sábado, 9 de abril de 2011

Cancionero de amor y risa, antología de Joaquín López Barbadillo

Hay una excelente creación que en 100 años no ha podido ser superada. No hablo de la Coca Cola, sino del Cancionero de López Barbadillo.

Magnífico, una piedra fundacional de la recuperación de textos históricos. En 1917 se le ocurrió a López Barbadillo echarse un chapuzón en la historia de la picaresca española, y compilar un libro que dio a llamar "Cancionero de amor y risa" ¿De qué trata? de poesía picante.

Para mí, la mayor obra de López Barbadillo. Como antecedentes y como inspiración para su compilación, tenemos el antiquísimo "Cancionero de Horozco", el "Cancionero moderno de obras alegres" de Spirrtual (1875), el "Cancionero de Hernando del Castillo" (1511), el "Cancionero de obras de burlas de Usoz del Rio" (1840),  los "Cuentos y poesías más que picantes" (1899), el "Cancionero de poetas antiguos" de Juan Alfonso de Baena (1851) y el "Cancionero de obras provocantes a risa" de Eduardo de Lustonó (1872)

Este libro fue a la picaresca española lo que las Facecias de Poggio fueron para el chascarrillo medieval. El libro está dividido por siglos, con un grabado alusivo a cada siglo. El período correspondiente va del siglo XV a los inicios del siglo XX. Muchos de los poemas nunca habían sido impresos antes, todos eran de origen español.

El Cancionero de Barbadillo es anterior al Jardín de Venus, pero afortunadamente se trata de dos obras muy distintas entre sí, por lo que no se traslapan una con la otra; antes se complementan.

EL RAPE  
Don Juan Martinez Villergas

Con los ojos arrasados
en lagrimones, María,
a su confesor decía
sus culpas y sus pecados.

Sin fatigas ni aspavientos,
y llena de contrición,
empezó su confesión
por los santos mandamientos.

¡Qué dolor! ¡Qué laberinto!
¡Pasó el uno, el dos y el tres!
El cuarto vino después,
y después del cuarto el quinto.

Llegó el sexto, ¡suerte impía!
Allí maldijo sus gustos.
¡Ay qué penas y qué sustos
pasó la triste María!

¡Cuitada! Fuera de sí,
mas descansando en la fe,
exclamó: «¡Señor pequé!
¡Tened compasión de mí!

Quiera Dios y no el dios Baco
perdonar mi desvarío;
pero ¡Jesús, padre mío,
cómo huele usté a tabaco!»

Y él diciendo ego te absolvo,
contestó: «Huelo, lo sé;
mi delicia es el rapé,
a todos nos gusta el polvo.

Diga, hermana, los que quiera,
que todo ello será nada.» 
Y la niña sosegada
continuó de esta manera:

«Supuesto que sois clemente,
prosigo mi mandamiento:
sabed para mi tormento
que tengo un vecino enfrente.

Es joven, tiene levita;
tan gallardo, tan buen mozo,
que yo me muero de gozo
cada vez que me visita.

De verle tan currutaco
me da cierto escalofrío...
Pero ¡Jesús, padre mío,
cómo huele usté a tabaco!» 

«Bien, mujer, ya te lo he dicho» 
la respondió amostazado;
y ella prosiguió el pecado
reprendiendo su capricho.

«¡Ay señor!, pues no es escasa
su piadosa compasión,
sabed que el mozo en cuestión
estuvo el domingo en casa.

Nosotras somos sencillas,
y él que es el mismo Caifás,
en chanza sin más ni más
empezó a hacerme cosquillas.

En balde mis fuerzas saco
procurando su desvío,
porque... ¡Jesús, padre mío,
cómo huele usté a tabaco!» 

Ya el padre lleno de enojos
su pesadez reprendió,
y la niña prosiguió
con lágrimas en los ojos.

«En balde busco maneras
de librarme de sus danzas;
el trato admitió las chanzas
y las chanzas fueron veras.

Quise hasta en puntos y comas
corregir al pecador;
pero no pude, señor,
que también gusto de bromas.

Me cogió bajo el sobaco
y con arrojo y con brío.....
¡Pero Jesús, padre mío,
y cómo oleis a tabaco!

El fraile llegando aquí,
dijo: -¡Acabó la disputa;
tú me estás aliendo a puta
desde que empezaste así,

y sin que por tal pensara
darte imprudentes chacotas,
una falta que me notas
me la estás echando en cara!

Dicho esto tomó otro polvo
y gruñó: -Basta de historia:
aquí paz y después gloria;
levanta que ego te absolvo.



Con fines puramente comerciales, Akal lo retoma en 1977 y lo reimprime como parte de su colección Espuela de Plata...........si bien es una chulada de edición, agrega un par de versos que no están en el original, además de modernizar, corregir los originales y arreglar atribuciones incorrectas. ¿El resultado?, que el libro nuevo tiene derechos de autor, al contrario del de Barbadillo. Vivillos ellos, toman una obra sin pagar derechos, le dan una limpiada y lo sacan con derechos nuevamente (sangijuelas, ¡Bajen el precio!)









Perversógrafo: Sexo normalito, alguna referencia homosexual, infidelidad, masturbación, anticlericalismo.


Cancionero de amor y risa

Joaquín López Barbadillo
Ediciones Espuela de Plata
2007, España
ISBN: 8496956008 84-96956-00-8
296 pags.

martes, 5 de abril de 2011

Cruel Zelanda de Jacques Serguine


Antes de conocer al autor del libro yo caí en la trampa de creer que estaba escrito por una mujer......En "Cruel Zelanda" tenemos un típico caso de "travestismo textual", uno muy bien llevado a cabo, al menos en la primera mitad del libro.

El estilo me recuerda mucho a "La vida sexual de Robinson Crusoe", de Michel Gall (Humprey Richardson), prin cipalmente por el tema similar que trata:  un europeo desinhibiéndose sexualmente en una isla, hasta llegar al paroxismo. Si en "La vida sexual..." el tema era el onanismo, el bestialismo y la fantasía, en éste libro es la nalgada, el sometimiento sexual y la horda promiscua.

