martes, 28 de junio de 2011

Cándido o El optimismo de Voltaire

Voltaire Vs Leibnitz
¿Qué hace en los Literotismos un libro cómico que apenas tiene unas cuantas líneas pícaras? "Pérensen y aguantansen" ahorita les explico.

¿Puede un hombre inteligente tener ideas filosóficas que se contrapongan a las de otro hombre inteligente? Si. ¿Puede ese hombre inteligente escribir un libro para refutar las ideas de ese otro hombre? Si, sería muy deseable. ¿Ese libro puede sacar de contexto las ideas del otro, satirizarlas hasta hacerlas pedazos y ridiculizarlas al punto de que el prestigio filosófico del otro hombre quede por los suelos? Bueno, eso ya es pasarse de pendejo.

Voltaire era un magnífico satirista, era un hombre práctico con algunas ideas con las que me puedo identificar. Voltaire estaba en contra de las ideas optimistas de Leibnitz, ideas que si bien pueden no se exactas, son una filosofía del mundo que nos puede ayudar a sobrevivir en esta perra vida. Voltaire hace en Cándido una burla tan extrema de Leibnitz que en el siglo XVIII se desacreditaron sus logros matemáticos y físicos (Leibnitz inventa el cálculo infinitesimal en contraposición a la aritmética tradicional, y sostiene que hay algo más allá de las teorías de Newton, cosa que Einstein teoriza más adelante)

Cándido, o el optimismo es un cuento filosófico publicado por el filósofo ilustrado Voltaire en 1759, nos narra las divertidas aventuras de Cándido, un hombre que no tiene creencias propias, pero que se aferra desesperadamente a las creencias que su preceptor Pangloss le ha enseñado: El mundo fue creado por Dios como una obra buena; más allá, estamos viviendo en el mejor de los mundos posibles, en los que hasta las cosas malas suceden con un fin bueno que viene de Dios.

En realidad Leibnitz es sacado de contexto por Voltaire, Leibnitz efectivamente decía que "Estamos en el mejor de los mundos", pero su filosofía era más estóica que optimista respecto a que el mejor de los mundos aún contenía maldad.

-¡Cunegunda muerta! ¡Ah, el mejor de los mundos!, ¿dónde estás? Pero ¿de qué enfermedad ha muerto? ¿Ha sido, por ventura, la pesadumbre de verme echar a patadas del hermoso castillo de su padre?-No -dijo Pangloss- unos soldados búlgaros la destriparon después que la hubieron violado hasta más no poder; al señor barón, que quiso defenderla, le rompieron la cabeza. La señora baronesa fue rebanada en pedazos; mi pobre alumno, le dieron el mismo trato que a su hermana; y en el castillo no ha quedado piedra sobre piedra, ni graneros, ni siquiera un carnero, ni un pato, ni un árbol; pero bien nos han vengado, porque los ávaros han hecho lo mismo a una baronía vecina que era de un señor búlgaro.
¿Qué tiene eso que ver con el erotismo? ¡ooohhh, pérensen!

La filosofía de Voltaire era deísta, con un pensamiento que decía que la razón del hombre era independiente de la de Dios, quien era sólo un espectador de éste mundo. Voltaire además era ferozmente antireligioso y critica con especial saña a la Iglesia Católica, razón de todos los males del mundo; pero sin hacer ascos al antisemitismo ni a la crítica del Islam.

Voltaire muestra en Cándido un personaje efectivamente cándido, un bastardo entenado en un castillo quien aspira al amor de la baronesita Cunegunda; un joven que piensa que como todos hemos sido creados iguales por Dios, merece el amor de la chica contra la opinión del Barón. Pronto es desengañado y echado a patadas.
Al día siguiente, después de comer, al levantarse de la mesa, se encontraron detrás de un biombo; Cunegunda dejó caer su pañuelo, Cándido lo recogió; ella le tomó inocentemente la mano y el joven besó inocentemente la mano de la señorita con singular vivacidad, sensibilidad y gracia; sus bocas se encontraron, sus ojos se inflamaron, sus rodillas temblaron, sus manos se extraviaron. En esto estaban cuando acertó a pasar junto al biombo el señor barón de Thunder-ten-tronckh, y reparando en tal causa y tal efecto, echó a Cándido del castillo a patadas en el trasero. Cunegunda se desvaneció; cuando volvió en sí, la señora baronesa le dio de bofetadas; y todo fue consternación en el más hermoso y agradable de los castillos posibles. 
Un tiempo después se entera de la masacre que las tropas búlgaras hacen en el castillo, matando y violando a todos los habitantes. De allí en adelante la historia es de un constante peregrinar por todo el mundo en busca de su amor, y pasar de un infortunio a otro, siempre aferrándose a los preceptos de que "Todo ocurre para bien y estamos en el mejor de los mundos posibles"

