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lunes, 11 de julio de 2011

Y cuando llegó la siguiente noche...

OJO: Viene de aquí
"¿Puedes decirme, ¡oh sabio! qué cosa hay redonda como la tierra y que se aloja en un ojo, ausentándose de este ojo unas veces y penetrando otras en él, que copula sin órgano masculino, que se separa de su compañero durante la noche para enlazarse a él durante el día y que elige su domicilio habitual en las extremidades?"

El libro tiene un origen muy lejano, parece que hace casi tres mil años en la ruta de la seda, los viajeros chinos, hindúes y persas platicaban las protohistorias al calor de la hoguera.

Epoca Antigua:

En el nosecuantos nosesiantesdeCristo, se originan las historias en la India, Persia, Siria, China, Egipto, Afganistán, Tajikistán y Uzbekistán. Incluso hay historias que aparecen en "La Odisea" Como si fueran tradiciones orales de los viajeros de la ruta de la seda amalgamados en un imaginario común.

En algún momento de los primeros siglos de nuestra era, nace una compilación persa (que llegó de la India) llamada Hazar Afsanah, de la cual tenemos referencias, pero está perdida para fines prácticos.

Allá por el año de 850 se compila la primera versión de Alf Layla (Las mil noches) que es una mera traducción de la obra persa.

Alf Layla tiene tres grupos de relatos principales, aparentemente de sus tradiciones persa, árabe e india respectivamente. Los manuscritos más antiguos que se tienen están escritos en cuatro lenguas árabes muertas: el llano, el elevado, el bajo y el mediano, según Cansinos Assens.

De un manuscrito del siglo XIII viene la técnica del relato enmarcado y la historia de Sherezada como hilo narrativo de todo el libro. El compilador y traductor de estas historias al árabe es, supuestamente, el cuentista Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar, que vivió en el siglo IX.

El nombre árabe actual Alf Layla wa-Layla, "Las mil noches y una noche" parece ser otro agregado medieval de los manuscritos árabes. El 1000 representa el infinito, así 1001 vendría a ser un número transfinito (El infinito, y más allá). Aunque no hay consenso al respecto, en la antigüedad el número de cuentos que contenía el libro era de apenas unas decenas, divididos en 282 noches.

Epoca Clásica:

A principios del siglo XVIII, el arqueólogo francés Jean Antoine Galland llega a Europa con unos manuscritos de relatos increíbles. En 1704 se publica la primera versión europea (la primera impresa), y es un éxito inmediato, tanto que el orientalismo se hace una moda. Es tanto el éxito que pronto se comienzan a agregar cuentos para prolongar el libro. En 1710 Galland agrega cuentos que escucha de un juglar sirio, Hanna Diab; se agregan así la historia de Aladino, Simbad y Alí Babá.

El problema con la traducción de Galland es que se apartó del original para hacerlo más digerible al público francés de la época, así que quitó toda referencia erótica, vistió a las princesas de europeas y les puso pelucas. Sin adulterio, sexo ni sangre, el texto apenas se reconoce.

Es hasta 1835 que se compila la primer colección arábiga seria en el Cairo a partir de manuscritos egipcios. De esa compilación original saldrán las traducciones de los siguientes 150 años. En 1837 Gustav Weil trata de hacer una traducción fililógicamente correcta, sin embargo el impresor se toma una licencia indebida y corrige el texto escondiendo el sexo para que apenas se reconozca.

De la traducción de Gustav Weil vienen todavía gran parte de las traducciones que se conocen en español; la de 1855 que seguimos padeciendo, la de Bergnes de Barcelona en 1841 y la infantil (sombrero) de Saturnino Calleja de 1938

En inglés, la versión mas famosa sigue siendo la de Richard Francis Burton de 1885; edición sin expurgar y muy cachonda a pesar se haber sido impresa en plena Inglaterra victoriana.

La versión "erótica" más conocida en español es la del francés J. C. Mardrus, traducida al español por Vicente Blasco Ibáñez  en 1889. En 1954 Rafael Cansinos Asséns traduce directo del árabe la obra, lo que será una novedad por no pasar por otro idioma antes del español. En 1964 Juan Vernet hace nuevamente una traducción filologicamente mas correcta.