El libro se editó en 1978 en Francia de manera anónima, y sólo recientemente Jacques Serguine ha reconocido la autoría. Serguine ya había escrito un libro de temática similar (aunque de distinta hechura) en 1973, con "Elogio de la azotaina", un manual sobre la nalgada y el golpe, a mitad de camino entre el manual de uso y el elogio literario.

En "Cruel Zelanda", Stella, una mujer inglesa en la época victoriana narra en primera persona su monótona vida sexual, llena de miedos, vergüenzas y ascos. Ella "es casada" con un oficial inglés con el que tiene un sexo muy victoriano.

Tras un breve tiempo de matrimonio, son destacamentados en una Nueva Zelanda salvaje, un poco más parecida a Nueva Guinea que a NZ en 1850, pero eso era predecible si es necesario que los salvajes anduvieran desnudos. No bien llegan, son atacados desde la jungla, sus compañeros dispersados o muertos y ella es llevada prisionera al "pah" de los maoríes.

En el gineceo, las mujeres la curiosean, la desnudan y la tocan, la pellizcan, la hurgan, la limpian, rien  y la lamen, siempre curiosas por el color de su piel. Ella se asquea de la desnudez y se atemoriza ante tanta sensualidad. Se da cuenta que ella nunca se había visto desnuda a sí misma.

Rubia, de grandes senos redondos, es toda una curiosidad. A la primera oportunidad le dan nalgadas, a las que ella responde con enojo y vergüenza, pero paradójicamente descubre que se siente excitada. Está siendo nalgueada ante la mirada de un hombre y se deja masturbar por la mujer que la azota.

En el pah, puede apreciar la diferencia de conceptos de la desnudez, de los olores y de la sensualidad de los nativos contra su moral victoriana. Moral que por otro lado es casi inmediatamente dejada de lado para integrarse a la tribu.

Una noche la sacan del gineceo y la llevan ante un inmenso hombre que parece ser el jefe de la tribu. Las otras mujeres la  desnudan y la presentan; la amarran a una especie de potro que está en la parte central del pah y la presentan completamente abierta. Quien quiera puede acercarse a tocarla, a meterle los dedos; incluso un chiquillo le besa en los genitales.

Al encontrarla demasiado seca, es azotada para que se excite (acción que se repite en todo el libro); para poder ser violada por un hombre que le hace un "rapidito" como rito de iniciación, ceremonia que nunca se explica ni se entiende, excepto que se tratara de una suerte de raza de erotómanos (cosa que no parecen ser por la falta de sensualidad que los hombres siempre muestran)

En otra ceremonia, es depilada en público, amarrada a una cama convexa. Así expuesta, es tocada y acariciada todo lo que la multitud quiera. Aunque el lesbianismo no es muy aceptado en la narración, se practica con natualidad, principalmente en la gran tienda de las mujeres.

En otra extraña ceremonia, la colocan atada en una posición completamente expuesta y es "pasada por las armas" por todos los hombres de la tribu, quienes parecían sufrir de eyaculación precoz. Los maoríes veían el sexo de manera orgánica, son los niños los que lo ven más de manera lúdica, pero en general los hombres satisfacen una necesidad y cumplen un rito casi de dominación, mientras las mujeres tienen relaciones de cariño entre ellas (cariño que nunca excluye unas buenas nalgadas para excitar al que las recibe, al que las observa y al que las aplica)

Con las manos sujetas a sus caderas, apretaba mi boca y toda la parte inferior de mi rostro contra su vulva desnuda, de tal manera que yo también me encontraba con las nalgas separadas y el sexo expuesto. Y en el mismo momento en que sentía brotar entre mis labios la savia feroz y mareante de Nawa-Na, la verga casi monstruosa de Ra-Hau, se hundió entre mis nalgas y me penetró en la vagina hasta las entrañas. Realmente me dio la sensación de que chocaba con mi corazón en lo más hondo de mí. Ra-Hau, que era todo un semental, emitió un vibrante y potente « ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! », que evocaba el grito de un caballo, y casi al mismo tiempo, bajo una punzada de goce que creí que me destornillaría la vagina, lancé un larga queja, ululante, que la pequeña vulva mofletuda y toda mojada de Nawa-Na, que me llenaba la boca, no logró amortiguar. Con salvajes sacudidas, mis riñones respondieron a los ataques bruscos y violentos de Ra-Hau, hasta el último segundo en que todo se desgarró en él y en mí.


Otro tema recurrente son los enemas anales y vaginales, que parecen cumplir un rito que no se entiende bien, pero hay un elemento juguetón y burlesco en ellos. Después de uno de esos enemas, la presentan al jefe de la tribu, quien la deja azotar a Nawa-na, una negrita misteriosa que parece tener un rango superior, para luego darle una enculada de miedo y terminar en un trío rodando por el suelo.

Después de esa experiencia, es integrada por completo al clan, como si su rango fuera superior. Sin embargo no cambia el hecho de que era un botín de guerra, que era tomada por quien la quisiera, hombre mujer o niño, de manera individual o en grupo, por delante, por detrás, por la boca, por las tetas; en la noche o en el día, en privado o en público; lo normal es ver a cuartetos.

Uno de los días extremos, está caminando por el bosque e intenta contar un cuento a los niños (que formaban clanes por edad, ya que no hay pertenencia ni familias en el pah) Ellos quieren jugar, así que la hacen caer, para enseguida abalanzarse sobre ella y desnudarla, besarla y tocarla. Prácticamente la violan por todos los agujeros entre los muchachos y muchachas más grandes (prepubertos super desarrollados)

Toda la tarde participa en los juegos infantiles, como un juguete-objeto de ellos. Ella descubre que entre los juegos infantiles se excluye la penetración vaginal, no así la sodomía entre varones; contrario a lo que sucede con los adultos.

Los niños veían el sexo como una manera "des-sensualizada" de relacionarse, como darse cariño y no como darse pasión. Ella se permite participar, excitada por una escena de doble oral, hetero-homosexual, masturbación lesbiana y curiosa sodomización homosexual. Parece que al autor se le acabó el tema y recurre a la exageración.....pero así es este asunto de la literatura erótica.