Su peregrinar le lleva a encontrarse una y otra vez a sus antiguos amos del castillo, siempre en una desgracia peor que la anterior, siempre con mala fortuna; Cunegunda es continuamente violada a lo largo de la trama, Pangloss es muerto una y otra vez por la más inocente falta; el hermano de la baronesa es un malvado a quien asesinan varias veces, todo en una exageración, todo enmedio de divertidas aventuras a través de Europa, Surinam, Argentina y Perú.
Se me ocurrió un día la idea de entrar en una mezquita, donde no había más que un imán viejo y una joven beata muy bonita, que rezaba sus padrenuestros; tenía descubiertos los pechos y entre las dos tetas un ramillete muy hermoso de tulipanes, rosas, anémonas, ranúnculos, jacintos y aurículas. Se le cayó el ramillete, y yo lo cogí, y se lo puse con tanta cortesía como respeto. Tanto tardaba en ponérselo, que se enfadó el imán; y advirtiendo que era yo cristiano, llamó gente. Me llevaron a casa del cadí, que me mandó dar cien varazos en los pies y me envió a galeras, amarrándome justamente en la misma galera y al mismo banco que el señor barón. En ella había cuatro mozos de Marsella, cinco clérigos napolitanos, y dos frailes de Corfú, que nos aseguraron que casi todos los días sucedían aventuras como las nuestras. Pretendía el señor barón que le habían hecho más injusticia que a mí, y yo defendía que mucho más permitido era volver a poner un ramillete al pecho de una moza que ser hallado desnudo con un icoglán; disputábamos continuamente y nos sacudían cien latigazos al día con la penca, cuando te condujo a nuestra galera la cadena de los sucesos de este universo, y nos rescataste.-Y, pues, amado Pangloss -le dijo Cándido- cuando se vio usted ahorcado, disecado, molido a palos y remando en galeras, ¿pensaba que todo iba perfectamente?-Siempre me estoy en mis trece -respondió Pangloss-; que al fin soy filósofo, y un filósofo no se ha de desdecir, porque no se puede engañar Leibniz, aparte que la armonía preestablecida es la cosa más bella del mundo, no menos que el lleno y la materia sutil.
La trama es picante, con numerosos encuentros sexuales de diversa índole. Los hombres son presentados como malvados oportunistas, las mujeres como seres prácticos al servicio del mejor postor, los sacerdotes como conspiradores de toda clase de guerras y maldades y de los judíos mejor ni hablamos; los reyes son ignorantes, arrogantes y crueles, todo mundo acepta la maldad del mundo, pero Cándido sigue creyendo a pesar de ser burlado una y otra vez por el destino.

¿Qué tiene eso que ver con el erotismo? ¡ooohhh, que se esperen!

Cándido encuentra a Cunegunda, mata al amante de ésta y huye a Lisboa; de embarca a Argentina y es nombrado capitán del ejército; traicionado por su amada huye al Paraguay donde el hermano de Cunegunda, ahora jesuita, organiza la guerra entre colonias; asesina al jesuita y huye a la selva donde lo capturan los nativos y se lo quieren comer; huye de nuevo y descubre El Dorado, donde efectivamente existe "el mejor de los mundos", pero de donde huye con grandes riquezas porque toda la felicidad de El Dorado es nada sin su amada.

Desgracias, desgracias y más desgracias, el final es buenísimo aunque es más filosófico que libertino:

La filosofía está muy bien, pero es mejor ponerse a trabajar.

Bueno, ahora sí; Cándido sale de la imprenta en 1759, a pesar de ser un libro condenado, no tengo la menor duda de que se leyó ampliamente en los círculos académicos y enciclopédicos de la época.

Si al personaje principal lo haces mujer, si la filosofía del bien de Pangloss lo sustituyes por la filosofía del bien de la Madre Iglesia y si el discurso deísta de Voltaire lo sustituyes por un discurso naturalista-materialista del hombre como el lobo del hombre, tienes "el huevo" que dará origen en 1787 a la Justine de Sade.

Sólo es cuestión de regodearse más con el dolor y de aprovechar el sensacionalismo, pero Cándido es una buena Justine para el que no tiene las tripas de leer a Sade.






Perversógrafo: Sexo vaginal, violación, anticlericalismo, homosexualidad.




Cándido - Voltaire

sábado, 25 de junio de 2011

La vida sexual de Robinson Crusoe de Michel Gall

Un libro raro que no tengo. Hace muchos años, en una de esas interminables noches extrañas, fui a dar al departamento del hermano de una amiga; dicho departamento estaba en una hedionda vecindad detrás de un prostíbulo, había un catre mal acomodado, almohadones en el piso, botellas vacías que formaban caminos en el cuarto, sostenes gigantescos en las paredes y  una colección de libros que imponía. El único mueble en forma del departamento era el librero y la sección de erótica ocupaba un espacio clave, al centro de todo, al alcance de la mano.

Después de comer tacos de carne pegajosa en el piso y maridarlos con unos "flamazos" de licores empalagosos y una plática literaria de lo más interesante (la soledad del individuo, la amistad, el drenaje y las toallas sanitarias de las vecinas), se dio cuenta de mi interés por esos libros; sin desviar la plática de los filósofos alemanes, sacó un par de los ejemplares más raros que tenía y me los prestó.

Entre los libros venía "La vida sexual de Robinson Crusoe". Ingenuamente supuse que podía ser una broma, un libro con sus páginas en blanco o un estudio introspectivo en el personaje de Defoe; pero no. El libro es una novela entre lúdica y lúbrica (¿lúdrica?, ¿lúbdica?) que trata principalmente de las fantasías masturbatorias de Robinson Crusoe en su forzosa reclusión en la isla.

Se supone que la novela fue escrita en 1952 por el, en aquel entonces, estudiante de filosofía Michel Gall (posteriormente periodista), como una apuesta divertida con Maurice Girodias, un amigo que resultaba ser fundador de Olympia Press, se publicó con el pseudónimo de Humphrey Richardson y pronto se convirtió en un éxito de ventas.

Si la trama es predecible (Un hombre queda solo en una isla durante muchos años, sufre mucho, se adapta mediante trabajo arduo, encuentra a un polinesio y lo llama Viernes hasta que son rescatados), las escenas por otro lado no tienen desperdicio: mientras practica algún modo de bestialidad o tiene relaciones con Viernes, la fantasía erótica se desborda y los recuerdos y añoranzas llegan como sueños.

