Mostrando entradas con la etiqueta Grecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grecia. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de marzo de 2012

Posturas sexuales según F.K. Forberg

¿Cuántas posturas sexuales conoces?
Alguna vez ya había yo comentado por aquí de mi tío, el que piensa que existen 68 posturas sexuales, porque a partir de la 69 empiezan puuuuuras mamadas.

Sin apostar mi credibilidad en ello, hay quien dice que entre los manuales sexuales clásicos, el que presenta mayor número de ayuntamientos sexuales distintos es el libro "De Figuris Veneris", o Manual de Erotología, publicado en 1824 por el gran erotólogo y filósofo alemán F.K Forberg, que nos presenta nada menos que 90.

Presuntamente basado en antiguos textos romanos y griegos, nos presenta una enumeración bastante particular de comportamientos, que harían sonrojar al mismo Vatsiaiana, autor del Kama Sutra.


Para muestra:

1. El hombre inclinado hacia adelante, recibiendo entre sus piernas a la mujer acostada de espaldas, las piernas estiradas.
2. El hombre inclinado hacia adelante, recibido entre sus piernas por la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
3. La mujer acostada de espaldas, tiene entre sus piernas una sola de las piernas del caballero.
4. La mujer acostada de espaldas, los pies cruzados sobre los riñones del caballero.
5. La mujer acostada de espaldas, una de sus piernas estiradas, la otra puesta sobre los riñones del hombre.
6. La mujer acostada de espaldas, el caballero montado al revés.
7. La mujer acostada de espaldas, el caballero montado transversalmente.
8. El hombre acostado, la mujer a medias acostada sobre el flanco, las piernas estiradas.
9. El hombre acostado, la mujer a medias acostada sobre el flanco, una pierna estirada, la otra levantada sobre los riñones del hombre.
10. La mujer a medias acostada, el caballero montado al revés.
11. El hombre de rodillas, la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
12. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre los riñones del hombre de rodillas.
13. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
14. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre la espalda del hombre de rodillas.
15. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
16. La mujer acostada de espaldas, una pierna levantada sobre los riñones del hombre de rodillas, la otra sobre su espalda.
17. El hombre de rodillas atraviesa a la mujer sentada, las piernas separadas.
18. La mujer sentada, una pierna estirada, la otra levantada sobre los flancos del hombre de rodillas.
19. La mujer sentada, las dos piernas levantadas sobre los dos flancos del hombre de rodillas.
20. La mujer sentada, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
21. La mujer sentada, las dos piernas levantadas sobre la espalda del hombre de rodillas.
22. La mujer sentada, una pierna sobre la espalda del hombre de rodillas, la otra estirada.
23. El hombre de rodillas, la mujer dada vuelta.
24. El hombre de espaldas, la mujer de frente.
25. El hombre de espaldas, la mujer dada vuelta.
26. El hombre de espaldas, la mujer atravesada.
27. El hombre de espaldas, la mujer levantada.
28. El hombre sentado, la mujer de frente.
29. El hombre sentado, la mujer de frente, las piernas al aire.
30. El hombre sentado, la mujer dada vuelta.
31. El hombre y la mujer de pie.
32. El hombre y la mujer de pie, una pierna del hombre o de la mujer levantada en el aire.
33. El hombre de pie, la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
34. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre los riñones del hombre de pie.
35. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre los riñones del hombre de pie.
36. La mujer acostada de espaldas, las dos piernas levantadas sobre la espalda del hombre de pie.
37. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de pie.
38. La mujer acostada de espaldas, una pierna levantada sobre la espalda del hombre de pie, la otra sobre sus riñones.
39. El hombre de pie, la mujer a medias acostada sobre el flanco.
40. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, las piernas separadas.
41. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, las piernas en el aire.
42. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, una pierna estirada, la otra en el aire.
43. El hombre de pie, la mujer levantada.
44. La mujer levantada, las piernas sobre la espalda del hombre de pie.
45. El hombre de pie, la mujer de rodillas, dada vuelta.
46. El hombre de pie, la mujer en cuclillas, dada vuelta.
47. El hombre de pie, la mujer vuelta de espaldas y levantada de tal modo que sólo la parte inferior del cuerpo quede en el aire, permaneciendo la parte superior apoyada.
48. El hombre de pie, la mujer vuelta de espaldas, la parte inferior del cuerpo levantada artificialmente.