Con un jovencito tiene una relación que sí la satisface:

Esbozó los primeros vaivenes, las primeras sacudidas de un trabajo de hombre, pero se lo impedí, contrayendo lo más que pude el ano alrededor de su verga, ahogándola, por así decirlo, entre mis nalgas y el fondo de mi vientre. En verdad, resultaba profundamente delicioso, constreñirle de ese modo,
inmovilizarle y guardarle mientras seguía empalmado como un pequeño soldado dentro de mis entrañas. Acostada de lado, a diferencia de cuando me doblaban en dos cuando me enculaban, me parecía sentir en todas su longitud su altiva y elástica delgadez en la carne sólida e íntima de mi vientre y el contacto de la adorable lanza rígida. Empecé a gozar muy suavemente, mediante pulsaciones adormecidas, soñadoras, contrariamente a lo que hasta entonces sólo ocurría mediante desgarros o sacudidas. Era como un pulso de placer, que latía en lo más profundo de mí, alrededor de la verga del niño. Incluso el dolor que subsistía en el ano, mantenido abierto a la fuerza, se volvía familiar y dulce. El niño no se molestó por que mantuviera en suspenso su propio goce. Sin abandonar mi presa, mi total dominio sobre él, despegué imperceptiblemente el flanco del suelo, y por sí mismo mi juvenil amante deslizó la mano, luego con todo el brazo me rodeó la cintura, con la seguridad y el calor de un hombrecito, y por fin cerró los dedos muy posesivamente sobre mi vulva. Pero también me divertí prohibiéndoselo. Cubrí su mano con la mía, le aflojé y le alargué los dedos hasta que comprendió que debía dejarlos sueltos y flexibles, y entonces los utilicé, como un peine con vida, para acariciarme el clítoris, los labios, las ninfas, el hueco mismo de la vagina. El niño reía entre dientes con este nuevo artilugio. Y yo pronto empecé a gemir por lo bajo y a mugir de placer: la extrema situación provocada por el suave cepillo humano se unía a la que renacía, como renacen las olas, presta a rodar y a desencadenarse entre mis nalgas y en lo más
profundo de mis entrañas. La niña que me había dado una azotaina vino a su vez a acostarse a nuestro lado, justo delante de mí, acompañada de una amiga. Intentaban imitarnos con los medios de que disponían. Cada una enfilaba un dedo en el ano de la otra y, con la mano libre, le entreabría y le acariciaba, primero con cierta prudencia, luego siempre con mayor fogosidad las partes genitales, de manera que no tardaron en gemir mutuamente. Esta visión, sus vocecitas alteradas y también, después de todo, el recuerdo no menos vivo y no menos carnal de haber sido azotada por esas niñas rompieron las últimas ataduras de mi excitación. Por otra parte, mi insidioso pequeño amante se aprovechó de que mi atención se encontraba dividida desde que me masturbaba con sus manos para volver a ponerse en marcha entre mis nalgas. Avanzaba y retrocedía muy bien, distendiéndome sólo lo justo, asustándome sólo en el instante en que creía que iba a salir de mi, antes de cambiar su movimiento, esta especie de estiramiento de la carne por la carne, y de tensarse en lo más húmedo y más palpitante de mi vientre.
–¡Espérame! ¡Espérame! –le supliqué, jadeante.
Y en verdad parecía comprenderme; se retuvo hasta el instante mismo en que, descompuesta, inundada, solté en el interior de la vagina y entre sus dedos todo el flujo convulsivo de mi placer, mientras, exactamente en el mismo momento, me la ensartaba por última vez con un gran espasmo desgarrador y desgarrado, y descargaba a su vez su joven y ardiente semen, lo cual nos hizo gritar a los dos.
Después, me sentí totalmente feliz. Dormí un poco en el caluroso atardecer, mientras los niños, incansables como sólo pueden serlo ellos, proseguían sus juegos, cantos y danzas. 

Al llegar a la aldea, descubre que hay fiesta y la quieren como postre común, pero al ver que no puede  excitarse por estar saciada, le dan un urticante vaginal y anal que la obliga a rascarse por dentro con las vergas de toda la tribu.

Un dia capturan a James, su marido, y lo someten a las mismas ceremonias de iniciación: Potro, enculamiento, rasurado público y violación multitudinaria. Ella parece estar triste por volver a la europea realidad. Ella nunca puede convencer al marido de que el sexo es algo natural, él sigue viendo al sexo con asco.

Al final huyen y siguen con su aburrida vida en Inglaterra.

Entendiendo el mensaje de la última parte del libro, James parece ser la educación represora de Stella, Nawa-na parece ser la sexualidad y la pasión latente en ella, que nunca se dibuja; los salvajes son la genitalidad del sexo desapasionado; los niños el sexo al natural y "a lo bestia".  Lo que ella busca es que James (la educación) acepte la vida de los salvajes (la genitalidad) como algo positivo. Eso la hubiera hecho feliz.

Pero la educación gana.


Ahora, si me preguntan mi opinión (que no me la preguntan, pero soy el administrador y me vale madres) la inspiración del libro pudiera venir de las pinturas de Paul Gauguin en Tahiti y la Polinesia, bellas pinturas de mujeres hermosas viviendo al natural en el paraíso. La pintura "El día de los dioses" está expresada en el capítulo de la orgía infantil del libro.

Es un buen libro......muy, muy genital, casi rayando en lo pornográfico.






Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral, entre las tetas, en público, individual o colectivo, desfloración, nalgadas, masturbación, lesbianismo, sodomía, deseos pedófilos, efebofilia, violación, gang-bang, desnudez, depilación, afrodisiacos, enemas, ducha vaginal, flagelación, trios, felación, dominación, sumisión, masajes, dedos y verduras por el culo.



Cruel Zelanda
Anónimo
La Sonrisa Vertical SV 23
Octubre 1980
ISBN: 978-84-7223-323-2
248 pág.


sábado, 2 de abril de 2011

Gamiani, dos noches de pasión de Alfred de Musset

La leyenda dice que el gran poeta Alfred de Musset, en una plática de absenta con sus amigos, apostaba a que la literatura erótica no necesitaba de la vulgaridad ni del lenguaje soez para ser altamente calentante.

