya que hay orgías lesbianas con las monjas y misas negras con los sacerdotes. Al quedar huérfanas y ser echadas del internado, Justine decide ser virtuosa y Julieta decide ser puta por recomendación de la madre superiora, quien lo había sido en su juventud.

En un burdel, se convierte en una de las prostitutas más codiciadas; aprende el placer de la flagelación activa y pasiva a manos de un hombre que la desvirga.

Hay una escena clásica donde Julieta y una amiga van a casa de un tal Dorval e intentan robarlo tras narcotizarlo. Al darse cuenta éste de la triquiñuela, las cuelga del cuello; Julieta ya no controla su miedo ni sus esfínteres; al abrirse la trampilla caen en colchones donde deben fingir estar muertas mientras Dorval y su criado las penetran salvajemente.

Encuentra a un hombre de apellido Norceuil quien la lleva a su casa para satisfacer sus salvajes deseos, lo encuentra masturbando a dos jóvenes junto a su esposa que lame sus eyaculaciones. Norceuil le coge cariño a Julieta y la llena de riquezas e influencias políticas. Norceuil le confiesa ser el violador y asesino de sus padres; ella queda encantada y hacen a la esposa de Norceuil esclava de Julieta.

Norceuil mismo la envía con un hombre aún más terrible que él, el poderoso juez Saint Fond, quien es un despiadado homicida que aprovecha sus influencias para asesinar inocentes y conseguir mayores placeres. Julieta debe escucharlo y obedecerlo sin mostrar jamás un atisbo de bondad, ya que se trata de un peligroso personaje al lado del cual podría morir.

Con él, Julieta logra dar rienda suelta a sus deseos de violencia y muerte; incendia, envenena y mata a madame Norceuil. Por estos tiempos conoce a madame Clairwil, una especie de vampiresa sádica que gustaba de la flagelación y el asesinato. Clairwill es miembro de un club exclusivo de libertinos crueles, y promete a Julieta hacerla miembro a condición de que jamás fuese virtuosa.

Julieta comienza a asesinar por su cuenta; dispara a una mujer en la vagina y mata a una familia completa. No de la manera tradicional, sino de una manera muy al estilo de Sade; el padre viola anualmente a la hija y lo obligan a decapitarla, serruchan a víctimas, usan complejas máquinas de tortura, los castran, les cortan las tetas, las nalgas, los incendian. etc.

Continúa .... aquí.



domingo, 4 de septiembre de 2011

Ligeros libertinajes sabáticos de Mercedes Abad

Aquí tenemos un libro sobre relaciones sexuales "fuera del camino normal". Con ello no me refiero a que es un libro de perversiones inconcebibles, sino que la autora tiene un modo particular de entender lo erótico.

Libro ganador del VIII Premio La Sonrisa Vertical (1986), "Ligeros libertinajes sabáticos" contiene una colección de diez cuentos breves que hablan en mayor o menor grado de las eyaculaciones, las relaciones sexuales anómalas y una curiosa fijación de la autora por relacionar el sexo y la comida (Y me refiero a tener relaciones sexuales con la comida)

Las historias son intrincadas y algunas veces parabólicas; me recuerda un poco la escritura de Anais Nin (Pajaritos, Delta de Venus), pero los cuentos de Mercedes Abad son mas cortos y con el final mas a la vista que aquellos.

En "Malos tiempos para el absurdo o Las delicias de Onán", la autora nos explica en voz del narrador eso que siempre nos hemos preguntado ¿Porqué es tan peligroso fornicar al pastel(torta, tarta) en año nuevo frente a tu amante? ¿La champaña se disfruta mas cuando está abierta o cerrada? Eros, Tanatos y comida.

"Una mujer sorprendente" nos retrata una mujer sibarita en todos los sentidos: Ella ofrece manjares exquisitos a sus amantes; sus amantes son siempre personas especiales de algún modo, como si en la cama ella también fuera "gourmet". El día que decide contratarle un ayudante a su cocinero gay, aquello se convierte en una historia de celos, intrigas, sabotajes y muerte. Eros, Tanatos y comida.

En "Pascualino y los globos" tenemos uno de los cuentos más extraños del libro; Pascualino nos cuenta su historia de éxitos sabiendo que es un farsante, su vida pasa ente sus ojos mientras está bajo una inmensa mujer haciendo un cunilinguo mortal. Un suicidio interesante. Eros y Tanatos.

