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sábado, 15 de enero de 2011

El pecho de Philip Roth

Esta pequeña novela no está catalogada como erótica, y no lo es; pero leer éste  ensayo nos deja pensando en la concepción de la sexualidad, la soledad y la aceptación de la realidad.

David Kepesh es un profesor de literatura, tiene una vida normal para los años 70 del siglo 20: tiene una mujer que hace las veces de esposa y una amante casada que hace las veces de amante casada. Su vida sexual es intensa y cansadora, excitante y variada. Un día se descubre una pequeña mancha en el pene, bajo el vello púbico. Preocupado y todo, lo deja pasar hasta que un dia  ya lo tenemos postrado en una cama de hospital convertido en un enorme pecho de mujer.

En un principio no lo puede comprender, es un seno de 70 kilogramos que funciona de manera autónoma, es decir, que no está unido a un cuerpo. Se le alimenta por sonda y se le mantiene suspendido en una hamaca muy parecida a un sujetador. Su psique sigue siendo masculina, a pesar de tener la sensibilidad física de un pecho femenino. A su lado tiene a un antipático personaje, el doctor Klinger, quien, como un buen psicólogo se encarga durante toda la obra de plantar a David en la realidad.

El pezón es rosado, como la mancha en la base del pene que descubrí la noche en que empezó todo esto. Dado que los orificios del pezón me proporcionan algo similar a una boca y oídos vestigiales (por lo menos me ha parecido que soy capaz de hacerme oír a través del pezón y percibir vagamente lo que sucede a mi alrededor), había supuesto que era mi cabeza lo que se había transformado en pezón, pero los médicos son de otra opinión, por lo menos desde el mes corriente. En primer lugar, no hay duda de que mi voz, por débil que sea, emana del opérculo en el diafragma, a pesar de que mi sentido del paisaje interno siga asociando tercamente las funciones de la conciencia con el punto más elevado del cuerpo. Ahora los médicos sostienen que la piel arrugada y áspera del pezón (que, desde luego, es exquisitamente sensible al tacto, como ningún tejido de la cara, incluida la membrana mucosa de los labios) se ha formado a partir del glande. 
....

La mayor parte de mi peso corresponde a tejido adiposo. Por un extremo estoy redondeado como una sandía, por el otro finalizo en un pezón, de forma cilindrica, que se proyecta trece centímetros desde mi «cuerpo» y está perforado en la punta por diecisiete aberturas, cada una más o menos de la mitad del tamaño de un orificio uretral masculino. Estas son las aberturas de los conductos lactíferos. Tal como lo entiendo sin la ayuda de diagramas, pues estoy ciego, los conductos se ramifican hacia atrás en lóbulos compuestos por la clase de células que segregan leche y que es transportada a la superficie del pezón normal al succionarlo o bien ordeñarlo mecánicamente.
Mi piel es suave y «juvenil», y sigo siendo de «raza blanca». El color del pezón es rosado. Esto último se considera peculiar, puesto que en mi encarnación anterior era muy moreno.

Poco a poco, Kepesh comienza a comprender su nueva realidad, y comienza a sentirse solo. Una de las primeras cosas que extraña es el contacto físico y el sexo. Al ser lavado, lubricado y secado siente la excitación normal. La enfermera se convierte para él en un objeto de deseo, al contrario de su mujer, Claire, a quien no se atreve a pedirle que haga cosas "antinaturales". El entiende que una mujer teniendo relaciones con un pezón es tan antinatural como si Claire se hubiera convertido en un pene y él la abrazara.