Siendo muy joven, cumple con su promesa, entregándoles a sus amigos un trabajo nunca pensado para la imprenta. Pero al ser un clásico de la pornografía, pronto ya estaba editándose profusamente ilustrado, coloreado a mano y con litografías; yo sólo se de una copia de 1833 que sobrevive aún. En ese entonces, Alfred de Musset tenía 23 años. Para 1840 ya había 12 ediciones.

El libro está divivido en dos noches. El contenido de ambas noches y el estilo de escritura es ligeramente distinto. Se supone que puede haber sido un trabajo conjunto de Alfred de Musset para la primera noche, y de George Sand para la segunda. De cualquier modo es una obra de alto pilingaje, de poeticosidad y se perversionigrafia alta.

Alcide es el narrador de la historia; se encuetra en el aristocrático departamento de la condesa Gamiani, preguntándose la razón de que no se le conozca pareja a pesar de ser y estar bien rica. El decide quedarse en el departamento y averiguar el motivo.

Era la comidilla que Gamiani era una verdadera tríbada, una lesbiana de clítoris gigantesco capaz de penetrar otras mujeres. El voyeurismo es una de las principales argumentos de la trama, Gamiani entra a su habitación acompañada de Fanny, una virgen; Alcide está observando toda la acción todo el tiempo.

Gamiani sacia sus conscupiscencias en ella y luego Alcide entra y las sorprende; con algo de malestar lo agregan a la diversión. Gamiani confiesa su ninfomanía, algunas veces atribuida a su lesbianismo y otras a su condición de mujer. Gran parte de la acción es acerca de sexo triangular donde tanto Alcide como Gamiani son sujetos activos y Fanny es el objeto pasivo para pervertir.

Ligeramente saciados, cada quien cuenta la historia de su iniciación al sexo:

Gamiani vivía en Italia con una tia viuda que solia tomarla en cama y frotarse contra ella. La llevan a un monasterio donde es flagelada y violada por veinte sacerdotes, razón por la que odia a los hombres y hace voto de nunca tener relaciones con ellos (con los hombres, se entiende, no con los monasterios o los sacerdotes).

La narración de Fanny no es tan interesante; ella es la adolescente típica masturbándose con unas almohadas

Alcide tiene una fantasia inspirada en las pinturas del Bosco y Brueghel, bacanales y vírgenes, unas fantasías muy extrañas. La función de Alcide en la trama es más de narrador que otra cosa. No pasa de ser un narrador voyeurista y una verga de ocasión.

-¡Hermosas mías-clamé-, quiero gozar, gozar hasta el delirio, morir en vuestros brazos!¡Prestaos a mi arrebato, a mi locura!

Y arrojando lejos de mí las ropas de la cama, me tendí en ella, con una almohada bajo los riñones. ¡Soberano y radiante alzábaseme el príapo!
-¡Tú, morena graciosa, la del pecho blanco y firme, siéntate al extremo del lecho, junta tus piernas con las mías!... ¡Así! ¡Lleva mis pies contra tu seno y rózalos pausadamente con esos lindos botones de amor! ¡Oh, qué delicia!-¡Tú, dulce rubia de los azules ojos, ven a mí, a ser mi reina! ¡Colócate a caballo sobre el trono, empuña el inflamado cetro y húndelo todo entero en tus dominios!... ¡Uf, no tan pronto! Espera... Ve despacio y cadenciosa como un jinete al trote corto, y prolonga el placer.-¡Y tú, tan mocetona, tan hermosa, la de la carne espléndida, la de soberbio cuerpo, abre tus muslos sobre mi cabeza!... ¡ábrelos más!... ¡Más aún! ¡Que mis ojos te vean, mi boca te devore, mi lengua te penetre a su sabor! ¿Qué haces así, derecha? Inclínate hacia mí para que pueda acariciarte el pecho.
E iba a inclinarse sobre mí la hermosa, cuando le gritó la morena:-¡No; conmigo, conmigo!
Y le mostró su lengua ágil, aguda como un estilete veneciano.
-¡Ven, ven-siguió-para que yo me coma tus ojos y tu boca! ¡Así te quiero: ardiendo!...¡Ponme aquí el dedo!... ¡Aquí!... ¡Ve despacio... despacio!...Y las tres se movían, se agitaban y me excitaban al placer.Yo miraba extasiado la viva lucha, los lascivos movimientos y las inverosímiles posturas.Los gritos, los suspiros se mezclaron; por mis entrañas corría fuego; todo mi ser se estremecía; mis dos manos palpaban dos manzanas de carne o iban frenéticas, crispadas, abuscar y tentar encantos más recónditos. Pronto las reemplazó mi boca: chupaba ávidamente,roía, mordía. Y al oír un grito para que detuviera mi hambre asesina, redoblaba el ansia.
Este exceso acabó conmigo. Mi cabeza cayó pesadamente.
-¡Basta, basta!-pedí.
Las tres hermosas perdieron a la vez el equilibrio y el sentido. Se desplomaron sobre mí agotadas, expirantes, y me sentí inundado.



Cuando Gamiani se disculpa un momento y sale de la habitación, ellos la observan siendo montada por un perro "marcadiablo" con la ayuda de su sirvienta (de la sirvienta de ella, no de la de ustedes). Así excitados, siguen con la fiesta hasta caer dormidos.

A la mañana siguiente, deciden renunciar al vicio y darse a convenciones románticas. Por la noche, Alcide vuelve a ser el observador pasivo, Gamiani encierra a Fanny, tienen trato de "lesbianismo extremo". Muy sadeana la cosa, pero con un lenguaje muy propio y poético.

Gamiani cuenta su educación en las piernas de las hermanas de la redención y un secuestro en el convento que termina en la muerte de un intruso. Por un tiempo Gamiani se consuela en hombres, primero sólo para demostrar que somos unas basuras que no servimos ni para el arranque, aunque después le encuentra el gusto.

Al final, Gamiani envenena a Fanny y a ella misma como una forma suprema de erotismo; el unir la muerte y el placer; el eros y el tánatos........¡qué desperdicio!