"Pincho moruno" es un divertido cuento de una corredora e de bienes raíces que descubre que la mejor manera de comer higos es tomarlos directamente de un pene como en una brocheta.

"Ligeros libertinajes sabáticos" nos describe los  pormenores de unas fiestas muy especiales y masturbatorias que organizan los miembros de la alta sociedad. Es más un relato de "sexo a lo loco" que un cuento.


El señor Robertson sufría enormemente porque su esposa era lesbiana y amaba a la señora Smith. La señora Smith también sufría porque se sentía culpable.
Al señor Robertson lo único que le gustaba realmente era exhibir su miembro y jugar con él al billar.
Nadie se asombraba al contemplar el desmesurado miembro del señor Robertson. La única persona que parecía preocupada al ver la polla desnuda del señor Robertson era el señor Adams. El señor Adams se acercaba al señor Robertson, se sacaba su propio miembro de los pantalones, lo comparaba con el del señor Robertson y se echaba a llorar desconsoladamente.
La señora Adams nunca estaba allí para calmarlo.Todo el mundo sabía donde estaba la señora Adams.
Cuando decidían ir en su busca, daban unas cuantas vueltas infructuosas por la casa. El señor Adams lloraba cada vez más fuerte.
Todos sabían que sólo la señora Adams podía consolarlo.
Cuando hallaban a la señora Adams en el jardín, la viuda Peterson descubría que había perdido a su canario.
Todos miraban hacia el escote de la viuda Peterson. El espacio que separaba los dos senos prominentes de la viuda Peterson ostentaba un doloroso vacío.
Entonces todos los invitados oían un trino procedente del interior de la señora Adams y diez pares de ojos clavaban sus miradas en la señora Adams.
La señora Adams se sacaba un canario del interior de su vulva, lo entregaba a su propietaria y corría arrepentida a consolar al señor Adams. El señor Adams aceptaba sus mimos. El señor Adams olvidaba la polla del señor Robertson.
El señor Robertson olvidaba el tamaño de la suya, corría un tupido velo sobre la homosexualidad de su esposa, la abrazaba ardientemente y se despedía del resto de los invitados y del señor y la señora Johnson.
Todos empezaban a olvidarlo absolutamente todo, y el señor y la señora Johnson recibían orgullosos los agradecidos comentarios de sus invitados acerca de lo deliciosa que había sido la fiesta.


Tenemos a Sherlock Holmes y a Watson, uno como un impoluto estoico y otro como un enamorado platónico (Dos socios inolvidables o El erotismo de la lógica). Deseo y decepción.

A continuación viene una serie de tres cuentos algo escalofriantes: En "Crucifixión del círculo" tenemos nuevamente el amor y la muerte cuando un hombre cuenta los días que puede vivir sin su amada. En "Juego de niños" todo es aún mas siniestro con un ladrón sorprendido. Un extrañísimo hombre nos cuenta sus pesadillas en "Canapé frío"; Un hombre a quien se le aparece un demonio mujer en sueños, que le pasa su calor corporal, lo llaga y lo calcina...un hombre que tiene una "amante fría".

El colofón del libro se llama "Ese autismo tuyo tan peligroso" y es un cuento sobre las masturbaciones vegetarianas de la autora al escribir los relatos, y las curiosas miradas de las vendedoras del mercado.

Ironía, sentido del humor, inteligencia y sensualidad......un libro muy disfrutable.




Perversógrafo: Masturbación con pasteles, con botellas, con frutas y verduras, virginidad, deseo, comida, infidelidad, lesbianismo, homosexualidad, exhibicionismo, desnudez, necrofilia , sueños húmedos......sexo vaginal ocasional, pero no "normal".





Ligeros libertinajes sabáticos
Mercedes Abad
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 47
Marzo 1986
ISBN: 978-84-7223-350-8
144 pág.

martes, 16 de agosto de 2011

Patrañas (Nabo & Higo) de Self Will

Extraño, cómico, aterrador y emocionante.

Este libro contiene dos historias mutuamente complementarias, el ying y el yang de una novela. No, no una novela; dos historias inconexas que a ojos vistos son patrañas: Una mujer insatisfecha sexualmente a la que le crece un pene y un hombre insatisfecho laboralmente a quien le crece una vagina.