Tan solo unos pocos días después de su primera visita, Claire consintió en masajearme el pezón. Si se hubiera puesto a llorar a cierta distancia de mí, nunca habría podido sugerirle que lo hiciera, pero en cuanto noté el peso de su cabeza sobre mí, todas las posibilidades se abrieron en mi mente, y solo fue cuestión de tiempo (y no demasiado, por cierto) antes de que me atreviera a pedirle el supremo acto de esperpento sexual, dadas las circunstancias.
.......
Sucedió durante su cuarta visita en cuatro días. Le había contado por primera vez cómo me atendía la enfermera por la mañana, con la intención de no decirle más que eso, por lo menos de momento, pero Claire me lo planteó.
- ¿Te gustaría que te hiciera lo mismo que ella?
- ¿Me harías… eso?
- Pues claro, si quieres que te lo haga.
Pues claro. ¡Una chica fría e imperturbable!
- ¡Quiero que lo hagas! -grité-. Hazlo, por favor.
- Entonces dime qué es lo que te gusta -dijo ella-. Dime qué es lo que resulta más agradable.
....
¿Qué ocurre, David, vida mía? ¿Quieres que te chupe? ¡Sí! ¡Sí!
¿Cómo es capaz de hacerlo? ¿Por qué lo hace? ¿Lo haría yo?
Es demasiado pedir -le digo al doctor Klinger-. Es demasiado terrible. Es preciso que ponga fin a esto. Quiero que ella lo haga continuamente, durante todo el tiempo de la visita. Ya no quiero hablar, no quiero que me lea, ni siquiera la escucho. Solo deseo que me apriete, me chupe y me lama. Nunca me canso de eso. Cuando ella se detiene, es insoportable. «¡Sigue! ¡Más! ¡Sigue!», le grito. Pero si no pongo fin a esto, dejará de venir a verme, lo sé. Y entonces no tendré a nadie. Entonces tendré a la enfermera por la mañana, y eso será todo. Vendrá mi padre y me hablará de quién se ha muerto y quién se ha casado. Y usted vendrá y me hablará de la fortaleza de mi carácter y mi voluntad de vivir. ¡Pero no tendré una mujer! ¡No estará Claire ni habrá sexo ni amor nunca más! Quiero que se desnude, doctor, pero ¿cómo puedo pedírselo? No quiero alejarla de mí, las cosas ya son bastante extrañas tal como están, pero quiero que se desnude, quiero que su ropa esté en el suelo, alrededor de sus pies. Quiero que se ponga encima de mí y se mueva. ¡Quiero tirármela, doctor! ¡Con el pezón! ¡Pero si le digo eso, se marchará! ¡Se irá corriendo y nunca volverá!

La enfermera lo excita tanto que la molesta continuamente hasta que pide que la cambien por un hombre, con quien no sentía la excitación sexual.

No fue a Claire a quien le hice entonces mi «grotesca» propuesta, sino a mi enfermera.
- ¿Sabe lo que me gustaría hacer cuando me lava así? -le pregunté-. ¿Puedo decirle en qué estoy pensando ahora mismo?
- ¿En qué, profesor Kepesh?
- Me gustaría tirármela con mi pezón.
- No le oigo, profesor.
- ¡Me excito tanto que quiero tirármela! ¡Quiero que se siente sobre mi pezón… que me ponga ahí el coño!
- Solo un poco más y ya estará…
- ¿Me has oído, puta? ¿Has oído lo que quiero?
- Ahora lo estoy secando…

El psicoanalista viene a ser para él lo que en otras épocas era el sacerdote o el rabino: un confesor quien le da valor, le explica la realidad y le pide fortaleza. Pero el psicoanalista nunca puede cubrir esa necesidad de apoyo, porque no ofrece nada a cambio de la realidad: no hay una expiación, una esperanza o una recompensa; sólo existe la realidad.

Sin duda nos remitimos necesariamente a Kafka y a la cucarachesca metamorfosis de Gregorio Samsa. David es un profesor de literatura, así que llega a pensar si ésto le está sucediendo por leer éste tipo de historias.

Sus colegas sólo se ríen de su realidad. Su padre, un hombre frío y vacío se acerca a él y trata de evadir su nueva forma, pero finalmente el sigue solo y tratando de averiguar el porqué le sucedió la transformación. Para el doctor sólo existe la realidad, no hay un porqué.

El intenta imaginarse como maestro de literatura, o como una gran estrella del espectáculo, con muchachitas besándole la aureola de admiración, pero todo es inútil. Se siente continuamente vigilado por monitores que no puede observar. Trata de convencerse de que es un loco en un manicomio, pero la realidad vuelve una y otra vez para recordarle lo que es y el mundo en el que vive.

El libro tiene un aspecto cómico y uno serio y profundo, pero sin duda es de una lectura que deja un buen sabor de boca y nos da mucho material para pensar en el mundo actual.





Perversógrafo: ¿sexo vaginal y oral? ¿lesbianismo?





El pecho
Roth, Philip
2007, 1ª ed.
DEBOLSILLO
ISBN: 9788483464229
96 pág.

martes, 23 de noviembre de 2010

La rendición de Toni Bentley

Hay una frase de Karl Marx que ha sido reiteradamente mal aplicada: "La religión es el opio de los pueblos". En tiempos de Marx, el opio no era la droga que enajena y roba la vida, sino la medicina que alivia el dolor y adormece el alma. Así, no todos necesitamos un dios, pero sentir a un dios cerca puede ser reconfortante y ofrecer consuelo o cercanía cuando estamos solos (siempre estamos solos)

Toni Bentley, una bailarina de ballet clásico que se atrevió a lo indecible: contar la historia de cómo conoció a Dios a través del sexo anal. Definitivamente no es la autobiografía que tus padres quisieran exhibir orgullosos en la vitrina.

La narradora es divorciada, ha tenido una fea y fría relación con su ateo padre y confiesa abiertamente que el sexo ni le divierte ni le llena. Nos cuenta que, viviendo en París, comienza una serie de relaciones con amigos y amigas y con algunos novios, con quienes nunca se siente satisfecha.

