sábado, 5 de febrero de 2011

Amatista de Alicia Steimberg

¿Hay que estudiar para tener buen sexo? ¿Si mi objetivo es ser mejor amante de mi esposa me está permitido perfeccionar mi método con otras mujeres?

En Amatista, encontramos la narración de una especie de terapia sexual. Nunca se nos explica abiertamente, pero se supone que el personaje conocido como "el doctor", está tomando clases con una maestra conocida como "la señora", quien lo instruirá en el retardo de la eyaculación, en la correcta masturbación, en la imaginación y la fantasía como medios para ser un mejor amante.

El nombre de Amatista se refiere a ese personaje de las fantasías sexuales que "la señora" le cuenta a "el doctor" para liberar su sexualidad de las restricciones de la realidad. Amatista es una mujer ardiente que salta de amantes, de locaciones y de épocas. La historia de Amatista nunca queda clara en la narración, da saltos en el tiempo o tiene amantes con nombres recurrentes. El personaje es prácticamente surrealista.

A lo largo de nueve sesiones, la señora va contando historias con un alto contenido erótico; mientras descansa o toma un café, él debe cumplir una tarea (regularmente masturbarse) cada tarea puede incluir una eyaculación o no, dependiendo de la sesión, que regularmente escala para hacer tareas cada vez más atrevidas, posponiendo cada vez la eyaculación o el coito. Las tareas pueden ser "de propia mano" o con ayuda.

Una cosa que me parece muy singular, es que desde un inicio hay un pacto de hablar sólo en "español estándar", lo que en Latinoamérica significa principalmente hablar sin regionalismos, voseo ni cheísmos (ni yeísmos, seseos,  ceceos ni distinción entre V y B o betacismo, pero obviamente eso no se nota en la lectura). La autora es de Argentina, así que debe ser un estilo singular para ella. Yo como mexicano no logro entender la complejidad del español estándar porque es muy similar al que se habla en mi país, pero puedo reconocer que la prosa es correctísima, además de estándar.

A veces uno se imagina estar observando una clase de español en lugar de una terapia erótica, porque es frecuente que se evite repetir palabras en el mismo párrafo, y que los personajes se pidan más corrección al hablar. Así, leemos la antítesis de la coprolalia. Curioso y divertido  recurso erótico (llega a serlo).

Con el correr de los capítulos, la fantasía va empatando con la realidad, las locaciones donde se toma la terapia pasan de interiores a exteriores, mientras la fantasía va pareciéndose cada vez más a las locaciones que los protagonistas viven.

"El sexo es para proporcionar placer",  parece ser la consigna.


-Amémonos con la boca, Pierre- propuso Amatista, acostándose con las piernas separadas.
La boca de Pierre sobre la rosa abierta de Amatista. Las rodillas de Pierre a cada lado de la cabeza de Amatista. Los labios y la lengua de Pierre lamiendo y chupando los carnosos pétalos y el botoncito. El pene erecto entrando en la boca redondeada de amatista. La rosa tibia y húmeda alzándose un poco para que Pierre pudiera llegar con la punta de la lengua a la entrada de la vagina. El falo entrando y saliendo de la boca de Amatista La lengua de Pierre ablandándose, abandonando la entrada de la divina caverna para amar al clítoris, y el clítoris amando a la lengua. La lengua de Amatista vibrando como el ala de una mariposa, rozando apenas la parte inferior del falo. De pronto Pierre abandona su posición en cuatro patas encima de Amatista y la obliga a colocarse boca abajo en la cama. Luego, sin previo aviso y en forma repentina, hunde el falo en el culo de Amatista. Amatista deja escapar un grito. Sin moverse de su posición, Pierre se abraza a Amatista por la espalda, le oprime los pechos, le palpa el vientre y el monte de Venus. Por fin separa un poco los labios, apoya con firmeza la yema del dedo medio en el clítoris y comienza un grave y secreto masaje. Amatista gime y murmura con voz ronca:
-¡Ay mi amor! ¡Ay, sí mi amor, así, así! ¡Ay Pierre, no te apartes, quédate así! Mi vida, Pierre...
-Aquí me quedo Amatista - murmura Pierre, siempre hundido en ella, mientras su dedo continúa frotando el botoncito con rápidos movimientos ascendentes y descendentes.
ya nada impide que Amatista culmine, pero acerca su propia mano para detener la de Pierre.
-Ahora suave y adentro, mi amor.
El dedo de Pierre se hunde profundamente en la vagina de Amatista y allí descubre la presencia de su propio pene en el otro conducto. Retira lentamente el dedo y reinicia el frotamiento en el clítoris, primero con suavidad y después con creciente rapidez y fuerza.
-Ay mi vida - gime con voz ahora ya muy ronca de Amatista.
La mano de Pierre queda inmóvil, pero manteniendo el contacto mientras Amatista gime rítmicamente con las ondas cada vez más amplias que la invaden. Después de llegar a la cresta de la ola, los gemidos se van debilitando hasta apagarse.


Siga doctor, siga con fuerza hasta eyacular, y ciando se detenga el movimiento, deje correr el semen por sus dedos.



Muy buen libro.



Perversógrafo: sexo vaginal, oral, anal, 69, masturbación, retardar la eyaculación, lesbianismo, tríos.