La joven, después de varios movimientos, se sentó sobre mi vientre, y empezó a frotarme furiosamente con la mano. Y tanto friccionó, y tanto tiempo, y de manera tan extraordinaria, que perdí el sentido y cerré los ojos como un idiota. Entonces la joven se puso de pie, me ayudó a levantarme, me cogió de la mano, y seguida de su madre me hizo atravesar siete corredores y siete galerías, llevándome a su aposento. Y yo la seguía como un hombre borracho, a consecuencia del efecto que me habían producido sus dedos terriblemente expertos
...
En efecto, una vez que hicimos primeramente eso, me dijo: "¡Obra como quieras! ¡Soy tu esclava sumisa! ¡Anda! ¡Ven! ¡Tómalo! ¡Por mi vida sobre ti! ¡Dámelo mejor, para que con mi mano lo haga penetrar en mí, y me calme las entrañas!" Y no cesó en sus suspiros ni en sus gemidos, entre besos, transportes, movimientos y copulaciones, hasta que nuestros gritos se extendieron por toda la casa y alborotaron toda la calle. Después de lo cual nos dormimos hasta por la mañana.
En esta época, el numero de cuentos pasó de 60 a casi 270 (varía según las traducciones) y el número de noches varió de 567 a 1001, pasando por las versiones de antología que no tenían división por noches.


Epoca Moderna:

Ya en nuestro siglo, ha habido varias traducciones, cada una tratando de apegarse a fuentes mas antiguas. Se ha eliminado a Sherezade, se ha quitado la separación por noches , se han quitado largos cuentos que no estaban en las fuentes originales, las mujeres son mas cachondas, los sultanes mas malvados y se bebe en abundancia.

Parece que desde 1950 hay una tendencia a eliminar el Islam de los cuentos e irnos a sus fuentes más cercanas a las persas e indias, menos cuentos, más sangre.

La pregunta que se me ocurre es: ¿Cuáles son las mil y una noches originales? ¿Es LMUN un producto europeo? ¿Qué queda si quitas a Scherezade? ¿Es LMUN mejor por estar más cerca a su fuente oral? ¿Es mejor una colección filológicamente correcta o una con un lenguaje entretenido?

Yo no lo sé, pero Allah es más sabio.

Por cierto.........le respuesta es: el ojal y el botón.

sábado, 9 de julio de 2011

Las mil noches y una noche

Una mujer le pone los cuernos al monarca Shahriar (¡y de qué manera!) y éste queda tan herido con todo el gremio femenino que la mata y urde una gran venganza: cada día se casaría con una nueva fémina y la ejecutaría a la siguiente mañana. De ese modo se aseguraría de no tener cornamenta y podría vengarse de la traición de quien se burló de él (¡y de qué manera!).

La hija del gran visir tiene una idea genial para casarse con él y sobrevivir en el intento: relataría una historia maravillosa que sólo contaría hasta el alba, dejando siempre inconcluso un nuevo cuento y al monarca con la duda del desenlace; así Sherezade va sobreviviendo noche tras noche con la ayuda de su hermanita Donazaida. 

Mas o menos así comienza uno de los más grandes libros que se hayan escrito; uno tan grande que la leyenda dice que quien lo lee íntegro pierde la cordura. El libro describe historias fantasiosas y leyendas distorsionadas; cuentos, amoríos, tragedias, obras cómicas, poemas, parodias, tradiciones, etc.

Todo hasta completar (forzadamente, ahora lo sabemos) mil y un noches, momento cuando el monarca se da cuenta que ha tenido tres hijos con ella y la perdona para siempre (sólo que se la cogiera "de ladito" o le ayudara su hermana, no me explico que nunca supiera de los embarazos).

Cuando pensamos en "Las mil y una noches" pensamos en esos fantásticos cuentos infantiles. En las mañanas del domingo con sus matinés o en el bello libro editado por Calleja con sus grabados inocentes. En cambio, cuando pensamos en "El decamerón", pensamos en gente arriba (o detrás) de otra gente empujando para hacer más gente.

Casi me atrevo a decir que la realidad es exactamente la contraria a lo que la sabiduría popular dicta: Al lado de "Las mil y una noches", "el decamerón" viene a ser clasificación PG-13

Y es que si bien el libro está lleno de genios, alfombras voladoras, princesas disfrazadas de cortinas, castillos que parecen cebollas increiblemente grandes cubiertas de mármol y oro, rellenos de grasosos sultanes en el suelo; también contiene hombres teniendo sexo con efebos, seductoras mujeres (con anguilas en la vagina) siendo violadas por gorilas, jovenes desnudos corriendo por el zoco con una erección y orgías junto a la piscina con negros embarrándose sobre sus amas.