Así, un día que encuentra un baúl lleno de ropa, viste a sus cabras de mujeres, ríe al verlas y se excita tanto que las viola. Y es que nuestro héroe necesita compañía, sea de sus cabras, de lirones, del malvado gato al que mata en una violación, del maldito loro que le hacía compañía pero nunca le sirvió para dialogar, del mono al que domesticó porque necesitaba sentir la caricia de una mano. Robinson es extravagante en sus rituales  masturbatorios, así que puede pasarse toda una tarde trabajando en una tina de baño fragante llena de medusas para tener sensasiones nuevas, o puede buscar la mezcla ideal de ingredientes para tener una mejor sensación en el pene al masturbarse con ellos o al comerlos.

Con los recuerdos de las mujeres a las que amó, poseyó o deseó, teje fantasías en compañía de sus animales y se hace parte de ellos en una locura que lo deshumaniza y lo confunde.

En lugar de una bella indígena con quien copular día y noche, iba a encontrar a un salvaje que lo mos­traba a la horda de sus congéneres. Le acorralarían para asarlo. A menos que prefiriesen comérselo cru­do. Ésta era la suerte que le esperaba si se quedaba allí más tiempo, ¡si no se daba prisa en volver a su casa para levantar barricadas! Decididamente, más le valía acabar sus días con sus cabras y sus plumas an­tes que sentir cómo los caníbales le mordisqueaban las nalgas, aunque esta última idea podía tener su lado excitante.
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Ya se veía a la cabeza de un harén de salvajes muy serviciales.
Sería un verdadero pachá. Pasaría los días en su ha­maca –con una de las mujeres. Mientras tanto, las otras dos cultivarían los campos y ordeñarían las cabras. Reinstalaría la bañera para que se pudiesen lavar cuando volvieran.
Cada noche tomaría una nueva compañera. Por la maña­na, la última tendría la misión de despertarle suavemente deslizándose a su lado. Habría una muy gorda y velluda. Otra a la que afeitaría todo el cuerpo. A la tercera sólo le tocaría los pechos: el resto se cuidaría de no usarlo muy a menudo para conservar todo su frescor. ¿Tal vez todos los domingos? No, ¡mejor cada quince días! De esta forma, tendría verdaderamenle la impresión de gran novedad. Esto no convendría a la mujer. Da igual, ¡elegiría la menos sensual! También podría acogerlas a las tres en su le­cho. Penetraría a una mientras besaba a la otra. La terce­ra... pues la tercera metería la lengua donde fuera preciso. Él se movería muy suavemente para poder resistir el mayor tiempo posible. ¡Qué felices serían! Se rebozarían en sus cuatro sudores mezclados. El tiempo pasaría aprisa.


Un día, después de 19 años de soledad se encuentra con otro hombre a quien llamará Viernes ("Didí" de cariño) y quien será su compañero sexual a partir de entonces, y servirá de base a sus fantasías heterosexuales para imaginar a la robusta mujer de gruesas trenzas de cabellos rubios a la que desea, él será esa boca que desea fornicar, su ano será esa vagina que desea masturbar con sus pestañas, será al mismo tiempo su mujer y su compañero de correrías sexuales por los prostíbulos londinenses.

Robinsón ya no añoraba en absoluto a las muje­res. Estaba muy enamorado de Viernes. Se sentía sa­tisfecho. Sin embargo, y a pesar de su físico de Apolo, el joven salvaje tenía en el fondo un carácter muy dulce y muy sumiso pero sus deseos sexuales eran mediocres (las cartas le divertían mucho más); Ro­binsón se sentía incómodo por sus propias exigencias sexuales. Le daba vergüenza pedirle que se dejara hacer el amor varias veces al día.
De vez en cuando, le proponía que ocupara su lugar (a menos que lãs cartas no se lo hubieran ya designado). Viernes acep­taba siempre con gusto, pero -era evidente- el pa­pel que le tocaba desempeñar era la menor de sus preocupaciones.
En este caso, Robinsón disimulaba sus verdaderas inclinaciones y el favor que le otorgaba era solamen­te el testimonio de su gratitud ante la sumisión de Didí, que le emocionaba mucho.

Viernes es mucho más cooperador que las cabras, además de que es una buena mujer, a pesar de que ambos son heterosexuales, los roles a veces confunden. Viernes le enseñará también nuevas formas de masturbarse, como hacer agujeros en la arena y llenarlos de aloe, y le inspirará fantasías de indígenas morenas con lenguas en el coño.

Este libro es un divertimento que engrandece el onanismo, la bestialidad y el poder de la fantasía......muy bueno sin duda.






Perversógrafo: Sexo ¿vaginal?, anal, oral, con las pestañas, con todo el cuerpo, fantasía, masturbación, zoofilia, transexualidad, violación, homosexualidad, voyeurismo.



Si leen el gabacho, allí les va un fragmento:



La vida sexual de Robinsón Crusoe
Michel Gall
Arcor, Colección Fuente de Jade 1
Barcelona. 1988
ISBN: 84-270-1236-5
152 pag.

martes, 21 de junio de 2011

Feliz cumpleaños ... erótico

Un libro erótico que desde su concepción está pensado como un regalo....eso es muy original.

En su nueva publicación, Tusquets nos muestra que la colección "La sonrisa vertical" sigue viva y acumulando títulos. Después de haber sacado "Cuentos eróticos de navidad", "Cuentos eróticos de verano" y "Cuentos eróticos de San Valentín",  nos repiten la fórmula con "Feliz cumplaños ... erótico", un libro con un empastado muy bien logrado que parece una tarjeta de felicitación.