Amatista
Alicia Steimberg
Septiembre 1989
La Sonrisa Vertical SV 63
ISBN: 978-84-7223-124-5
152 pág.

martes, 1 de febrero de 2011

Erotikon, antología de León Ignacio

Tengo una tía que es considerada el más alto ícono literario de la familia por haber escrito el prologo de un libro. Desde niño yo sabía de ésa leyenda, pero me asombraba nunca haber visto ningún ejemplar en la (relativamente) minúscula colección de libros de la casa. Ya saben la historia, esperas a que los papás salgan y te pones a buscar en la caja de cartón tras los zapatos viejos......allí estaba, en el "inferno", el "index librorum prohibitorum" de mi casa parterna: la caja de galletas tras los zapatos.

Encontré el libro (que resultó que contenía unos cuentos algo cochinotes), junto a un curioso ejemplar llamado "ERO-TI-KON Los Más Sugestivos Relatos Galantes Y Amorosos". Di una hojeada al libro, pero no me llamó la atención así que lo devolví y sólo lei el prologo que estaba buscando y uno de los cuentos cochinotes.

Casi 30 años después me tropiezo con el libro en el vasto (y basto) sótano de la librería de viejo que visito...casi me voy de espaldas cuando veo el índice:

Dafnis y Cloe de Longo
Novela clásica sobre amor bucólico y pastoril, escrita hacia el siglo II D.C.

La princesa Amany, anónimo árabe 
Sospecho que es un cuento de "Las mil y una noches", pero no lo tengo claro al ser ésta una obra monumental. Trata sobre una mujer que huye de su casa al ser perseguida por renunciar al cristianismo y aceptar el Islam, y que, vestida de hombre, rescata a una mujer que se enamora de ella. Final feliz y todo.

Acerca de si es más fogosa en amor la casada, la viuda o la soltera de Pierre de Bourdeille, Señor de Brantôme
Una disertación sobre la naturaleza de las mujeres con ejemplos varios de las vivencias del autor y los chismes de alcoba del siglo XIV. Un clásico.

La confesión de una viuda de Geoffrey Chaucer 
Una defensa de la mujer y de su libertad, sacado de los Cuentos de Canterbury.

El Estudiante, la patrona y el sacristán de Geoffrey Chaucer
Un divertido cuento de enredos y cuernos, es una historia de los Cuentos de Canterbury. Un estudiante se enamora de la esposa de su celoso posadero, a quien le inventan la historia del fin del mundo para poder distraerlo mientras chaca-chaca. Chistes y tonterías. Un cuento muy divertido.

Las enaguas encantadas de Paul de Kock
Una novela corta sobre un celoso señor feudal que compra a Satanás unos calzones que le indicarían cuando le han "puesto los cuernos". En el momento que el vejestorio se encontrara con su infiel esposa, a ella y al amante le darían terribles comezones. Después de varias esposas enviadas como esclavas al señor de Turquía y del asesinato de varios amantes, encuentra una mujer que además de inteligente, es fiel.....y lo vence (por un tiempo)

Canta un gallo de Guy de Maupassant
Un cuento corto acerca de deseos insatisfechos. Nunca te quedes dormido cuando te está esperando la amada, o te ganarás su desprecio para siempre. (Creo que éste fue el cuento que no me llamó la atención hace años)

La patrona de Guy de Maupassant
Un cuento de amores y picores juveniles, que a falta de una joven moza, se arroja sobre la dueña de la posada donde habita.

Cuento del carretero que tenía una mujer astuta, anónimo hindú
Otro cuento de cuernos y engaños, No logro encontrar la fuente, pero se parece a los cuentos de  "el jardín perfumado"

Lecciones de amor, anónimo hindú
Comienza con un fragmento del Ananga Ranga sobre las posiciones sexuales, y termina con varias secciones del Kamasutra, sobre los abrazos, besos, arañazos y caricias entre los amantes.
Se trata del segundo y del tercer diálogos de los Raggionamienti. Sobre la naturaleza de las mujeres casadas, que buscan el sexo como una manera de aliviar las penas del matrimonio, y de las cortesanas, que lo buscan como un modo honesto de vivir.


—Sé que no quiero golfillas en mi casa, entérese. Sé que haré que respeten mi casa, y la reputación de mi casa, ¿ha comprendido? Sé...
Siguió hablando durante veinte minutos por lo menos, acumulando motivos para indignarse, apabullándome con la honorabilidad de su casa, cubriéndome de reproches mordientes.
El hombre es un animal muy extraño, y yo, en vez de escuchar, me limitaba a contemplarla. No comprendí ni una palabra, ni una sola palabra. Tenía unos senos soberbios, gallardos, firmes, blancos y grandes, quizás un poco en exceso, pero lo bastante tentadores para darme escalofríos en la espalda. Jamás había imaginado, la verdad, que hubiera unas cosas así bajo la ropa de lana de la patrona. Parecía haber rejuvenecido diez años al desnudarse. Y de pronto comencé a sentirme muy raro..., ¿cómo lo diría...?, sobresaltado. Volvía a encontrarme ante la patrona en idéntica situación a la que se interrumpió hacía un cuarto de hora en mi dormitorio. Detrás de ella, al fondo, en la alcoba, se veía su cama. Estaba entreabierta, aplastada, mostrando el hueco de las sábanas por la presión del cuerpo que allí se había acostado. Y yo me decía que en aquel lecho se debía de estar muy bien y muy tibio, mucho más tibio que en el mío. ¿Por qué tibio? Sin duda a causa de la opulencia de las carnes que lo ocupaban.
¿Hay algo más inquietante y más encantador que una cama deshecha? Aquélla me enajenaba desde lejos y me hacía correr escalofríos por la espalda.
La patrona seguía hablando, pero con más dulzura, en plan de amiga franca y amable que no desea más que perdonar.
Balbucí:
—Mire..., mire..., Madame Kergaran..., mire.
Como ella callase para esperar que continuara, la tomé entre mis brazos y comencé a besarla, pero a besarla como un hambriento, como un hombre que lo está esperando desde hace tiempo.
Ella se debatía y volvía la cabeza, aunque sin enfadarse demasiado, mientras no dejaba de repetir maquinalmente, según su costumbre:
—Sinvergüenza, sinvergüenza, sin...!
No pudo concluir la palabra, pues yo había conseguido alzarla y la arrastraba, estrechándola contra mí. En determinados momentos, uno se siente muy fuerte.
Llegué a la cama y caí encima, sin soltarla.
Efectivamente, se estaba allí muy bien y muy tibio.
Una hora más tarde, la patrona se levantó para encender una nueva vela, pues la anterior se había consumido. Y al regresar a mi lado, mientras colocaba una pierna redonda y mórbida bajo las ropas, exclamó con voz mimosa, satisfecha y quizás agradecida:
—¡ Sinvergüenza, sinvergüenza!