Hasta aquí........todo bien.
Pero luego nuestro amigo "nos cambia bien gacho de canal"

49. Hombre pedicado acostado.
50. Hombre pedicado de pie.
51. Hombre pedicado de rodillas.
52. Hombre pedicado agachado.



Y ya para el 53...........¡Ah, qué mi Forberg.........sieeeeeeeeempre sale con sus mamadas!


53. Irrumateur acostado.
54. Irrumateur sentado.
55. Irrumateur de pie.
56. Irrumateur arrodillado.
57. Irrumateur agachado.
58. Cunnilinge acostada.
59. Cunnilinge sentada.
60. Cunnilinge de pie.
61. Cunnilinge de rodillas.
62. Cunnilinge agachada.
63. Fellatio y cunnilingus.

Luego sale con sus jaladas:

64. Masturbador.
65. Mano oficiosa.
66. Mano oficiosa de un tercero.
67. Ayuda del dedo.
68. Ayuda de un aparato de cuero.


Luego ¡Ah cabrón! ¿A qué clase de fiesta me metí?

69. Coito con un cuadrúpedo macho.
70. Coito con un cuadrúpedo hembra.
71. Tríbada practicando la cópula.
72. Tríbada pedicando.
73. Tres participantes: un copulador es pedicado.
74. Tres participantes: un pedicon es pedicado.
75. Tres participantes: un Celador es pedicado.
76. Tres participantes: un Celador practica la cópula.
77. Tres participantes: un Celador pedicado.
78. Tres participantes: un Pelador irrume.
79. Tres participantes: una telatriz es atravesada.
80. Tres participantes: una telatriz es pedicada.
81. Tres participantes: una telatriz sufre un cunnilingus.
82. Tres participantes: un cunnilinge opera la cópula.
83. Tres participantes: un cunnilinge pedica.
84. Tres participantes: un cunnilinge irrume.
85. Tres participantes: un cunnilinge es pedicado.
86. Tres participantes: una cunnilinge es atravesada.
87. Tres participantes: una cunnilinge es pedicada.
88. Cuatro participantes: forman una doble cadena.
89. Cuatro participantes: forman una triple cadena.
90. Grupo de cinco copuladores.

Y creo que podía seguirle.......no había necesidad de hacerlo ya que había roto el récord.

Al menos no podemos negar la originalidad.

jueves, 16 de febrero de 2012

Anticonceptivos, el condón femenino de Creta

No exactamente aticonceptivo, el condón ha sido categorizado en la literatura de entrepierna como un medio de protegerse de un mal, regularmente una enfermedad de transmisión sexual o de las picaduras de escorpiones.

En la tradición cretense tenemos al rey Minos, un nombre real o un título de respeto, no lo sabemos. Los reyes antaño no debían preocuparse por evitar los embarazos, ya que éste era el método menos sanguinario de asegurarse que su descendencia siguiera reinando.

Lo que sabemos es que era un rey poderoso, arrogante y "cogelón", características que le daban gran admiración entre su pueblo y gran odio entre sus enemigos (que eran casi todas las personas, dioses, monstruos y pueblos que lo conocían)

El rey Minos debió saber que el sexo era algo temible; desgraciadamente parece que nunca estuvo en una secundaria pública donde le pasaran esos vídeos que te dicen que en cuanto metas tu apéndice en un agujero corporal te saldrán toda clase de sarpullidos y supuraciones.

Minos un buen día promete a los dioses hacerles un gran sacrificio; para ello, Poseidón le había enviado un gran toro blanco que salió del mar. Asombrado por la perfección del toro, decide retenerlo como semental y hace en cambio un sacrificio de alguna res "mas jodidona" como tributo a los dioses. Poseidón, furioso, hace que Pasífae, esposa de Minos se enamore del animal (del toro, no de Minos) y ella, enamorada de una manera erótica, como en los viejos tiempos se estilaba, pide a Dédalo (una especie de "DaVinci antediluviano") que le ayude a cumplir una pequeña fantasía zoofílica.

Si Pasífae hubiera sabido la historia del rapto de Europa, hubiera adivinado que tontear con un toro blanco es peligroso; el caso es que Dédalo la disfraza de vaca y bueno.........sacia sus urentes concupiscencias fornicarias con el toro, y un tiempo después da a luz a un precioso........minotauro, mitad humano y con cabeza de toro.