La novela tiene reminiscencias de La religiosa de Diderot, de Fanny Hill,  de Boccacio, de Las mil y una noches y de Filosofía en el tocador, de Sade. Gamiani es una exageración al absurdo del paroxismo sexual; es un orgasmo de dos días, con frenéticas fantasías imposibles que se suceden.



Perversógrafo: Lujuria, lesbianismo, anticlericalismo, voyeurismo, trios, violación, gangbang, vaginal, oral, zoofilia (simios, perros y asnos), sadismo, masoquismo, flagelación, masturbación, dildos, trasvestismo, asesinato, ¡ah!, y un gigantesco consolador que lanza chorros de leche caliente a diez pasos de distancia.





Gamiani

Alfred de Musset
Ediciones Irreverentes
2003

ISBN: 8496115100
80 págs.

jueves, 31 de marzo de 2011

Marionetas del pene de Simon Morley y David Friend

Vamos a jugar al "No mames". Existe un libro que, según sus autores, trata sobre el antiguo arte australiano de la papiroflexia genital (Aquí, todos responden "No mames") 

Para el que tiene una pareja aburrida; para el que dice saberlo todo, para el que está triste o para el que gusta de aprender cosas nuevas.

No les voy a mentir, no tengo éste libro, en un par de ocasiones lo he hojeado en la librería de viejo, pero no lo he comprado porque no me atrevo.

Bueno ¿Y qué tengo que decir de un libro que ni siquiera he leido? No mucho; los autores son un par de locos que dicen haber descubierto un arte ancestral. Este par de locos no se dedican a escribir libros sino a hacer obras de teatro donde presentan su repertorio de trucos genitales.

El libro se reduce a enseñar paso a paso cómo se hacen dichos trucos. Con diagramas, fotografías y descripciones explícitas. "La hemorroide", "La tanga",  "la hamburguesa" o "el hot dog", etc.

El pene, después de todo, puede ser un objeto divertido y un buen juguete aún sin erección.

Los invito a ver la obra, alguien la dejó por allí en el infernet. Dura sus buenos 50 minutos, pero verán que para divertirse con un pene no hace falta que esté en erección, y que ese sueño recurrente en donde estás desnudo frente a un público, puede ser tu lanzamiento al estrellato.

Incluso, un día puedes pensar que tu trabajo apesta; entonces te acordarás que podrías estarte haciendo nudos en los huevos frente a cientos de borrachos y reconocerás que no estás tan mal.

Bueno, no les cuento........véanlo por ustedes mismos:



Les Marionnettistes du interdit -16 ans por Francki94

No sé si compraría éste libro, supongo que es demasiado gráfico, hasta para mí (un perro desvergonzado) pero supongo también que les puediera interesar saber que se puede escribir un libro sobre cualquier cosa.











Marionetas del pene: El antiguo arte australiano de la papiroflexia genital
Simon Morley y David Friend
Editorial Martinez Roca
Agosto 2003
ISBN: 84-2702-979-9
80 pags.

martes, 29 de marzo de 2011

Poema de la almohada y otras historias de Gian Carlo Calza

Aquí tenemos un libro magnífico. Casi no tiene textos, está formado en un 95% por imágenes eróticas y la traducción de los textos en japonés no se incluye; pero no deja de ser un libro estupendo.

Se trata de un libro de arte, con una recopilación de las obras "shunga" más importantes de los artistas japoneses del "ukiyo-e" de los siglos XVII al XIX.

El arte japonés puede parecer poco estético e incluso grotesco a los ojos occidentales. Los cánones de belleza artística en Japón difieren de los occidentales, pero tienen pocas reglas básicas y son fáciles de aprender. Entrenando el ojo se nos puede revelar una nueva forma de belleza que no habíamos observado.

La palabra "shunga" significa "imágenes de primavera", siendo "primavera" un eufemismo para el acto sexual, "shunga" es el nombre frecuentemente usado para los grabados japoneses de naturaleza erótica.

En el período Edo del Japón, las clases medias podían darse el lujo de adquirir libros de grabados eróticos, eran grabados hechos con planchas de madera de cerezo sobre papel o seda, tantas planchas como número de tintas tuviera la imagen. Eran costosos, pero no tanto como un artículo artesanal, al ser en realidad impresos en pequeños tirajes.

En aquel entonces las almohadas solían ser cajas de madera con un compartimiento donde guardar artículos personales, de allí el nombre de "libros de la almohada". Estos libros eran usados para estimular la libido, o para instruir a los recién casados. En el Japón tradicional, el acto sexual está exento de culpas y vergüenzas, por lo que tiene un caracter más lúdico.

En estas obras son frecuentes las escenas que representan cortesanas con sus clientes (un atado de papel para limpiarse es la referencia más simple para identificarlas), aunque se encuentran imágenes de sexo homosexual, zoofilia, de dioses acoplándose sexualmente o de seres francamente surrealistas.

Los grabados más antiguos nos recuerdan las imágenes de los textos taoístas chinos; textos que seguramente dieron inicio a éste arte. Con el tiempo las imágenes van siendo más bellas, con ese aire japonés clásico que las distingue:

Si observamos las dos imágenes, en la primera veremos más espacios sin tintas, los textos escritos sin demasiado cuidado, y aunque los kimonos son más elegantes según la moda del temprano período Edo, la composición no se compara con la segunda imágen.

Esto es porque en el período de madurez del ukiyo-e (arte del mundo flotante), las imágenes llegan hasta el borde de la estampa, o incluso salen de ella. Las mujeres tienen bellos rostros, o mejor aún, están ocultos; un recurso en el arte japonés, donde lo que no se ve es más importante que lo que se muestra; donde la imaginación es más importante que la belleza artística.

En Japón, los baños eran públicos y mixtos y las mujeres podían llevar los senos al aire si amamantaban o tenían calor; así, la desnudez no es erótica; el refinamiento en las imágenes viene con los vestidos, mismos que nos indican la clase social de los participantes. Si hay muchos pañuelos arrugados o hay desorden en las ropas o en el peinado, eso nos habla de sexo apasionado, y es un recurso erótico.