De una historia nace otra, y de ésta nueva historia nace una más, en una trama muy interesante pero que llega a confundir y desesperar. Los cuentos están llenos de picardía, de sangre y de erotismo.


"Apliqué un ojo a una ranura por la que pasaba un rayo de luz, y vi enlazados sobre un diván a la joven y un mono enorme, de rostro completamente humano, haciendo contorsiones y movimientos. Al cabo de algunos instantes se desenlazó de él la joven, se puso en pie y se despojó de toda su ropa para tenderse de nuevo en el diván, pero enteramente desnuda. Y enseguida saltó sobre ella el mono, y la cubrió, cogiéndola en sus brazos.
Y cuando acabó su cosa con ella, se levantó, descansó un instante, y luego la poseyó otra vez, cubriéndola. Se levantó después, y descansó otra vez, pero para caer de nuevo sobre ella y poseerla, y así lo hizo diez veces seguidas de la misma manera, mientras ella, por su parte, le otorgaba cuanto de más fino y delicado otorga la mujer al hombre. Tras de lo cual, cayeron ambos desvanecidos en un aniquilamiento. Y ya no se movieron.


Ahora ¿Cómo se lee una obra tan extensa, confusa y peligrosa?

Me permito recomendar: En primer lugar es necesario buscar una traducción con tres características:

  • Íntegra
  • Con un lenguaje comprensible
  • Abiertamente erótica. 

Las compilaciones de cuentos no suelen funcionar muy bien, el hilo narrativo se pierde. Hay bastantes ejemplos de traducciones censuradas:

Versión de Weil traducida en 1855 
El monstruo la hace sentar a su lado y mirándola enamoradamente le dice: "Dama, la mas perfecta de todas las damas encarecidas por su hermosura, mujer encantadora a quien robé el día de su boda y que siempre he amado entrañablemente, permíteme que duerma un rato a tu lado; el sueño que me acosa me ha hecho venir a este sitio para tomar algún reposo". Dicho esto, deja caer su descomunal cabeza sobre el regazo de la dama, y habiendo alargado las piernas cuyos pies llegaban al mar, no tarda en quedarse dormido, roncando luego de modo que retumbaba el eco por toda la playa.
Entonces la dama alza la cabeza por casualidad, y descubriendo a los príncipes en la copa del árbol, les hace señas con la mano para que bajen calladamente. Sumo es su sobresalto al verse descubiertos, y suplican con otras señas a la dama que los dispense de obedecerla; pero ella, poniendo la cabeza del genio en el suelo, se levanta y les dice muy quedito, aunque con afán: "Bajad, hay presición absoluta de que bajeis". En vano quieren darle a entender otra vez con ademanes que están temiendo al genio, pues les replica con el mismo acento "Bajad pronto, si no os dais prisa en obedecerme voy a despertarle, y yo misma pediré vuestra muerte"
Estas palabras atemorizan a los príncipes en tantísimo grado, que se descuelgan con todo el tiento posible para no despertar al genio. En estando abajo, la dama les coje la mano, y habiéndose alejado con ellos debajo de los árboles les hace desahogadamente una viva proposición, que desechan de pronto pero que luego han de aceptar en vista de nuevas amenazas. Después de haber logrado con ellos lo que apetecía....
Versión de Mardrus traducida por Vicente Blanco Ibañez
Después que el efrit hubo contemplado a la hermosa joven, le dijo: "¡Oh soberana de las sederías! ¡Oh tú, a quien rapté el mismo día de tu boda! Quisiera dormir un poco". Y el efrit colocó la cabeza en las rodillas de la joven y se durmió. 
Entonces la joven levantó la cabeza hacia la copa del árbol y vió ocultos en las ramas a los dos reyes. En seguida apartó de sus rodillas la cabeza del efrit, la puso en el suelo, y les dijo por señas: "Bajad, y no tengáis miedo de este efrit". Por señas, le respondieron: "¡Por Alah sobre ti! ¡Dispénsanos de lance tan peligroso!"
Ella les dijo: "¡Por Alah sobre vosotros! Bajad en seguida si no queréis que avise al efrit, que os dará la peor muerte". Entonces, asustados, bajaron hasta donde estaba ella, que se levantó para decirles: "Traspasadme con vuestra lanza de un golpe duro y violento; si no, avisaré al efrit".
Schahriar, movido del espanto, dijo a Schahzaman: "Hermano, sé el primero en hacer lo que ésta manda". El otro repuso: "No lo haré sin que antes me des el ejemplo tú, que eres mayor". Y ambos empezaron a invitarse mutuamente, haciéndose con los ojos señas de copulación.
Pero ella les dijo: "¿Para qué tanto guiñar los ojos? Si no venís y me obedecéis, llamo inmediatamente al efrit". Entonces, por miedo al efrit hicieron con ella lo que les había pedido. Cuando los hubo agotado, les dijo: "¡Qué expertos sois los dos!"