Pero un día.......un día conoce a un hombre que le llena (el hoyo y el alma). Un día conoce a través de ese hombre la sumisión a través del sexo anal. El sexo desde ese momento ya no evoluciona, es siempre el mismo; el mismo acto repetido una y otra vez con la misma persona 298 relaciones sexuales anales en donde ella se entrega, como un ritual; hasta estar completamente sometida, hasta estar rendida al acto, a la ceremonia.

Exactamente una ceremonia que comenzaba con las abluciones, tenía un guión, de forma que se concentraban sólo en el sexo y sólo en el ano, lo demás era accesorio que no formaba parte del ritual. Lo hacían dos veces, se despedían y ella guardaba los condones en una caja de recuerdos. Todas las veces eran iguales y en todas saca de sus diarios  conclusiones y pensamientos interesantes.

El libro se divide en cuatro partes:

El Polvo Sagrado.- Una especie de introducción, pensamientos y explicaciones necesarias para entender el contexto del libro, la explicación de lo que la anima a escribir.

Antes .- Una corta descripción de su matrimonio de 10 años y un detalle de sus relaciones en París con hombres y mujeres; cómo fué desvirgada por un bruto compañero, porqué decidió casarse como una forma de reconciliación con Dios, sus relaciones con un masajista a pago, con una pelirroja y algunos amigos más. Tríos y "frees".


Durante .- Un día, uno de sus amigos con los que hacía tríos con la pelirroja vuelve a la ciudad y le muestra lo que ha aprendido mientras estaba afuera: el sexo anal. Desde el descubrimiento del sexo anal con "Un Hombre" hasta que lo abandona por descubrir que se han enamorado. En ésta, la sección más extensa del libro, se suceden pensamientos sueltos con descripciones sacadas del diario.

Después .- Pensamientos de cómo cambió su vida tras el encuentro con Un Hombre, que guardó sus efectos personales, comenzó a salir  con otros hombres (que no le gustaron), cómo se convirtió de sumisa a una reina exigente y al fin como fue curada en un retiro budista por un joven a quien le entrega el culo.

No 156
El cuelga un gran espejo dorado en mi habitación y yo se la mamo delante, de perfil, probando el reflejo.: merece la pena. Luego se sienta en la cama y dice "ahora echate hacia atrás y siéntate sobre mi polla..." Estamos los dos mirando en la misma dirección. Obediente, me muevo demasiado deprisa, demasiado ansiosa, y me traspasa el culo ese dolor de virgen anal. "Calma, calma" me tranquiliza, "ya lo haré yo..."
Ma da la vuelta, me coloca en el cuadrante rosa, y apoya la verga en la entrada de mi culo. Sin moverse, tiende la mano, me rodea la cadera, encuentra mi clítoris y lo estimula hasta que relajo el culo. Después embiste contra mi culo y lo lleva el Reino de los Cielos.


No 246
Anoche volví a casa después de un viaje de tres semanas. El viene y nos quedamos en silencio. Me folla por la boca y luego por el coño, larga e impetuosamente. A continuación, en mi culo virgen hasta hace poco, me la clava despacio, a gran profundidad, hasta la empuñadura. Cuando ya está adentro y mi culo succiona en torno a su cilindro, por fin habla:
-Bienvenida a casa
-Bienvenido a casa - repito absorbiéndolo.......

La autora dice que la historia es real, lo cual hace bastante interesante el libro. Lo que a mí me desconcertó mucho, más allá del "empate" entre la sumisión emocional y la sumisión sexual, es el hecho de que la autora dice estar buscando lo divino, pero en realidad está buscando el amor paterno que no conoció.

Su padre le quitó a Dios, su padre nunca le dio cariño, a pesar que en su vida adulta ya no se llevaban mal. Ella compara ese trasero vergonzoso donde su padre la golpeaba, ese lugar de expiación, con el lugar en donde encuentra a Dios a través del dolor del sexo.

Al final, el libro me dejó una profunda tristeza. La relación con su padre realmente fue muy mala, un hombre tan frío que la obligó a buscar el afecto y la sumisión para llenar ese vacío de Dios, hombre y padre......me puso mal.





Perversógrafo:_ Sexo vaginal, oral, anal, sumisión, lesbianismo, tríos, orgías, masturbación, cunilinguo, prostitución, lugares públicos, agujero de gloria
sacrilegio, exhibicionismo.


La rendición
Toni Bentley
Traducción: Milla Soler, Carlos
Julio 2007
La Sonrisa Vertical SV 134
ISBN: 978-84-8383-009-3
224 pág.