El libro trata sobre la sexualidad, la asexualidad, la "insexualidad", la intersexualidad y la manera en que hombres y mujeres conciben el sexo. Más allá, la manera cómo el lector concibe los sexos.

En "Nabo", tenemos una serie de personajes deprimentes: un hombre mínimo, eyaculador precoz y ebrio consuetudinario, casado con una mujer abnegada y, en mi opinión, mínima también. Ella ha tenido ocasión de probar el lesbianismo con sus amigas, encontrando satisfacción sexual mas no la vida tranquila que ella espera. Con Dan, su marido, sólo tuvo una efímera satisfacción sexual en un encuentro casual, lo que la llevó a casarse con él.

Dan es ingenioso y buena persona, pero alcohólico perdido; ella tiene un poder de indiferencia infinito. Va guardando sus frustraciones, enterrándolas. Un día Carol decide comenzar a masturbarse. Casi para terminar sus frotamientos, descubre una pequeña excrecencia cartilaginosa; un "eso" que comienza a hacerla cambiar, se obsesiona por la masturbación mientras Dan ingresa a un grupo de AA.

En el grupo de AA, hay un tal Dave que se quiere pasar de listo; tiene con sus pupilos una labor del tipo "vampirismo voyeurista", donde le gusta inmiscuirse en las relaciones de las personas a las que ayuda por una satisfacción morbosa no sexual.

Carol comienza a ver cómo crece su "eso" hasta convertirse en un pene. Por pudor, jamás va a ver a un médico para que la examine. Más que un cambio físico, Carol comienza a cambiar por dentro, todas las frustraciones que acumulaba como indiferencia, comienzan a aflorar como......algo; como un deseo insatisfecho.

Hasta que explota; explota de una manera aterradora con una venganza bien planeada y horriblemente llevada a cabo.
... Dan sintió cómo los dedos afilados le metían por el ojete una gota de materia fría y viscosamente pegajosa. Carol lo cubrió, apoyando por un instante el pecho en su espalda, y luego se enderezó, miró la espina dorsal encorvada de Dan y, muy tiernamente, guió su pene al blanco.
Carol sintió toda la potencia de su pene, su construcción columnar, su rigidez vascular. Percibió el rechazo contraído del esfínter de Dan, pero embistió pese a eso y debido a eso. Supo que éste era su momento, su confirmación de lo que realmente era... Burdo, ¿verdad? La noción de ser capaz de follarse a Dan, de penetrarlo realmente, de alguna manera volvió agresiva a Carol, la convirtió en una violadora... Burdo, pero cierto.
La historia tiene la forma de una narración hecha por un extraño personaje a un pasajero del tren nocturno. El final es una muestra de la diferencia en nuestra concepción de la agresión sexual entre hombres y mujeres.

En "Higo" tenemos personajes mucho más simpáticos: John Bull, un frustrado escritor de la columna de espectáculos de un semanario y jugador de rugby, descubre un día que le está creciendo una vulva en la corva de una pierna. Bull decide visitar a su médico de cabecera, Alan, un doctor felizmente casado, con una hermosa mujer y una linda bebé; un doctor de imagen intachable y quien todos creen que es un santo.

Alan guarda oscuros secretos; él sabe que no puede ser fiel a su mujer, quien en secreto le causa repugnancia. Alan ha tenido aventuras y relaciones duraderas, siempre por sexo y nunca por veradero enamoramiento. Alan es un hombre que huye de los compromisos.

La historia es simple, Alan se enamora de la vagina de John y decide aprovecharse y desvirgarlo, éste se acepta parte mujer y se enamora del doctor. El doctor, al darse cuenta del compromiso que se hace entre ambos, lo traiciona.

Es una historia muy divertida, con personajes simpáticos y bien logrados.
Cuando por fin lo penetró, Alan tenía la cara enterrada entre los mullidos omóplatos de Bull. La pierna de éste estaba doblada por la rodilla, cómodamente colocada hacia arriba y bajo la entrepierna de Alan. Aunque el médico estaba torpemente tendido en el piso, su mano izquierda tenía libertad de acción. Libertad para acariciar el pene sorprendentemente delgado de Bull; su vientre macizo, sus tetillas como picaduras de mosquitos.
Alan estaba arrobado. Para él, Bull era pura mujer. Primero su histeria y ahora aquella trémula rendición. ¿Podía existir algo más femenino? Para él, eran como dos supervivientes de un accidente aéreo copulando en medio de los restos que se quemaban, afirmando delirantemente el hecho mismo de estar vivos. ¡Y con cuánta belleza su pierna se frotaba contra él, suavizando cada una de sus propias embestidas!
Lo que el autor pretende es mostrarnos las diferencias en la concepción de lo que significa la propia sexualidad entre hombres y mujeres, amén de los prejuicios sociales de ciertas prácticas sociales:

Al final de la primera historia, un personaje masculino actúa como una típica mujer occidental actuaría en una situación de violencia sexual........un choque para el lector que espera ver otra reacción por el simple hecho de ser un hombre quien habla.