En segundo lugar, si van a leer extensamente, les recomiendo saltarse las citas del Corán y los poemas, que no aportan nada extra. Si van a leer un par de cuentos no llegan a abrumar.

Por último, no es necesario leer la obra en su conjunto, puede usarse como un refresco para la mente; se toma un par de días, te diviertes y lo dejas para después. Un libro tan bueno no debe ser agobiante.

Ahora, hay algunos datos interesantes del libro......


En este momento del Literotismo, veo aparecer la mañana, y me callo discretamente.

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Perversógrafo: Sexo vaginal, homosexualidad, zoofilia, infidelidad, tríos, orgías, la verdad no sé.

miércoles, 20 de abril de 2011

El cantar de los cantares de Salomón

El cantar de los cantares, atribuido a Salomón es una secuencia de versos eróticos hebreos que han sido conservados en el cánon judío y cristiano a través de la Biblia. Hasta aquí los hechos.

Por su antigüedad, es difícil tener muchas más certezas. No es posible fecharlo con precisión; tradicionalmente su escritura ha sido atribuida al rey Salomón (Siglo X A.C.), pero eso se debe sólo al nombre del amado en el poema. En realidad el estilo del trabajo hace que carezca de referencias históricas, siendo un libro puramente erótico-romántico.

Por el lenguaje y la estructura del verso, no puede decirse que sea anterior al siglo IV A.C. Aún así se nos presentan problemas al compararlo con la poesía hebrea (erótica o no), ya que "El cantar de los cantares" posee una libertad de estilo única, además de que pone en un plan igualitario al hombre y a la mujer, lo que dificulta más fecharlo contra el pensamiento de alguna época.

El estilo del verso es muy bello, y afortunadamente para los lectores me declaro incompetente para escribir al respecto. Tampoco puedo interpretar si se trata de un poema literal o alegórico. Los teólogos han discutido por cientos de años el sentido alegórico de "El cantar de los cantares", siendo una interpretación que se trata de el amor de Dios por su pueblo o de Cristo por su Iglesia. Como poema erótico yo prefiero la interpretación literal: Dos jóvenes no casados expresan su deseo mutuo.

Los versos alternan en primera persona la voz masculina y la femenina, con algunos coros masculinos y femeninos aquí y allá. Se me ocurre que pudiera tratarse de un canto de esponsales. No hay narrativa, no hay historia de fondo; es un poema lírico lleno de peligrosas parábolas:

La humedad y el aroma como figura poética de los organos sexuales...

- Mientras el rey se halla en su diván, mi nardo exhala su fragancia.
...
Antes que sople la brisa del día, y se huyan las sombras, me iré al monte de la mirra, a la colina del incienso.


El huerto cerrado como la virginidad intacta, las frutas que equivalen a las zonas erógenas...

Ya he entrado en mi huerto, hermana mía, novia; he tomado mi mirra con mi bálsamo, he comido mi miel con mi panal, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed, amigos, bebed, oh queridos, embriagaos!
Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama!: "¡Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de rocío y mis bucles del relente de la noche."
...
¡Mi amado metió la mano por la hendedura; y por él se estremecieron mis entrañas.
Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaron mirra, mirra fluida mis dedos, en el pestillo de la cerradura.
...
Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos.
Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos.

Y cosas mucho más calientes; el vino equivale a la sangre menstrual de la diosa, sangre que sólo pertenece al rey o a la divinidad. Desde ese punto de vista el amado es un dios o un rey para la amada. Elle le ofrece su vulva para chupar sus fluidos, ella es el sacrificio (la granada simboliza los genitales femeninos).

De mañana iremos a las viñas; veremos si la vid está en cierne, si las yemas se abren, y si florecen los granados. Allí te entregaré el don de mis amores.
...
¡Ah, si fueras tú un hermano mío, amamantado a los pechos de mi madre! Podría besarte, al encontrarte afuera, sin que me despreciaran.
Te llevaría, te introduciría en la casa de mi madre, y tú me enseñarías. Te daría a beber vino aromado, el licor de mis granadas.