La rendición de Toni Bentley

viernes, 2 de julio de 2010

Memorias de una pulga - Tomo 4

El cuarto libro sólo conserva de los anteriores el concepto de la pulga. En mi opinión viene a ser una evolución de la idea general del libro 3, el concepto del hombre frío y cruel manteniendo un harén de hermosas vírgenes, llevado a un plan orientalizante. La historia es simple y emocionante, lo mejor es que no está situada en una época en particular, mas parece salido de una versión spaguetti de "Las mil y una noches"  (Para el que se lo pregunte, también en "Las mil y una noches" tenemos gorilas violadores).

Comenzamos conociendo a Ignacio, un atractivo y simpático joven que es todo lujuria, engaño y traición. Lo que el personaje tiene de simpático lo tiene de falta de escrúpulos. Su función en un principio, es servir de cebo para la cacería de lindas jovencitas vírgenes que necesitan para completar el cargamento de un barco.

La tripulación del barco está completamente formada por mujeres, excepto por el capitán, un anciano y bebedor viejecillo, e Ignacio, el anzuelo que provee carne para el cargamento. El barco está fletado por un tal Señor Bullpole, quien necesita doce vírgenes jovencitas inglesas para incluir en su harén en la isla de Mallorca.

Ignacio ha capturado ya diez vírgenes, pero ya no encuentra más en la ciudad, así que toma su bote y rema río arriba para encontrar las dos chicas que le faltan.

Para su buena suerte, encuentra tres primas, que aunque han tenido encuentros cercanos, conservan aún su "sello de garantía". Con buen tino narcotiza a dos y se cepilla a la otra, dejándola al final del meneo, gritando desesperadamente por el rapto de sus inocentes primas.

Así completo el cargamento, parten rumbo a España. Aquí conocemos que la tripulación la forman un grupo de marineras feas y llenas de enfermedades de los puertos, con quien Ignacio no quiere tratos a pesar de tener calenturas en la cabeza chica. El capitán le recomienda la bebida para calmar su lujuria mientras esté en abstención forzada.

Resulta que Ignacio se ha hecho asiduo mirón de la sala del cargamento, la cual está custodiada por una feroz guardiana. Una de las marineras es una lesbiana incontinente que tiene delirio por desvirgar a una de las chicas con su dedo, soborna a la guardiana y logra sustraer una chica, a la que viola, desvirga y chupa su sangrado. Ignacio la salva y llama a las guardianas. La chica le entrega sus primicias en señal de agradecimiento.

A la guardiana, por haber aceptado "mordida", la obligan a aceptar las mordidas de los tiburones, así que la atan de los tobillos y la tiran al agua, de donde sólo sacan los pies con algunos huesitos de la pierna. Nadie más se atreve a hacer nada a las chicas. Como el cargamento está incompleto, saben que se avecina una gran desgracia.

Cuando llegan a Mallorca, nos presentan un asombroso palacio de placeres, donde vive el tal Señor Bullpole. Se trata del dueño de una cadena de burdeles o puticlubs que se dedica a surtir de sexo al mediterráneo, y que sólo para su uso, tiene un serrallo con montones de chicas vírgenes de todos lados del mundo. Las que no le sirven, no quiere o le aburren, terminan en sus establecimientos.

Por el terrible crimen de atentar contra las posesiones del gigantesco señor Bullpole, al capitán lo condenan a muerte pero en reconocimiento de sus años de servicio, lo recompensan con una muerte rápida con veneno. A Ignacio, por haber tomado lo que no le pertenecía, lo condenan a una humillación mayúscula, tomando en cuenta que él no "descompletó las vírgenes" le es perdonada la vida y dada su falta de escrúpulos, lo consideran para tomarlo al servicio de Bullpole después de cumplir su castigo. La peor parte la lleva la lesbiana, quien es condenada a morir "por aquella parte del macho que tanto ha despreciado"

Bullpole se instala en una magnífica terraza a observar los patios, enmedio de dos muchachonas de todos los colores del arcoiris. Traen a un gran gorila a la que una morena de fuego calienta con sus bailes y meneos.