En los grabados, podemos tener textos, normalmente diálogos de los amantes que le dan sentido a la imagen, pero frecuentemente hay poemas eróticos (a veces fragmentos solamente, por aquello de lo que no se ve...) o historias picantes que acompañaban la imagen.

Los senos de la mujer no suelen mostrarse como un elemento erótico, no al menos en los primeros siglos. Los senos eran vistos como un símbolo de maternidad.

Las vergas inmensas; los coños abiertos; el pelo púbico en desorden y los tintes rosados no están hechos para parecer grotescos, sino apenas para enfocar el interés visual del expectador. No hay que perder de vista que no eran libros de arte, sino obras eróticas para leer en solitario o en pareja.

Volviendo al libro, tenemos más de 350 imágenes eróticas  desde mediados del siglo XVII hasta finales del XIX. Artistas tan conocidos como Hokusai, Utamaro y Kumiyoshi entre otros muchos. No es un libro económico pero vale la pena el precio.

Lo mejor, en mi opinión, es que el formato es bueno; el color, el tamaño y la calidad del papel son muy adecuados.

El único "pero" que le pongo es que al menos en la sección dedicada a Hokusai, yo esperaba encontrarme esas estampas en tintas azules que son tan impactantes, o el proto-surrealismo del álbum "Dioses del Coito" que tanto me gustan....pero no se puede tener todo.














Poema de la almohada y otras historias
Gian Carlo Calza
Phaidon
2010
ISBN: 9780714859637
Año: 2010
464 pags.

(Con un abrazo para el pueblo japonés)

sábado, 26 de marzo de 2011

Hombres salmonela en el planeta Porno de Yasutaka Tsutsui

Con un título así cualquiera se anima a leer. Si uno se deja llevar por los temas y los títulos de Tsutsui, podemos caer en el error de considerarlo un escritor cómico. Nada más alejado de la realidad.

En éste libro me encontré con dos historias que sin ser eróticas tienen un contenido que merece su "Literotismo". El primero y el último cuento tienen una carga erótica muy singular y distinta uno de otro.

En "El bonsai Dabadaba" tenemos el cuento de un matrimonio que recibe de regalo un árbol que ocasiona sueños eróticos a quien se duerma en su cercanía. Por muy prometedor e interesante que suene el más reciente producto de moda, tiene algo de terrorífico que hace que las cosas no salgan bien y todo parezca más una pesadilla que un sueño erótico.

Tan pronto como el narrador se duerme, sueña que se despierta, inmediatamente se va al distrito de los centros nocturnos a buscar a una chica. Encuentra a una vendedora que dice haber recibido ya tres propuestas de hombres que están dormidos, pero que no los ha aceptado porque para ella, esto pasa en realidad. El le explica que esa realidad es parte del sueño de él, y que no se preocupe.

La convence al fin, pero todos los hoteles están llenos. Tienen que esperar en el lobby de un hotel, a donde llega la esposa del narrador con su vecino, ambos están durmiendo bajo los efectos del Dabadaba.

Al fin en la habitación, ella insiste en que ambos se bañen por separado. Todo es tan real, que el narrador tiene que pellizcarse..........se pellizca tan fuerte que se despierta. Muy molesto, despierta a su esposa para discutir.

Se duerme de nuevo, el sueño comienza desde la cama, pero sus ropas las ha dejado en el hotel. Sale desnudo donde causa un gran escándalo y es arrestado. Gritando, se despierta de nuevo y vuelve a despertar a su mujer.

Al tercer intento, puede regresar al hotel, donde la chica ya está bebiendo; lo manda a bañarse. Al fin puede tener sexo con ella:


El alcohol le había dado un rubor rosado a sus mejillas, y su mirada comenzaba a estar vidriosa. El frente de su albornoz estaba abierto, revelando una visión de sus regordetes pechos blancos.
-Vamos, entonces, vamos a hacerlo en la cama. Jejeje,jejeje, jeje!
Levanté la chica en mis brazos y la acosté en la cama, donde la desnudé.
Su cuerpo se sentía demasiado realista para que fuera un sueño. Si las cosas se sienten tan realistas, debería beber una cerveza, pensé. Tenía sed ahora y realmente necesitaba un trago. Pero pensé que no tendría buen sabor ya que era sólo un sueño. Así que decidí no hacerlo.
De todos modos, no podía levantarme de la cama para tomar una cerveza ahora
Empecé a seguir con la acción.
Entonces sonó el timbre.
El sonido me despertó.
Estaba en la cama, acostado sobre mi esposa y haciéndole el amor.
-¿Qué? ¿Tu? -gemí. -La última persona con la que querría estar haciéndolo
Mi esposa se ​​había despertado al mismo tiempo. -!El sentimiento es mutuo! -, respondió ella con inmenso disgusto.


La campana de la puerta suena, es el vecino que sigue dormido y viene a cogerse a su esposa, entregando a la vecina a cambio para hacer un swing. Tocan de nuevo a la puerta.......

Total, llega una vendedora de cosméticos, luego un inspector de arboles, la, ciudad está hecha un caos donde reina la anarquía sexual y donde nadie sabe si está dormido o despierto.....

Un absurdo enredo con un surrealista final.


La ensoñación de la vigilia y la imposiblidad de obrar me recuerda un poco "Relato soñado" de Arthur Schnitzler, de la que después saldría el guión de la película "Ojos bien cerrados" de Stanley Kubrick. El mundo erotizado me recuerda el cuento de Boris Vian "El amor es ciego" del libro "El lobo hombre"

La historia que da nombre al libro "Hombres salmonela en el planeta Porno" trata sobre un grupo de investigadores que están en un planeta donde todo está erotizado: los animales viven para la cópula entre su especie, con otras especies o con vegetales.

Las "hierbas acariciantes" son algas que te acarician para que eyacules, la extraña "Incubo de la viuda" embaraza a las mujeres con sus esporas, obligándolas a parir por partenogénesis en unos cuantos días,  las montañas gimen como mujeres en éxtasis; los soles parecen senos, las aves actúan como penes voladores, los humanoides son erotómanos hippies, y en general, todos los animales viven en una orgía.