Los versos le dan un trato igualitario a ambos amantes, no haciendo diferencia en roles de género en la naturaleza erótica de hombre y mujer. Ambos cuerpos se asocian a la belleza, no sólo el femenino. Ambos amantes son descritos en términos de poder y fortaleza, no sólo el hombre.

En los versos se describe el cuerpo, y se expresa el deseo sexual, es una celebración positiva de los placeres del amor erótico dentro del matrimonio. El poema, como un acto sexual,  es un crescendo que trata de dos amantes, Salomón y Sulamita, que han sido separados, que se buscan y cantan su amor en una forma poética altamente sofisticada, se reúnen y vuelven a separarse, siempre con la  esperanza de volver a estar juntos (El amor siempre triunfa)

Curiosamente en éste libro de la Biblia, nunca se menciona a Dios.

Cantar de los cantares, de Salomón.
¡Que me bese con los besos de su boca! Mejores son que el vino tus amores;
mejores al olfato tus perfumes; ungüento derramado es tu nombre, por eso te aman las doncellas.
Llévame en pos de ti: ¡Corramos! El Rey me ha introducido en sus mansiones; por ti exultaremos y nos alegraremos. Evocaremos tus amores más que el vino; ¡con qué razón eres amado!
Negra soy, pero graciosa, hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar, como los pabellones de Salmá.
No os fijéis en que estoy morena: es que el sol me ha quemado. Los hijos de mi madre se airaron contra mí; me pusieron a guardar las viñas, ¡mi propia viña no la había guardado!
Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía, para que no ande yo como errante tras los rebaños de tus compañeros.
Si no lo sabes, ¡oh la más bella de las mujeres!, sigue las huellas de las ovejas, y lleva a pacer tus cabritas junto al jacal de los pastores.
A mi yegua, entre los carros de Faraón, yo te comparo, amada mía.
Graciosas son tus mejillas entre los zarcillos, y tu cuello entre los collares.
Zarcillos de oro haremos para ti, con cuentas de plata.
- Mientras el rey se halla en su diván, mi nardo exhala su fragancia.
Bolsita de mirra es mi amado para mí, que reposa entre mis pechos.
Racimo de alheña es mi amado para mí, en las viñas de Engadí.
- ¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! ¡Palomas son tus ojos!
- ¡Qué hermoso eres, amado mío, qué delicioso! Puro verdor es nuestro lecho.
- Las vigas de nuestra casa son de cedro, nuestros artesonados, de ciprés.


 Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.
- Como el lirio entre los cardos, así mi amada entre las mozas.
- Como el manzano entre los árboles silvestres, así mi amado entre los mozos. A su sombra apetecida estoy sentada, y su fruto me es dulce al paladar.
Me ha llevado a la bodega, y el pendón que enarbola sobre mí es Amor.
Confortadme con pasteles de pasas, con manzanas reanimadme, que enferma estoy de amor.
Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
- Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
¡La voz de mi amado! Helo aquí que ya viene, saltando por los montes, brincando por los collados.
Semejante es mi amado a una gacela, o un joven cervatillo. Vedle ya que se para detrás de nuestra cerca, mira por las ventanas, atisba por las rejas.
Empieza a hablar mi amado, y me dice: "Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente.
Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido.
Aparecen las flores en la tierra, el tiempo de las canciones es llegado, se oye el arrullo de la tórtola en nuestra tierra.
Echa la higuera sus yemas, y las viñas en cierne exhalan su fragancia. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente!
Paloma mía, en las grietas de la roca, en escarpados escondrijos, muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y gracioso tu semblante."
Cazadnos las raposas, las pequeñas raposas que devastan las viñas, pues nuestras viñas están en flor.
Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado: él pastorea entre los lirios.
Antes que sople la brisa del día y se huyan las sombras, vuelve, sé semejante, amado mío, a una gacela o a un joven cervatillo por los montes de Béter.