Con "Cuentos eróticos de navidad" comenzó la serie; el problema es que la navidad es una vez al año, así que la publicación tiene sus problemas. En el verano no se celebra nada especial mas que la encueradez en la playa, pero no late regalar un libro así como así. San Valentín fue una mejor idea, aunque sigue siendo una vez al año.

Con los cumpleaños no tienes ese problema; todos los días alguien cumple años y es común regalar libros, así que es una buena idea. Sólo espero que no repitan el error de los cuentos navideños, que le dieron en la madre con la nativifobia de los autores.

Los cuentos que se incluyen son:
  • Junto a la piscina, Elena Medel
  • Míralo en Google, Eduardo Mendicutti
  • Nunca es fácil acertar con los regalos, Carlos Marzal
  • Bon anniversaire,mon cher, AlbertAndreu
  • Correspondencia, Brenda Lozano
  • Cold, Antonio Orejudo
  • Mentiras piadosas, Rafael Reig
  • Fernando y Fernando José, Abilio Estévez
  • Dos cumpleaños y un funeral, SergioOlguín
  • Por el camino del río, Clara Navales
  • Real Dolly, Juan Bonilla

Suena bien, espero que sean buenos.

Por mi parte, aunque mi cumpleaños se acercara, no me hago ilusiones de recibir el libro como regalo. En primer lugar casi nadie sabe de mi obsesión por la literatura erótica; en segundo lugar porque creo ser el único que regala libros en mi país, y por último mi terrible problema de popularidad hace que sea mas probable recibir un costal de alacranes y tarántulas que un regalo.

Quién sabe, a lo mejor me lo auto-regalo, o lo compro-leo-regalo.


Feliz cumpleaños… erótico
AA. VV.
La Sonrisa Vertical SV 142
Abril 2011
ISBN: 978-84-8383-322-3
256 pág.

domingo, 19 de junio de 2011

Historia del príncipe Idóneo (Bella de Candor parte 3 de 3)

Ruyijun Zhuan, El señor de la perfecta satisfacción o Biografía del principe Idóneo

Representación de la Princesa Taiping, hija de Wu Zetian
La historia es una interpretación erótica de un hecho histórico: el ascenso al poder y la caída de la única emperatriz de la China Wu Zetian (625-705). Parece ser que ésta es una de las piezas de literatura eróticas más antiguas del período, junto con Jin Ping Mei, por lo que es visto con una filosofía muy confuciana (machista)

Según la historia en el libro (la historia real confirma gran parte del relato) Wu Zetian (que se cambia el nombre cada 5 páginas) era una concubina de 14 años al servicio del anciano emperador. Como era de naturaleza fogosa y tenía mucha astucia política, pronto entró en trato carnal con el hijo del emperador, quien le prometió amor eterno.

Al morir el emperador, ella se cortó el cabello y se hizo monja según la costumbre, pero solo cumplió el ritual en apariencia porque pronto dejó el convento y se presentó ante el nuevo emperador, quien la tomó como concubina.

Con el tiempo logra destronar a las dos esposas del emperador, toma terribles venganzas contra quien se le oponga y hace temer a los cortesanos. Cuando queda viuda, reina detrás del trono con los hijos del emperador; destituye a uno, cambia los ministros y al fin se proclama emperatriz: corta la línea de la dinastía Tang y funda una nueva dinastía (Zhao, que recuerda la mítica dinastía Zhou 1045-256 a.C)

A los ojos confucianos, ésta es una verdadera telenovela; una mujer dando golpes de estado, causando problemas y cortando la línea dinástica; acostándose con el padre y el hijo a la vez; destituyendo emperadores y coronándose sola; mandando matar a su propia corte y a su pueblo por sediciosos.....es una libertina.

Paralelamente, tenemos la historia de un joven llamado Aocao, que mide más de dos metros, que es bello, blanco y de mirada firme; culto, elegante y de finas maneras; experto en ajedrez, historia y caligrafía....sólo tenía un defecto: poseía un miembro descomunal, mas ancho que un puño y más largo que un pie, podía levantar pesas con él y tenía la forma y color de un conejo despellejado:

En cuanto a su aparato sexual, hay que decir que lo tenía especialmente grueso y grande; salía de lo corriente. .... Era tersa y nudosa, y su cabeza presentaba cuatro o cinco tuberosidades que, cuando se erguía con furia, salían como un caracol de su concha.... Aunque le colgaran un celemín de grano en el extremo, lo soportaba sin doblarse.

Aocao era muy infeliz porque no podía pretender a ninguna mujer (no cabía en ellas)

A los sesenta años, la emperatriz segúia siendo una bella mujer que se despachaba a cuantos amantes quisiera, pero todos terminaban mal, engañandola o de vividores, como orgullosos jovenes. A los setenta años se cansa de todos elos y sus engaños y es cuando manda traer a Aocao con regalos y promesas. El se presenta ante ella y es tratado como un príncipe entre lugares maravillosos.

Aquí el relato no escatima nada: batas de plumas de grulla, toneladas de oro, jades, bellezas y sensualidad. La emperatriz se sorprende de la apostura del joven (joven para ella, él tenía 28 años) y lo seduce en su recámara privada. Al ver el animal que tenía entre las piernas sabe que ha descubierto lo que necesita para sedar su conscupiscencia.

Curiosamente, en este punto tenemos la escena de él atándose nudos en el miembro para medir el avance y detenerse antes de hacer daño. Si yo tuviera un animal como ese, ni loco me acercaba a una mujer tan sanguinaria como la Wu Zetian, pero parece que además de guapote, el individuo era todo un caballero.

Total, lo toma como amante principal y después como único amante, a despecho de otros tres que son hechos a un lado. Con el tiempo se enamoran, ella le cambia el nombre y manda cambiar el nombre de la dinastía para honrarlo (lo cual no es verídico) y él la adora y le es fiel hasta el final.