Entonces, no quiero decir con esto que corran frenéticamente a buscar el libro, sino que busquen un poco entre esos libros sin valor que se quedan en la casa (o en la casa parterna, o que heredas del extraño tío al que le mocharon una pierna). Un libro de supermercado, treinta años después contiene traducciones imposibles de conseguir.

Creo que hay una edición de 1999 que tiene algunos Cervantes y Rabelais, pero que ya no trae los Aretinos. Está interesante.

Por cierto, ahora que mis padres salieron de vacaciones tuve oportunidad de asomarme tras los zapatos y la caja sigue allí.



Perversógrafo: Infidelidad, prostitución, trasvestismo, La variedad no está en las prácticas sexuales, sino en el ingenio de la mujer para lograr la infidelidad.




Erotikon Los Más Sugestivos Relatos Galantes Y Amorosos
Plaza & Janes, Manantial 19
1975
ISBN:423801972
316 pags

EROTIKON: Antología de cuentos y relatos eróticos
EDICIONES 29
1999
ISBN: 9788471754585
384 pags

sábado, 29 de enero de 2011

Los dijes indiscretos de Denis Diderot


Si nuestros genitales hablaran y fueran completamente sinceros e irremediablemente locuaces...¿Qué dirían? Definitivamente a todos nos harían pasar vergüenzas.

Esta magnífica obra de Denis Diderot está escrita como una obra picaresca, pero encierra toda una filosofía, opiniones políticas y quizás hasta un autodescargo de adulterinas culpas.

Denis Diderot fué un genio del enciclopedismo (no, no vendía enciclopedias, las inventó, pero lo hubiera hecho por dinero y por convicción), ignorado e incomprendido en su época,  luchó contra el oscurantismo a través de la divulgación del conocimiento. Diderot venía de una familia acomodada, pero sus escritos nunca le trajeron la bonanza económica; a los 30 años (1743) se casó con una mujer pobre en contra de la opinión de la sociedad, y tuvo una hija. La esposa de Diderot, Antoinette Champion, era extremadamente católica, por lo que se supone que el placer sexual ocupaba, si acaso, una parte marginal de la relación matrimonial.

La condición económica de la familia Diderot era precaria, Denis daba clases, hacía traducciones y daba sermones. Diderot tenía amantes en los círculos literarios. ¿Qué le ofreces a una amante si eres pobre?...Un libro.

Denis Diderot escribe y publica en 1748 (anónimamente, por supuesto) "Les bijoux indiscrets", su primer novela, escrita en 15 días, novela que pondría la piedra fundacional para sus libros de ficción-politica-religiosa-social. Se supone que Diderot hace una apuesta a su amante, madame de Puisieux de que puede escribir una obra al estilo de Crébillon (sensual y pícara), tan de moda en esa época. Por la obra le pagaron 50 luises, que regaló a su amante.

Me llama mucho la atención la dedicatoria del libro: a Zima, a quien le pide que acepte y lea el libro, que no va a ofender su pudor, etc, etc. Yo sospecho que dedicaba su libro a su propia esposa.

Mangogul (Lameculos) es el sultán del Congo, y vive en Banza, la capital (Francia y París), es un alma libre y bondadosa, extremadamente inteligente y dado a los placeres. Aunque represente a Luis XV, yo veo el reflejo de Diderot. Mangogul está casado con una sultana fría y distante llamada Manimombada (astringente, "apretada") y tiene una favorita llamada Mirzoza.

Mangogul es el sultán del Congo, y se aburre escuchando los chismes de la corte de Manimombada en boca de su favorita Mirzoza. Deciden consultar con el genio Cucufa (Estaba de moda Las mil y una noches de Galland), quien les enrega un anillo mágico que tiene dos poderes: usado de cierta manera daba la invisibilidad, y apuntando con el dedo, hacía hablar las "joyas" de las mujeres.

Después de advertirle a Mangogul que no se atreva a apuntarle a ella, Mirzoza hace una apuesta con él. Ella está convencida de que existen aún mujeres que eligen ser fieles a sus amores, mientras él cree lo contrario. Cierran la apuesta y comienza el despelote.