En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.
Me levantaré, pues, y recorreré la ciudad. Por las calles y las plazas buscaré al amor de mi alma. Busquéle y no le hallé.
Los centinelas me encontraron, los que hacen la ronda en la ciudad: "¿Habéis visto al amor de mi alma?"
Apenas habíalos pasado, cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré hasta que le haya introducido en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me concibió.
Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, por las gacelas, por las ciervas del campo, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
¿Qué es eso que sube del desierto, cual columna de humo sahumado de mirra y de incienso, de todo polvo de aromas exóticos?
Ved la litera de Salomón. Sesenta valientes en torno a ella, la flor de los valientes de Israel:
todos diestros en la espada, veteranos en la guerra. Cada uno lleva su espada al cinto, por las alarmas de la noche.
El rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera del Líbano.
Ha hecho de plata sus columnas, de oro su respaldo, de púrpura su asiento; su interior, tapizado de amor por las hijas de Jerusalén.
Salid a contemplar, hijas de Sión, a Salomón el rey, con la diadema con que le coronó su madre el día de sus bodas, el día del gozo de su corazón.


¡Qué bella eres, amada mía, qué bella eres! Palomas son tus ojos a través de tu velo; tu melena, cual rebaño de cabras, que ondulan por el monte Galaad.
Tus dientes, un rebaño de ovejas de esquileo que salen de bañarse: todas tienen mellizas, y entre ellas no hay estéril.
Tus labios, una cinta de escarlata, tu hablar, encantador. Tus mejillas, como cortes de granada a través de tu velo.
Tu cuello, la torre de David, erigida para trofeos: mil escudos penden de ella, todos paveses de valientes.
Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela, que pacen entre lirios.
Antes que sople la brisa del día, y se huyan las sombras, me iré al monte de la mirra, a la colina del incienso.
¡Toda hermosa eres, amada mía, no hay tacha en ti!
Ven del Líbano, novia mía, ven del Líbano, vente. Otea desde la cumbre del Amaná, desde la cumbre del Sanir y del Hermón, desde las guaridas de leones, desde los montes de leopardos.
Me robaste el corazón, hermana mía, novia, me robaste el corazón con una mirada tuya, con una vuelta de tu collar.
¡Qué hermosos tus amores, hermosa mía, novia! ¡Qué sabrosos tus amores! ¡más que el vino! ¡Y la fragancia de tus perfumes, más que todos los bálsamos!
Miel virgen destilan tus labios, novia mía. Hay miel y leche debajo de tu lengua; y la fragancia de tus vestidos, como la fragancia del Líbano.
Huerto eres cerrado, hermana mía, novia, huerto cerrado, fuente sellada.
Tus brotes, un paraíso de granados, con frutos exquisitos:
nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloe, con los mejores bálsamos.
¡Fuente de los huertos, pozo de aguas vivas, corrientes que del Líbano fluyen!
¡Levántate, cierzo, ábrego, ven! ¡Soplad en mi huerto, que exhale sus aromas! ¡Entre mi amado en su huerto y coma sus frutos exquisitos!




Ya he entrado en mi huerto, hermana mía, novia; he tomado mi mirra con mi bálsamo, he comido mi miel con mi panal, he bebido mi vino con mi leche. ¡Comed, amigos, bebed, oh queridos, embriagaos!
Yo dormía, pero mi corazón velaba. ¡La voz de mi amado que llama!: "¡Ábreme, hermana mía, amiga mía, paloma mía, mi perfecta! Que mi cabeza está cubierta de rocío y mis bucles del relente de la noche."
- "Me he quitado mi túnica, ¿cómo ponérmela de nuevo? He lavado mis pies, ¿cómo volver a mancharlos?"
¡Mi amado metió la mano por la hendedura; y por él se estremecieron mis entrañas.
Me levanté para abrir a mi amado, y mis manos destilaron mirra, mirra fluida mis dedos, en el pestillo de la cerradura.
Abrí a mi amado, pero mi amado se había ido de largo. El alma se me salió a su huida. Le busqué y no le hallé, le llamé, y no me respondió.
Me encontraron los centinelas, los que hacen la ronda en la ciudad. Me golpearon, me hirieron, me quitaron de encima mi chal los guardias de las murallas.
Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, ¿qué le habéis de anunciar? Que enferma estoy de amor.
¿Qué distingue a tu amado de los otros, oh la más bella de las mujeres? ¿Qué distingue a tu amado de los otros, para que así nos conjures?
Mi amado es fúlgido y rubio, distinguido entre diez mil.
Su cabeza es oro, oro puro; sus guedejas, racimos de palmera, negras como el cuervo.
Sus ojos como palomas junto a arroyos de agua, bañándose en leche, posadas junto a un estanque.
Sus mejillas, eras de balsameras, macizos de perfumes. Sus labios son lirios que destilan mirra fluida.
Sus manos, aros de oro, engastados de piedras de Tarsis. Su vientre, de pulido marfil, recubierto de zafiros.
Sus piernas, columnas de alabastro, asentadas en basas de oro puro. Su porte es como el Líbano, esbelto cual los cedros.
Su paladar, dulcísimo, y todo él, un encanto. Así es mi amado, así mi amigo, hijas de Jerusalén.