Trajeron a rastras a la lesbiana, ahora desnuda, la metieron en la jaula y la arrojaron al fondo de ella, después de lo cual cerraron la puerta y la aseguraron con una cadena. Al oír el ruido, el gorila se volvió y vio a la mujer desnuda que se encogía en el extremo distante de su prisión. Con una serie entrecortada de gruñidos animales, y casi a cuatro patas, se fue directamente hacia la inerme lesbiana.
Ésta no tuvo tiempo mas que para lanzar un solo grito antes de que la bestia de poderosos músculos llegara hasta ella, la arrojara al suelo de hormigón y le metiera ansiosamente el rígido pene en la entrepierna, introduciendo su velloso cuerpo entre las piernas y logrando por fin encontrar el orificio, en el que introdujo el organo con una salvaje arremetida que arrancó un largo y penetrante grito de dolor y miedo de la garganta de la desventudara lesbiana.
Furiosamente, el gorila la violó con incesantes embestidas que le desgarraron el coño hasta dejarlo en carne viva mientras el enorme animal desahogaba su deseo en su cuerpo relativamente frágil , gruñendo con cada oscilante espasmo.
-Por favor...- murmuró Bullpole señalando a la rolliza rubia que se encontraba al otro lado - Ahora, por favor.
Inclinándose, la rubia le sacó el pene de la túnica que llevaba puesta Bullpole, y ví que su miembro era en verdad digno de un toro. Era como una cachiporra gruesa y de monstruosa cabeza en forma de ciruela. Era un pene tan grande y tan largo que casi parecía demasiado grande para Bullpole, aunque fuera éste un hombre tan grande.
Entonces advertí la boca extraordinariamente ancha de la rubia. Una boca de labios particularmente anchos que ahora se acercaron, se abrieron y se tragaron la punta del gigantesco organo de Bullpole, y la muchacha se inclinó y lo chupó ruidosamente.
Las mandíbulas se le movían laboriosamente cuando rodearon la gruesa columna de músculo rígido, sobre la cual subió y bajó la boca en breves movimientos que daban placer a Bullpole, a juzgar por la expresión de suprema felicidad que transformó sus facciones severas. Se le entrecerraron los ojos al mirar a la lesbiana que estaba siendo cruelmente atacada por la insaciable bestia en la jaula. Y al mismo tiempo que observaba la violación, la rubia trabajaba con la boca sobre el distendido órgano hasta que, con una serie de gemidos apenas audibles, su jugo inundó la garganta de la muchacha, y visiblemente se le aflojaron los músculos, después de lo cual acarició la cabeza de la chica mientras ésta apartaba los labios del hinchado miembro, tragándose aún los últimos vestigios de la abundante descarga.
-Fué muy bonito, querida- murmuró él - muy agradable.
Ahora, el gorila estaba golpeando a la lesbiana, cuya cabeza colgaba flojamente, pues se le había roto el cuello durante la violencia del ataque.

A Ignacio, lo amarran desnudo a un poste y lo hacen objeto de lujuria una serie de "depravados que Bullpole conservaba en un calabozo", quienes le dan sexo oral hasta dejarle casi inservible "el aquello" de tantas chupadas y mordidas. Queda inconsciente.

Después en la cena, nos presentan a un individuo de nombre impronunciable conocido como el griego, Bullpole se queja de tener un miembro muy grande, y de cómo batalla para encontrar con quién sedar su conscupiscencia. Bullpole nos explica la relación que existe entre el tamaño de la boca y el tamaño del coño, nos dice que todas aquellas chicas que no se puede envainar, las que le aburren o las que no quiere, las manda a sus burdeles, por eso su necesidad de conseguir cargamentos contínuamente.

Cuando le presentan al cargamento, prueba a meterles la cachiporra en la boca a cada una, y sólo se queda con las que pueden con tal proeza.

El griego y Bullpole se tienen envidia mutuamente por su fortuna y por sus negocios, desde aquí se deja ver que el griego tiene sus establecimientos cerca de Atenas, pero que ansía todo el poder. Y viceversa.
Después del desfile de mamadas, una chica proto-feminista lo mama de tal manera que para despegarla Bullpole no tiene más remedio que darle un fuerte cachetadón que la lanza varios metros por el aire. La mandan al calabozo con la promesa de que le espera un castigo lento excepcional, sádico y sexual. Desafortunadamente para nosotros los lectores enfermos de la cabeza, ella muere.

Luego apuestan todos sus bienes a que cada uno puede desvirgar más chicas sin parar, aceptan y se van a "descansar". El griego manda hacer una poción con su viejo mago (Como un viagra marca ¡AY WEY!), el mismo viejo le provee a Bullpole una vaina igual a su pene que le permitirá igualar al griego en potencia y resistencia. Aquí nos recetan varios aburridos capítulos de competencia sexual: Pas, pas pas; la que sigue. Pas, pas, pas; la que sigue...etc.

En el castillo, los criados griegos se divierten con sus homosexualidades y heterosexualidades. Ignacio se encuentra a la amante virgen del viejo brujo y se la parcha. La competencia termina con un empate a 32.
El griego, le ofrece a Ignacio si quiere vengarse de quien lo humilló, y lo contrata con la encomienda de vigilar si su amante le es fiel. Ignacio va a investigar a la habitación de María, la susodicha amante, quien le trae cena y postre (un par de bombones) para que la diviertan. Ignacio le hace el favor (sólo para entretenerla) Hay acción y besos negros. Al final, María se coge a Ignacio hasta casi matarlo.