La bióloga de la expedición tiene un embarazo de cinco días (meses) y necesitan encontrar la manera de que aborte naturalmente, porque en ese futuro lejano, los doctores ya no saben atender un parto. Para resolver el problema deciden preguntar a los nativos del planeta.

Los nativos nunca aceptarían en su ciudad a alguien tan pervertido que no vea con naturalidad sus lascivas costumbres, así que el peso de la misión recae sobre Yohashi, el empleado de menor rango, que resulta ser un verdadero erotómano.

En compañía de Mogamigawa, el experto en bacteriología a quien todo le parece obsceno y de Sona, el narrador y zoólogo, se adentran en un lago donde son casi violados por medusas, caimanes, hipopótamos extraterrestres y algas; a través de un pastizal de una hierba que ocasiona amnesia y por una loca jungla donde son casi violados por líquenes, árboles y toda clase de animales híbridos.

En ese planeta parece que el Tánatos, tan natural en nuestro mundo, ha sido sustituido por el Eros. Casi todos los animales son herbívoros, la agresión (no sexual) no existe y el control poblacional se da a través del frenesí sexual entre las especies vegetales y animales.

Mientras los científicos se quedan a encontrar explicaciones científicas para el equilibrio del ecosistema, Yohashi entra a la ciudad de los hippies erotómanos.El maravilloso mundo al que entra Yohashi no se nos presenta en todo su esplendor, pero debe ser una delicia:

"Nunca he visto algo tan fantástico de toda mi vida. No había escenario, ni iluminación, sólo decenas de hombres y mujeres desnudos bailando juntos en el escenario. Y en realidad estaban teniendo sexo mientras bailaban y reían alrededor. Cuando juntaron la parte inferior de sus cuerpos, el pene erecto del hombre estaba realmente en el interior de la mujer. La unión entre los dos se convertiría en una especie de soporte para que pudieran juntar ambas manos mientras que la mujer, mirando hacia arriba y echada hacia atrás, que giraba alrededor y alrededor. ¡Ah!. Nunca podré encontrar las palabras para explicar lo maravilloso que era."

Yohachi golpeó una rodilla, luego la otra en su frustración.
"Entonces los hombres se alinean en un círculo. Las mujeres se alinean en otro círculo alrededor de ellos. Los hombres empiezan a bailar con la mujer frente a ellos, a continuación, con el siguiente. "
"Ajá. Como intercambio de pareja. "
"El hombre levanta a la mujer en el aire por detrás. La mujer extiende los brazos y las piernas en el aire y el arquea de su cuerpo hacia atrás. El pene del hombre entra de nuevo dentro de ella. Luego se cambiarán a la siguiente mujer y la levantarán de la misma forma. Y entrará en ella también.
Y así recorrían a todas las mujeres en el círculo exterior. Y la música, comencé a apreciar la música, de la que no me había dado cuenta realmente hasta entonces. Me conmovió. ¡Ah!. ¡Cómo me conmovió!. Y empecé a preguntarme por qué no podemos hacer ese tipo de cosas en la Tierra. ¿Por qué nadie piensa en un ballet maravilloso como éste en la Tierra? Me sentí tan feliz. Nadie me miraba como si yo fuera un hombre viejo y sucio, nadie me llamó obsceno o pervertido. Lejos de ello, me mostraron un tipo de arte maravilloso. Cuando pensaba en ello, parecía el tipo máximo del amor, una especie de arte que no puede ser mejorado, y yo estaba tan conmovido que, realmente comencé a llorar"

La respuesta a sus problemas es bien simple y se trata de enfermedad venérea que se contagia a través de los pene-gorriones, ahora Yohashi estaba infectado y debía acostarse con la bióloga de la expedición para contagiarle una especie de salmonela abortiva.

El final, sin embargo, es estremecedor.

Me recuerda al cuento corto "El doctor pájaro-ratón" de Reginald Bretnor, claro, en su versión más siniestra. También me recuerda bastante el cuento "Padre" de Philip José Farmer.

Hay algo que no me gusta del libro. Atalanta lo traduce y lo vende como un libro carísimo, pero sólo traducen seis historias de las trece que tiene la edición en inglés.

Como decía en un principio, a pesar de lo que una sinopsis puede hacer pensar, no son obras cómicas, son historias perturbadoramente siniestras, donde las situaciones son crueles y el "vivieron felices por siempre" no hace feliz al lector. Tsutsui es un extraordinario artista con una mente brillante para inventar historias, es una lástima que no sea tan brillante como escritor (o que el traductor sea un zoquete, o que el idioma japonés de preste más a ésta narrativa) porque de otro modo tendríamos una obra maestra de lo insólito, extravagante, atípico y raro.

PD.- Yo personalmente sólo tuve acceso a la versión en inglés, así que la traducción es mía y puede ser inexacta.





Perversógrafo: sexo vaginal, swingers, violación, sueños húmedos, masturbación, sexo insólito.


Hombres salmonela en el planeta Porno
Yasutaka Tsutsui
Ediciones Atalanta
 2008
ISBN: 9788493576349
188 pags.

(Todo mi cariño a Japón)

martes, 22 de marzo de 2011

Teresa Filósofa de Jean Baptiste Boyer, Marqués de Argens

Cuando tu mayor orgullo en la vida consiste en no haberte cambiado los calzones en 15 años, entonces sabes que ganaste suciamente el título de cochinón. Ponerse en remojo para poder quitarse los calzones es algo que puedes platicar a tu descendencia con el orgullo de un trabajo bien hecho.

Jean Baptiste Boyer, además de sucio y apestoso, era escritor y filósofo de la época de la ilustración francesa. Su padre fue un famoso juez, miembro de la aristocracia que llevó a buen término algunos casos famosos. Su hijo por el contrario era disipado y libertino...pronto ya lo habían desheredado.