¿A dónde se fue tu amado, oh la más bella de las mujeres? ¿A dónde tu amado se volvió, para que contigo le busquemos?
Mi amado ha bajado a su huerto, a las eras de balsameras, a apacentar en los huertos, y recoger lirios.
Yo soy para mi amado y mi amado es para mí: él pastorea entre los lirios.
Hermosa eres, amiga mía, como Tirsá, encantadora, como Jerusalén, imponente como batallones.
Retira de mí tus ojos, que me subyugan. Tu melena cual rebaño de cabras que ondulan por el monte Galaad.
Tus dientes, un rebaño de ovejas, que salen de bañarse. Todas tienen mellizas, y entre ellas no hay estéril.
Tus mejillas, como cortes de granada a través de tu velo.
Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, (e innumerables las doncellas).
Única es mi paloma, mi perfecta. Ella, la única de su madre, la preferida de la que la engendró. Las doncellas que la ven la felicitan, reinas y concubinas la elogian:
"¿Quién es ésta que surge cual la aurora, bella como la luna, refulgente como el sol, imponente como batallones?"
Al nogueral había yo bajado para ver la floración del valle, a ver si la vid estaba en cierne, y si florecían los granados.
¡Sin saberlo, mi deseo me puso en los carros de Aminadib!


¡Vuelve, vuelve, Sulamita, vuelve, vuelve, que te miremos! ¿Por qué miráis a la Sulamita, como en una danza de dos coros?
¡Qué lindos son tus pies en las sandalias, hija de príncipe! Las curvas de tus caderas son como collares, obra de manos de artista.
Tu ombligo es un ánfora redonda, donde no falta el vino. Tu vientre, un montón de trigo, de lirios rodeado.
Tus dos pechos, cual dos crías mellizas de gacela.
Tu cuello, como torre de marfil. Tus ojos, las piscinas de Jesbón, junto a la puerta de Bat Rabbim. Tu nariz, como la torre del Líbano, centinela que mira hacia Damasco.
Tu cabeza sobre ti, como el Carmelo, y tu melena, como la púrpura; ¡un rey en esas trenzas está preso!
¡Qué bella eres, qué encantadora, oh amor, oh delicias!
Tu talle se parece a la palmera, tus pechos, a los racimos.
Me dije: Subiré a la palmera, recogeré sus frutos. ¡Sean tus pechos como racimos de uvas, el perfume de tu aliento como el de las manzanas,
tu paladar como vino generoso! El va derecho hacia mi amado, como fluye en los labios de los que dormitan.
Yo soy para mi amado, y hacia mí tiende su deseo.
¡Oh, ven, amado mío, salgamos al campo! Pasaremos la noche en las aldeas.
De mañana iremos a las viñas; veremos si la vid está en cierne, si las yemas se abren, y si florecen los granados. Allí te entregaré el don de mis amores.
Las mandrágoras exhalan su fragancia. A nuestras puertas hay toda suerte de frutos exquisitos. Los nuevos, igual que los añejos, los he guardado, amado mío, para ti.


¡Ah, si fueras tú un hermano mío, amamantado a los pechos de mi madre! Podría besarte, al encontrarte afuera, sin que me despreciaran.
Te llevaría, te introduciría en la casa de mi madre, y tú me enseñarías. Te daría a beber vino aromado, el licor de mis granadas.
Su izquierda está bajo mi cabeza, y su diestra me abraza.
Yo os conjuro, hijas de Jerusalén, no despertéis, no desveléis al amor, hasta que le plazca.
¿Quién es ésta que sube del desierto, apoyada en su amado? Debajo del manzano te desperté, allí donde te concibió tu madre, donde concibió la que te dio a luz.
Ponme cual sello sobre tu corazón, como un sello en tu brazo. Porque es fuerte el amor como la Muerte, implacable como el seol la pasión. Saetas de fuego, sus saetas, una llama de Yahveh.
Grandes aguas no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera todos los haberes de su casa por el amor, se granjearía desprecio.
Tenemos una hermana pequeña: no tiene pechos todavía. ¿Qué haremos con nuestra hermana el día que se hable de ella?
- Si es una muralla, construiremos sobre ella almenas de plata si es una puerta, apoyaremos contra ella barras de cedro.
- Yo soy una muralla, y mis pechos, como torres. Así soy a sus ojos como quien ha hallado la paz.
Salomón tenía una viña en Baal Hamón. Encomendó la viña a los guardas, y cada uno le traía por sus frutos mil siclos de plata.
Mi viña, la mía, está ante mí; los mil siclos para ti, Salomón; y doscientos para los guardas de su fruto.
¡Oh tú, que moras en los huertos, mis compañeros prestan oído a tu voz: ¡deja que la oiga!
¡Huye, amado mío, sé como la gacela o el joven cervatillo, por los montes de las balsameras!