Y es que no es para menos, si consideramos que María puede aventar besos con el coño, con sonido, pantomima y todo, remontándonos al mito de la "vagina dentata"

Después de la competencia, el griego invita a Bullpole a su castillo junto al mar, donde dice tener una sirena. Nos dice que si un hombre puede poseer hasta el cansancio a una sirena, ella le brindará todos sus tesoros. Bullpole cree en la patraña y se embarcan hacia Atenas.

El plan era llevar a Bullpole a una cueva, encerrarlo con una loca armada de un cuchillo y dejarlo encerrado para que muera. En el barco hay una borrachera que degenera en orgía y que termina en un barco muy resbaloso de tanto esperma. Nos damos cuenta que la intención del griego es matar a Ignacio.

En tierra, le dan todos los placeres que pueda desear, allí hace amistad con Sócrates, a quien le deja usar su esclava (es decir, la encuentran dormida, la toman de las muñecas y la violan entre gritos de coraje) Ambos envidian la vida de lujos.

Así, traicionan a Bullpole y al Griego, dejándolos en la cueva con la loca. Tras matar a los guardias, falsifican los testamentos y se quedan con ambos castillos, se los reparten y son más amigos que nunca. Todos los inconformes son mandados a descuartizar.

Ya casi para terminar, ahítos de orgías y placeres, deciden tomar una aldea por asalto y armar una especie de fiesta vikinga, donde beben, matan y violan todo lo que encuentran sin importar raza, religión, sexo, estado civil, edad, género o especie. Matan a una pareja de viejos después de violarlos, matan a la ex-novia de Sócrates y violan a su hija. Encuentran a tres hermanas, una de ellas idiota y hacen unos tríos bastante distintos.

Se separan como buenos amigos. La pulga se va con un capitán a lejanas islas, a una excursión de cacería por nuevas rutas.


Perversógrafo: Sexo vaginal, oral, anal, sadismo, dominación, violación, bestialismo, orgías, tríos, asesinatos, beso negro, 69,



Memorias de una pulga - Tomo 4

martes, 29 de junio de 2010

Memorias de una pulga - Tomo 3

El tercer tomo de la serie es, en mi opinión, el menos logrado. Tiene poca historia, como toda la serie, pero además tiene poco sexo en un loco intento por conservar las virginidades de las chicas hasta el final, nos deja en una historia sin mucha trascendencia. En promedio tiene más sexo que un libro del siglo 18, pero a mí no me convence.

Creo que si al menos se hubiera permitido algo de sexo anal, la historia saldría bien librada, peeeeero ......

La historia comienza donde se termina el tomo 2, el padre Lorenzo sale de Langecuisse junto con la degenerada virgen Marisia, sobrina de Laurita. Van con rumbo al monasterio en Inglaterra (el mismo monasterio del tomo 1) Aparentemente, el objetivo del padre Lorenzo era llevar unas lindas jovencitas vírgenes para "escalar" en la cadena alimenticia de los frailes. Las jovencitas serían el reemplazo de Bella y Julia, ahora más rollizas y llenas de monástico esperma. La pulga, en un movimiento bastante idiota, queda encerrada en un guardapelo que tiene un rizo del coño de Laurita, y que cambia de manos varias veces para escuchar la historia completa.

Antes de salir, el padre se despide de la "viuda anal" un par de veces y de la criada del padre otra vez. Una vez en marcha, el padre le explica a Marisia que será iniciada por los padres, ella se empeña que debe ser Lorenzo quien goce de las primicias de ella.

Cuando llegan al puerto, se hospedan en una casa donde el hospedero, convenientemente tiene una hija bastante cachonda que disfruta de la compañía de un buen pedazo de carne.

Después de un agarrón, Lorenzo se va a cenar a la calle de las putas, donde un lenón le ofrece venderle un par de muchachitas vírgenes y estúpidas. Lorenzo no se hace de rogar y va a conocerlas. Resultan ser un par de hermanas gemelas tratando de obtener algo de dinero para su viaje a Gibraltar, donde esperaban embarcarse otra vez para ver al Fey, quien tenía secuestrado al hermano de ellas.

Las chicas, Louisette y Denisse acompañan al padre en su viaje, después de deshacerse del lenón que las quería vender. Ya convenientemente instalados en la casa de huéspedes, confiesa a una y la inicia en el arte de la chupada, la dedeada y la jalada.

Como postre a la chupada y como despedida antes de partir, se encuentra con la hija del posadero, le enseña las artes orales y la masturba con una vela.........antes de pasarla por las armas.

Al siguiente día parten en un barco, donde nuestras heroínas descubren lo fácil que es volverse lesbianas. Inventan una tontería que según ésto las salvará de ser desvirgadas: dirán que han hecho un voto a Santa Laurita y que sólo accederán a entregar su doncellez a quien pueda adivinar el número exacto de pelos que tienen en su parte peluda. Entre lamidas y cuerpos retorciéndose, transcurre el conteo de los pelos.