Parece ser que Pasífae y Minos tenían un matrimonio bastante abierto, porque un tiempo después, harta de las escapadas sexuales de su marido con ninfas y mujeres, Pasífae lo hechiza, para que cualquier fémina que tenga contacto sexual con él muera al instante.

Minos no eyaculaba semen, sino serpientes, escorpiones y ciempiés, talento que además de cortar el erotismo del momento, te mata. Minos, quien "no fallaba una" fue entonces temido por las damas, amén de que quedó imposibilitado de tener descendencia, una gran desgracia para cualquier rey cogelón.

Un día Procris le ofreció ayudarle (no se sabe si a cambio de oro o de sexo), para lo cual, se puso la vejiga de una cabra a modo de condón femenino y así logró que las alimañas no la mataran, permitiéndole al rey que "al echarse el segundo" tuviera oportunidad de engendrar multitud de hijos legítimos e ilegítimos.

Lo malo de tener un minotauro en la familia, seas rey de Creta o no, es que tus conocidos piensan que los cuernos vienen por el lado paterno, y luego hay que esconderlos en un laberinto y alimentarlos con vírgenes y esas cosas. Si Pasífae hubiera tenido la sabiduría de Procris, la mitología hubiera sido menos entretenida, pero al menos ella hubiera podido disfrutar con su amante vacuno una relación duradera y llena de sexo zoofílico.



martes, 3 de enero de 2012

Los dioses cachondos de Emilio Ávila Jiménez

La cultura griega y su mitología me apasionan. La mitología griega, además, está llena de violaciones, intrigas, cuernos, sexo consensual y zoofilia. Y no digamos de dioses contra diosas en el Olimpo, hablamos de transformaciones, hablamos de venganzas y de envidias.

Este libro trata sobre los "Revolcones eróticos de los dioses griegos". El libro es original del autor a pesar de estar fuertemente basado en la mitología griega. Esto quiere decir que el autor reescribe la historia, aunque se basa completamente en la tradición.

Zeus se transforma en toro, en cisne o en lluvia; Apolo, convertido en una inocente tortuguita acaricia los senos de las vírgenes y Poseidón lame los pies de las chicas que entran al mar.

Los grabados que acompañan esta edición son magníficos, los cuentos......bueno, no tanto. Las historias no tienen desperdicio, pero creo que "le faltó punch". Y no me malentiendan, por 85 pesos es una ganga, además que su inmediato éxito de ventas no me dejará mentir, se trata de un buen libro.

Adonis se marchó a cumplir su tiempo al lado de Afrodita. Para su grata sorpresa, la diosa del amor lo llevó a extremos de éxtasis que él jamás imaginó: si comentaba que las acompañantes de Perséfone perfumaban su cuerpo desnudo con aromas diversos, Afrodita le bañaba el cuerpo de dulce vino y después lo limpiaba con su cálida lengua; después lo invitaba a hacer lo mismo. Así descubrió que  beber vino en el ombligo de Afrodita podía llevarlo a la embriaguez de todos sus sentidos.

Los cuentos que incluye el libro son:


  • Adonis
  • Loa aloides
  • Dafne
  • Europa
  • Pasífae
  • Tea
  • Hipodamía
  • Céfalo y Procris
  • Cenis y Ceneo
  • Zeus
  • Hefestos
  • Galatea
  • Semele
  • Herse
  • Deyanira
  • Perséfone
  • Artemis
  • Atalanta
  • Atenea

La mayor parte, temas comunes y conocidos, pero algunos definitivamente rebuscados.

Si encuentran el libro sería casi un milagro, pero tengo la esperanza que Selector saque otro inmenso tiraje en vista del éxito que tuvo la primera edición.



Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral, zoofilia, incesto, voyeurismo, infidelidad, BDSM, y montones de sexo místico.





Los dioses cachondos
Emilio Avila Jimenez
Selector S.A. De C.V.
México, Marzo 2007
ISBN: 9706439803
ISBN-13: 9789706439802
160 PAGS.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lisístrata de Aristófanes


Vamos a ubicarnos por unos momentos en la Grecia clásica: Atenas tiene 350 mil habitantes, es una gran ciudad. Las mujeres son consideradas seres incompletos apenas racionales, sin derechos, sometidas al hombre, tienen prohibido adquirir bienes, hacer un trabajo, beber vino o mostrarse en público.