Aocao (que ya tiene otro nombre) madura, se convierte en un personaje encantador que se permite bromear con la seria emperatriz, y llega a convencerla de restaurar la dinastía Tang, por lo que cambia la manera en que el pueblo lo ve, que hasta entonces lo veía como un prostituto, pero a partir de ese momento lo vieron como un héroe.

Los años pasan y las trapicerías que Wu Zetian hizo durante toda su vida le cobran la factura; las condiciones políticas comienzan a serle adversas y lo primero que hace es esconder y proteger a Aocao, dándole riquezas y mandándolo lejos.

Ambos lloran la separación y al final él llora su muerte; ambos se son fieles más allá de la separación y la muerte.

La historia es muy rara, es una historia erótica y libertina. Es erótica porque está pensada para excitar la mente y la etrepierna; hay mucho sexo y hay mucha belleza sensual en los paisajes; es libertina porque para los cánones chinos de la época hay escándalo: una dama noble le regala sexo oral a un plebeyo, doble escándalo porque es por amor y no por la fuerza, triple escándalo porque el sexo oral no es bien visto en el Taoísmo.

La historia es muy entretenida, un acierto sin duda la publicación.



Perversógrafo: Sexo vaginal, oral, con ancianas, tríos, esclavitud, dominación, éxtasis que matan.




Bella de Candor y otros relatos chinos
Anónimo
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 105
Noviembre 1997
ISBN: 978-84-8310-552-8

viernes, 17 de junio de 2011

Historia de una mujer viciosa (Bella de Candor... parte 2 de 3)

Chi po zi zhuan, Historia de una mujer tonta o Historia de una mujer viciosa

El segundo cuento del libro es una mini-novela mas o menos de la época de Zhulin Yeshi, finales de la dinastía Ming o inicios de la dinastía Qing. Su nombre original era Chi po zi zhuan o algo parecido. Curiosamente ésta novela es referencial en otras obras eróticas de la época, por lo que debe haber sido bastante conocida.

Si tuviera que definirla rápidamente, puedo decir que es una de las novelas eróticas chinas más divertidas que me ha tocado leer. A su favor podemos decir que la narración parece estar a la par de la edad de la narradora en la historia, lo cual es bastante complejo de lograr.

En su contra podemos decir que se trata de una remembranza de una anciana al estilo de las novelas confesionales budistas, donde una mujer recuerda sus pecados y explica que purga una condena merecida por una mala vida pasada.

La historia comienza cuando un hombre le pide a una anciana que le cuente su historia, ella le cuenta cómo toda su vida le gustó el sexo. Recuerda que de niña dormía con su hermanastro con la cabeza llena de dudas. Un día una cortesana le explica los secretos de la genitalidad, una clase casi de anatomía que le abre los ojos, así que comienza a tener acercamientos eróticos con el hermanito.

Muy curioso es en éste punto el uso de unos ideogramas que representan respectivamente al pene y la vagina, es muy cómico porque los ideogramas pudieran acoplarse si se juntan.

Pronto seduce a un primo mayor, quien es tan imbécil que le cuenta a todos sus amigos de su aventura con Ana, su prima, con gran pesar de la chica. Ella se molesta con él, y le niega los favores. El primo la viola.

La chica es casada muy joven con un marido bueno pero que viajaba demasiado;  al ser ella de carácter lúbrico, comienza a tener relaciones con el criado. Un día que es descubierta por otro de los criados, tiene que "soltar el cuerpo" para que guarde el secreto. Todo este tiempo hace comparaciones de los penes, sus tamaños y texturas y los que le dan mas placer.

Con los criados, ella era muy dadivosa, así que acepta hacer tríos con ellos al estilo sandwich. El cuñado que vivía en la misma casa la descubre mientras huye de la casi-violación, al caérsele los pantalones, él aprovecha y se la despacha también.

Por esas incestuosas fechas, descubre a su suegro dando sexo oral a la esposa de su cuñado, mientras la mujer se resiste falsamente. Cuando ella comienza a reír desde su escondite, es descubierta y la incluyen en la diversión, haciendo un trío.


El abuelo me penetró a mi primero, y después le tocó el turno a la señora Sha. No nos quitaba el ojo a ninguna de las dos y no se entretenía demasiado con ninguna, temiendo que la otra aprovechara para escapar. Así, mientras me poseía, debía retener a Sha (ardua tarea) y no me soltaba cuando se dedicaba a ella. Pronto el deseo me inundó, y no veía la hora de que mi suegro me hiciera gozar; no soportaba la idea de que se separara de mí y derramara su semen en otra parte. En cuento sentí que aceleraba el ritmo de sus embestidas, le abracé con todas mis fuerzas, él hubiera deseado verterse en el caliz de Sha, pero no pudo escapar a mi abrazo. De hecho, segundos mas tarde, y en forma de largos chorros entrecortados me gratificó a mí, y de forma abundante con su delicioso semen.

Durante varios años se turnan al abuelo como una forma de calmar al viejo, de darle felicidad, de escalar en el afecto y de variar su vida marital.

Un día, se encuentra con un monje budista que le pide tener relaciones con él; como era ignorante de la geografía femenina, la toma en un principio por el ano, antes de ser corregido por ella con gran asombro del monje que nunca había metido su "pequeño monje" en la "cueva del buda"

Antes de irse del monasterio, son descubiertos por el superior del monasterio y también se la cepilla. Al salir, suponemos que cansada de tanta tracalera, descubre al criado (su amante) con tres muchachos, pero no le reclama la infidelidad.