Ya en Inglaterra, llegan a otra posada, regenteada por un amigo de calaveradas del padre, quienes se emborrachan como una cuba. Allí también hay una criada convenientemente caliente y sumisa, que se deja explorar sus zonas anales con un dedo, que es violada, mamada y fornicada con gran maestría.

Al fin llegan al monasterio, donde el padre Lorenzo es felicitado por la calidad de la carne que les trajo, lo felicitan antes de cenar como cerdos atendidos por Bella y Julia.

Ya casi para terminar, Marisia se queda con Ambrosio, mientras Lorenzo y las gemelas son enviadas a un ala independiente, a donde llegan Julia y Bella después de dejar secos a sus superiores, ellas le ruegan a Lorenzo que las ayude a escapar mientras le agradecen de rodillas y con la boca abierta.


La dulce Julia, acurrucada conra él y con el brazo rodeando la cintura del clérigo inglés, astutamente había levantado la sotana y, metiéndole los delgados dedos en los calzones, le había sacado la picha, violentamente hinchada.
-Oh, es fuerte y firme y muy buena, y no es fea como la del padre Ambrosio, ni monstruosa como la del padre Clemente -suspiró Julia. Luego se arrodilló y besó la tensa y roja punta - Preferiría serviros a vos y ser vuestra humilde criada, padre, a permanecer aquí como concubina de todos esos implacables curas
-Tu muestra de devoción me deleita, hija mía. Sí, os ayudaré a tí y a Bella. Ah, qué dulcemente tomas mi arma entre tus labios; a pesar de lo que te hayan enseñado, adivino que tienes aptitudes propias e imaginativas, hija mía,- Jadeó mientras ella empezaba a chuparlo con el más lánguido y atento cuidado

Ambrosio declara que el voto de Marisia le viene valiendo un cacahuate, y trata de violarla, la pulga se escapa y pica al padre en la parte de varón, con lo que cae sobre un filo y se desmaya.
Todas juntas acuerdan huir con el padre Lorenzo, quien se lleva la caja de caudales del monasterio y huye con las cinco chicas.






Perversógrafo: Sexo vaginal, oral, masturbación, anticlericalismo, lesbianismo, violación, estupro, voyeurismo, cul-dedeada, 69, juguetes, coprolalia



Memorias de una pulga - Tomo 3

sábado, 26 de junio de 2010

Memorias de una pulga - Tomo 2

Este libro pasó mucho tiempo en mi estantería, porque cuando lo compré, sólo lo hojeé y no ví suficiente piel, carne, fluidos y sexo como para darle prioridad. Sin embargo, la historia es bien interesante. Nuestra pulga llega al sur de Francia, a un lugar llamado Langecuisse (lengua-muslo) un pueblo donde hay un viñedo propiedad de un asqueroso cacique anciano y que recuerda al señor Burns de la serie "Los Simpson".

La historia comienza con una competencia de apisonar uvas, donde la campeona recibirá unas botellas de vino y algún premio en metálico que le verdad ni me acuerdo. Un par de señoras bastante antojables y calientes se apuestan sus respectivos maridos por una noche a que ganarán a la otra, ellas sirven de introducción a la historia central, que es que el Señor Claudio Villiers, patrón de la finca, quiere merendarse a una inocente chica de 16 años y que hará hasta lo imposible por casarse con ella. Estas señoras están salidísimas y parecen conejos en la cama, hay un par de capítulos dedicados enteramente a la descripción de sus placeres carnales....les recomiendo escurrir el semen de esos capítulos antes de leerlos.....no respondo.

La competencia se lleva a cabo y Laurita (nuestra virgen) gana gracias a que todo el proceso estaba arreglado. El premio se le entregaría a Laurita en persona y en privado en la finca de Claudio Villers al caer la noche (ñaca ñaca) Así, tenemos a Laurita en medio de la noche en un despoblado y oscuro campo, donde se encuentra con el novio Pedro y tienen un encuentro cercano antes de ser descubiertos por el Padre Mourier (conocido, ¿verdad?).

El padre corre a Pedro del pueblo y llama a Laurita a confesión inmediatamente. Ya a solas, sube sus faldas (las de Laurita.......bueno, las de él también las sube) la reclina, le mete una azotaina muy instructiva y pone la cabeza de su amiguito en la salida a Laurita, y aunque empuja, no alcanza a entrar porque se ven interrumpidos por la visita del padre Lorenzo, que llega buscando posada.

El padre Lorenzo es un personaje atlético, todas caen rendidas a sus pies y quedan rendidas a los ataques de sus "más arriba". Cuando el padre Mourier  acompaña a Laurita de regreso a su casa, el padre Lorenzo da cuenta de la criada del padre Mourier hasta casi desbaratar su catre.