Ante una población tan grande, el control de la natalidad (proto-anticoncepción, sexo anal y coitus interruptus) y la homosexualidad no es escape suficiente para evitar el hambre en una región de pocas tierras fértiles, la guerra es el gran controlador del crecimiento poblacional, Atenas tiene 20 años en guerra con la liga Espartana, y no se ve el fin.

Aristófanes propone un método alterno de solucionar los conflictos: la sinergia, la unión y la negociación pacífica como arma poderosa.

Lisístrata, una mujer y por lo tanto un ser incompleto, está casada con un soldado en campaña al que nunca ve y con el que nunca se acuesta. La guerra ha hecho que hasta los consoladores sean escasos y la situación se torna desesperada por toda la Antigua Grecia. Esta gran lideresa, reúne a las representantes de las mujeres de toda Grecia y les propone una huelga sexual para obligar a sus hombres a firmar la paz.

CLEOLICE. ¿De qué se trata, querida Lisístrata, el asunto por el que nos convocas a nosotras las mujeres? ¿En qué consiste, de qué tamaño es?
LISÍSTRATA. Grande.
CLEONICE. ¿Es también grueso?
LISÍSTRATA. Sí, por Zeus, muy grueso.
CLEONICE. Entonces, ¿cómo es que no hemos venido?
LISÍSTRATA. No es eso que piensas: si no, ya nos habríamos reunido rápidamente. 

LISÍSTRATA. ¿No echáis de menos a los padres de vuestros hijitos, que están lejos, de servicio? Pues bien sé que todas vosotras tenéis al marido lejos de casa.
CLEONICE. Mi marido, por lo menos, cinco meses lleva fuera, pobre de mí, vigilando a Éucrates en Traria. 
MÍRRINA. Pues el mío, siete meses completos en Pilos. 
LAMPITO. Y el mío, si alguna vez viene del frente, coge el escudo y desaparece volando.
LISÍSTRATA. Y ni siquiera de los amantes ha quedado ni una chispa, pues desde que los milesios nos traicionaron, no he visto ni un solo consolador de cuero de ocho dedos de largo que nos sirviera de alivio «cueril». Así que, si yo encontrara la manera, ¿querríais poner fin a la guerra con mi ayuda?
CLEONICE. Yo sí, por las dos diosas, desde luego, aunque tuviera que empeñar el vestido este curvilíneo y... bebérmelo el mismo día.
MÍRRINA. Pues yo, me dejaría cortar en dos y daría la mitad de mi persona, aunque pareciera un rodaballo.
LAMPITO. y yo, hasta me subiría a lo alto del Taigeto, allí donde pudiera ver la paz.
LISÍSTRATA. Voy a decíroslo, pues no tiene ya que seguir oculto el asunto. Mujeres, si vamos a obligar a los hombres a hacer la paz, tenemos que abstenernos...
CLEONICE. ¿De qué? Di.
LISÍSTRATA. ¿Lo vais a hacer?
CLEONICE. Lo haremos, aunque tengamos que morirnos.
LISÍSTRATA. Pues bien, tenemos que abstenernos del cipote. ¿Por qué os dais la vuelta? ¿Adónde vais? Oye, ¿por qué hacéis muecas con la boca y negáis con la cabeza? ¿Por qué se os cambia el color? ¿Por qué lloráis? ¿Lo vais a hacer o no? ¿Por qué vaciláis?
CLEONICE. Yo no puedo hacerlo: que siga la guerra.
MÍRRINA. Ni yo tampoco, por Zeus: que siga la guerra.
LISÍSTRATA. Y, ¿tú eres la que dices eso, rodaballo? ¡Si hace un momento decías que te dejarías cortar por la mitad!
CLEONICE. Otra cosa, cualquier otra cosa que quieras. Incluso, si hace falta, estoy dispuesta a andar por fuego. Eso antes que el cipote, que no hay nada comparable, Lisístrata, guapa.
LISÍSTRATA. Y tú, ¿qué? (A MÍRRINA.)
MÍRRINA. También yo prefiero andar por fuego. 
LISÍSTRATA. Jodidísima ralea nuestra, toda entera. No sin razón las tragedias se hacen a costa nuestra, pues no somos nada más que follar y parir. (A LAMPITO.) Pero tú, querida laconia -pues con que tú sola estés a mi lado, aún podríamos salvar el asunto-, ponte de mi parte.