Perversógrafo: Sexo vaginal y oral, virginidad, deseo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El Jardín Perfumado del Jeque Nefzawi


El jardín perfumado para el deleite del corazón es uno de los más conocidos manuales sexuales de la antigüedad, y parece tener la influencia del Kamasutra, con los objetivos de instrucción del amor en pareja del Ananga Ranga. A los ojos de quien no lo ha leido, pudiera aparentar ser solamente eso, una colección de posiciones mas o menos realizables para dar variedad a la vida marital... No lo es, para mí sus relatos tienen un valor similar a Las mil y una noches, aunque los relatos con de un tono más subido y sólo son unos cuantos.

Se supone que el Jeque Nefzawi (Abu Abdullah Muhammad ben Umar Nafzawi), quien vivió en Túnez en el siglo XV, compiló éste cúmulo de sabiduría para la instrucción del gobernante en turno y probablemente de su corte. Fué un libro muy conocido en su tiempo, comparable en popularidad a Las mil y una noches. Nos encontramos con un tratado sobre la sexualidad en el mundo musulmán del medioevo.

Desafurtunadamente para nosotros, pobres macehuales que no conocemos el árabe original, tenemos que conformarnos con la traducción de Sir Richard Burton, así podemos deducir porqué la similaridad de los tres trabajos: probablemente nuestro querido Burton acortó capítulos, los hizo más interesantes o simplemente agregó partes de dudosas fuentes.

Aún así, además de los obvios capítulos sobre posturas sexuales (probablemente un refrito del Kamasutra sobredimensionado por Burton), tenemos enseñanzas sobre el cariño y el jugueteo previo, sobre los besos, los perfumes; tenemos toda la elegante poesía del mundo árabe, enseñanzas ciertas y erradas, sermones religiosos dirigidos a las parejas y una interesante colección de cuentos picantes, relatos y parábolas de un erotismo exquisito.

Entonces, tenemos poesía y tenemos historias que harían ruborizarse a Sherezada (no tanto), y tenemos una serie de posturas y recomendaciones. Es curioso que en una obra tan machista y tan antigua, encontremos consejos sobre el trato digno a la mujer.

¡Loado sea Dios, que ha situado la fuente del mayor placer del hombre en las partes naturales de la mujer, y la fuente del mayor placer de la mujer en las partes naturales del hombre!...

Alabemos a Dios, puesto que Él ha creado a la mujer con su belleza y carne apetitosa, y le ha concedido cabellera, cintura y cuello, senos que se hinchan y gestos amorosos que inflaman el deseo...

...Con el orgullo de su poder, el hombre trabaja como la mano del almirez, y la mujer colabora habilidosamente con ondulaciones lascivas. ¡En el acto se produce la eyaculación!...Dios es quien, en su sabiduría, ha embellecido con senos el cuerpo de la mujer, su cuello con una hermosa barbilla y sus mejillas con joyas brillantes...Ha realzado la belleza de su vientre suavemente redondeado con curvas admirables y le ha colocado enmedio un delicioso ombligo; la ha dotado con unas caderas y con unas nalgas notablemente redondeadas..

Se trata de una maravilla de libro: se puede leer de un solo tirón, si se obvian las posiciones sexuales y las recomendaciones para hacer crecer el pene. Uno de los mejores libros del tema que he leído, el mejor de los manuales sexuales hasta el momento.

En inglés, que peor es nada:








Miniatura de elementoPerversógrafo: Sexo vaginal, infidelidad, veladas referencias a la oralidad


El jardín perfumado
Jeque Nefzawi
2001, 4 Ed.
Grupo Editorial Tomo
ARMONIA SEXUAL
ISBN: 970-666-120-4
222 pags.


La fotografía la tomé de éste sitio y no tengo idea de a quién pertenezca