Ante las indiscresiones de las "joyas", la corte pasa por todos los estados de pérdida. Se niegan a creer que sus partes pudibundas estén hablando, y si lo hacen, se niegan a creer que sean veraces. Algunas mujeres caen en el descrédito, al tener "joyas" que dicen exactamente lo contrario de sus dueñas. Pronto todas se llenan de miedo, miedo que aprovechan los comerciantes para vender mordazas para las "joyas", mordazas que sólo ahogan, pero no logran callar.

Sea como fuere, un día que Mangogul se paseaba por los jardines, acompañado de toda la corte, se le ocurrió dirigir el anillo hacia Zelais. Ésta era bonita y se le atribuían muchas aventuras, pero su dije no hizo mas que balbucear y sólo profirió algunas palabras entrecortadas que nada significaban y que los burlones interpretaron como quisieron...
-¡Caramba!-dijo el sultán, - a este le cuesta hablar- Debe haber algo que le dificulte la pronunciación- en vista de ello aplicó el anillo con más  energía. El dije hizo un segundo esfuerzo por expresarse, y venciendo en parte el obstáculo que le cerraba la boca, se oyó muy distintamente:
-¡ay, ay me,...me ... ahogo!. ¡Ya no puedo más ... me ...ahogo!

Después viene la indiferencia, la gente sigue con sus actividades mientras sus coños hablan y hablan y hablan todos los secretos que deberían quedarse guardados. El anillo rompe matrimonios y aleja amantes.

¿Milagro divino? ¿Avance de la razón? Nadie puede creer que el causante el el mismísimo sultán. En 29 confesiones, nos damos cuenta que hay mujeres abiertamente lesbianas; que hay mujeres que gustan de acostarse con sus perros y sus amantes en la misma cama (y al mismo tiempo) y de que la más recatada es la que mejor oculta sus infidelidades.

Todo ésto, sazonado con disgresiones teológicas, filosóficas y políticas. Todo apunta a donde mismo: la profunda hipocresía reinante en la sociedad de Diderot. Los dijes indiscretos es una sátira muy divertida de la sociedad en general y de las cortes aristocráticas en particular.

Al final, Mangogul no se puede resistir, y hace hablar el "dije" de Mirzoza mientras está dormida, sólo para descubrir que es una mujer prudente, y que su libertinaje no interfiere con su honestidad. Enojada y todo, Mirzoza ha ganado, y de ser la que menos representa las virtudes, es la única mujer virtuosa de la corte.

Como curiosidad, hay tres capítulos que se supone que estaban en el manuscrito, pero que no fueron impresos, probablemente para evitar problemas con la censura porque al menos uno es abiertamente pornográfico, a diferencia del resto del libro, que sólo es sugerente. La censura de todos modos llegó y cayó sobre el autor (a quien todos reconocieron) Estos capítulos están en la edición de 1798, sólo fueron publicados después de la muerte de Diderot.

En "El dije viajero", tenemos una joya que ha viajado, y que además de ser políglota, describe obscenamente las costumbres sexuales del mundo, costumbres de las que ha sido partícipe. Ante tanta plática, hay personas que describen sus viajes también, uno de ellos describe una isla donde todos los solteros son pasados por la prueba del termómetro, para ver si sus miembros encajan o no (porque sus genitales tienen formas geométricas)


A este gentilhombre, sucedieron un par de corsarios recién llegados de sus correrías. Amigos íntimos, me follaron y navegaron de común acuerdo, compitiendo por ver quién sería el más fuerte y el que tiraría más rápido. Mientras uno se balanceaba en el ancla, yo secaba al otro por la verga y lo preparaba para iniciar una nueva salva.
...
A menudo, acercaba a mi boca su verga excitante y húmeda; también apretando sus labios contra los míos, me relamía con una lengua felariz. Aunque tenía gala de  no haber tenido jamás inclinación por l’arrière-Venus, me tomaba de todos modos por la espalda, me ponía una pierna al aire y la otra hacia abajo y me penetraba entre los muslos, buscando abirise camino entre los obstáculos de la voluptuosidad. Conocía al dedillo los preceptos de amor de Sánchez y reproducía mejor que nadie las posturas retozonas de Aretino.
...
Una cortesana ilustre se ofreció a hacerme ganar mil escudos si aceptaba pasar la noche con ella en un viñedo. Acepté la invitación. Subimos en un carruaje y llegamos a un lugar que ella conocía bien, donde dos caballeros con las calzas rojas nos salieron al encuentro y nos condujeron a un bosquecillo espeso y denso, donde se quitaron enseguida la ropa y vimos las pollas más furiosas que jamás se vieron empinadas. Cada uno clavó la suya, luego el juego se hizo en cuarteto, para alojarse después en la boca, luego en las tetas; y finalmente, uno de los clavarios se adueñó de mi rival mientras el otro me trajinaba. Lo mismo hicieron con la que me había llevado. Y todo ello, debidamente condimentado con besos a la florentina. Cuando nuestros campeones pusieron fin a la batalla, nos masturbamos para despertar el apetito de aquellos benditos señores, que nos pagaron con generosidad. N muchas otras ocasiones similares, gané con ellos sesenta mil escudos; y dos veces otro tanto con los que me procuró la cortesana. Me acuerdo de uno que me visitaba a menudo y que se corría siempre dos veces antes de salirse; y otro que salía de mí despacio, para entrar sutilmente en mi vecino, para lo que bastaba llevar arriba y abajo las nalgas.