Al final de la segunda historia un personaje masculino actúa como una típica mujer occidental actuaría en una situación de engaño y abandono.....un choque para el lector que esperaría que al menos le metiera unos chingadazos entre ceja, oreja y madre al doctor.

Lo que el escritor pretende es que pienses......"Me indigna mucho porqué el personaje no reaccionó violentamente si es un hombre, no una mujer". Y luego te espantas por tu propia construcción social.

Por eso el libro se llama "Patrañas", lo importante no es la historia sino tu reacción a ella. El libro es entretenido, un libro para pensar.


Perversógrafo: Sexo vaginal, oral, anal, juguetes, lesbianismo, infidelidad, masturbación, violación, asesinato, prostitución, homosexualidad, ¿homosexualidad?....sexo extraño.



Patrañas (Nabo & Higo)
Will Self
Editorial Anagrama
1995
ISBN: 978-84-339-0692-2
pág: 224

sábado, 25 de junio de 2011

La vida sexual de Robinson Crusoe de Michel Gall

Un libro raro que no tengo. Hace muchos años, en una de esas interminables noches extrañas, fui a dar al departamento del hermano de una amiga; dicho departamento estaba en una hedionda vecindad detrás de un prostíbulo, había un catre mal acomodado, almohadones en el piso, botellas vacías que formaban caminos en el cuarto, sostenes gigantescos en las paredes y  una colección de libros que imponía. El único mueble en forma del departamento era el librero y la sección de erótica ocupaba un espacio clave, al centro de todo, al alcance de la mano.

Después de comer tacos de carne pegajosa en el piso y maridarlos con unos "flamazos" de licores empalagosos y una plática literaria de lo más interesante (la soledad del individuo, la amistad, el drenaje y las toallas sanitarias de las vecinas), se dio cuenta de mi interés por esos libros; sin desviar la plática de los filósofos alemanes, sacó un par de los ejemplares más raros que tenía y me los prestó.

Entre los libros venía "La vida sexual de Robinson Crusoe". Ingenuamente supuse que podía ser una broma, un libro con sus páginas en blanco o un estudio introspectivo en el personaje de Defoe; pero no. El libro es una novela entre lúdica y lúbrica (¿lúdrica?, ¿lúbdica?) que trata principalmente de las fantasías masturbatorias de Robinson Crusoe en su forzosa reclusión en la isla.

Se supone que la novela fue escrita en 1952 por el, en aquel entonces, estudiante de filosofía Michel Gall (posteriormente periodista), como una apuesta divertida con Maurice Girodias, un amigo que resultaba ser fundador de Olympia Press, se publicó con el pseudónimo de Humphrey Richardson y pronto se convirtió en un éxito de ventas.

Si la trama es predecible (Un hombre queda solo en una isla durante muchos años, sufre mucho, se adapta mediante trabajo arduo, encuentra a un polinesio y lo llama Viernes hasta que son rescatados), las escenas por otro lado no tienen desperdicio: mientras practica algún modo de bestialidad o tiene relaciones con Viernes, la fantasía erótica se desborda y los recuerdos y añoranzas llegan como sueños.

Así, un día que encuentra un baúl lleno de ropa, viste a sus cabras de mujeres, ríe al verlas y se excita tanto que las viola. Y es que nuestro héroe necesita compañía, sea de sus cabras, de lirones, del malvado gato al que mata en una violación, del maldito loro que le hacía compañía pero nunca le sirvió para dialogar, del mono al que domesticó porque necesitaba sentir la caricia de una mano. Robinson es extravagante en sus rituales  masturbatorios, así que puede pasarse toda una tarde trabajando en una tina de baño fragante llena de medusas para tener sensasiones nuevas, o puede buscar la mezcla ideal de ingredientes para tener una mejor sensación en el pene al masturbarse con ellos o al comerlos.