Yo creo que el padre Mourier no era tan tonto, porque después de unos días de la inesperada visita, lo despacha a que le den asilo en casa de una pobre viuda que tenía unas comezones increíbles en la cola. Hay un capítulo entero de sexo anal.

...A continuación, introdujo la nuez de su órgano en el orificio, empujándola hacia adelante con dos o tres embestidas, hasta que, por fin, cedieron de mala gana ante una fuerza superior, y aceptaron la cabeza de aquella formidable vara.. Un sofocado gemido de felicidad escapó de la desnuda paciente, la que inclinó aun más la cabeza y sumió los dedos en la colcha para encontrar en ello fuerzas con qué resistir lo más rudo del ataque.
-Ahora viene el verdadero trabajo-murmuró él, al tiempo que empujaba vigorosamente.

Hortense Bernard apretó los dientes, pero soportó la carga con espíritu heróico, y la verga de él profundizó lentamente en le interior del estrecho canal. Por lo que había contado Déesirée, sin duda no era virgen de este orificio, pero lo conservaba virtualmente tan estrecho como el de una doncella, circunstancia que aumentó considerablemente el goce del padre Lawrence al hacer uso de él. Tras de este esfuerzo una pulgada de si rígido miembro se había adentrado en aquella cálida y estrecha caverna, y visibles contracciones sacudían y estremecían los cachetes de sus posaderas bajo la presión de las manos que la apresaban a fin de que su dueña no pudiera escapar, echando a perder lo que tanto trabajo había costado alcanzar.

-Sujétese bien de nuevo, hija mía, voy a reemprender la tarea- jadeó él.

Y con una embestida de su bajo vientre introdujo más adentro su vara, en tanto que ella sofocaba un grito en unos labios jadeantes. La mitad del turgente instrumento del eclesiástico inglés estaba ya enterrado en el canal del recto....

-¡Aaaarrr!, ¡Oh, más aprisa reverendo padre! ¡Ay! Vuestro dedo va a provocarme un desmayo.... ¡Oh! ¡Oh! ¡Conténgase, reverendo padre, hasta que yo esté a punto también! ¡Más adentro! ¡;ás adentro de mí! ¡Se lo ruego! ... ¡Oh, que felicidad, qué goce me proporciona!


Bueno, al fin el vejete se casa con la chica (que aún tenía "sello de garantía", a pesar de haberse visto en tantos peligros). En la noche de bodas es amenazada para desnudarse, es pellizacada y sobada, trata de violarla y es donde la pulga pierde la paciencia y comienza a picarlo para ayudarla. Cuando es obligada a chupársela para que se le levante, nuevamente entra la pulga al ataque y lo muerde en el pene para que termine afuera. Para el autor, si no acaban dentro de su boca, aún conservaba esa "virginidad".

En el siguiente capítulo es amarrada para que no se resista, pero igual Claudio no puede dar la estocada final para completar la faena por más que se esfuerce, siempre acaba afuera de ella.

Después de confesarla ambos padres, se dan cuenta de lo excepcional del caso y deciden intervenir. Se esconden en un ropero a ver la acción y ven otra historia de fracaso en la cama .... Deciden tenderle una trampa diciéndole que Pedro ha venido a visitarla, y al "pescarla en flagrancia" aprovechan la ocasión y se la cepillan ambos. Mágicamente, al romper su himen, sus prejuicios se le borran y adquiere malicia.

En esos días, la sobrina de Claudio queda huérfana y se va a vivir a la casa del tío. La sobrina Marisia es una niña bastante mal portada, que a pesar de tener su virginidad intacta, es viciosa y conoce bastante de la vida y del amor. Entre Laurita y Marisia, deciden hacer un trío con Claudio, quien acepta despúes de una ridícula resistencia.

Y ¡Magia!, ahora sí, con las caricias de Marisia y con una actitud más participativa, le chupan su colgajo hasta que se le pone firme y penetra al fin a su esposa. Al darse cuenta que no es virgen tienen una discusión bastante idiota.

Ahora Laurita es libre de ponerle los cuernos al viejo, pero ¡oh, sorpresa!, a los cuantos días el viejo "cuelga los tenis". Laurita queda viuda y rica, se casa con Pedro, soborna al padre para que se quede callado y despacha a Marisia con el padre Lorenzo hacia Inglaterra, para poder tener tema en el tercer libro.

Antes de que la sobrina partiera, Laurita se corta unos rizos del coño, los pone en un guardapelo y se los regala a Marisia como recuerdo. en el guardapelo va la pulga de vuelta a Inglaterra.




Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral y entre las tetas, masturbación, voyeurismo, exhibicionismo, tríos, flagelación, violación, bondage, dedo-culo, spanking, 69, anticlericalismo.



Memorias de una pulga - Tomo 2