Se trata de un libro muy difícil de leer; las disgresiones filosóficas, los juegos de palabras, la traducción tortuosa y lo desligados que están los capítulos lo hacen una obra difícil. Vale la pena para leerlo despacio y disfrutarlo.






Perversógrafo:_ Sexo vaginal, oral, anal, entre las tetas, homosexualidad, lesbianismo, zoofilia, infidelidad, venganzas, trenecitos, orgías, tríos, 69, masturbación, prostitución, velado anticlericalismo y antimonarquía,


Los dijes indiscretos
Denis Diderot
Ed. Barataria
ISBN: 8495764008
239 pags

martes, 25 de enero de 2011

El sultán Misapuf y la Princesa Grisemina del Abad de Voisenón

El sultán Misapuf y la princesa Grisemina, o Las metamorfosis es un cuento burlesco, escatológico y obsceno. Fué escrito bajo la moda de la primer edición francesa de Las mil y una noches, por lo que tiene un interesante aire orientalizante típico de la época.

Es una lástima no tener acceso al original, porque estoy seguro que muchos juegos de palabras se pierden en la traducción, pero hay asociaciones tan lógicas como los "dedos meñiques" (penes), "anillos" (vaginas), conejos, lanzas, etc.

Misapuf, el sultán, está aburrido, por lo que para pasar el tiempo tiene una conversación con su esposa acerca de su pasado. Comienza él a platicar a su esposa cómo en su juventud fue encantado por el Hada Tenebrosa, quien lo convirtió en una bañera. En ese estado era obligado a ver cómo el hada se lavaba su sucio trasero. El eunuco negro, con su culo pringoso fue el afortunado heredero de tan insólita pieza de baño.

Con el tiempo consigue romper el encantamiento y huye por el bosque. Una mujer en el bosque que dice ser el Hada de los Baños le pide que se acerque a ayudarla, pero ante el miedo que los baños le ocasionan (por el trasero del eunuco negro), huye de ella, sólo para escucharla decir que debía ayudarla a liberar la nariz de su marido.

En el bosque, lo encuentra una reina, quien al ver que tenía un "dedo meñique" muy pequeño, lo sube a su carruaje junto a un gigante. Allí le explica que tiene dos hijas, una bajita que se llama "No os fieis" y una muy alta que se llama "Demasiado es demasiado". Estas hijas han sido encantadas por el Hada Tenebrosa, quien las hizo tener "anillos" muy pequeños, y que sólo encontrarían el amor cuando encontrara los meñiques adecuados a sus anillos.

Pero resulta que "No os fieis" parece haber sido embarazada por un par de enanos que luego se dieron a la fuga. La realidad es que los enanos quedaron atrapados en su vientre y juegan ajedrez adentro. Al tratar de ayudarle, un hombre queda atrapado por la nariz en el anillo de "No os fieis" cuando se acerca a  escuchar las conversaciones de los enanos.

Mientras tanto, Misapuf logra desvirgar a la otra hija, sólo para darse cuenta que muerde y se ríe por el coño. El hada tenebrosa la ha encantado y ahora tiene una boca en lugar de vagina, mientras los bonzos que tratan de ayudarla tienen vaginas en lugar de bocas.

La princesa y yo aún seguíamos riéndonos por la noche, al meternos a la cama; mas no duró mucho nuestra alegría porque, cuando presenté mi dedo meñique al anillo, fui mordido con fuerza. Lancé un grito penetrante y oí una gran carcajada; me ofendí y le dije a la princesa:
-Señora, no veo ningún motivo para reir con tanta fuerza.
-Yo no me rio- respndió , y no tengo ninguna gana.
- Está muy bien decir eso- repliqué - ¡Dios mio! - proseguí - eso no es muy cortés; os reis por vanidad; estais encantada de que me haya lastimado.
Quise hacer una segunda prueba, me mordieron con más fuerza todavía; mis gritos aumentaron en esa proporción y la risa aumentó en carcajada. Fuera de mí, eché la princesa de la cama y ella tiró todas las campanillas deshecha en lágrimas. Las mujeres trajeron luces y se quedaron sorprendidas al ver solo dos personas, una llorando y otra bramando y al oir, pese a todo eso, que alguien reía hasta desternillarse...Pero cuál no fe mi sorpresa al encontrar, en lugar del anillo, una boca de verdad, a la que por desgracia no le faltaba ni un diente y que se reía sin pudor alguno en mis narices. La princesa se puso a gritar.
-Señora -le dije- no es momento para perder la cabeza, basta con llamar al sacamuelas de su majestad.

Entre chanzas y comentarios picantes, la aventura sigue con el Hada de los Anillos, quien los lleva a su "templo", donde podemos ver a unos caballeros con sus lanzas en ristre tratando de ensartar los anillos que están colgados del techo (una especie de justa o torneo medieval). Sólo los caballeros con lanzas de oro pueden hacerlo, ya que los anillos se sienten atraídos por la riqueza.

Misapuf es continuamente castigado por el Hada Tenebrosa, siendo convertido en liebre, perro y zorro para torturarlo. Cuando, siendo zorro mata a una gallina que resulta ser su amada, el encantamiento es roto y se le permite volver a la normalidad.