Con los recuerdos de las mujeres a las que amó, poseyó o deseó, teje fantasías en compañía de sus animales y se hace parte de ellos en una locura que lo deshumaniza y lo confunde.

En lugar de una bella indígena con quien copular día y noche, iba a encontrar a un salvaje que lo mos­traba a la horda de sus congéneres. Le acorralarían para asarlo. A menos que prefiriesen comérselo cru­do. Ésta era la suerte que le esperaba si se quedaba allí más tiempo, ¡si no se daba prisa en volver a su casa para levantar barricadas! Decididamente, más le valía acabar sus días con sus cabras y sus plumas an­tes que sentir cómo los caníbales le mordisqueaban las nalgas, aunque esta última idea podía tener su lado excitante.
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Ya se veía a la cabeza de un harén de salvajes muy serviciales.
Sería un verdadero pachá. Pasaría los días en su ha­maca –con una de las mujeres. Mientras tanto, las otras dos cultivarían los campos y ordeñarían las cabras. Reinstalaría la bañera para que se pudiesen lavar cuando volvieran.
Cada noche tomaría una nueva compañera. Por la maña­na, la última tendría la misión de despertarle suavemente deslizándose a su lado. Habría una muy gorda y velluda. Otra a la que afeitaría todo el cuerpo. A la tercera sólo le tocaría los pechos: el resto se cuidaría de no usarlo muy a menudo para conservar todo su frescor. ¿Tal vez todos los domingos? No, ¡mejor cada quince días! De esta forma, tendría verdaderamenle la impresión de gran novedad. Esto no convendría a la mujer. Da igual, ¡elegiría la menos sensual! También podría acogerlas a las tres en su le­cho. Penetraría a una mientras besaba a la otra. La terce­ra... pues la tercera metería la lengua donde fuera preciso. Él se movería muy suavemente para poder resistir el mayor tiempo posible. ¡Qué felices serían! Se rebozarían en sus cuatro sudores mezclados. El tiempo pasaría aprisa.


Un día, después de 19 años de soledad se encuentra con otro hombre a quien llamará Viernes ("Didí" de cariño) y quien será su compañero sexual a partir de entonces, y servirá de base a sus fantasías heterosexuales para imaginar a la robusta mujer de gruesas trenzas de cabellos rubios a la que desea, él será esa boca que desea fornicar, su ano será esa vagina que desea masturbar con sus pestañas, será al mismo tiempo su mujer y su compañero de correrías sexuales por los prostíbulos londinenses.

Robinsón ya no añoraba en absoluto a las muje­res. Estaba muy enamorado de Viernes. Se sentía sa­tisfecho. Sin embargo, y a pesar de su físico de Apolo, el joven salvaje tenía en el fondo un carácter muy dulce y muy sumiso pero sus deseos sexuales eran mediocres (las cartas le divertían mucho más); Ro­binsón se sentía incómodo por sus propias exigencias sexuales. Le daba vergüenza pedirle que se dejara hacer el amor varias veces al día.
De vez en cuando, le proponía que ocupara su lugar (a menos que lãs cartas no se lo hubieran ya designado). Viernes acep­taba siempre con gusto, pero -era evidente- el pa­pel que le tocaba desempeñar era la menor de sus preocupaciones.
En este caso, Robinsón disimulaba sus verdaderas inclinaciones y el favor que le otorgaba era solamen­te el testimonio de su gratitud ante la sumisión de Didí, que le emocionaba mucho.

Viernes es mucho más cooperador que las cabras, además de que es una buena mujer, a pesar de que ambos son heterosexuales, los roles a veces confunden. Viernes le enseñará también nuevas formas de masturbarse, como hacer agujeros en la arena y llenarlos de aloe, y le inspirará fantasías de indígenas morenas con lenguas en el coño.

Este libro es un divertimento que engrandece el onanismo, la bestialidad y el poder de la fantasía......muy bueno sin duda.






Perversógrafo: Sexo ¿vaginal?, anal, oral, con las pestañas, con todo el cuerpo, fantasía, masturbación, zoofilia, transexualidad, violación, homosexualidad, voyeurismo.



Si leen el gabacho, allí les va un fragmento:



La vida sexual de Robinsón Crusoe
Michel Gall
Arcor, Colección Fuente de Jade 1
Barcelona. 1988
ISBN: 84-270-1236-5
152 pag.