A estas alturas, queda embarazada, pero no puede saber de quién es el hijo. Se parcha al esposo confucianista de su hermana un par de veces, los criados le piden favores por haber servido de alcahuetes.

Bien conocido es que los actores eran prostitutos, un día que su esposo daba una fiesta, compra los favores de un actor de teatro que vestía de mujer, pero cuyo desempeño no la satisface. Luego contrata como maestro para su hijo a un hombre al que seduce y enreda con ayuda de las criadas. El tipo resulta ser pedante y grosero, además de poco cauto, por lo que era descubierto a menudo por los criados.

Al fin el marido es enterado a través de un criado. El pregunta en su casa y se descubre cornudo (quizás era el único que no se acostaba con ella) Los golpea, la repudia y le quitan al hijo.

Ella termina vagando por el mundo, arrepentida de que toda su historia que es de sexualidad desenfrenada. En total recuerda haber tenido 12 amantes y un esposo (A Fanny Hill yo le conté solo siete).

Yo veo exactamente la misma moraleja que en el cuento de Bella de Candor, pero al revés; la violación de los principios Taoístas llevan a una mala vida, el seguimiento de éstos garantiza la juventud.




Perversógrafo: Sexo vaginal, anal, oral, masturbación, voyeurismo, incesto, violación, tríos, homosexualidad, sumisión.



Bella de Candor y otros relatos chinos
Anónimo
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 105
Noviembre 1997
ISBN: 978-84-8310-552-8

martes, 14 de junio de 2011

Bella de Candor y otros relatos chinos 1 de 3

Un día, buscando "La alfombrilla de los goces y los rezos", de Li Yu, me encontré con éste libro.

Resulta que allá por el final de la dinastía Ming e inicios de la Quing (1600-1650 o por'ai), los chinos se dedicaban intensamente a escribir y pintar cochinadas, y los gobiernos correspondientes a emitir censuras. Parece que las obras eróticas eran populares y que su impresión era rentable ya que existía la suficiente cantidad de censura para hacer deseable el arte erótico, pero no era tan castigado como para inhibirlo.

De esas épocas nos llegan los tres relatos del libro (voy a partir el libro en tres entradas para facilitar la lectura y dosificar la cochinada)

Zhulin Yeshi, Historia del jardín de bambú o Bella de Candor

Tenemos la más extensa y más imaginativa de las tres historias del libro; aparentemente escrita hacia 1650, es una historia cuidadosamente contruida y basada en las leyendas de la China anterior al primer emperador. La historia, como muchas historias de la dinastía Ming está ambientada en el pasado distante, durante el período de "El verano y otoño" (600 A.C.), anterior a las dinastías.

La historia es acerca de la hija de un aristócrata, Su E, quien al alcanzar la pubertad conoce en un sueño a una figura del panteón Taoísta (un iluminado) que la inicia en el arte y la práctica del mete-saca. Desde esa óptica se parece un poco a los famosos tratados sexuales donde una doncella inicia a un emperador en los secretos del sexo Taoísta (el libro está inspirado en dos viejos tratados de alquimia sexual).

Dicho iluminado le enseña el arte de absorber el Yang de los hombres para nutrir el propio Yin; con éste método ella podría escapar de la decadencia del cuerpo rejuveneciéndose continuamente. El iluminado le había dado unas pastillas rojas para distender su vagina, con el objeto de poder taladrársela; y después le regala una pastillas blancas que le ayudarán a mantenerse muy estrecha aunque haya parido.

Despertada su libido, pronto ya se está revolcando con el primo, a quien en menos de dos años le roba su fuerza vital y lo hace caer muerto. Su E a su vez enseña el método a su sirvienta Henua, y ambas se lanzan al combate sexual para nutrir su Yang a través de prácticas sexuales que chupan la vida a sus parejas.

Su E es dada en matrimonio a otro aristócrata de la ciudad-reino de Chin, un Duque. En su mansión tienen un jardín de bambú en donde entrena su arte con su joven marido. Antes de parir un hijo varón, el marido muere exhausto.

Yushu, muy cerca de ella, sentía sus huesos de jade y su cuerpo puro como el hielo, muy suave y ligero. El fuego del deseo le inflamó violentamente y, con una embestida dirigió su miembro de jade hacia el corazón de la flor. Y como no pudo entrar en él ni un ápice creyó que se debía a que Su E era virgen. Queriendo iniciarla en el asunto de los hombres sin violencia para que ella no sufriera, la penetró suave, muy suavemente, hasta introducirle la mitad del miembro. Como sabemos, el interior de este valle es muy estrecho; sin embargo estaba tan ardiente como un fuego avivado por cuatro fuelles. Centuplicada su energía, Yushu efectuó un vaivén hasta, finalmente, hundir su miembro hasta la raíz. Y, con el corazón rebosante de alegría, emitió y volvió a emitir su semen, y así varias veces a lo largo de esa misma noche.


Ella queda a cargo del amigo del aristócrata, con quien a la primera oportunidad ya está bombeando, y como "los amigos de mis amigos son mis amigos", la tenemos parchando con los ministros de la corte. Y ya entrados en gastos y cochinadas, su cuidador se la presta a su ex-suegro para subir en la escala social.

En esas orgías en el jardín del bamboo, se les unía Hehua en actos de lo que quiero denominar "Yang-pirismo"; así que veinte años después ellas seguían pareciendo jovencitas, mientras sus tres amantes estaban viejos y secos como pellejos. Un día que los tres estaban bromeando quién de los tres era el padre del hijo de Su E, el hijo, ya mayor, los escucha y monta en cólera, matando al Duque. Los otros dos ministros escapan al país vecino, enemigo por entonces.