La princesa Grisemina cuenta su historia: a los doce años debería hacer un viaje de cuatro años de duración, y si volvía virgen a su tierra sería coronada reina. Para escapar de unos violadores es convertida alternativamente en pescado y luego en coneja, transformación en la que se da el conejil gusto de su vida copulando como coneja. Llegado el momento, es convertida de nuevo en mujer, pero para seguir su aventura se disfraza de hombre.

En una posada donde se llevaba a cabo una boda, debe compartir habitación con una jovencita y un muchacho, al estar disfrazada de hombre, no teme dormir con el muchacho, pero al poco rato recapitula y se pasa a la cama de la joven para dormir. La joven le advierte que no trate de propasarse, porque en realidad es un hombre disfrazado, así que, animados por una escena de voyeurismo a los recién casados, comienzan el toqueteo y pronto ya los tenemos entrepiernados. Así, Grisemina pierde el trono de su país.

Grisemina es convertida en un sanitario para escapar de una venganza, y debe servir de asiento al Hada de los Baños, quien resulta ser su suegra (madre del chaval vestido de mujer).

Todo un enredo, todo un sinsentido. El relato es burlesco, tiene el fin de hacer reír con sus picardías, y amén de los juegos de palabras, tenemos ridiculizados los mitos de Urano, Gaia o Cronos; además remite al miedo a ser castrado por una mujer. Como digo, merece una lectura con calma, porque detrás de las gracejadas y de la enmarañada historia, hay sarcasmo e ideas políticas.



Perversógrafo: ¿sexo vaginal y oral?, voyeurismo.




Mauro Fernández Alonso de Armiño (Recopilador)
2009
DEBOLSILLO
ISBN: 9788483469705
784 pág.

sábado, 22 de enero de 2011

El caballero que hacía hablar a los coños

Los fabliaux son pequeños poemas que narran una historia, pertenecen a un género que floreció en Francia entre los siglos XII y XIV, de contenido generalmente procaz y cómico. Se trataba de una ridiculización de los juglares de la épica caballeresca. En los fabliaux los personajes son previsibles: mujeres astutas, clérigos ignorantes avaros y lujuriosos, el desposeído que trata de salir de su miseria mediante el engaño.

Aunque se trata de ficción, las fabliaux son una muestra realista de la incipiente clase media francesa, contraponiéndose al idealismo de los romances y libros de caballería.

Hay un fabliaux que tiene especial interés para el erotismo: se trata de "Le Chevalier Qui Fist Parler les Cons" (El caballero que hacía hablar a los coños) Este pequeño cuento ha inspirado a más de uno en sus creaciones artísticas.

Un caballero en desgracia, habiendo empeñado todas sus armas y sin tener en qué caerse muerto, se va en busca de aventuras en un torneo con un premio muy atractivo, toma a su escudero, vende la yegua de su amo y recupera sus armas.

Encuentra a tres hermosas mujeres bañándose, supuestamente ninfas. Le pide al escudero que les robe los enjoyados vestidos y huya, al verse desnudas y desposeídas, ruegan al caballero por ayuda, por lo que él rescata sus vestidos "venciendo al malvado ladrón".

Ellas deciden recompensarlo: la primera le promete que al lugar en donde llegue, será bien recibido y le darán todo lo necesario siempre que tenga necesidad. La segunda le da el poder de hacer hablar a los coños y la tercera le da el poder de hacer hablar a los culos.

Inmediatamente se encuentra con un malvado clérigo, quien le da la bienvenida y lo invita a alojarse con él, con lo que se dan cuenta que no han sido engañados, que efectivamente les han dado poderes extraños. Le pregunta entonces a la yegua a dónde se dirige el clérigo, y ésta le contesta por el coño que se dirigía a ver a su amante, y que traía las alforjas llenas de dinero. El clérigo al escuchar la voz sale huyendo con temor, dejando atrás una fortuna en metálico.

Llegan al castillo de un conde donde piden posada. Le preparan la cama y cuando está dormido le envían una chica para que se desnude y "se encame" con él. Temiendo una trampa, él le toca la vagina y pide que hable, a lo que le responde ésta que efectivamente, han enviado a la chica para su solaz. Ella se asusta y huye a contárselo a la condesa.

Al siguiente día, la condesa lo reta públicamente a hacer hablar su coño; hacen una apuesta y ella sale corriendo a sus habitaciones a ponerse un gran tapón de algodón. Cuando le pregunta al coño porqué salió la señora tan de prisa y qué hizo, no sale ni un sonido, por lo que comienza a preocuparse. El escudero le recuerda el tercer regalo, así que le pregunta al culo, el que de inmediato responde que su vecino no puede contestar porque está taponado por algodón o lana.

Así, el caballero gana la apuesta, sale de deudas y nunca más pasa apuros.

Lorenz Heister (1683-1758) escribió extensamente en uno de sus tratados de anatomía sobre los ruidos que salen de los genitales de la mujer durante el coito, similar a los que salen por el ano.

Un año antes de que Diderot escribiera "Les bijeaux indiscrets" (1746), salía de la imprenta las fabliaux de Garin que seguramente, como buen enciclopedista, leyó Denis y lo inspiró. También el Abad de Voisenon tiene una obra que parece inspirada por éste.

Más en el presente, en 1975 hubo una película erótica italiana: Le sexe qui parle, que retoma el tema de las vulvas parlanchinas.

Si leen en gabacho, les recomiendo leer la obra en ésta página:

Si no, aquí hay un fragmento con un español muy pedorro






Perversógrafo: Infidelidad, engaño.

miércoles, 19 de enero de 2011

Erotika Biblion para macehuales (Mirabeau)

Pa' la raza, para los plebeyos, para los simples mortales internautas.