Hoy en día su olor ya no perdura, pero una de sus novelas es más famosa que sus calzones. Sin duda, la novelita anónima debe su existencia a éste individuo, ya que su padre estuvo presente en el juicio del evento que inspiró algunas de las aventuras:

En 1728-1730, Catherine Cadiere una jovencita de 18 años, aparentemente perturbada, decía tener escapes místicos, convulsiones divinas y estigmas. Parece que su confesor, un jesuita llamado Jean Baptiste Girald la había convencido de su condición divina y había aprovechado la ocasión para saciar sus urentes conscupiscencias forniciarias con la chica (Ya si fue violación, abuso, consensual o calumnia, eso sí quién sabe)

Los Jansenistas, enemigos acérrimos de los Jesuitas, aprovecharon el juicio (ella lo acusaba de brujería, él la acusaba por calumnias) para hacer grande el pedo y el punto es que tenemos un juicio muy sonado que fue la delicia de los libertinos anticlericales de la época: Mirabeau, Sade y Jean Baptiste Boyer basaron sus sucias novelas en el caso.


La historia es variada e interesante, su misma procacidad y las múltiples prohibiciones la hicieron un best seller de su epoca.

Teresa era una mujer libidinosa desde niña, que aprendió a masturbarse con gran pesar de su madre; toda la historia trata del descubrimiento de esa muchacha de su propia sensualidad, el despertar de sus sentidos a través de una serie de "maestros" a quienes observa y escucha. Todo aderezado de disgresiones teológicas y filosóficas como las novelas de su época.


Podemos dividir el libro en cuatro partes.

En la primera parte, Teresa se encuentra en un convento donde conoce a su compañera Eradice y al padre Dirrag. Con gran curiosidad por los arranque místicos de su amiga, se esconde en un pequeño compartimento a observar la acción. El padre le ha contado de la existencia del santo cordón de San Francisco, capaz de proporcionar éxtasis. Al ponerla a orar “de a perrito” sustituye el cordón por su salvasealaparte.

Teresa termina maravillada y extasiada por lo que ve. Es el punto de arranque a sus delirios sexuales. El padre termina por echar por tierra toda la filosofía cristiana y mostrar la falsedad de la iglesia y más allá, de la fe. Al contrario de lo que hoy nos pudiera parecer el libro, era una novedad presenter dicha filosofía libertina en voz de una mujer, recatada por definición

La segunda parte de la novela comienza cuando Teresa es confiada a otra pareja Madame C y el Abad T. En este episodio tenemos mucha filosofía libertina (anticlericalismo, ateísmo, materialismo, etc) enmedio de un idilio de verano. Nuevamente como voyeur, escucha las disgresiones filosóficas y los combates amorosos de ambos. Tanto en Mirabeau como en Sade, tenemos el mismo tipo de disgresiones filosóficas enmedio de novelas cachondas. Se supone que en éste ambiente, Teresa descubre la razón y deja de estar atada a los absurdos dogmas que se le han enseñado.

Virginidad, matrimonio, convenciones sociales y el bien público; nada escapa a la pluma. Al igual que en Sade y en Mirabeau, la naturaleza es presentada como soberana, y como algo que eventualmente emerge y reina en nuestras pasiones.

Si en la primera parte de la novela el sexo era un descubrimiento, aquí se convierte en un instrumento para el placer, cuando es masturbada por la pareja.

La tercera parte de la novela es independiente de las otras tres; cuando Teresa conoce a una ex-prostituta llamada Bois-Laurier. El libro rescata la tradición de la narración de la cortesana, de sus vivencias y de la instrucción a una jovencita. Como madre sustituta, es entusiasta en la iniciación de Teresa a los placeres de los sentidos.

En su juventud, la Bois Laurier tenía un himen de acero, por lo que sus amantes se las arreglaban como podían. En ésta tercera parte, el sexo se convierte en algo jocoso, en ocasión de risa y felicidad. Curiosamente, mientras el lesbianismo es visto como un asunto jocoso, la homosexualidad masculina es censurada. Habrá quien defienda al autor diciendo que está poniendo ese comentario en boca de una prostituta, quien reprueba la práctica por ser contraria a sus intereses, pero yo veo algo más allá.

Tras éstos cumplimientos, mi galán colocó a Minette al borde de la cama, la sujetó las remangadas ropas, le hincó el dardo amoroso y le pidió que empezara a cantar.
La dócil ninfa, tras un breve preludio, entonó una dulce aria, y el lírico sujeto se puso  a menearse y a retroceder y a empujar al son del cántico, y él también tarareaba, y la rotación rítmica de sus nalgas marcaba sus cadencias. Yo junto a ellos lloraba de risa. La faena iba marchando a maravilla, cuando, de pronto, la voluptuosa Minette, sintiendo la proximidad del supremo deleite, empezó a soltar notas de falsete, desafinando y perdiendo el compás. En lo mejor del sublime concierto, se le escapó un bemol en vez de un sostenido.
-¡Ah, perra! - Gritó al punto el celoso dilettante - Me has destrozado el tímpano; ese gallo ha llegado hasta la clavija del amor y me la ha descompuesto -¡Mira, mira! - rugía, echándose hacia atrás: mira el efecto del maldito bemol.

La última etapa de la educación de Teresa es a manos de un anónimo conde, quien se propone a seducirla mostrándole lecturas libertinas y cuadros cochinos y apostándole que no va a poder renunciar a la masturbación. Así culmina su instrucción, en lecturas libertinas; en más filosofía y en un ambiente donde es acosada contiuamente, hasta que es descubierta masturbándose y así, entregada a los placeres del conde.

Contrario a la novela libertina de la época, pero en concordancia con la filosofía de la novela, Teresa renuncia a la vida de lujos que se le ofrece, para poder gobernar su propia vida y elegir sus placeres.

Se trata de un verdadero clásico de la literatura erótica.


Perversógrafo: fetichismo, trasvestismo, masturbación, vaginal, oral, voyeurismo, anticlericalismo, sacrilegio, látigos, dildos, lesbianismo, homosexualidad, coitus-interruptus, sexo místico, seducción

Fontamara tiene la traducción original de Lópéz Barbadillo

Teresa Filósofa

Jean-Baptiste Boyer de Argens
Editorial Fontamara
Mexico, 2008
ISBN: 9789684767089
160 pags.