CLEONICE. Pero mujer, ¿qué pasará si nuestros maridos nos abandonan?
LISÍSTRATA. Lo de Ferécrates, «descapullar a un perro descapullado» (en México, hubiéramos dicho “pelársela” lo que significa a la vez masturbarse y aguantarse un mal momento).
CLEONICE. Esos sucedáneos son pamplina. ¿Y si nos cogen y nos arrastran por la fuerza a la alcoba? 
LISÍSTRATA. Tú agárrate a la puerta.
CLEONICE. ¿Y si nos pegan?
LISÍSTRATA. Hay que dejarse hacer poniéndoselo muy difícil, que no hay placer en esas cosas cuando se hacen por la fuerza. Además hay que causarles dolor. Y pierde cuidado, en seguida renunciarán. Pues nunca jamás disfrutará el hombre si no va de acuerdo con la mujer.
CLEONICE. Si eso es lo que os parece bien a vosotras dos, también nos lo parece a nosotras.
LAMPITO A nuestros maridos nosotras los convenceremos de que hagan una paz justa y sin engaño en todos los aspectos. Pero a la inestable multitud de los atenienses, ¿cómo se les puede convencer de que no digan tonterías?
LISÍSTRATA. Pierde cuidado, nosotras convenceremos a la parte que nos toca.
LAMPITO ». No, al menos mientras sus trirremes tengan patas y haya dinero incontable en la casa de la diosa.
LISÍSTRATA. También eso está bien preparado, ya que nos apoderaremos de la Acrópolis hoy mismo….


Toman el control de la ciudad, toman funciones religiosas “degollando” un jarro de vino sobre una copa y “beben la sangre” del sacrificio.

«Ningún hombre, ni amante, ni marido»... 
«se acercará a mí descapullado».
«En casa pasaré el tiempo sin mi toro» 
«con mi vestido azafranado y muy bien arreglada»...
«para que mi marido se ponga al rojo vivo»...
«y nunca le seguiré la corriente a mi marido de buena gana».
«Pero si me obliga por la fuerza contra mi voluntad»...
«me dejaré de mala gana y no le seguiré en sus meneos».
«No levantaré hacia el techo mis zapatillas persas».
«No me pondré a cuatro patas como una leona encima del rallador de queso»
«Si mantengo firmemente estas cosas, que beba yo de aquí»...
«Pero si las violo, que se llene de agua la copa».

Ya envalentonadas por el vino, toman la Acrópolis, cortando el acceso al tesoro de la ciudad, y por tanto parando el ciclo de la guerra.

Los hombres las sitian y tratan de sacarlas con fuego, ellas se defienden mojándolos con agua y otros fluidos. Las mujeres están en gran peligro porque en sus calenturas quieren dejar pasar a los hombres, pero Lisístrata les infunde ánimos como un general sabe hacer.

Los hombres son humillados por sus propias mujeres, en una alusión a cómo el pueblo, si se une,  puede derrotar a un gobierno demagogo y derrochador.

Al final, los hombres llegan desde Esparta con sus penes levantados (en referencia a marchar con las lanzas en alto) para firmar la paz a cambio de sexo, así acaba la huelga, así acaba la obra y ojalá así hubiera acabado la guerra del Peloponeso, pero 6 años después, Atenas caería ante Esparta; terminando con la época dorada de Grecia y dando comienzo a la transición hacia la Grecia Helenística y el control de los Macedonios.

Volviendo a la obra, yo tengo una versión ilustrada por Beardsley que puedo recomendar ampliamente. Lisístrata era una obra cómica porque un grupo de mujeres vencía a los hombres y los ridiculizaba. No se me ocurre porqué, pero 2400 años después, Lisísitrata sigue siendo una obra cómica por las mismas razones.

Como nota interesante, en Colombia, un grupo de mujeres, parejas sexuales de los pandilleros, han decidido llevar a cabo una huelga de piernas cruzadas para detener la espiral de violencia de las calles. Espero que tengan éxito.




Perversógrafo: Sexo normalito, con algunas alusiones a los juguetes sexuales.



Lisistrata
Aristófanes
2007
DISTRIBUCIONES FONTAMARA
ISBN: 9684766157
94 pág.