Pos que ya encontré uno.

Resulta que hace muchos años existió una persona que se llamaba Alfonso Reyes. Nació en mi ciudad en porfirianos tiempos, hijo del gobernador y cacique local Bernardo Reyes.

Este individuo, creció, se fue de la ciudad y sólo dejó un poema bastante ácido y pateahuevos para cualquier niño regiomontano haciendo la fila de las tortillas bajo el sol. A Ponchito le gustaban los libros, tenía chingos y chingos de ellos, lo cual a mí me parece excelente.

Un buen día, al papá de Alfonso Reyes se le ocurrió la peregrina idea de derrocar al gobierno democráticamente electo en México (1913), sólo para que lo mataran unos días después. Al poder sube el usurpador Victoriano Huerta y al hermanito de Alfonso se hace parte de ese odiado gobierno, así que Alfonso Reyes sale de México y creo que nunca vuelve a Monterrey.

El punto es que un dia se murió.......todito. Y dejó muchos libros........muchos. Al menos 26 mil. Por una cuestión que me cuesta entender, sus libros sí vuelven a Monterrey, se donan a la Universidad Autónoma de Nuevo León, institución que le hace una magnifica biblioteca en donde aprendí el arte de dormir entre clases aparentando leer.

La biblioteca Alfonsina tiene una sala dedicada al acervo de Alfonso Reyes....murales y fotografías de él, pero desafortunadamente un lugar impenetrable. Si intentas leer uno de los libros que pertenecieron al Poncho pasas por un cuestionario que te convence que eres menos que pelusa de ombligo, que apenas existes y por tanto no tienes porqué estar hollando el sagrado recinto, luego pasas por un detector de lápices y malas intenciones, te quitan todo lo que traigas, te dan una hoja de papel y un lápiz que debes devolver al salir y te vigilan que no tosas, toques, hojees o eches babas sobre los libros.

Bueno, ahora a alguien se le ocurrió digitalizar el acervo para ponerlo al alcance de la tropa y que ya no vayamos a la biblioteca; ese trabajo tardará años y quizás nunca lo terminen, pero tiene un agujero de seguridad (perfectamente legal) que podemos aprovechar para leer el libro; dudo que tengan interés en corregirlo, por lo que estará disponible un tiempo:

Bueno, ¡Ya!

Erotika Biblion; La pornografía en la biblia y en la antigüedad. Por Mirabeau

Prefacio.
Anagogia.
La Anelytroide.-La Ischa.
La Tropoide.
La Thalaba.
La Anandryna.
La Akropodia.
Kadhesch.
Behemah.
La Anoscopia.
La Linguomania.

Notas.
Notas.
Notas sobre la Anelytroide.
Notas sobre la Tropoide.
Notas sobre la Ischa.-Notas sobre la Thalaba.
Notas sobre la Anandryna.-Notas sobre el Kadesch.
Notas sobre la Anandryna.
Notas sobre la Akropodia.
Notas sobre el Kadesch.
Notas sobre Behemah.-Notas sobre la Anoscopia.
Notas sobre la Linguomania.
Parte 1.
Parte 2.


Allí lo tienen, el libro es una edición de 1905 de una traducción de Enrique Diaz Retg, quien recién murió en 1973, así que aún tiene derechos de autor.

Y antes que los abogados de las editoriales españolas quieran cerrar mi blog, les advierto que ese libro no está aquí, sino en un servidor de la UANL.

martes, 18 de enero de 2011

Las aventuras de Don Juan Lapolla Tiesa de Louis Aragón








¡Vaya un extraño libro!
Se trata de un pequeñísimo ensayo que Louis Aragón debe haber escrito entre el 1930 y 1960. Según la leyenda, fue escrito como una respuesta a los sentimientos que la lectura de "Las once mil vergas" de Apollinaire le  causaron. Es un trabajo muy cómico y surrealista.


Toda la historia está hilada como una serie de paisajes flojamente encadenados entre sí, que ocurren a inconcebibles personajes en  un París surrealista y absurdo. 

Don Juan Lapolla Tiesa es un pene gigante, ayudante de abogado y de buen aspecto, quien por ser pobre no puede aspirar al amor de las bellas mujeres con las que le toca tratar. Y es que el pobre Lapolla sólo tiene una pequeña mantita remendada para cubrirse los huevos. 

La condesa es una hermosísima mujer, que bajo los expresivos ojos tiene un clítoris y una vagina con sedosos pelos a manera de bigote. Sus manos son los más apretados y limpios culos que uno pudiera encontrar, así que para una verga gigante no hay mayor placer que besarle las manos con delicadeza.

En las andanzas por París, nos topamos con el señor Cagarro, un personaje tan interesante como apestoso, con su sombrero de investigador de la policía y sus dos ojos hechos de moscas azules. En este París surrealista todo puede esperarse: el señor Pis toma café y platica junto a la avenida, donde caminan los bigotes, las nalgas pasean tomadas de las manos  y unos glandes representan a la sociedad católica bienpensante. En ésta sociedad onírica, el más santo es el que se masturba con un crucifijo o el que usa el rosario en el culo o el que inspira sus masturbaciones con las estampas de los santos. Como ejemplo, el abad se masturba en público con maestría, haciendo malabares y formas con su interesante verga que contiene toda una ciudad en su glande, y cuyas ladillas te pueden servir de guía de turistas.