El reino vecino, Chu,  ataca Chin y Su E queda como botín de guerra, mientras su hijo muere en combate. Los dos ministros traidores son pronto atacados por visiones del fantasma del hijo de Su E y tienen tragedias horríbles; uno de ellos mata a su familia y se suicida, el otro queda loco y luego se ahoga.

En la corte de Chu, se encuentra con el ministro Wuchen, también experto en fortalecer su escencia vital mediante la cochinada. Planean casarse para practicar juntos, pero el rey ya había prometido a Su E a un soldado.

Para no contarla completa, al cabo de un tiempo, Wuchen es ministro en el estado de Chin, y junto a Su E y Hehua, son practicantes del "Yang-pirismo" taoísta, siempre necesitando nuevas víctimas para absorber su escencia vital. Encuentran una pareja que se les une, y les servirían a los tres para tener la suficiente esencia vital para su gran paso final de iluminación celeste.

El tiempo lo dedican a organizar unas orgías buenísimas, hasta que un sirviente los denuncia al rey, quien los manda arrestar. Arrestan a la pareja, pero los otros tres tienen tanta escencia vital que se convierten en inmortales y huyen volando al cielo sobre una nube.

Parece ser que hasta para los estándares chinos éstas eran paparruchas, que los taoístas no creían que el Yang pudiera tener efectos tan rejuvenecedores; sin embargo la novela gozó mucho tiempo de la aceptación del público, e inspiró pinturas y grabados.

Aunque la novela es erótica, es mucho menos gráfica que otras de la época, y ciertamente tiene una trama interesante y bien llevada a cabo. Sin embargo estuvo en las listas de libros prohibidos en la dinastía Qing un par de ocasiones.

Por cierto, el libro tiene al final un glosario que es una maravilla por sí solo, contiene los eufemismos usados en el texto para las partes sexosas.




Perversógrafo: Sexo vaginal, infidelidad, tríos, orgías,  incesto, sexo místico.



Bella de Candor y otros relatos chinos
Anónimo
Tusquets Editores
La Sonrisa Vertical SV 105
Noviembre 1997
ISBN: 978-84-8310-552-8
248 págs.



Bella de Candor y otros relatos chinos
Historia de una mujer viciosa
Historia del príncipe Idóneo

sábado, 11 de junio de 2011

La atadura de Vanessa Duriés

Este asunto del "sadomaso" me genera sentimientos encontrados. Por un lado la dominación me parece muy excitante; pero por el otro la sumisión no tanto. El asunto de los "esclavos" pasivos es especialmente anticlimático, ya el maltrato psicológico y la humillación es muy molesto.

Una fantasía de un hombre violando a una mujer puede excitarme, el que una mujer acepte ser insultada o humillada no.

Aquí tenemos un relato supuestamente real y de primera mano de una masoquista. Vanessa Duriés escribe una historia de cómo se inició en el mundo del sadomasoquismo, el porqué le gusta y el cómo se fue adentrando hasta esclavizarse sumisamente y por completo.

La narradora recuerda cómo la bestia que su padre era, le inflingía terribles castigos físicos y torturas sin que  apenas hubiera motivo. Cómo la asustaba su padre, y cómo desde temprana edad aprendió a sacar placer de las golpizas.


El primer recuerdo de los castigos que me infligía mi padre se remonta precisamente a esa época. Debí de hacer alguna tontería, y él me ató de pies y manos en el pasillo de la espléndida casa en que vivíamos. Esa misma noche recibí una severa tunda. Ese castigo marcó hasta tal punto mi cuerpo y mi memoria que todavía hoy sigo recordando esos primeros golpes, ese primer terror, mi primer y auténtico sufrimiento de víctima inocente...
Mi padre adoptó la costumbre de pegarme en cuanto cometía la menor falta o me mostraba insolente. Armado con uno de sus inquietantes zapatos negros, que siempre estaban relucientes e impecables, y con el cinturón marrón de piel de cocodrilo que mis hermanas y yo le habíamos regalado, no recuerdo ya si para el día del Padre o para Navidad, me asestaba violentos golpes, y con tal puntería que siempre alcanzaban las partes más sensibles de mi cuerpo.
Cuando mi padre estaba de pésimo humor, me ataba y me encerraba en un armario oscuro cuya exigüidad me daba terror. Sus enormes y poderosas manos me azotaban el rostro demacrado, que de inmediato se ponía tan rojo como la señal de socorro que izan los barcos que van a naufragar. Huelga decir que, las primeras veces, estos castigos injustos me humillaron profundamente. Pero, de manera inexplicable, cuanto más se repetían, tanto mayor era el extraño sentimiento que me embargaba, un sentimiento que primero me inquietó, luego me asqueó y acabó por desestabilizarme con respecto a mi padre, a quien no conseguía odiar.



Antes de cumplir 20 años, virgen aún, encuentra a un hombre iniciado en el mundo del "sadomaso"; un hombre que pronto la conquista y la hace su esclava. De manos de él recibe torturas hasta declararse abiertamente masoquista y enamorada de él.

En un principio, el libro parece ser un manual del "sado", con descripciones del mundillo BDSM, las relaciones entre parejas y sus esclavos y esclavas, descripciones de la vestimentas típicas y se adentra en el mundo sicológico de los sumisos.

Su iniciación es llevada a cabo en una ceremonia en un sótano que simula una mazmorra; allí es atada a una cruz, violada con dedos, penes y consoladores por el ano, la hacen comer su propia mierda. Se describe la humillación, el dolor y el sexo hasta llegar al agotamiento.