Un día, en la entrada de un cine, Don Juan defiende a un par de piernas de un grosero transeúnte, a lo que ellas en agradecimiento responden enroscándose en su cuerpo, apretándolo y sobándolo. Cuando ellas avisan que "se corren", en realidad se les corren las medias.

Para Don Juan, la dificultad mayor consiste en que cuando va apretujado en el metro, cualquier roce lo excita tanto que tiene que eyacular sorpresivamente en la boca de alguna pasajera para que no le salgan los chorros de esperma por la cabeza.


La gran dificultad para Lapolla es disimular el chorro que sale de vez en cuando de su cabeza y no dejarlo caer sobre cualquiera. Cuando el joven se encuentra entre dos personas agradables, nada más sencillo.
Deja que una se la menee e, inclinando bruscamente su glande hacia la otra, eyacula rápidamente en la boca de esta última, aprovechando un acercamiento.


La condesa, ese amor platónico de Lapolla se hace su manicura como una gran dama de sociedad, mientras piensa en cosas de la vida:


De momento la encontramos bajo los cuidados del peluquero que le hace la permanente, mientras dos manicuras, ya que tiene prisa, se ocupan de sus manos. No es cosa de poca monta ocuparse de las, manos de la condesa. Para ello se requieren manicuras hombres que hacen relucir sus preciosas manos por un procedimiento que se impone: rítmicamente, ensartan los anos manuales de su cliente con sus cosas profesionalmente sacadas de sus braguetas. Son unos manicuras muy discretos. No miran a la señora que les abandona sus orificios laterales.
Vestidos de blanco de pies a cabeza lustran esos agujeros delicados y desiguales embistiendo justo lo necesario para lograr la transfixión sin ensancharlos. Permanecen como es debido con los brazos cruzados y no se permitirían rozar con un dedo a la persona que atienden.
Mirando al techo, suspiran con mucha contención cuando no pueden hacer otra cosa. Entonces, inclinándose, como hace el peluquero que ofrece una especialidad, murmuran: «Señora ¿desea un poco de esperma?». La condesa responde que sí con la cabeza, y los manicuras gozan, humedeciendo los ojetes de la condesa con arte, delicadeza y regularidad.
Mientras tanto el chico que la riza ha dado a los pelos de su cofio facial un aire a la vez aristocrático y provocativo. Ya está, la condesa está lista para el baile en el que esta noche deberá seducir a varias personalidades parisinas de la gran banca y de la diplomacia.
Se levanta, se da algún retoque. Apenas se pinta la cara. Gracias, prefiere maquillarse sola, en su casa.
Se pone de nuevo el sombrero, la chaqueta, recoge el anacrónico manguito que le da un encanto algo afectado. Paga en la caja. Deja caer una propina merecida en la mano del peluquero, en la mano del manicura de la izquierda, en la mano del manicura de la derecha... pero, ¿no me habré equivocado?, ha murmurado algo a este último: «Esta noche, a las dos...». No he podido oír más. ¡Afortunado manicura de la derecha! Ha sido distinguido por la Condesa de la Motte, no puede dar crédito a sus oídos, y durante todo el día, mientras acicale con su verga profesional los culos y los coños de sus clientas con una técnica impecable pero respetuosa, soñará con ese instante maravilloso en el que podrá salir de su papel, a veces difícil de mantener, y abandonarse a los transportes de su naturaleza. Se promete magrear terriblemente a la condesa, se promete chillar como un asno: «¿No podría tener más cuidado?», le dice bastante bruscamente su clienta actual, a la que le está dando los últimos toques en el coño que lleva en el pie izquierdo con tanto ardor que corría verdaderamente el peligro de deformarlo. «Perdóneme, pero la señora tiene aquí una ranura tan bonita...» «¡Ah no, amigo mío, deje las familiaridades! ¡Tengo muchísima prisa y todavía no ha follado mi culo frontal! »

Después, a mediación del relato, el autor pierde pié y se lanza de cabeza al surrealismo, así que al final, ya no podemos terminar de leer sin volvernos locos:

No comprenden cómo es posible que este vertebrado que hace sólo un instante escribía como la mosca sobre el espejo y el paraguas sobre la multitud se haya puesto a alborotar de una manera tan vejatoria que si continúa así llamarán a mamá. Mi risa maníaca echa a volar batiendo las alas. Pero no progresa en línea recta, ya que es un nuevo modelo de helicóptero fabricado según unos planos robados al ministerio de la guerra en una carpeta sobre la que se había escrito en letras de molde Defensa Nacional, inscripción que alguien poco gracioso, probablemente un oficial del estado mayor, había creído poder transformar con lápiz-tinta, mientras no le miraban, en Defensa de elefante, tachando para ello el epíteto Nacional, y reemplazándolo por el complemento determinativo de elefante, lo que hace suponer que este militar debió de servir en la infantería colonial.



Así, tenemos un ensayo extraño, insólito y bastante cómico. Yo disfruté mucho de su lectura, aunque reconozco que pocos pueden disfrutar el surrealismo y el absurdo.











Perversógrafo: ¿sexo vaginal, oral y anal, escatología?














El coño de Irene (deveras, allí viene)
Aragon, Louis
Traducción: Artal Rodríguez, Carmen
Febrero 1989
La Sonrisa Vertical SV 60
ISBN: 978-84-7223-363-8
224 pág.