En el sótano conoce a una esclava rebajada, "un saco de lefa", un cuerpo en el que todos podían eyacular en cualquier parte sin que pudiera negarse; con ella la obligan a tener una sesión de lesbianismo antes de desatarla y ponerle pesos en los pechos y la vulva, de ser flagelada salvajemente, vaciarle cera ardiendo, picarla con agujas y violarla multitudinariamente;  masturbarse sobre ella atada de nuevo en la cruz.

Si el relato de su iniciación es fuerte, la parafernalia no desmerece nada contra las parejas que conocerán en otras ocasiones. Castigos por gritar mientras la flagelan, cepos para violarla entre todos (hombres y mujeres) ella tiene orgasmos cuando más sufre de dolor.


Fue el Ama Maïté quien me condujo allí. Me colocaron frente a una pared en cuyo centro había un agujero, de modo que mi cabeza sobresalía por un lado y mis nalgas y mis piernas por el otro. Iban a penetrarme por detrás ya forzarme por la boca al mismo tiempo.
Maïté me ordenó que me colocara y no tardé en quedar abierta de piernas en señal de docilidad, con la grupa exageradamente en pompa y la boca ya abierta, dispuesta a que me utilizaran para lo que mis amos dispusieran. Al verme tan sumisa, su cólera se apaciguó.
- Estoy orgulloso de ti, te comportas tal como yo esperaba. Sigue así - me dijo Pierre con ternura, acercándose a mí.
Estas palabras me emocionaron. Sus juicios sobre mí eran siempre tan severos que apenas podía creer lo que acababa de oír.
...
Impaciente por satisfacerse a su vez, Pierre tomó el lugar del Amo Julien. Me folló por la boca, utilizando mi lengua como si fuera un estuche, y yo le hice esta felación con un recogimiento místico. Entretanto, el Amo Julien utilizaba mi vagina sin miramientos. Excitado por el espectáculo de la felación que le hacía a Pierre, de repente el Amo Julien decidió poseerme por el conducto más estrecho, que, como mi cuerpo entero estaba a su merced. Con ánimo de hacerme daño, me penetró sin preámbulos, pero yo extraje de la mirada de mi Amo, que me observaba intensamente, el valor para no soltar un solo gemido. Con las dos manos, le comprimí la verga al ritmo de las embestidas que me proyectaban hacia delante, hacia aquel que estaba en el origen de todo. Creía que la prueba había acabado ya cuando un tercer miembro, más duro aún que el anterior, forzó los labios de mi vulva. Me quedé por completo desconcertada. El súbito silencio me exasperó, pues no podía ver nada de cuanto ocurría a mí alrededor. Me poseían, me penetraban y yo nada veía, no reconocía ni a Pierre ni al Amo Julien, y el Ama Maïté era una mujer.


Después de bañarla, usan su culo sobre una mesa. Ella es feliz y está muy enamorada de su bruto.

En las fiestas, la condición de los esclavos es humillante; enormes vibradores que deben usar frente a todos, deben lamer los genitales de los dominantes sin importar el sexo y deben comer de ellos. Hay sillas especiales para dar sexo oral mientras los comensales cenan y hay calabozos que hacen recordar iglesias, con confesionarios (glory holes), altares para complejos rituales violatorios, la ropa de cuero con clavos, máscaras para la cabeza; mazmorras que forzan el recuerdo de los castigos de la inquisición, con fierros para marcar la carne.

Hay pinzas para los pezones, pesos para deformar la vulva y sobre todo violaciones orgiásticas hasta el agotamiento. Todo regado por frases de agradecimiento y amor infinito a su amo.

En algún capítulo hay una extensa crítica hacia quienes no nos gusta la práctica ritual del BDSM, de quienes sólo somos mirones, de aprovechados advenedizos que quieren sexo fingiendo tener una esclava; solitarios crueles, masturbadores, voyeuristas, intercambio de parejas y toda clase de gentes que no compartimos el mundillo. La crítica es ácida e innecesaria.

Luego comienza el giro del libro; hasta ese momento ella ha descrito el mundo del BDSM como un universo íntimo, que personas como ella disfrutan en la intimidad de una relación como un juego, pero desde un principio advierte que le parece innecesario que haya personas que hacen gala de sus gustos y prácticas y que son abiertamente sádicos o sumisos, llevando su mundo privado a su vida diaria.

En el siguiente capítulo, deciden "hacerla puta"; así que la venden en un burdel a un hombre aficionado a la orina. En el burdel vende sexo, se exhibe, baila, orina en público, etc.

Posteriormente él manda hacer un cinturón de castidad y la obliga a llevarlo en público bajo su ropa. Al negarse él la maltrata cruelmente hasta que ella cede. El Sado se cuela en su vida diaria, la venden públicamente, la pasean con una correa como perra, le dan de comer en el piso de un restaurante, la infibulan, y le ponen un símbolo público de esclava para que lo use a diario.

Al final es descubierta por sus padres, pero ella se justifica y huye con su amado.

Como un documento del mundo del sado el libro es toda una revelación; aunque se dice que es un libro de cabecera para los del mundo del BDSM, para nosotros los no-creyentes y no-practicantes de ese mundo, creo que es interesantísimo; al margen de lo que uno crea de las prácticas.


Perversógrafo: Sadismo, masoquismo, dominación, sumisión, sexo vaginal, anal, oral, masturbación, homosexualidad, flagelación, lesbianismo, humillación, coprofagia, bondage, lluvia dorada, urofagia, vendas, glory hole, fetiches, exhibicionismo, urofagia, trios, orgías.


La atadura
Vanessa Duriès,
La Sonrisa Vertical SV 118
Marzo 2002
ISBN: 978-84-8310-801-7
144 págs.